26.3.08

EL PUEBLO DEBE SABER

En la Revolución el actor principal es el Pueblo. Esta verdad nadie la discute, pero frecuentemente se olvida, y se tiende, con inusitada fuerza, a sustituir al Pueblo por una fracción social.
Esta fracción convierte la actuación popular en un simple ejercicio menor: el Pueblo participa en soluciones subalternas, mientras permanece ausente de los grandes problemas de la Revolución , desinformado, sin comprenderlos.
Así, poco a poco, la fracción social se hace la ilusión de participación popular, y el Pueblo va perdiendo inexorablemente el espíritu revolucionario, se refugia en la indeferencia.
Es necesario organizar al Pueblo, en un tejido que vaya desde el capilar más pequeño y alejado, hasta la mayor instancia nacional. Sólo de esta manera se garantiza la fusión Pueblo-dirigentes.
Sólo así podrá saber de su mundo, el local y el universal, y podrá ser conciente de las tareas que de ese conocimiento se desprenden.
Sólo así el Pueblo tendrá la indispensable participación, vibrará junto a sus dirigentes, siempre estarán fusionados en un mismo palpitar.
La separación del Pueblo de los dirigentes es uno de los mayores problemas que puede confrontar una Revolución. Un Pueblo sin dirigentes es presa fácil de cualquier ideología perversa, y unos dirigentes sin Pueblo están destinados al fracaso.
En la Revolución Bolivariana debemos cuidar mucho la unión Pueblo-dirigentes, no permitir que ese nexo se fracture.
Nosotros venimos de medio siglo de práctica aislacionista, los gobiernos estaban aislados del Pueblo, sólo lo buscaban para venderle un producto electoral. En aquella época no era necesaria la participación popular, al contrario, era indeseable. Mantenían al Pueblo desinformado, ocupado en trivialidades: en el capítulo siguiente de una telenovela, en el resultado del juego, las peripecias de un personaje construido por las televisoras. La manipulación mediática era feroz.
Con la Revolución esta situación está cambiando y debe seguir cambiando, por eso es necesario ventilar las discusiones que atañen a los grandes temas de la Revolución. La sociedad debe estar llena de estas discusiones.
Nada debe ser resuelto sin el conocimiento y participación del Pueblo revolucionario, o mejor, nada estará resuelto de verdad si el Pueblo no participa.
El Pueblo necesita informarse de lo que va bien y de lo que va mal, dónde acertamos y dónde fallamos, qué hacemos para corregir y qué hacemos para fortalecer lo bueno. Emocionarse con los éxitos, participar en la corrección de los errores, comprenderlos.
Todos los “por qué” deben tener respuesta.
Los sustos frente a la discusión, los que caen en la tentación de tratar de impedir la batalla de ideas, de ocultar el sol con burocracia, los que se agarran de asperezas de estilo para ignorar el fondo, los que pretenden aplastar el pensamiento, esos abren paso a la peligrosa mediocridad, están impidiendo que la Revolución se proteja, y hacen daño.
Para nosotros es un deber estimular la discusión, propagar los grandes temas que tocan a la Revolución , difundir las ideas. Y, sobre todo, oponernos al silencio y a los silenciadores.
¡Chávez es Socialismo!

25.3.08

PROTAGONISTA

La Revolución tiene como protagonista principal a las masas. Sin ellas no hay Revolución posible.
Las masas deben estar siempre en la calle, movilizadas. Debemos combatir la tentación que viene de medio siglo de puntofijiosmo, de restringir la participación de las masas en la vida pública sólo a las elecciones, a que sólo se exprese en ellas. Esa pseudoparticipación debilita a la Revolución.
Las masas deben movilizarse siempre, en exceso. Movilización revolucionaria, que es movilización por objetivos políticos altruistas, por las grandes causas de la Revolución. Es así, movilizados en comunión, cuando se rompe la mansedumbre de la participación burocrática y la masa aprende la indispensable fraternidad, la que rompe con los esquemas egoístas. Por ejemplo:
Las gestiones de paz en Colombia, el rescate de los secuestrados, triunfo incontestable del Comandante y de la Revolución , deben tener su respaldo de masa movilizada en la calle, que demuestre su júbilo por la acción humanitaria, el respaldo a la política internacional de la Revolución, y demuestre también la comprensión de la amenaza imperialista, que tiene su centro en la oligarquía colombiana.
Al triunfo sobre la Exxon también le salía avenida Bolívar, un millón de almas revolucionarias, unidas, alegres, reconociendo su fuerza, respaldando a su Estado, repudiando a los vendepatrias, festejando el triunfo sobre el imperio, demostrando que es derrotable, que se pueden aprovechar sus grietas.
Pero también demostrándole al imperio que aquí hay pueblo que no se duerme en sus laureles, que entiende que el enemigo no cesa en su empeño de asesinar al sueño, un Pueblo que ama la paz y por esa paz está dispuesto a luchar en cualquier terreno.
La masa debe estar en el centro de la escena, siempre.
Cuando no esté movilizada en la calle, debe estar en silencio, construyendo organización, el tejido social que le permita vibrar todos los días, todas las horas. Estudiando, armándose de conocimiento para entender el mundo y poder transformarlo. Debe estar en acciones que le permitan educar, y educarse en la práctica y con el ejemplo.
Las masas deben formar un solo cuerpo con sus destacamentos de vanguardia, y éstos, como decía el Che, no deben ir demasiado aprisa ni demasiado lentos, deben ir siempre junto a las masas, las grandes protagonistas.
Por su importancia revolucionaria, la masa debe estar informada, discutiendo, hirviendo, vibrando con los grandes temas de la Revolución , buscando respuestas, dudando, escudriñando, siempre participando.
Por eso es un deber de los revolucionarios informar a la masa, estimular la confrontación de argumentos, no mentir jamás, y nunca, nunca, con ninguna excusa, mutilar la discusión, por fuerte que sea.
La Revolución se mide por los temas que la masa discute, porque Revolución que no discute se aparta de las masas y perece.
La gran protagonista son las masas. Una Revolución será, su calidad dependerá, de la participación de la masa: en la calle siempre, y en el trabajo silencioso de construcción y formación, de organización y estudio.
¡Las masas son Socialismo!
¡Chávez es Socialismo!

24.3.08

DEBATE Y DISCULPAS

Los portadores de ideas a contracorriente, los que discrepan con el consenso, no transitan vías de comodidad, al contrario, su camino está lleno de obstáculos, riesgos, y acosos.
Desde siempre a las ideas diferentes las han hostigado los partidarios de la dominación. Es que las ideas diferentes son condición previa de Revolución. Nunca una Revolución se ha hecho con las ideas melladas que apoyan al pasado.
Nosotros, somos portadores de ideas que no son unánimes, que chocan con las que hoy prevalecen en la Revolución. Reafirmemos algunas de las ideas en que militamos.
Una. La Revolución Socialista es ante todo un acto de conciencia, de rescate de la Conciencia Social fragmentada en miríada de egoísmos por el capitalismo. Ese rescate es la esencia del Socialismo.
Dos. Para elevar la sociedad a un alto nivel de Conciencia del Deber Social, de pertenencia a la sociedad, es necesaria una hegemonía de las formas de propiedad sustentadoras de esa conciencia: de la Propiedad Social de los medios de producción. En una economía así tendría sentido la Planificación Central, el Trabajo Voluntario, y sería base para que economía y espíritu social se reencuentren en un solo afán.
Tres. Una convivencia con las formas capitalistas puede ser aceptada sólo como un asunto táctico, y en la transición, nunca como un modelo estratégico.
Cuatro. En un país rentista como el nuestro, es indispensable la construcción de una vanguardia que con su ejemplo, desprendimiento, relación amorosa, prefiguración del futuro, sirva de guía, estimule la lucha por la Conciencia del Deber Social.
Con estás ideas nos enfrentamos a los que piden colaboración al capitalismo para construir el Socialismo, a los que plantean en lo económico un sistema socialcapitalista, y en lo político un pacto.
Refutamos a las oligarquías internas y externas que se benefician de esas ideas conciliatorias, que debilitan a la Revolución, y esperan ese agotamiento para derrocar a la Revolución, al Comandante Chávez, y avanzar hacia un capitalismo franco y globalizado.
Difundimos nuestras ideas con entusiasmo, a veces con exagerada pasión, si es que en la tarea de propagar la Revolución cabe la exageración.
En este enfrentamiento, nos sabemos en desventaja, los grandes recursos de difusión no están con nosotros, transmiten los valores del capitalismo. Tienen muchas formas de enfrentar a los oponentes.
Los conciliadores, los colaboracionistas, nos ignoran, y cuando es imposible omitirnos, nos atacan como personas.
Dicen que somos pedantes, groseros, estilo provocador, que deberíamos tener mesura y calma. Así, atacando a las personas (argumentum ad hominem), evitan discutir las ideas, evidenciar que promueven tesis que en ningún caso nos llevarán al Socialismo, que son vía clara y demostrada de derrota y restauración.
Proponemos un debate con las tesis de la colaboración capitalismo-Socialismo, ¡los invitamos! El tema puede ser: “El Socialismo y sus Caminos”. Sería un buen motivo para impulsar la formación ideológica en el PSUV.
Si el obstáculo para ese debate son algunos “excesos” verbales nuestros, desde ya pedimos disculpas por la pasión.
Esperamos respuesta…
¡El Socialismo es pasión!
¡Chávez es Socialismo!

23.3.08

RAZONES

Estamos en la víspera de una prueba crucial para la Revolución y para el Comandante, todas las previsiones y los análisis son pocos en la preparación de esta batalla. Un error puede ser fatal.
En las elecciones regionales de noviembre tenemos que arrasar. Allí nos jugamos el destino del barrio, del continente y de la humanidad, del resultado depende si la esperanza continúa, o si entregamos de nuevo la patria a la oligarquía que nos desprecia.
La Revolución viene de un revés el 2 de diciembre, muchos son los análisis que se hacen de aquel fracaso, y diversas las medidas que se proponen para remediar la pérdida. La idea que prevalece es que solucionando los problemas del entorno: basura, inseguridad, financiamiento, asfaltado, abastecimiento, será suficiente.
Esta posición es equivocada y propia de la vieja política clientelar. Es correcto solucionar estos problemas, pero es fundamental darle razones al Pueblo por las cuales valga la pena luchar y valga la pena apoyar la Revolución, de eso dependerá un triunfo importante y estratégico.
Si conseguimos darle al Pueblo razones sagradas por las que luchar, que lo emocionen y lo movilicen, entonces ganaremos todas las gobernaciones, y saldremos con un Pueblo listo para futuros combates. El problema primero es político y sólo después es electoral. Primero es espiritual y luego material.
Si al contrario, nos quedamos en la vieja política, sólo resolviendo los problemas del entorno, corremos el riesgo de ser rebasados por otros que ofrezcan más. Si la batalla la centramos en los problemas del entorno, entonces, estaremos ofreciendo a los oligarcas campo para que desplieguen sus argumentos, allí ellos tendrán alguna argucia que presentar.
Pero, si la pelea la llevamos al juzgamiento profundo de los problemas, a la relación con el sistema capitalista, a la solución verdadera que el Socialismo significa para esos problemas, de las perspectivas de vida que el Socialismo ofrece a la población, en resumen, si tenemos de verdad fe en que el Pueblo entenderá, verá más allá de su entorno, entonces el triunfo de la Revolución estará asegurado.
Si explicamos que sólo con Chávez podemos seguir avanzando. Si pasamos por encima de las mezquindades y torpezas de loquillos y corruptillos. Si conseguimos explicar que con el voto de noviembre escogemos lo regional, pero también la suerte del Comandante, y por ende de la Revolución toda, entonces el triunfo de la Revolución está garantizado.
Si conseguimos “superar los sistemas tolerantes” y los “ultrademocratismos suicidas”, si tenemos sentido del momento histórico, y hacemos un ejercicio unitario de emergencia, porque en emergencia estamos, y nos plegamos con humildad y sin dobleces al criterio unitario del Comandante, al dedo unitario. Entonces estaremos garantizando la unidad necesaria para blindar el triunfo de noviembre.
Si, en resumen, conseguimos dotar al Pueblo de razones sagradas y elevadas por las cuales valga la pena emocionarse y luchar, entonces la oligarquía volverá a temblar.
¡Con Chávez y con lo que Chávez decida!

19.3.08

CUBA DEFINE

En 1989, el mundo asistió perplejo a la caída sin combate del campo socialista. Inmediatamente florecieron teorías para explicar al nuevo mundo que se estructuró sobre los escombros del muro de Berlín. Se llegó hasta vaticinar el fin de la historia, absurdo que aún sobrevive.
En Venezuela la situación fue similar. Salieron nuevas interpretaciones del mundo y se produjo un cataclismo en la teoría revolucionaria. El escepticismo cundió, pasarse al campo contrarevolucionario era tolerado, bajaron las tensiones entre los revolucionarios y los dirigentes del status.
Muchos líderes revolucionarios pasaron a formar parte de los gabinetes de los gobiernos de la dominación. Se vendieron los libros de Marx y de Lenin a las librerías de usados, que los compraban a precio de papel de envolver. Era mal visto hablar de la época de la guerrilla, o se mencionaba con desprecio.
Todo parecía definido, el mundo se había reconstruido, el asunto era insertarse, conseguir ubicación en aquella arquitectura social que duraría por los siglos de los siglos.
Un hecho perturbaba a estos exrevolucionarios, ahora renegados: Cuba estaba allí, permanecía, resistía… ¿Por qué? ¿Por qué? Ninguna de sus neoteorías daba explicación a este hecho. Todas se estrellaban frente a la fortaleza moral cubana.
Las explicaciones llovieron con desespero: “está allí, pero tiene problemas, no hay jabón”. “Está allí, pero no hacen elecciones”. “Esta allí, pero no cumplen con los derechos humanos”. Explicaciones y justificaciones que se derretían al acercarse a los hechos: estaba allí, bloqueada, sin ayuda, sola en el mar del capitalismo, y no caía.
La lección era una: el Socialismo es viable y es el futuro de la humanidad.
Sólo un pueblo Socialista es capaz de la hazaña de la Cuba de aquellos días: ¡resistir a la caída del campo socialista, y al embate del imperio más poderoso que ha conocido la historia!
Ella preservó la esperanza.
Nos decía con su ejemplo que un mundo mejor es posible, que la historia no terminaba con el capitalismo, que la enfermedad era superable. Poco a poco, la humanidad volvió sus ojos a Cuba. Su llama heroica aún alumbra el camino de salida del infierno capitalista.
La posición frente a Cuba define a los revolucionarios. A ella nos une algo más que intereses materiales o afinidades ligeras: nos une la hermandad de remar juntos en el mismo barco, el de la redención del humano, el del Socialismo.

18.3.08

PARTIDO Y CONCIENCIA REVOLUCIONARIA

La elección de la directiva provisional del PSUV es propicia para refrescar algunas reflexiones sobre la organización revolucionaria. Veamos.
La organización política está condicionada por varios factores:
Uno, la sociedad que esa organización pretenda: si es una sociedad capitalista, con un sistema político de democracia hipócrita, tipo pacto de punto fijo, entonces la organización necesariamente será parecida al fenecido MAS, o a los roñosos COPEI y AD, una simple maquinaria electoral, una agrupación clientelar, que será reflejo de la sociedad propuesta.
Por el contrario, si lo que persigue es una Revolución, construir una nueva sociedad, las características cambian.
La organización revolucionaria parte de un principio: La conciencia revolucionaria de la sociedad es desigual, es decir, hay diferencias en los niveles, diferentes ritmos en el desarrollo de la Conciencia del Deber Social. Vale la pena ahondar en este principio, que es básico para entender la necesidad, las características de la Revolución y de la organización revolucionaria. Expliquemos más.
El sistema capitalista se mantiene, domina a costa de imponer su conciencia egoísta, a costa de una cultura hegemónica que justifica y perpetúa el egoísmo, la competencia, la apropiación del trabajo ajeno. De esta manera hace posible que la mayoría de la población, que padece el sistema, no se rebele contra él, al contrario, lo apuntale. Esta situación hizo posible casi medio siglo de dominación del pacto de punto fijo.
En contraste, la Revolución es la superación de la hegemonía de la conciencia egoísta, propia del capitalismo, por la Conciencia del Deber Social, propia del Socialismo.
Al principio esta conciencia anida en un grupo pequeño que la difunde con su ejemplo y con sus ideas. Luego tienen lugar las acciones políticas que cuestionan el sistema capitalista y disputan el poder. Y, finalmente, se produce la Revolución.
En este proceso de sustitución de una conciencia por otra, los niveles de desarrollo son desiguales: unos adquieren la Conciencia del Deber Social más rápido que otros, algunos se parecerán al Che, otros se mantendrán con la hegemonía de la conciencia oligarca.
Es así que la organización revolucionaria congrega en su seno a los que han avanzado más en la Conciencia del Deber Social, y tiene como función principal elevar esa conciencia en el resto de la población. Todas sus acciones, su ejemplo, su prédica, tienen como objetivo la elevación de esa conciencia.
La organización de los más concientes se adapta a las diferentes etapas de la lucha revolucionaria. Al principio es una organización conspirativa, ejemplo, el MBR200. Después, cuando las condiciones lo exigen, es una organización electoral, ejemplo, el MVR. Y, finalmente, cuando la Revolución avanza, se transforma en una organización revolucionaria. Siempre agrupa a los mejores, a los que tienen una elevada Conciencia del Deber Social.
¡La organización revolucionaria es prefiguración de la Sociedad Revolucionaria!
¡El militante revolucionario es prefiguración del Hombre Nuevo!
¡La función principal de la organización revolucionaria es elevar la Conciencia Revolucionaria en la sociedad!
¡Irreverencia en la discusión, Lealtad en la acción!
¡Chávez es Socialismo!

17.3.08

ERRORES Y PROPIEDAD

La Revolución Bolivariana ha cometido errores, tiene carencias y dificultades, negar esta situación es propio de cretinos. El deber de los revolucionarios es discutir las fallas, única manera de posibilitar su corrección. Nunca se justifica ocultar los errores y los problemas, al contrario, es en época de adversidad cuando es imprescindible el reconocimiento de los traspiés, sólo conociendo los obstáculos se puede avanzar. Pensemos en el Manifiesto de Cartagena, que nos ilustra cómo una crítica profunda, un reconocimiento de las equivocaciones cometidas, cambió el curso de la historia y posibilitó la revolución de independencia.

Pero no es práctica sana ir discutiendo error por error, desacierto por desacierto, ese camino nos llevaría a un agotador e ineficaz esfuerzo. Lo correcto es ir al fondo, a los generadores de los errores y, corregidos estos, los desaguisados disminuirán y la labor contralora revolucionaria se simplificará.
En la Revolución Bolivariana uno de los más importantes generadores de errores es la falta de una definición clara del problema de la propiedad. Expliquemos.
La forma de propiedad de los medios de producción sostiene una espiritualidad, una cultura, que le es propia, la sustenta y la perpetúa. Siendo así, sobre la forma de propiedad capitalista, nosocial de los medios de producción, no es posible instalar una espiritualidad, una cultura socialista. Al contrario, sobre la propiedad capitalista, sólo y necesariamente, se formará la conciencia egoísta del capitalismo. Ahora bien, únicamente, y repetimos, únicamente, sobre la Propiedad Social de los medios de producción se podrá construir el Socialismo, la espiritualidad de la solidaridad, la cultura del amor.
El punto, que es de vital importancia, ha pasado por debajo de la mesa de la discusión, trayendo como consecuencia que se reproduzcan con fuerza esquemas de propiedad propios del capitalismo. Por supuesto, que la incoherencia, entre economía nosocial, capitalista, y el requerimiento de una conducta, una ética socialista, de la solidaridad, del amor, trae confusión, hipocresía, falsos valores. De allí que podemos decir que la mayoría de los problemas que confrontamos tienen su origen en esa incoherencia.
Si estimulamos la propiedad nosocial de los medios de producción, si prestigiamos a la empresa privada como eficaz y capaz de resolver los problemas sociales que ella misma generó, estaremos desinformando, confundiendo al pueblo, sembrando en la población la ética del egoísmo y, lo que es peor, expectativas egoístas, disolventes sociales. Y, de esa ética de la ganancia por encima de la vida, sólo surgirán conductas que enterrarán a la Revolución en la tumba del logro inmediato, la sacrificarán en la hoguera de la ganancia inaplazable. Es necesario corregir estos errores. La historia de los pueblos está llena de iguales desatinos, y plena de los crueles resultados a que conducen.
¡Irreverencia en la discusión, Lealtad en la acción!
¡Sólo el Socialismo salva al pueblo!
¡Chávez es Socialismo!

16.3.08

BARBARIDADES

Socialismo ¡cuántas barbaridades se dicen en tu nombre!

El hombre es capaz de usar el lenguaje para entender, ordenar, modificar la realidad, pero también lo puede utilizar para ocultarla, disfrazarla.
Lenguaje y realidad se entrelazan, de la misma forma que pensamiento y realidad interactúan.
Siendo así, y sin meternos en honduras, podemos deducir que el lenguaje no está separado de la ideología, al contrario, la relación ideología-lenguaje es estrecha, inseparable.
Cada ideología tiene un lenguaje que le es propio, con él expresa su visión del mundo, y en él a su vez se refleja su mundo, su posición en ese mundo, su conciencia.
Podemos decir que el oligarca, el burgués, tiene un lenguaje que se caracteriza por su incongruencia, por la mentira. Cuando un oligarca, un burgués habla, hay falacia.
Esa incoherencia en el lenguaje es reflejo de su mundo fundamentado en el fraude que necesitan maquillar, transmutar en un mundo natural, dar legitimidad al robo, justificar la transformación del hombre en mercancía.
Por el contrario, los revolucionarios tienen un lenguaje que se caracteriza por la congruencia entre las palabras y su contenido, entre las palabras y su significado, su referente.
Las palabras del revolucionario están cargadas de verdad, en las palabras de un revolucionario hay certeza.
Por eso se dice que Revolución es no mentir jamás. No necesita mentir, al contrario, la Revolución es la restitución del mundo de la verdad, del verdadero estado natural del hombre, del mundo de la libertad.
De aquí que el uso del lenguaje cuidadoso, coherente, responsable, serio, es una cualidad revolucionaria. Y el combatir la mentira, la imprecisión en el lenguaje, es una batalla revolucionaria.
La primera palabra que debemos rescatar y llenar de contenido, de precisión, es la palabra SOCIALISMO, esa es una batalla importantísima. En la medida que esa palabra salga del terreno de la improvisación, que adquiera precisión teórica y contenido en la realidad, referente real, en esa medida estaremos avanzando en nuestra marcha hacia el Socialismo.
Ahora bien, mientras esa palabra signifique cualquier cosa, desde los más absurdos disparates hasta los más locos inventos, mientras la palabra sea víctima de la pirotecnia verbal, sin sentido, propia de la irresponsabilidad marginal, mientras no se someta a la discusión escrita y, por tanto, quede sólo expuesta a las fugaces definiciones de la oralidad intrascendente, será señal de nuestra debilidad teórica, y con esa debilidad no conseguiremos avanzar.
Debemos llenar la palabra Socialismo de contenido revolucionario, llevarla al terreno de la emoción, que signifique algo por lo cual vale la pena luchar, hasta dar la vida si es preciso.
Debemos llenar la palabra Socialismo de contenido. No podemos permitir que el grito Patria, Socialismo o muerte se transforme en un simple lema que se hace automático y por costumbre, un trámite sin sentido. Debemos elevarlo a ser profecía de de la sobrevivencia de la humanidad, presagio de triunfo, de lucha y de entrega.
¡Sin Socialismo la humanidad perece!
¡Irreverencia en la discusión, Lealtad en la acción!
¡Chávez es Socialismo!

14.3.08

SIN VANGUARDÍA REVOLUCIONARIA, NO HAY SOCIALISMO

Para entender la necesidad de un partido en la Revolución es necesario estudiar los mecanismos de dominación de la oligarquía, y deducir los mecanismos para romper esa dominación.
La dominación oligarca es un fenómeno que radica en la conciencia, sus soportes más formidables son espirituales.
Cuando el Libertador dijo “Se nos domina más por la ignorancia que por la fuerza”, situaba la dominación oligarca en el espíritu, sabía que siglos de sumisión, de costumbres, de valores, de miedos, conspiraban contra la emancipación americana.
Y no se equivocó, al final de todo, en San Pedro Alejandrino, sentenció: “Pueblo, han abusado de vuestra credulidad”. Reconocía así el Libertador de un continente que había sido derrotado por las nefastas cadenas instaladas por los dominadores en el alma de los pueblos. Pudo expulsar a la dominación política de las tierras americanas, pero había fracasado en desterrarla del alma de sus pueblos.
La dominación oligarca sólo se puede romper por medio de un cambio profundo, que abarque lo material y lo espiritual.
Una Revolución es un cambio profundo en el sistema de relaciones materiales y espirituales que precisa de instrumentos vitales para realizarse: ideología, conciencia, liderazgo, vanguardia, organizaciones sociales, Estado Revolucionario, estos elementos se van erigiendo en el proceso de profundización de la Revolución.
Ese tránsito milagroso desde la dominación capitalista a la liberación Socialista, no es espontáneo, necesita de una vanguardia.
La vanguardia revolucionaria agrupa a los más concientes, les da organicidad, potencia así la labor más importante de los revolucionarios: llevar conciencia revolucionaria al resto de la sociedad. Le da profundidad y sentido al análisis y a la acción política. La crítica, la autocrítica, la vigilancia revolucionaria, modelan su conducta, el ejemplo es su mejor arma.
La conduce el desprendimiento, la fraternidad, el estímulo moral de saberse luchando por construir un mundo donde la vida sea posible.
Esta vanguardia supera la suma de voluntades, de conciencias de los individuos que la constituyen. Su conciencia colectiva es el milagro de ser, en el presente, la conciencia de la sociedad del futuro. Sus militantes militan en el futuro, y llevan la buena nueva al resto de la sociedad.
Sólo esa vanguardia puede dirigir al Pueblo hacia la construcción del Socialismo. Sin vanguardia se pierden las mejores conciencias, que se desgastan en una lucha desorganizada, aislada, que carece de la fuerza necesaria para el salto. Sólo la relación humana dentro de la vanguardia da la fuerza capaz de conducir el cambio.
La oligarquía sabe del peligro de una vanguardia y enfila sus baterías contra esa posibilidad: la satanizan, la desvirtúan, la privan de sus razones más esenciales, la sustituye por las llamadas organizaciones políticas masivas, sin ningún requisito para la militancia. Éstas organizaciones, sin la dirección, la vigilancia, la orientación, el ejemplo de una vanguardia, reproducen al mundo de la oligarquía, no son peligrosas para el sistema.
Sospéchese de quién se opone a la formación de una vanguardia, siempre terminará en la contrarrevolución.
¡Chávez es Socialismo!
¡La organización de vanguardia es socialismo!

13.3.08

LOS CAMINOS

Después de la derrota del 2 de diciembre el país entró en etapa de definición, varios caminos se abrieron en el campo revolucionario. Estudiemos la situación y deduzcamos acciones y posibilidades.

Con la derrota, que es la gran maestra de la Historia, emergieron realidades que se mantenían veladas y, ahora evidentes, reclaman su expresión política definitiva.
Las fuerzas que se venían formando en el campo económico ahora disputan la hegemonía, es decir, disputan la conducción política y económica del proceso. Veamos.
Una fuerza intenta consolidar al capitalismo, tiene necesidad de acumular más capital, no puede detener su crecimiento, y sabe que el Socialismo es su enemigo.
Procede como una fuerza invasora. En su marcha hacia la hegemonía, ocupa colinas, liquida obstáculos, atropella, ningún escrúpulo la detiene, sus nuevos intereses le exigen crueldad. En su
escalada usa las mismas triquiñuelas y mañas de la cuarta.
La otra fuerza intenta consolidar, avanzar hacia el Socialismo, está en franca desventaja económica y política, pero sobre todo tiene desventaja espiritual. Permanece a la defensiva, desgastada por la pelea con la pequeña burguesía, que propuso vías económicas, políticas y sociales que al impulsar los valores del egoísmo debilitaron la posibilidad Socialista, cumplieron su papel de lubricar el camino al capitalismo.
Tiene en su contra la costumbre de siglos de sumisión, de valorización de los signos y conductas de las clases dominantes, de supremacía de los capitalistas en los medios formadores de valores: los periódicos, las artes, las televisoras, la educación, las dudas y ambigüedades de los revolucionarios, el dogmatismo, la conducta anarcoide.
Pero sobre todo tiene en su contra los miedos instalados en el inconciente de los propios revolucionarios, de los socialistas, que los hace actuar, aunque parezca paradójico, como la última barrera de defensa del capitalismo.
La última barrera de defensa del capitalismo, son las ideas capitalistas sembradas en la psiquis de los revolucionarios.
¿Qué pasará si triunfa definitivamente la corriente capitalista?
El avance del capitalismo significa debilidad del Socialismo.
Y la debilidad del Socialismo significa que las masas, desilusionadas de la posibilidad de cambio, le den la espalda a la Revolución. Eso ya ocurrió el dos de diciembre, en eso no hay dudas, esos votos los perdimos por falta de claridad socialista, por no avanzar decidida y claramente hacia el Socialismo, por debilidad Socialista.
Y en las circunstancias de la Revolución Bolivariana , cuando el imperio nos ataca, más por el ejemplo que significa la revolución para los pueblos de la América que por la inmensa riqueza petrolera que codicia, el debilitamiento significa el envalentonamiento del capitalismo, el de afuera y el de adentro, que construirá pactos para yugular definitivamente al Socialismo y al Comandante Chávez.
Está claro: los socialistas no tienen más alternativa que fortalecer al Socialismo.
Hoy los caminos están definidos: Avanzar hacia el Socialismo o regresar a la consolidación del capitalismo, o vive la esperanza o posponemos de nuevo el sueño, o con Chávez o sin Chávez.
¡Sin Chávez no hay Socialismo, sin Socialismo no hay Chávez!

12.3.08

DECLARACIÓN DE AMOR

Se hace necesaria una declaración:
Esta columna es construida por un grupo que todos los días se reúne en el fondo de una cueva.
Esta liga la forman unos diez recalcitrantes, que entre todos acumulan quinientos años de experiencias en Revolución.
Allí se consigue el que conoció de cerca a Betancourt y el que militó con Gustavo, el que peleó en la Alcantarilla de Puerto Cabello y el que combatió en Maguaray.
El que saqueó el veintisiete, el que estuvo el cuatro y el que lloró en abril.
El que fundó frentes guerrilleros y partidos revolucionarios, el que vivió en las catacumbas y todavía anda alerta, el que fue torturado y no habló, el que robó para la Revolución y es un limpio.
El que tragó humo en marchas de protesta, el que conoció a Argimiro, y el que conoció a Américo Silva, el que pernoctó en el San Carlos, La Modelo, Tocuyito, la isla El Burro, el que caminó con Debray.
El que vio el amanecer de la Sierra de Falcón y el anochecer de La Vega, el que conoció a Fabricio y el que habló con el viejo Acha, el que fue apresado en Machurucuto, el que fue a Cantaura y salió vivo, el que estuvo preso con Militares patriotas, y el que fue amenazado por fascistas.
Los necios del frente.
El que disparó y al que dispararon, el que cantó La Internacional, y el que cantó volvió, volvió. El universitario y el campesino, el intelectual y el aprendiz de cura.
El que tiene prontuario y el que tiene currículo.
De todo se encuentra en el fondo de esa cueva.
Toda experiencia revolucionaria de los últimos cincuenta años consigue su representante allí, cualquier victoria, cualquier derrota allí dejó su huella.
Son anónimos, no buscan gloria ni hacienda, sólo la satisfacción de intentar cambiar al mundo, de fundar sueños, esa posibilidad no la substituyen por nada, nada los ha extraviado de ese rumbo.
La experiencia que todos los días se reúne allí compendia la historia de medio siglo de querer hacer Revolución, que es medio siglo de aprender a intentarlo.
Los requisitos para participar son pocos: tener ganas de discutir para buscar la mejor idea, ser revolucionario de los radicales, humanistas, y ser chavista.
Allí en el fondo de la cueva se discute y se critica con fuerza, sin ninguna cortapisa ni jerarquía, pero afuera ¡con Chávez todo, sin Chávez nada!
Las columnas manan de esta tropa, que ama a la humanidad, a la Revolución, al Che, y al Comandante Chávez.
Es una Escuela lo que se reúne en el fondo de esa cueva.
Se llama Antonio Aponte, en honor a Antonio Guiteras y Carlos Aponte. El primero, cubano, el otro, venezolano, hermanados en la lucha antiimperialista y hermanados en el sacrificio de los que dan la vida por sus creencias, ejemplos de internacionalismo y de la fraternidad entre dos pueblos, el cubano y el venezolano, que cada día descubren que son el mismo.
¡Viva Chávez! ¡Carajo!

11.3.08

LA CONFESIÓN DE EL TROUDI

De verdad que no es agradable escribir esta columna, hubiésemos preferido algo que nos trajera más alegría y menos enfrentamiento con las entrañas del monstruo, pero es insoslayable, es un deber ineludible hablar del Ministro de Planificación. Veamos.

En El Universal del sábado ocho de marzo reseñan una declaración de este ministro, encargado nada menos que de la planificación del Socialismo:
“Acusó a los banqueros de haberse embolsillado buena parte del crecimiento que se ha registrado en los últimos cuatro años en el país".
“Señaló que cerca de 40% del Producto Interno Bruto (PIB) del último cuatrienio, que se traduce en alrededor de 200 millardos de bolívares fuertes (200 billones de bolívares antiguos), quedó retenido en las arcas del sistema financiero.”
Confesión gravísima por su contenido y por quién la hace. Este ministro es uno de los teóricos del proyecto pequeño burgués que impulsa el “Socialcapitalismo”, una alianza estratégica de capitalismo y Socialismo, que ahora reconoce como favorecedora del capital.
Política fracasada que debería ser revisada de inmediato, eso sería lo sensato.
Pero no sucede así, este ministro que más aliado al capital no podía ser, continúa sorprendiéndonos con su declaración:
“El Troudi destacó que el Ejecutivo le reconoce a la banca sus utilidades, pero que llegó la hora de decirles que ahora van a ganar menos, para ser redistribuido entre las mayorías nacionales (…) El llamado a la banca es a unir voluntades y que piensen en las mayorías nacionales"
El gobierno revolucionario, en boca de este ministro, en lugar de sorprenderse con el hecho de que la banca privada esté chupando sumas inmensas de la renta petrolera, de que la riqueza social alimente a los enemigos nacionales y trasnacionales del Socialismo, en lugar de sorprenderse y tomar medidas revolucionarias, lo que se le ocurre es un bobo llamado a la banca a “unir voluntades, a que piensen en las mayorías nacionales”.
Esta es la ridícula fórmula que ofrecen estos pequeños burgueses para avanzar hacia el Socialismo: la ingenuidad de pedir a la banca capitalista que deje de ser banca capitalista, que se conviertan en un falansterio de hermanitas de la caridad.
Es necesario que la Revolución tome medidas urgentes, redefinir el rumbo. Está mil veces comprobado, que la vía señalada por estos teóricos de la restauración no es el camino hacia el Socialismo.
Debemos rectificar, y rectificar ya: la bobería económica trae bobería en lo social y en lo político. Las fórmulas capitalistas reflejan formas capitalistas en lo político, en la formación del partido, en la forma fragmentadora de organizar a la sociedad, etc.
Esta bobería ambigua, que se presenta también en otras áreas de la economía, es la causa fundamental del fracaso del 2 de diciembre. La sociedad percibe por mil vías la incoherencia.
Es urgente, desechar las teorías distraccionistas, no hay atajos, el Socialismo solo se puede hacer con medidas socialistas: Conciencia del Deber Social, afincada en la Propiedad Social de los medios de producción y del sistema financiero.
¡El Socialismo es la vía, Chávez es Socialismo!

10.3.08

AUTOCRÍTICA CUBANA

La reflexión de Fidel, “Autocrítica Cubana”, conocida el 11 de julio, es una cátedra de Revolución y merece estudio. Veamos.

Si alguien se preguntaba dónde reside el vigor de la Revolución Cubana , capaz de superar la caída del campo Socialista, resistir el asedio del imperio más poderoso que conoce la historia de la humanidad, y a pesar de todas las adversidades mantener en alto las banderas socialistas, las de la salvación de la humanidad, que es una sociedad donde convive Silvio con los mayores adelantos en ingeniería genética, Pablo con los cincos héroes cubanos, una sociedad donde ningún niño se acuesta sin comer y que expande por el mundo su amor en forma de miles de médicos y maestros internacionalistas, luchadores sociales que van a los rincones adonde nadie quiere ir. Repetimos, si alguien se preguntaba dónde reside este vigor, Fidel nos muestra uno de los pilares de la inusitada fuerza de la Revolución Cubana : su capacidad de crítica, de autocrítica.
Hoy Fidel con esta “autocrítica cubana” nos da una nueva lección de Revolución. Veamos.
Primero, siempre la Revolución cubana se ha autocriticado: la proximidad al imperio, el hostigamiento de la mafia mayamera, no fueron ni son excusas que impidan reconocer sus errores y corregirlos.
Segundo, aquella es una sociedad que funciona como sociedad: por ejemplo, frente a la subida de los precios del petróleo y a las dificultades que le presenta la economía mundial es capaz de reaccionar como sociedad, sus organizaciones y el Estado planifican el consumo, sus actividades, no hay despilfarro, no hay movilizaciones innecesarias. Se critica duramente la conducta de los dirigentes despilfarradores y planificadores de excesos, además se informa a la población de los problemas, se crea conciencia del consumo, se lucha contra el despilfarro.
Nuestra Revolución Bolivariana necesita, como ninguna, aprender a sacar fortaleza de la crítica, comprender que está naciendo en condiciones muy difíciles, con el enemigo enterito dentro de nosotros mismos, con el imperio, no a noventa millas sino aquí mismo en el Este, con las televisoras enemigas bombardeándonos de sus antivalores todas las horas de todos los días.
Es vital para nosotros emprender un proceso autocrítico, que debe ser de mucha altura, yendo a las ideas y no a las personas, pero duro contra las desviaciones y contra las conductas antirrevolucionarias.
Muchas cosas tiene que revisar esta Revolución. Para sólo poner un ejemplo, es necesario que emprendamos una autocrítica que examine nuestro comportamiento de nuevo rico. Nosotros como sociedad nos comportamos como unos nuevos ricos irresponsables, parecemos unos hijitos de papá. Fíjense, mientras el petróleo escasea en el mundo, mientras pueblos sufren sus altos precios y lo usan para actividades vitales, nosotros rompemos record en venta de automóviles y en compras superfluas con tarjetas de crédito. Estamos de espaldas al planeta y a nuestra responsabilidad. Eso debemos corregirlo con autocrítica Socialista.
¡Chávez es Socialismo!
¡Sólo el Socialismo salva a la humanidad!
¡La crítica es Socialista!

9.3.08

LA VISIÓN

La visión pequeño burguesa considera que el Pueblo puede avanzar hacia la Revolución y al Socialismo con zanahorias en frente y caramelos en el bolsillo.

De ser así, estaríamos aceptando que el oligarca nos lleva ventaja, y deberíamos vernos en el espejo de la experiencia populista de adecos y copeyanos: cuando se les agotó la fuente material del populismo se los tragó el egoísmo que hasta allí los había sostenido.
La concepción pequeño burguesa parte de la subestimación del Pueblo, por lo que hay que sustituir su papel en la transformación de la sociedad y moverlo con dádivas materiales.
Con un supuesto amor al Pueblo, postulan teorías que lo condena: minan su organización integradora y su concientización, las cambian por una “organización” que lo fragmenta, y una falsa ilusión de sabiduría que sabotea el estudio, la superación y la concientización.
De esa forma lo debilitan y lo arrojan en manos del anarquismo que no construye, o la derecha que engaña. Así abren vías al fascismo.
La diferencia de una Revolución Socialista de cualquier Revolución anterior, está en la participación organizada y consciente del Pueblo como sujeto del cambio.
El papel del liderazgo y la vanguardia es contribuir a abrir sistemáticamente la participación al sujeto del cambio y la trasformación.
Si maniatamos al Pueblo, si con comportamientos mezquinos de grupos, si con batallas personalistas disfrazadas de lucha ideológica, si cometemos el crimen de cerrar los cauces de la organización verdadera, la que integra a la sociedad, entonces estaremos conduciendo a la Revolución al matadero de la historia.
Si saboteamos, con comportamientos de gavilla, a la organización de la necesaria vanguardia política, de las organizaciones sociales integradoras, si impedimos la verdadera participación, la participación orgánica, la que permite que el Pueblo sea verdaderamente constructor de su destino, entonces estaremos suicidándonos en primavera.
Porque una ruptura entre la masa y los dirigentes, ya lo deberíamos saber, allí está la experiencia de adecos y copeyanos, nos conducirá al fracaso más lamentable y rotundo.
La visión pequeño burguesa de la economía, de la política, de lo social, fracasó, y el dos fue un aldabonazo que nos indica que hay que cambiar urgente la visión de la Revolución.
Hoy, más que nunca, es urgente cerrar filas junto al Comandante Chávez y avanzar con paso firme hacia el Socialismo.
Dejar atrás los comportamientos políticos infelizmente heredados de la cuarta. Condenar enérgicamente a los oportunistas y a los constructores de privilegios groseros, considerar como un delito grave el saboteo a la organización que integra y a la concientización del Pueblo.
Deslastrarnos de la visión pequeño burguesa de la economía, apartarnos de la ilusión del capitalismo y de capitalistas construyendo Socialismo. Dar el salto definitivo hacia una economía de Propiedad Social.
Desechar la visión de que, en aras de una supuesta eficiencia, podemos avanzar hacia el Socialismo usando las armas melladas del capitalismo.
¡Con Chávez y con lo Chávez decida!

8.3.08

EL CINCO NEGRO

De verdad que nosotros no hemos entendido la batalla de los cinco héroes cubanos defensores de la humanidad, luchadores contra el terrorismo.

Algunos han tomado esa lucha con moderación, como si de un compromiso protocolar se tratara, de esos que no son cómodos pero hay que hacerlos para cubrir las exigencias de la etiqueta.
Otros despachan su responsabilidad con un afiche, algún pronunciamiento, cuando mucho una página de periódico, o algún otro acto. En ocasiones se descarga casi todo nuestro deber en las acciones de los muchachos de la Solidaridad con Cuba.
No dejemos que la defensa de los cinco se vuelva una efímera formalidad.

No es lugar ni momento para buscar de quién es el error, eso no los ayudaría, es momento para recapacitar nuestras acciones.
Es un deber de los revolucionarios del mundo solidarizarse con los Cinco, eso es elemental humanismo. La batalla por los Cinco es también parte de la lucha por la construcción de una conciencia Socialista en nuestro país, de la socialización de una mística revolucionaria.
La calidad de la lucha que ellos libran contra el imperio es parte de la lucha nuestra contra ese mismo imperio.
Su lucha potencia la nuestra: La Revolución no puede enfrentarse al imperio sólo de forma declarativa, es necesario darle carne a esa lucha, mostrar los rostros de la gallardía, mostrar la cara de René, Ramón, Gerardo, Antonio, Fernando.
Temblar de indignación ante la injusticia que el imperio comete con ellos. Mostrar en ellos la crueldad del imperio.
Hacer de esta afrenta a la humanidad, una lucha de toda la sociedad. Involucrar en ella al PSUV, a los partidos de la unidad Socialista, al parlamento, a los consejos comunales.
Explicar a partir de este hecho concreto la necesidad del antiimperialismo, porque la crueldad con ellos es la misma crueldad con los niños de Irak, o de Afganistán, o la agresión a la Revolución Bolivariana.
Nosotros en esta columna mantenemos desde hace mucho tiempo una campaña por el otorgamiento de la Orden del Libertador para los Cinco Héroes de la Humanidad, que están secuestrados en las ergástulas del imperio, torturados psicológicamente.
Creemos que es un deber de revolucionarios mostrar nuestra solidaridad con ellos, y creemos que manifestar esa solidaridad elevará mucho la Conciencia del Deber Social, el altruismo de esta Revolución.
Lamentablemente no hemos tenido eco en esta campaña, debemos reconocerlo con tristeza, prácticamente nadie nos ha apoyado, el vacío ha sido dramático. Miles han firmado la petición, es verdad, pero es poco, muy poco todavía.
En vista de esto, hemos decidido cerrar la campaña. En lo adelante calzaremos esta columna con un “cinco negro”, como muestra del pesar por este fracaso, por no haber podido motivar a la sociedad ni a sus dirigentes, como muestra del dolor que sentimos por la suerte de estos muchachos secuestrados por el imperio.
¡Chávez es Socialismo!
¡Los Cincos Héroes de la Humanidad son Socialismo!

7.3.08

MISTICA

Las grandes obras humanas sólo pueden ser hijas de la mística y del amor, de una fe que supone entregar una alta cuota de esfuerzo o hasta la propia existencia para que se conviertan en conquistas para toda la humanidad.

Las revoluciones son obras humanizadoras, que sólo son auténticas cuando son expresiones de la mística y del amor de sociedades, vanguardias y líderes. Es una obra que supone la entrega y el movimiento de millones en pos de un ideal. No se puede comprar ni vender una Revolución, sólo puede ser hija de las ideas, la conciencia y las convicciones de las mayorías.
La historia de todas las revoluciones hasta nuestros días ha sido buscar el equilibrio entre los valores materiales y espirituales. Ha sido el equilibrio entre el Quijote y Sancho Panza. Con sólo el Quijote las revoluciones serán el hermoso combate contra molinos de vientos. Con sólo Sancho las revoluciones descienden a las aguas heladas del cálculo egoísta.
Es por ello que nuestra Revolución debería cuidar de la mística y la conciencia de las mayorías, y seguir las enseñanzas del Che: …“de allí que sea tan importante elegir correctamente el instrumento de movilización de las masas. Este instrumento debe ser de índole moral, fundamentalmente, sin olvidar una correcta utilización del estímulo material, sobre todo de naturaleza social.”
Cuando nuestra Revolución pone el acento en las soluciones sociales de la salud, el deporte, la educación, cuando prestigiamos la solidaridad, por encima del lucro personal o de grupos, cuando hacemos conciencia sobre los deberes internacionalista de nuestro Pueblo y creamos conciencia Socialista, estamos avanzando hacia una mística revolucionaria.
Al contrario, cuando convertimos cada actividad de gobierno en una entrega de recursos, cuando trabajamos para que cada venezolano sea un empresario, para que cada comunidad tenga un banco, para que el sentido de cada quien sea enfrentarse al otro para apropiarse de una porción de la gota petrolera, construimos una conciencia y una práctica individualista, que es imposible que pueda soportar una Revolución. El individualismo y la conciencia pequeño burguesa a cada paso reproduce la conciencia y los valores del capitalismo, jamás contribuirán a producir y reproducir una conciencia socialista.
A nuestra Revolución, que heredó las deformaciones rentistas, corruptas y burguesas de la IV República, le es vital una alta cuota de mística como única forma de exorcizar el egoísmo y el individualismo que hasta los revolucionarios tenemos dentro.
La vanguardia y el liderazgo revolucionario deben dar el ejemplo y convertirse en paradigma de entrega y conciencia social. La política revolucionaria es la ciencia del ejemplo. El trabajo voluntario, que no es el viejo e hipócrita asistencialismo oligarca, debe convertirse en uno de los instrumentos más relevantes para forjar una conciencia social Bolivariana y Socialista.
¡Frente a la agresión, más Socialismo!
¡Chávez es Socialismo!

6.3.08

PERÍODO ESPECIAL

Una de las enseñanzas más importantes de la Revolución Cubana , es el comportamiento de aquella sociedad y de sus dirigentes frente al derrumbe del Socialismo Soviético. Veamos.

La economía Cubana cayó en 85 % de un día para otro, un golpe del que nadie esperaba recuperación, todos presentían la caída de la obra de Fidel, unos con alegría, otros con tristeza.
Pero el milagro ocurrió, la Revolución Cubana resistió y preservó el ideal Socialista, conservando así la posibilidad de salvación del mundo de la voracidad capitalista, que sin duda, nos conduce al infierno.
Cuba ante las dificultades económicas decreto un Periodo Especial, que es importante estudiar.
Aquel Periodo Especial era producido por la escasez, se necesitaba entonces acerar las fuerzas morales del Pueblo, la información, las organizaciones sociales, la vanguardia política, para que el Pueblo no entregará su dignidad, no entregara la Revolución por “un plato de lentejas”.
Se hicieron planes de emergencia económica, funcionó la planificación central, que es la forma como la sociedad toma cuenta de su destino, de sus recursos, y los coloca donde más lo necesite. Así se preservaron los principales planes sociales, se racionalizó la economía, se protegieron los niños y los ancianos, nadie quedó abandonado.
Una de las principales enseñanzas de aquella experiencia, es que la sociedad socialista, por medio de la planificación central y la iniciativa popular, supera cualquier adversidad. Sociedad, individuo y Estado, entrelazados en un esfuerzo común, superaron la dificultad mayor que ha sufrido un Pueblo en tiempo de paz.
La otra experiencia principal fue que todo el esfuerzo se sustentó en la Conciencia del Deber Social. Los dirigentes y el Pueblo apelaron a la mejor fibra heredada de los libertadores de Cuba, se apoyó en el ejemplo de Martí y en la epopeya de la Sierra Maestra.
El Pueblo fue convocado para el sacrificio que funda y preserva, y respondió guiado por el ejemplo de sus libertadores.
Nosotros pensamos que aquel Periodo Especial, que surge de las carencias dramáticas, se caracterizaba por el peligro de las salidas individuales, por ser un terreno propicio para la tentación egoísta.
Pero no hay ni habrá forma de “mercado” para pagar el sacrificio y la entrega de millones de hombres por un ideal. Por eso era importante la Batalla de Ideas, la batalla por la reafirmación de la Conciencia del Deber Social.
Aquí en Venezuela, y aunque parezca paradójico, estamos también en un Período Especial de bonanza petrolera, que nos hace territorio propicio para la tentación egoísta.
El peligro es el mismo, la Revolución se pierde por el egoísmo, base de la ideología capitalista, allá surgía de la escasez, acá surge de la abundancia.
Entonces, la forma de atacar la situación es la misma: convocar al Pueblo para el sacrificio que funda y preserva, y con el ejemplo de los libertadores acerar sus fuerzas morales, profundizar la Conciencia del Deber Social, eficacia e información, Fe en el Socialismo, horror al capitalismo oligarca.
¡Con Chávez y con lo que Chávez decida!

5.3.08

CHÁVEZ, COMANDANTE DE LA PAZ

La arremetida gringa en contra del Pueblo de Venezuela ya se despliega en toda su magnitud.
Los gringos no pueden tolerar un Pueblo que decidió ser dueño de su riqueza y señor de su destino. No aceptan que el petróleo venezolano beneficie a nuestro Pueblo y también a los pueblos necesitados del continente, alimentando así la causa de la paz.
Porque eso es Petrocaribe, Petroamérica y la ayuda a los pobres de Estados Unidos y Europa ¡petróleo al servicio de la paz!
Los yanquis son enemigos de la paz, porque con paz no podrían convencer a su Pueblo de la necesidad de invadir a otros pueblos, no podrían apoderarse del petróleo mundial. Por eso necesitan inventar, crear situaciones de guerra.
Los gringos son los monstruos de la guerra que hoy amenazan a todo el planeta.
Ellos quieren el petróleo de Venezuela, y para conseguirlo deben crear una situación de guerra que justifique la intervención.
Con uribe han conseguido apoyo a sus planes guerreristas, lo que hoy hacen es la aplicación de la doctrina israelita de “legítima defensa”: atacan a Ecuador y preparan las condiciones para atacarnos a nosotros, despliegan su plan de apropiación del continente.
Chávez, El Comandante de la Paz, ha reaccionado frente a la agresión, con firmeza, defendiendo la paz de la única manera que el imperio fascista entiende: mostrando fuerza y disposición a enfrentarlos.
El imperio y uribe se equivocan en sus intenciones porque olvidan la calidad de nuestras Fuerzas Armadas. Éstas son libertadoras, nunca han salido de nuestras fronteras sino es para llevar libertad, son herederas de los libertadores, del libertador de continentes.
Y sabrán una vez más ser fieles a esa tradición, hoy junto al Pueblo defenderán la paz, la libertad y la soberanía.
¿Ante esta situación qué debemos hacer los revolucionarios?
Entender que un enemigo como el que enfrentamos no se detiene sino frente a la determinación de un Pueblo unido, dispuesto a luchar por su dignidad y por el derecho a decidir sobre su destino. Las ambigüedades, las dudas nos debilitan.
Entender que la fortaleza de esta Patria está íntimamente ligada al Socialismo, que es el único sistema que garantiza la unidad del Pueblo, su fortaleza, porque lo une alrededor de objetivos altruistas, garantiza su libre determinación, la defensa de las riquezas naturales del país. Por eso, en la emergencia, profundizar el Socialismo.
La agresión planteada tiene un fuerte componente mediático, allí debemos defendernos, es necesario reforzar ese flanco. Todos los instrumentos de comunicación, de formación de la Revolución, deben declararse en combate mediático.
Si los canales oligarcas se siguen comportando como canales al servicio del enemigo que hoy nos ataca, deben ser tratados como parte de ese enemigo, y neutralizados.
Lo más importante es la unidad alrededor del Comandante Chávez, que nadie salga en falso, que la mezquindad no nos divida.
Ahora más que nunca "con Chávez todo y sin Chávez nada”. La unidad nos hará invencibles.
¡Frente a la agresión, más Socialismo!
¡Chávez es Socialismo!

4.3.08

EMOCIÓN

A esta Revolución lo que le hace falta es emoción, la emoción que nace de la búsqueda de objetivos altruistas. De ese sentimiento viene, y a ese sentimiento debe volver.

La pérdida de la emoción tiene consecuencias fatales para la Revolución. No se concibe Revolución sin Emoción y sin Amor. La emoción revolucionaria está fuertemente ligada al amor, sólo el amor emociona al revolucionario.
Aquí tenemos logros materiales, los hay a montón. No nos faltan misiones, cada día son mejores y más fuertes. No nos hace falta sentido humano, nunca el Pueblo humilde tuvo más atención y más Amor.
Pero la ofensiva espiritual nos la robaron los medios. Ellos han impuesto el sentimiento egoísta, nos llevaron a su terreno: lo material. Nos mataron la emoción y el amor.
Hemos sido incapaces de traducir nuestros logros en emoción. Sólo dos ejemplos:
El rescate de los secuestrados de la farc. Llevar el humanismo, el Amor Bolivariano a ese país lacerado desde hace más de medio siglo por un enfrentamiento donde a la crueldad se opone más crueldad. ¡No nos emociona!
El rescate de los secuestrados es un hecho que debía emocionarnos y hacernos sentir orgullo de la patria de Bolívar y de su gobierno, pero, al contrario, a él asistimos como quien ve una película más.
Las misiones, las nuevas y las renovadas. El hombre haciendo es más importante que la estadística: Un médico cubano llamado Osmani, de Barrio Adentro, que salva a un niño que se llama Jordan, que tiene rostro, que ríe con su mamá, es más importante que publicitar millones de consultas. Lo primero es lo humano, eso emociona, lo segundo es el frió cálculo burocrático. Barrio Adentro no es una estadística más, es un monumento al internacionalismo Socialista ¡que debería emocionarnos!
¿Cómo hacer para emocionar a la Revolución ?
La respuesta no es fácil, pero es imprescindible acertar, sacar a la Revolución del letargo de la costumbre.
Busquemos en la historia las causas de la emoción que mueve al pueblo hacia metas grandes, altruistas:
Nunca los estímulos materiales han movido a un Pueblo para lo grande, para el altruismo, al contrario, los estímulos materiales sólo movilizan para lo mezquino, para lo egoísta.
Este Pueblo, movido por sentimientos de amor, dio sus batallas más hermosas y humanistas, en abril y diciembre. Aquello fue una batalla del espíritu.
La clave está en ligar todas las acciones locales con el gran objetivo, entender que el enfrentamiento es entre dos sistemas sociales. Así, el Socialismo lleva ventaja, emociona, convoca para lo grande. Si nos quedamos solo en lo pequeño, en lo material, en lo local, perdemos ofensiva.
El reto es hacer que la sociedad sienta que la solución a sus problemas está en el Socialismo, que el Socialismo es más eficaz porque el hombre es su centro, y no la ganancia, que a pesar de los errores y las carencias, nunca el Pueblo estuvo mejor, fue más amado, tuvo mayores esperanzas, que con esta Revolución camino al Socialismo.
¡Con Chávez y con lo que Chávez decida!

3.3.08

4 Y 27 DE FEBRERO DOS FECHAS EN CONTRASTE

Algunos sucesos históricos marcan el rumbo de naciones y hasta de continentes, es por eso que el éxito político depende de su cabal comprensión. Abril de 1810, la pérdida de la Primera República , el 23 de Enero de 1958, serían ejemplos que apoyan el aserto. Hoy, nos interesa analizar dos eventos muy próximos que sin duda marcarán la historia nuestra por los próximos cien años. De la interpretación que demos a aquellos días dependerá el rumbo que tome la nación.

El primero de ellos es el 27 de febrero de 1989 , sobre él llueven variadas interpretaciones.
Nosotros pensamos, a contracorriente con la idea generalizada, que aquellas jornadas fueron el entierro de un ciclo histórico que tiene dos marcadas influencias: una, las teorías de la izquierda que se había lanzado en brazos del anarquismo tras la derrota en la lucha armada; y la otra influencia, el populismo del pacto puntofijista que venía de los días copiosos del primer gobierno de CAP, cuando se sembró en el pueblo expectativas materiales egoístas.
Durante los acontecimientos del 27-F, el pueblo, sin organización, espontáneamente, inorgánicamente, se lanzó a la calle a disputar su parte de la renta petrolera, desordenadamente, única manera que en aquella oportunidad le era posible. El pueblo, abandonado por la dirigencia revolucionaria que padecía de anarquismo, educado y concientizado en el facilismo egoísta por el gobierno de CAP, acostumbrado al Estado paternalista, no resistió las penurias que les proponía el agotamiento del proyecto populista, que por exigencias de la economía capitalista internacional ya no disponía de riqueza para sostener el proyecto derrochador.
Aquellas jornadas fueron el entierro de un pacto populista que duraba ya casi cincuenta años, y también de una izquierda extraviada que se debatía entre el anarquismo y el salto hacía territorios reformistas. Nace así una nueva etapa que refuta al pasado y tiene su arranque el 4 de febrero de 1992. Esta rebelión contrasta con el 27 y nos indica un nuevo rumbo: el 27 espontáneo, el 4 planificado, aquél sin dirección, este con una dirección militar, el primero sin objetivos, sin consignas, no dejó rastros de organización, se perdió en las neblinas de la historia. El segundo, con objetivos de poder muy claros, con consignas, con una organización que lo trasciende, se interna en la historia con aliento de cambios.
Entender al 27 de febrero como un triunfo popular y un paradigma, es un error de apreciación histórica que aviva las ideas equivocadas (anarquismo y populismo), las hacemos beligerantes, y debilitamos a la Revolución.
¡Con Chávez es con lo que Chávez decida!
¡Contra los anarcoides, teoría y organización revolucionaria!

2.3.08

FÁBRICAS Y SENTIMIENTO SOCIALISTA

El Socialismo es por sobre todo un sentimiento: el sentimiento de pertenencia a la sociedad, el sentirnos parte e hijos de la sociedad, querer que nuestro trabajo y nuestro anhelo tenga como único objetivo el bienestar de esa sociedad, que nuestra suerte esté ligada a la suerte de ella, y saber que ella, con sentimiento maternal, cuidará, no abandonará a sus hijos.

La lucha por el Socialismo, es en definitiva la lucha de ese sentimiento socialista integrador de la sociedad en lucha feroz contra el sentimiento capitalista, individualista y egoísta que la fragmenta.
El sentimiento de pertenencia a la sociedad es genético en el humano, sin embargo, en el capitalismo está aplastado, he allí una de las causas de la peste que este sistema produce.
El humano del capitalismo es un ser disociado, huérfano, en búsqueda incesante de sus semejantes, un ser perdido en un salón de espejos que sólo reflejan al capital.
Únicamente el Socialismo puede liberarlo de ese laberinto, de la alienación en que vive, y restituir su imagen de humano reflejada en otros humanos, todos integrados en sociedad.
Por ser el Socialismo un empeño social, las medidas socialistas, el camino socialista, debe tener ante todo carácter social, debe importar a toda la sociedad. Explicamos.
Estudiemos un ejemplo que está al día: al formar fábricas de Propiedad Social, estamos dando un gran paso hacia la economía socialista, dejamos atrás los cantos de sirena de la cogestión, empresas de producción social, y otras variantes de propiedad capitalista.
Desde esas fábricas de Propiedad Social debemos irradiar sobre el resto de la sociedad la espiritualidad socialista, el destello anunciador de la reconstrucción de la sociedad, del sentimiento amoroso, de que el rencuentro del individuo con la sociedad tiene asidero real.
El extraordinario paso que significa la formación de empresas de Propiedad Social, debe ser el inicio de una marcha hacia zonas espirituales y materiales socialistas: Estas fábricas deben unirse, constituir una zona socialista nacional en la que se pueda hacer planificación de la producción y del consumo. No olvidemos que la planificación económica es la vía para que el humano controle su realidad. Con la planificación la economía deja de ser un azar y se convierte en una certeza.
Una de las características más importante de esas fábricas de Propiedad Social, es que deben ser Fábricas-Escuelas de trabajo voluntario, los empleados públicos, los estudiantes, los concejos comunales, deben tener allí lugar para el trabajo voluntario. Porque es el Trabajo Voluntario la puerta de entrada hacia la espiritualidad socialista, es el terreno de formación del hombre nuevo.
El ejemplo que emane de esas fábricas debe convertirse en paradigma nacional, en soporte de la prédica del motor moral y luces, en centro del debate sobre la construcción del Socialismo.
Esas fábricas serán un gran avance de la Revolución Bolivariana y deben ser aprovechadas en todo su potencial.
¡Con Chávez es con lo que Chávez decida!
¡Chávez es Socialismo auténtico!
¡La Propiedad Social escuela de Socialismo!

1.3.08

LA RESURRECIÓN ANARCOIDE

Los anarcoides son la versión tropical de los anarquistas, resumen todos los errores y extravíos de aquel movimiento y no asimilan ninguna de sus virtudes. Aquí en Venezuela los encontramos en su manifestación más grotesca.

Los anarcoides han retoñado con fuerza en estos días, no podía ser de otra manera, estamos cosechando los vacíos y extravíos teóricos de la Revolución. Veamos.
Se cometen errores en la apreciación que se tiene del 27 de febrero: lo prestigiamos como ejemplo, lo calificamos de insurrección contra el neoliberalismo, como nacimiento de la Revolución Bolivariana, y elogiamos el comportamiento del Pueblo en aquellos sucesos. Eso es un extravío que perjudica la marcha de la Revolución. Expliquemos.
El 27 de febrero, en realidad, fue el entierro de dos corrientes políticas:
Una de derecha, el pacto de punto fijo que tenía como base el populismo. Esta corriente fracasó ante las exigencias del capital internacional que succionaba toda la riqueza dejando al populismo sin capital para repartir.
Así el pacto de punto fijo se agotó, no pudo mantener su hegemonía sobre una masa que había acostumbrado al clientelismo, a la que le había prometido volver a la época del "ta barato dame dos", y no pudo evitar el motín.
La otra corriente, la anarcoide que surge después de la derrota definitiva de la lucha armada, cuando una parte importante de aquella dirigencia, desconcertada, se desliza hacia posiciones anarcoides, como respuesta instintiva al capitalismo que no acertaba a enfrentar con mayor densidad teórica, aturdida por el vacío dejado por la caída del Socialismo Soviético.
Esta corriente, que renunció a la dirección y organización de las masas, que postulaba que ellas sabrían qué hacer cuando llegara el momento, no pudo darle organicidad a aquel descontento, dotarlo de dirección y metas políticas, no pudo evitar que fuera sólo un motín, sin contenido político, sin objetivos políticos.
Toda aquella energía social disipada inútilmente significó el fracaso de las teorías anarcoides como instrumentos de Revolución. Allí se demostró que sin dirección política, en la orfandad, sólo se pueden producir motines, que son absorbidos por el sistema.
Pero, el anarcoide tropical sufre su revés definitivo el 4 de febrero, ese sí fue el inicio de la Revolución, un movimiento lleno de política, con dirección, con organización, con objetivos claros, que elevó la conciencia hacia objetivos superiores.
Producto de nuestros errores y extravíos, de analizar erróneamente los sucesos del veintisiete, del cuatro y los de abril, dimos base material y teórica a corrientes anarcoides que sabotearon la organización, la dirección política, la disciplina.
Con la visión corta de lo local y lo inmediato, que lamentablemente la Revolución cometió el error de predicar, ellos sacrifican la política general del Estado revolucionario, son desleales al Comandante.
Esa es causa principal de que hoy aparezcan alarmantes síntomas de trayectorias erráticas de los anarcoides.
Ahora presenciamos la confusión de movimientos violentos que se dicen Chavistas pero accionan a favor de la oligarquía.

¡Con Chávez es con lo que Chávez decida!
¡Contra los anarcoides, teoría y organización revolucionaria!

29.2.08

LA PEQUEÑA BURGUESÍA

Es una clase intermedia, una franja de amortiguación entre la clase capitalista y las clases depauperadas.

Es una clase que aspira y teme: aspira al ascenso individual, y tiene terror al empobrecimiento que la amenaza todos los días. De allí surgen sus principales características:
Es una clase individualista, muy egoísta, que aunque físicamente permanece en esa franja intermedia, entre empresario y pobreza, su alma, su corazón, se eleva a la situación que aspira: a la clase alta capitalista. Su realidad es, de aplastada por la losa capitalista, pero su espíritu es de magnate.
El fundamental componente de su ideología, es la creencia en la solución de los problemas sociales de manera individual. Envidia el llamado “sueño americano”, y de esa ilusión apaciguadora impregna a toda las capas expropiadas.
Difunden por todos sus medios de deformación, la falsa idea de que en el sistema capitalista quien no asciende es porque no se esforzó, que es posible mediante “la magia” del trabajo individual salir de una situación de miseria y llegar a ser hasta gerente exitoso de una transnacional. Prestigian esa vía de ascenso de muy poquísimos individuos, como una solución a los problemas sociales.
Viven la contradicción de no tener para pagar el condominio y la obligación de pagar un carro para aparentar éxito ejecutivo. Entre la creencia en el ascenso social y la realidad de estar encadenado a un puesto, sometidos a los sadismos de un jefe incapaz, tan frustrado como ellos. Todos angustiados, todos simulando un éxito huidizo.
La pequeña burguesía es la principal clase defensora del sistema capitalista:
Desvanece la necesidad Socialista, porque si se puede ascender individualmente, entonces el sistema capitalista no es malo, malo son los individuos que no luchan.
Al propugnar la lucha individual, siembra dispersión y egoísmo en las clases motoras del cambio revolucionario, impidiendo la necesaria unión para el salto revolucionario.
Pero el mayor daño que hace esta clase a la posibilidad revolucionaria lo hace por vía de sus intelectuales. Éstos producen teorías de apariencia revolucionaria, con lenguaje y aroma de cambio, pero que esconden una profunda deformación de la teoría revolucionaria y, por tanto, un inmenso obstáculo a la Revolución.
Las teorías pseudos revolucionarias de la pequeña burguesía son expresión de su realidad contradictoria:
Por un lado, sus teorías plantean la superación del capitalismo, esta faceta emana de la realidad que los oprime.
Pero, por otro lado, sus teorías plantean formas y vías impracticables. Este componente de su teoría emana del profundo terror que sienten a superar el campo capitalista donde mora su corazón.

En resumen, son capitalistas de corazón pretendiendo hacer Revolución.
En lo político, plantean la desorganización anarcoide, por eso no van más allá de una maquinaria electoral, o de un motín.
En lo económico, plantean formas nosociales de propiedad teñidas de populismo, por eso combaten la Propiedad Social administrada por el Estado.
En lo social, una fragmentación de la sociedad en egoístas, en grupos aislados.
Su acción va preñada de deslealtad.
¡Con Chávez, con lo que Chávez decida!

28.2.08

LAS IDEOLOGÍAS

Es complicado el mundo de las ideologías, son vivas, se resisten a una definición simple. Podríamos decir que ideología es “la visión, las ideas que del mundo tenga un grupo humano, una clase social”, y estaríamos en lo cierto, pero esta definición sería mecánica, en la vida las ideologías se presentan de manera más dinámica. Veamos.

La ideología tiene estrecha relación con la existencia: la existencia determina la conciencia. Ahora bien, nos dice el psicólogo Wilhelm Reich que:
…“el hombre está sometido a sus condiciones de existencia por vía doble, directamente por el influjo inmediato de su condición económica y social, e indirectamente por la estructura ideológica de la sociedad”.
De esta manera, las clases dominadas viven una contradicción entre la ideología que emana de su existencia y la ideología de los dominantes, que las coloniza mentalmente, que es hegemónica, que conduce a la sociedad.
Así se explica que el alma de los dominados sea el principal soporte de la dominación, que los pobres de la tierra sostengan a sus verdugos, se mantengan sumisos frente a la dominación, se explica que sean los humildes los que libren las grandes guerras de las clases dominadas, y que los depauperados hayan votado durante medio siglo por el pacto de punto fijo.
La Revolución es la liberación de la ideología que emana de la existencia de los trabajadores, de los humildes, que pasa entonces a ser hegemónica, a ser dominante, a conducir a la sociedad.
La gran virtud de la Revolución Bolivariana, del Comandante Chávez, fue hacer que entrara en la batalla social, con altas posibilidades de éxito, la ideología proletaria, el Socialismo, la única que puede liberar a la humanidad del camino infernal del capitalismo. Expliquemos.
El capitalismo se sustenta en la propiedad nosocial de los medios de producción, que hace posible la condición de que unos trabajen y otros se apropien de ese trabajo. De allí emana la ideología dominante, la ideología capitalista, y también emana la ideología dominada, la de los trabajadores.
La contradicción que se expresa en la economía, se presenta también en el mundo de las ideologías.
Esta contradicción sólo es posible resolverla, sólo es posible liberar a la ideología dominada, si la sociedad trabaja para ella misma, si el trabajo deja de ser apropiado por los nosociales y pasa a ser propiedad de toda la sociedad, de cada uno de los individuos que la constituyen, haciendo posible el precepto cristiano: “de cada uno según su capacidad, a cada uno según su necesidad”.
La liberación del trabajo sólo pueden hacerla los que trabajan, los trabajadores.

La pequeña burguesía, que es una clase que existe guindando entre la capitalista y la trabajadora, tiene también una ideología oscilante: está contra el capitalismo, pero tiene terror al Socialismo, por eso inventa diez mil fórmulas para mantener el fundamento capitalista: la propiedad nosocial. De allí el fracaso para conducirnos al Socialismo, de la cogestión, de las eps, etc.
¡Con Chávez es con lo que Chávez decida!

27.2.08

CONCIENCIA DEL DEBER SOCIAL

En el capitalismo, y también en todos los sistemas que lo antecedieron, la característica principal es la propiedad nosocial de los medios de producción, y la conciencia egoísta que allí se entrelaza. El individuo intenta resolver los problemas sociales de manera individual, de esa manera se entabla una guerra de todos contra todos.

En el Socialismo, en contraste, la característica principal es la Propiedad Social de los medios de producción, y la Conciencia del Deber Social que con ella se relaciona.
Conciencia del Deber Social es la conciencia de la pertenencia a la sociedad, el convencimiento de que la suerte de la sociedad depende del esfuerzo de cada uno de sus hijos, y que la suerte de cada uno de los individuos depende de la suerte de la sociedad toda, la certeza de la imposibilidad de las salidas individuales a los grandes problemas sociales. Se establece así la sociedad del amor.
El Socialismo consiste en la sustitución de la conciencia egoísta por la Conciencia del Deber Social, no es una tarea fácil, se trata del salto más importante de la humanidad, es, como dirían los clásicos, saltar de la prehistoria a la historia, del reino de la necesidad al reino de la libertad.
Podemos decir que el avance del Socialismo se mide por el avance de la Conciencia del Deber Social, por la comprensión de las masas de su pertenencia a la sociedad. Allí reside la importancia de las formas de Propiedad Social, son indispensables para construir la hegemonía de esta conciencia.
La más poderosa de las armas capitalistas para perpetuar su expoliación de la humanidad, es la conducta sustentada en siglos de adiestramiento para lo egoísta, para lo inmediato, en esas conductas basan lo principal de la lucha contra la Revolución. Preguntémonos: ¿Cuántas iniciativas de organización sucumben en el egoísmo? ¿Cuántos liderazgos se pierden en la falta de comprensión, o en la mezquindad? ¿Cuántas importancias hemos cambiado por un “plato de lentejas”? ¿Cuántas decisiones hemos tomado guiados por lo egoísta y el beneficio inmediato?

Durante mucho tiempo los revolucionarios, por una mala lectura de los clásicos, pensaron que la Conciencia del Deber Social brotaba espontáneamente del cambio de las condiciones materiales.
Así, bastaba socializar los medios de producción, y la conciencia vendría por añadidura. Aquella fue una equivocación que costó, y aún cuesta, muchas derrotas al movimiento revolucionario.
El gran instrumento educativo para conquistar la Conciencia del Deber Social es el Trabajo Voluntario.
A la par de la Socialización de los medios de producción, es necesaria una gran campaña de concientización y divulgación del Trabajo Voluntario. Una emoción por el Trabajo Voluntario debe recorrer a toda la sociedad.
Invitaciones y oportunidades de Trabajo Voluntario deben cruzar a todo el aparato del Estado, el país debe poblarse de obras construidas con Trabajo Voluntario, orgullo para la sociedad, indicadoras de que una nueva sociedad es posible.
Al revolucionario debe darle vergüenza no hacer Trabajo Voluntario, a ese estado de conciencia, de entrega al Deber Social, hay que llegar.
¡Chávez es Socialismo!

26.2.08

TRABAJO VOLUNTARIO Y PARTIDO

Venezuela desde hace cien años sustenta su economía en la renta petrolera, esta condición nos hizo un Pueblo con una relación muy especial con el trabajo. Aquí es más importante la lucha por una gota de petróleo, que la lucha contra la explotación, es más importante disputar la renta, que evitar la plusvalía.

Esta característica de la economía ha impactado fuertemente a la sociedad y al comportamiento de las clases sociales que al cubierto del petróleo se han formado.
De esta relación con el trabajo y con la renta surgió una conducta social indisciplinada, inconstante, pero también rebelde, individualista y egoísta, pero también sentimental.
Durante cien años la oligarquía y el imperio estimularon estas características, conspiraron contra la concientización del Pueblo: un Pueblo desunido, egoísta, indisciplinado, es más fácil de dominar.
Se limitaron a repartir las migajas cada vez más exiguas del banquete petrolero, y difundir la cultura de la dominación.
En estas condiciones el primer paso para hacer revolución era tocar la reserva moral del Pueblo, la herencia Bolivariana , y colocarlo en caminos de redención. Ese paso lo dimos, y se hizo el milagro.
El segundo paso, y este es el gran reto de la Revolución Bolivariana , es rescatar la condición humana de la sociedad. Para lograr esto es indispensable restablecer una cultura de trabajo que sustente una nueva relación humana, una ética, una conducta nueva: la Conciencia del Deber Social.
Una relación donde el trabajo no sea una imposición, una explotación, sino un deber que beneficie a la sociedad toda y al individuo que la constituye.
El milagro de conseguir tocar las reservas morales del Pueblo debe abrir paso a la organización de la marcha hacia la redención, hacia el Socialismo. Y los pilares de esta marcha que necesitamos emprender son el Partido Revolucionario y el Trabajo Voluntario. Esos dos pilares, donde se sustentó la Revolución Cubana , son la escuela para construir Revolución en países como el nuestro.
El partido y sus militantes tienen la inmensa tarea de servir de ejemplo, tal como exigía el Che, de la nueva ética y de la conducta revolucionaria.
El partido debe prefigurar las relaciones de la sociedad que queremos construir, agrupar a los más concientes del Deber Social, a los más desprendidos, a los mejores.
Tiene como objetivo llevarle al resto de la sociedad la ideología y la conciencia revolucionaria, fiscalizar y facilitar la construcción del Socialismo.

Sus militantes deben ser los primeros a la hora del sacrificio y los últimos a la hora de los privilegios. Su mayor capital debe ser la satisfacción del deber cumplido.
Por medio del trabajo voluntario el revolucionario dona un esfuerzo extra a toda la sociedad, y en esa acción se educa y educa en la construcción de la Conciencia del Deber Social. Se realiza fuera de las horas normales de trabajo. Y, necesariamente, para tener sentido, necesita de un fuerte estímulo a la Propiedad Social administrada por el Estado, otra forma de propiedad lo transforma en ironía.
¡Chávez es Socialismo!