11.7.06

SEMBRAR EL PETRÓLEO, SEMBRANDO EL SOCIALISMO

Cuando se cumplen setenta años del editorial de Uslar Pietri donde nos habla de la necesidad de sembrar el petróleo, es casi unánime la opinión de que la siembra no se ha conseguido todavía, que van cien años de explotación petrolera y el país aún espera por la siembra del petróleo. ¿Qué pasó? ¿Por qué el país ha fracasado en esta empresa donde le va la vida? Busquemos una respuesta.
Nosotros pensamos que hay dos maneras de sembrar el petróleo: una, que fue exitosa, es la de los proyectos que hegemonizaron la renta petrolera, desde su aparición. Todos estos proyectos, desde el adeco del cuarenta y cinco, el de Pérez Jiménez, el del Pacto de Punto Fijo, todos, tenían dos características comunes: intentaban desarrollar Capitalismo interno, y no rompían la dependencia con Estados Unidos. Es decir, sembraban el petróleo en el territorio capitalista. Y para el Capitalismo imperial, que necesariamente arrastra a los capitalismos periféricos, la siembra del petróleo significaba energía barata, la creación de una elite sumisa que les garantizara el suministro y la tranquilidad del país, y una pequeña burguesía transculturizada que sirviera de colchón ideológico a cualquier intento de cambio. Por supuesto que esta siembra fue exitosa, cumplió su papel: favoreció al imperio, aunque plagó de miseria espiritual y material al país.
Está pendiente el otro proyecto, el de sembrar el petróleo al servicio de los humildes, de hacer un país donde el desarrollo de las potencialidades del hombre no tenga más limitaciones que las cualidades individuales, donde la riqueza de algunos no signifique la miseria de muchos. En resumen, construir el Socialismo.
Estamos viviendo a cien años de la era petrolera venezolana, una época estelar. Tenemos la oportunidad de concretar la siembra del petróleo en beneficio de los humildes, tenemos la oportunidad de emprender la construcción del Socialismo. Muchísimo hemos avanzado en ese camino, y grandes son los obstáculos para seguir transitándolo.
El gran aporte de esta Revolución bolivariana y del comandante Chávez, es, sin duda, haber puesto en la primera línea de la batalla política la posibilidad y la necesidad del Socialismo. Hoy, por primera vez en la historia nuestra, la batalla se plantea, verdaderamente, entre Socialismo y restauración capitalista.
Es deber de los revolucionarios apoyar al Comandante Chávez en el empeño de avanzar hacia el Socialismo. Todo nuestro esfuerzo, nuestra capacidad de crítica, de vigilancia revolucionaria, debe estar al servicio de la construcción socialista. El estudio debe ser permanente para poder discernir: qué nos ayuda, y qué nos perjudica en el avance. La Patria, la Revolución, el Comandante, necesitan de nuestro aporte, no hay cabida para revolucionarios pasivos, todos debemos ser críticos, activos y disciplinados.
¡Sólo el Socialismo salva al pueblo!
¡Chávez es socialismo!

PROBLEMAS DEL PERÍODO DE TRANSICIÓN

La historia nos ha develado un período en la marcha revolucionaria que no fue previsto y, por tanto, poco estudiado por los clásicos. Es el período de transición del Capitalismo al Socialismo en los países con un Capitalismo inmaduro, tal es el caso de Venezuela. Es un período que reclama un gran esfuerzo teórico, porque si no entendemos las leyes que guían esa transición, no podremos resolver los problemas que ésta nos plantea. Un error de concepto en esta etapa, una desviación teórica, una concesión a las ideas del pasado, puede significar la pérdida de la oportunidad revolucionaria. La importancia aumenta porque este período es común a los procesos revolucionarios de los pueblos del Sur. Ya en la historia aparecen enseñanzas sobre el período de transición. Veamos.
Una primera enseñanza: se trata de un período de fortísima lucha de clases, es lo que el Comandante, recordando a Gramsci, llama: lo viejo que no termina de morir y lo nuevo que no termina de nacer.
Una segunda enseñanza,
y la decimos corriendo el riesgo de que se ofendan algunos marxistas, es: en este periodo de transición la conciencia determina la existencia, esto como complemento al axioma clásico de que la existencia determina la conciencia. Por tanto, se necesita una poderosa organización de vanguardia que prefigure las relaciones socialistas, que lleve con el ejemplo al resto de la sociedad la conciencia del deber social, que sea garante de la marcha, y también reservorio moral para las horas aciagas.
Tercera enseñanza: Es una enseñanza de nuestra realidad. En Venezuela, país rentista, captador de plusvalía internacional, la acumulación de capital se hace con la transferencia de la renta petrolera. Muchas son las vías de transferencia, una es la corrupción, de ella brotaron grandes fortunas. Otra vía, importantísima, es el Sistema Financiero, este funciona como un prestidigitador que toma el dinero del petróleo, le da una vuelta y, “nada por aquí, nada por allá”, lo desaparece como el mago del circo desaparece las barajas. El Capitalismo de un país rentista se tiñe de capital financiero. Por eso, en este período de transición, es impostergable la nacionalización del sistema financiero como vía para poner la renta al servicio del rumbo al Socialismo.
Cuarta enseñanza
, esta viene de la Chile de Allende: si el período de transición se resuelve a favor de la restauración, existen inmensas posibilidades de que adopte como forma política al fascismo más cruento. Es decir, el dilema de esta etapa que vivimos es: Socialismo o fascismo.
¡Sólo el Socialismo salva al pueblo!
¡Chávez es Socialismo!

MISCELÁNEAS 13

1. La Revolución Bolivariana, con su bandera de ocho estrellas, es ruedo de enfrentamiento entre dos genéticas: Sancho Panza estuvo en el Central Azucarero de Sabaneta, mientras el Quijote se pasea por el camino de Barrio Adentro sintiendo el costillar de rocinante, con su adarga al brazo. El 11 de abril salió Sancho a la faena. El 13 bajó el Quijote de los cerros.

2. Ahora vamos a una elección, ¡diez millones! dijo el Quijote, Sancho sentenció muy serio que no era posible, la matemática no daba. El Quijote ayuda a los países hermanos, Sancho grita que eso no es práctico. El Quijote es hermano de los Quijotes de Cuba, Sancho dice que eso no conviene. El Quijote la emprende contra los molinos del norte, Sancho se asusta y convoca al avestruz.

3. Los Sanchos tienen tres mil años siendo prácticos, y los pueblos otro tanto siendo miserables.

4. El fin central de una Revolución socialista es integrar el organismo social que el Capitalismo ha fragmentado, es devolver al hombre su condición de ser social, y rescatarlo “de las heladas aguas del cálculo egoísta”. En esta tarea uno de los pasos fundamentales es la organización social, de ella depende el éxito del empeño integrador. De allí que es importante discutir lo que se hace hoy con el Poder Popular, y evaluar si de verdad integra a la sociedad, si derrota la fragmentación.

5. Los Concejos Comunales, aisladamente, sin correspondientes organizativos nacionales, regionales y municipales, sin instancias organizativas políticas, son unidades desintegradoras sociales, que fomentan la cultura del egoísmo, ya que reducen las miras y las preocupaciones de la población sólo a su entorno y, dentro del entorno, a lo económico. No estamos diciendo que son malos, decimos que sin otros complementos de organización social, actúan como agentes disociadores de la conciencia.

6. Cuando los fascistas del Este van contra la embajada, cuando allí vomitan todo su odio, no lo hacen contra el Embajador Germán, lo hacen contra un sistema, contra el Socialismo, contra las causas justas, contra la redención de los humildes. El golpe de Abril a la Revolución Bolivariana, no estaría completo sin la agresión a la Embajada de Cuba. La Embajada y Miraflores representaban lo mismo: la esperanza de redención para estos pueblos de América, la dignidad de los pueblos del mundo, la esperanza, la certeza de que es posible construir un mundo que supere al capitalismo creador de miseria material y espiritual. Y eso no lo pueden tolerar los privilegiados.

7.7.06

FUSILES, LIBROS Y ROSAS

La situación política nacional e internacional indica conflicto: la oposición, encallejonada, debatiéndose en la ciénaga de sus mezquindades, no es opción para el imperio, sin embargo, la situación internacional les exige tener control sobre las fuentes de energía Venezolanas. Todo indica conflicto internacional.
Sobre la actitud que tomará el imperio se hacen muchas especulaciones, todas coinciden en que la Revolución es un problema que ellos deben resolver antes de que el ejemplo cunda, ya no sólo por América sino por todo el Sur.
Frente a esta amenaza, preparamos la guerra asimétrica. La Fuerza Armada Nacional, como columna vertebral, más la Reserva, la Guardia Territorial, son los contingentes que tenemos para hacer frente a la amenaza cierta. Todo eso está muy bien, además nos reconforta el nuevo armamento, pero debemos decirlo a manera de alerta: estamos descuidando los componentes más importantes de la confrontación asimétrica. Veamos.
Los componentes más importantes de la confrontación con el Imperio, son la ideología y la conciencia, ya que las batallas en la guerra asimétrica se deciden en el campo de la información, la organización, la psicología. Hablemos de la batalla psicológica, la de “corazones y mentes”.
Los pueblos deben estar preparados para la manipulación psicológica que el enemigo realiza sobre el alma colectiva: levantan miedos, construyen fantasmas, erigen señores de la guerra donde sólo hay Ángeles de la Paz. Debemos hacer que el pueblo comprenda que los revolucionarios no somos amantes de la guerra, que a ella vamos cuando es la única forma de defender lo que nos es más sagrado, la Patria, el futuro de nuestros hijos, las conquistas sociales, la defensa del derecho a dirigir nuestro destino, la esperanza, el derecho a llamarnos patriotas, el saber que en el mundo se nos respetará como un pueblo capaz de defender su honor. Debemos, en resumen, combatir las intenciones del imperio de convertirnos en diablos. Cada acción nuestra debe ir cargada de humanismo.
Debemos tener fusiles y también rosas y libros. Los contingentes que hoy disponemos deben ir a la población a dar asistencia humanitaria, a hacer trabajo voluntario, a hacerse querer, a demostrar que vamos a la guerra a defender la vida, que no somos falange siniestra, sino que somos guerreros por la vida. Hay que demostrar todos los días que somos diferentes al enemigo imperial, ellos son la muerte, nosotros la vida, ellos el odio, el racismo, nosotros el amor, unión de los diferentes. Para ellos primero es el capital, para nosotros lo primero es el humano, esa es la lucha y por ella vamos a donde haya que ir, y hacemos lo que haya que hacer.
¡Sólo el Socialismo salva al pueblo!

¡Chávez es Socialismo!

6.7.06

CONVERTIR LO MILAGROSO EN COTIDIANO

Una Revolución es un milagro, más que un milagro quizá deberíamos decir que una Revolución es convertir lo milagroso en cotidiano. Al ser humano le es propia la tentación de permanecer, y la desazón por el cambio. Esa es su naturaleza histórica. Ahora bien, si una Revolución es el cambio más completo y profundo que se puede dar en una sociedad, ya podremos imaginar los obstáculos con los que tienen que lidiar los revolucionarios.
El más importante de los obstáculos se sitúa en el interior de nuestra propia alma. Entender, más que entender, sentir que hay que cambiar los cimientos de lo que hasta ese momento había sido nuestro universo, cambiar la forma de pensar, obrar, vivir, con la que nos hicimos adultos, significa romper radicalmente con nosotros mismos. Fundar un nuevo mundo, profundamente, revolucionariamente opuesto a todo lo que hemos aprendido desde niño, es un salto desde la seguridad de permanecer, al hermoso, pero muy angustiante cielo de lo desconocido, de lo inédito.
Ya lo anterior es difícil, y se complica más con la circunstancia de que no siempre tenemos la sabiduría para entender, para saber qué es lo viejo, lo que debe ser sustituido, o mejor, cuáles son los pilares psíquicos más profundos que sostienen a lo viejo. Esa angustia la tuvo la Revolución Francesa y, torpedeando a lo viejo, cambió hasta los nombres de los meses. Sin embargo, dejó intacta la psicología de la sumisión que sustentaba a la monarquía y fue así, cimentada en esa psiquis, que se dio la restauración. Lo viejo regresa cabalgando las conductas sembradas en lo profundo de la psiquis de los hombres que hacen Revolución.
Cuando nos comportamos con las mismas conductas de lo viejo, las mismas jerarquías, los mismos saludos, los mismos halagos, lisonjas, rechazos, en resumen el mismo sistema de valores y antivalores, es el pasado que permanece, y así se manifiesta. Cuando nos resistimos a cambiar lo importante y buscamos excusas similares a las de los adictos para no hacer los cambios profundos, es también el pasado que desde el fondo del alma dirige nuestra conducta.
Cuando nos conformamos con hacer solamente un buen gobierno, cuando detenemos la marcha del huracán revolucionario en nombre de una rara normalización de la vida, evidentemente estamos siendo gobernados por lo antiguo, y el pavor a los cambios nos paraliza como se paraliza el neurótico frente al motivo de sus fobias.
Los revolucionarios, sobre todo los dirigentes, deben cambiar por dentro y por fuera. La Revolución se fundamenta en romper con las cadenas que nos instaló la dominación durante toda nuestra vida. Sólo así podemos tomar las medidas correctas para hacer de la Revolución una realidad para todos.
¡Sólo el Socialismo salva al pueblo!
¡Chávez es Socialismo!

QUÉ HACE QUE UNA REVOLUCIÓN SEA REVOLUCIÓN?

La pregunta es importantísima, debería ocupar lugar privilegiado en las reflexiones de todos. Es por eso que, en el cielo de los revolucionarios, de cuya existencia algunos dudan, pero de que existe, existe (otro día hablaremos de eso, ahora nos interesa continuar la historia), en ese cielo, se nombró un comité para buscar una respuesta a esta pregunta y mandar algunos consejos al Comandante Chávez. El comité, del que formaban parte Simón, Marx, Lenín, Trosky, Don Quijote, el Che, Fabricio, y muchos más que ustedes imaginarán, se declaró en sesión, recomendando brevedad.
Primero habló Lenín, quien terminó resumiendo: una Revolución son soviets más electrificación. Quiero decir con esto: organización social (que no debemos confundir con organización popular) y producción económica, para conseguir dar a cada uno según su necesidad.
Simón Bolívar, melancólico, propuso con voz cavernosa: digámosle a vuecencia Hugo, que gane las Batallas importantes. Una Revolución son Batallas, Carabobo, Junín, Ayacucho… y también Ocaña y San Pedro Alejandrino…Una Revolución está llena de Batallas, hay que ganar las importantes.
Don Quijote, desde lo alto de un molino de viento que confundía con un gigante enemigo, gritó: ¡Locura! ¡Locura! La Revolución está llena de ¡locura! La cordura es un cepo, los cuerdos, los calculadores, nunca harán nada que no sea permitido.
El Che, que estaba apurado preparando un viaje para resolver una injusticia que se cometía en alguna parte del universo, dijo a la carrera: ¡emoción! Sin emoción no hay Revolución. Y cuando se pierde la emoción se pierde todo.
Cristo, desde su magnificencia, predicó: la Revolución debe ser necesaria. Los pueblos deben necesitarla como se necesita respirar. Una Revolución sólo se puede hacer si es necesaria.
Marx, aconsejó: que lea, todo está escrito y nada está escrito. Sólo leyendo se evita descubrir el agua tibia.
Sucre, aportó: aprovechen la oportunidad y le dicen que se cuide. Sino existe no puede hacer nada. Díganle: ¡Que se cuide!
Cipriano Castro, que jugaba cartas con Torrijos y Allende, asintió: Sí, que se cuide. A lo lejos se oyó un ¡Shitoo!
El presidente del tribunal gruñó: ¡están fuera de orden! Dio por terminada la reunión. Y pasaron a recopilar las opiniones:
Organización social (que no debemos confundir con organización popular) y producción económica, para conseguir dar a cada uno según su necesidad. Que gane las batallas importantes. Leer. Una Revolución es ganar Batallas, ¡locura! ¡emoción!. Necesitarla como se necesita respirar. Que se cuide.
Después mandaron sus consejos para Venezuela, pero a pesar de haberlo hecho en veinticuatro oportunidades, todavía no ha llegado a las manos de Hugo, la escritoriocracia se encarga de extraviarlo.
¡Sólo el Socialismo salva al pueblo!
¡Chávez es Socialismo!

4.7.06

PODER POPULAR Y PODER SOCIAL

El fin central de una Revolución socialista es integrar el organismo social que el Capitalismo ha fragmentado, es devolver al hombre su condición de ser social y rescatarlo “de las heladas aguas del cálculo egoísta”. En esta tarea uno de los pasos fundamentales es la organización social, de ella depende el éxito del empeño integrador. De allí que es importante discutir lo que se hace hoy con el Poder Popular y evaluar si de verdad integra a la sociedad, si derrota la fragmentación. Veamos.
Según está establecido en la reciente Ley de los Concejos Comunales, éstos son organismos que tienen como universo a la comunidad. Allí se encargan de planificar, administrar, etc., los proyectos producidos por la comunidad en su propio beneficio. Aparentemente son instancias de Poder Popular, eso se piensa y eso se dice. Nosotros, contracorriente, sostenemos que: tal como están planificados, son lo contrario, son instancias que reafirman la fragmentación de la sociedad producida por el Capitalismo. Explicamos.
Los Concejos Comunales, aisladamente, sin correspondientes organizativos nacionales, regionales y municipales, sin instancias organizativas políticas
, son unidades desintegradoras sociales, que fomentan la cultura del egoísmo, ya que reducen las miras y las preocupaciones de la población sólo a su entorno y, dentro del entorno, a lo económico. No estamos diciendo que son malos, decimos que sin otros complementos de organización social, actúan como agentes disociadores de la conciencia. ¿Entonces, qué hacer?
Es urgente construir los complementos de esos Concejos Comunales: primero, instancias de coordinación municipal, estadal y nacional, electos desde las comunidades, escalonadamente hasta la instancia nacional.
Segundo, y no menos importante, es necesario hacer la organización política de la sociedad, que debe tener la misma estructura que proponemos para los Concejos Comunales, pero diferentes objetivos y diferentes funciones. Serán funciones de formación política, de referencia moral, de reunir a los mejores. Los miembros de esta organización política revolucionaria, serán los últimos a la hora de los privilegios, y los primeros a la hora del deber y del sacrificio. Dicho en pocas palabras, la organización política revolucionaria será territorio para la formación del hombre nuevo. Esta organización es imprescindible para que los Concejos Comunales no se transformen en reproductores de la conciencia capitalista. Es bueno recordar que la república oligarca no temía a la organización aislada de las comunidades, allí están las Asociaciones de Vecinos. La cuarta temía a la integración de la sociedad.
Sólo así, sociedad organizada, política y administrativamente, de forma vertical, de abajo hacia arriba, hasta llegar a lo nacional, y de forma horizontal en todos los núcleos sociales, no sólo comunidades, sino también fábricas, colegios, universidades, centros de trabajo, etc., sólo así, estaremos dando un paso definitivo para la integración de la sociedad, y yendo decididamente rumbo al Socialismo.
¡Sólo el Socialismo salva al pueblo!
¡Chávez es socialismo!

3.7.06

MISCELÁNEAS 12

1. Si quisiéramos buscar un nombre sustituto al capitalismo, este sería privadismo, es un sinónimo perfecto. Nos da una idea de la esencia del capitalismo.
2. El capitalismo es la ilusión de que los problemas fundamentales de la sociedad se pueden resolver de manera individual, desde lo privado. Siendo así, la sociedad es fragmentada en una serie de tensiones individuales, cada uno de la manera más egoísta posible busca resolver sus problemas, y la suma de esos intereses individuales produce un remedo de sociedad, cuando en realidad es una guerra de todos contra todos.
3. Entonces, la buena marcha hacia el Socialismo tiene que ser aquella que resuelva los problemas de manera social. Y unos pasos errados serían aquellos que pretendan resolver los problemas dentro del privadismo.
4. En el país se enfrentan varios proyectos sociales, las elecciones son un escenario más para esta confrontación. Puede ser que el imperio decida que alguno de sus lacayos participe en la consulta, sin embargo, nunca abandonará otras vías y continuará la planificación de infamias contra la Revolución Bolivariana. En cualquier caso la confrontación seguirá siendo la misma, el pueblo humilde luchando por su redención, y el imperio insistente en su objetivo, derrocar al Comandante Chávez, sólo cambiara el escenario y su decorado. De allí que más allá de la apariencia electoral debemos estudiar la esencia de los proyectos que se enfrentan, de está manera tendremos capacidad de entender los vaivenes de la lucha, y comprenderemos los diferentes escenarios.
5. Simón Bolívar, con su genialidad, construyó una propuesta unitaria correcta. Supo el Libertador con el decreto de Trujillo 1813, delimitar los campos en pugnas: o se está con la independencia, o se está contra ella, así quedaron definidos los bandos. De esta manera la independencia marca los perfiles de la unidad bolivariana: con independentista todo, con monárquicos nada. Por tanto, la unidad es determinada por objetivos transcendentes, y definitorios. La unidad no se hace sacrificando objetivos estratégicos.
6. Estamos, sin duda, en la última etapa del proceso: o tomamos el rumbo definitivo hacia la Revolución socialista, o nos despeñamos por el abismo de la restauración fascista. La Revolución, bajo la certera conducción del Comandante Chávez, ha dado muestras de tino para sortear con éxito todas las etapas que la historia difícil nos ha planteado. Estamos seguros que hoy sabremos poner en el escenario la cierta ideología revolucionaria, y tomar definitivamente el rumbo socialista.
¡Sólo el Socialismo salva al pueblo!
¡Chávez es Socialismo!

Al contrario de lo que muchos políticos piensan, es en el mundo de las ideas donde se decide la suerte de los pueblos. Esto es importante, porque de no ser así, si el destino estuviera en lo material, los imperios serían invencibles. Es verdad que las ideas provienen, en última instancia, del mundo material, pero, ellas forman su mundo, tienen vida propia, se convierten en fuerza motriz, hasta ser lo que caracteriza a la sociedad humana.
Una sociedad está determinada por las ideas que en ella sean hegemónicas. Es por eso que lo importante en una Revolución son las ideas que ella genere. Cuando una Revolución descuida las ideas, cuando la realidad y las ideas que la interpretan están desligadas, entonces, hay confusión en el pueblo, se siente sin rumbo, las palabras pierden sentido, los actos, las acciones, se transforman en sarcasmos.
Cuando la soberbia se apodera de la dirigencia, si estos creen que la ficción que han creado es el verdadero mundo, que es allí donde se deciden los destinos, es indicio de que la conexión con el pueblo se ha perdido, que la Revolución corre grave peligro. Cuando se descuida la necesaria coherencia entre ideas y acciones, entre conciencia y realidad, cuando la mentira se hace norma y la soberbia suplanta la realidad, no hay dudas, son síntomas de que se yerra el camino y se sumerge en una fantasía de la que sólo se despierta cuando el pueblo enardecido da una cachetada a los ilusos. El fenómeno no es nuevo, ha precedido muchos derrumbamientos.
Es por eso que la Revolución basa su fortaleza en la crítica, es la crítica la única arma contra el peligroso divorcio de las ideas con la realidad, de la dirigencia con su pueblo.
El pueblo en situaciones de falta de comunicación, como la que vivimos en nuestra Revolución, habla con la dirigencia distante de la única manera que le es dado: protestando, tomando calles, avenidas, ministerios. Es necesario oír estos mensajes de la realidad e interpretarlos, lo que se manifiesta es el divorcio de la dirigencia con el pueblo, el desamparo, no material, sino en las ideas. Eso es muy peligroso, puede desembocar en acciones que lesionen a la Revolución. Aquí cabe parafrasear al Libertador, “pueblo sin ideas claras es instrumento ciego de su propia destrucción”
No podemos hablar de Socialismo, que es lo mismo que hablar de solidaridad, de hermandad, de amor, y al mismo tiempo hacer una economía capitalista, estimuladora del más cruel egoísmo. No vamos por buen camino si pretendemos resolver los problemas sociales usando las herramientas capitalistas creadoras de egoísmo; de esa manera lo que hacemos es ahondar la brecha que separa a la realidad y a las ideas, y así transitamos el camino al acantilado.
¡Sólo el Socialismo salva a la humanidad!

¡Chávez es Socialismo!

SOCIALISMO O FASCISMO

La Revolución Bolivariana ha pasado por profundas crisis, de ellas ha salido fortalecida, depurada. La primera crisis, que tiene su desenlace con el golpe del 11 de abril de 2002, produce la derrota y el deslinde con la derecha militar y política que proponía un proyecto francamente capitalista y globalizador. Como consecuencia, el ejército es depurado de sus estamentos dirigentes derechistas y, gobierno y partido de gobierno, se desprenden de un importante sector de derecha. Desde ese momento la hegemonía del proceso pasa a la pequeña burguesía reformista y la Revolución entra en una fase de conciliación. Las propuestas conciliadoras son rechazadas por una derecha oligarca recalcitrante, que no acepta otra cosa que decapitar a la Revolución. Es así que las mesas de diálogo fracasan. Tal como era previsible, la oligarquía tradicional, ahogada su embestida militar, prepara el paro petrolero. Es derrotada nuevamente con la unidad civil-militar.
Entramos en un período en el que la Revolución por primera vez en la historia tiene control sobre la renta petrolera. Aparecen las Misiones como territorio espiritual socialista. Continúa el enfrentamiento con la derecha, que ahora se juega su carta política con ayuda internacional. Y vamos al revocatorio de Agosto del 2004, donde obtenemos un aplastante triunfo apoyados en las Misiones Socialistas. Es de notar, que en febrero del 2004 el Comandante radicaliza la Revolución al declarar su carácter antiimperialista. Después de este triunfo, derrotada la oligarquía externa, la disputa por la renta petrolera se traslada al interior de la Revolución.
Se inicia así una pugna de diversos proyectos que se pelean la colocación de esa renta. Aparece por un lado la postergada tendencia revolucionaria y, por el otro, la pequeña burguesía, que comparte la hegemonía del proyecto con las tendencias capitalistas. La ideología de la pequeña burguesía no va más allá, es imposible que vaya más allá, de una mezcla de anarcopopulismo inoperante que se manifiesta en las propuestas de cogestión, núcleos endógenos, empresas recuperadas y estímulo a las cooperativas y a la pequeña y mediana industria. Por su parte, las tendencias capitalistas mantienen la estructura financiera (sistema Bancario) e institucional que sustentan al capitalismo, amén de otras formas de transferencia de la renta a sectores privados capitalistas. En resumen, la disputa principal, en esta etapa, es entre la tendencia restauradora capitalista y el anarcopopulismo pequeño burgués inoperante.
Estamos, sin duda, en la última etapa del proceso: o tomamos el rumbo definitivo hacia la Revolución Socialista, o nos despeñamos por el abismo de la restauración fascista. La Revolución, bajo la certera conducción del Comandante Chávez, ha dado muestras de tino para sortear con éxito todas las etapas que la historia difícil nos ha planteado. Estamos seguros que hoy sabremos poner en el escenario la cierta ideología revolucionaria, y tomar definitivamente el rumbo socialista.
¡Sólo el socialismo salva al pueblo!
¡Chávez es socialismo!

SIN CONCIENCIA NADA ES DURADERO

Hay dos maneras de enfrentar un evento electoral:
La primera, abordarlo como una competencia de marketing, lo que los expertos en publicidad llaman posicionamiento propagandístico. En este caso, se trata al candidato como un producto, como una mercancía: se contrata un buen experto electoral preferiblemente extranjero y de acento raro, recordemos a Napolitan. Al candidato se le cambia la imagen de acuerdo a las encuestas. Se elabora un discurso especial donde se evitan algunos términos y se incorporan otros. Se asocia a un jingle y a un lema, como cualquier mercancía. Esta vía dio resultado en el pasado, así se eligieron los presidentes de la cuarta, que nos sumieron en cincuenta años de miseria espiritual y material. Es un método propio del mundo capitalista, no construye pueblo, ni avanza país, al contrario está diseñado para deslavar conciencias y facilitar las dominaciones.
La segunda es la vía socialista. Tiene como fundamento el axioma revolucionario: toda acción debe tener como objetivo principal elevar en el pueblo el nivel de conciencia del deber social. Siendo así, se consideran las elecciones una ocasión para elevar la conciencia, la información y la organización del pueblo; una oportunidad apropiada para analizar a la Revolución, determinar la etapa en que nos encontramos, fijar las nuevas metas, reconocer errores y cantar triunfos.
En resumen, las elecciones se consideran valioso momento para continuar afirmando la cultura socialista y dejar atrás la cultura de la Venezuela capitalista.
La escogencia de la postura electoral, no es una decisión superficial. Se trata de marcar el rumbo de la Revolución y de la sociedad. La vía tradicional, la del marketing, nos coloca en una peligrosa contradicción. Se enfrentan los nuevos valores impulsados por la zona espiritual socialista que hemos construido con tanto esfuerzo, zona de solidaridad, de amor, de estímulo a lo más hermoso del humano, contra los valores que el Che llamó “las armas melladas del capitalismo” y en los que se sustenta la manera mercachifle de enfrentar las elecciones. Esta contradicción de estímulos, por un lado a los valores egoístas propios del capitalismo, y por el otro a los valores altruistas revolucionarios, confundiría al pueblo, lo regresaría al escepticismo egoísta de pasado, y nos alejaría del alma revolucionaria que combatió el 11 de abril y en el saboteo petrolero. ¡Nos debilita!
Por su fruto será reconocida la Revolución, y el principal fruto de la Revolución es la conciencia revolucionaria. Este logro debe marcar y dar importancia a todas las otras realizaciones de la Revolución.
¡Sin conciencia nada es duradero!

29.6.06

LA CULPA NO ES DEL SOCIALISMO

En los últimos días se han multiplicado las quejas de la marcha del proceso, se señalan fallas, grandes y pequeñas, mezquinas y elevadas. Sin embargo, las soluciones que se proponen son escasas, no van al fondo, rara vez pasan de la anécdota o la alusión personal. No tenemos duda de que hay problemas en la Revolución Bolivariana, eso es normal, indica que avanzamos. Toda Revolución que avanza tiene problemas, y toda Revolución que tiene problemas debe discutirlos para hacer las rectificaciones necesarias.
Vayamos al fondo del asunto.
En la raíz de todos los problemas encontramos una confusión teórica que no nos deja elaborar la estrategia del Socialismo Bolivariano, y proceso sin una estrategia clara está condenado a dar tumbos por las veredas de la historia. Esta confusión, que por supuesto tiene que ser superada, es comprensible. La Revolución en su avance, en su maduración, ha pasado por diversas etapas, y en el camino ha ido afinando su teoría y su rumbo, lejos están los días de Miquelena oponiéndose a las leyes habilitantes. Ahora estamos en la que será la última encrucijada revolucionaria antes de definir irreversiblemente su rumbo. Veamos.
A partir del triunfo del revocatorio, que significó la derrota de la oligarquía externa, la hegemonía del proceso es ejercida por las teorías de la pequeña burguesía, que siempre es timorata, ambigua, que aunque condena al capitalismo, busca piruetas teóricas para no superarlo, le tiene miedo al Socialismo, por eso inventa mil y un atajos que sólo conducen a un capitalismo más feroz. Es así que nos plantearon la cogestión, nos presentaron las empresas recuperadas como grandes logros, quisieron fundamentar el Socialismo en las pequeñas y medianas industrias. En lo político, son conciliadores, y ahora hasta tienden puentes con el imperio del norte, lo llaman a la “sensatez”. La pequeña burguesía ha fracasado en la tarea de conducir el proceso hacia el Socialismo, todo análisis debe partir de esta premisa. Es necesario, entonces, cerrar filas en torno al Comandante Chávez y a su mandato de hacer una Revolución en la Revolución, profundizar las conquistas socialistas. Las Misiones deben profundizar su carácter de escuela de formación de conciencia del deber social, las inversiones de la sociedad a través del Estado deben ir dirigidas a formar conciencia del deber social, y también construir\n empresas de propiedad social que sustenten esta conciencia, que sean capaces de sostener la economía transnacional complementando al petróleo, capaces de sostener el gasto social y a la pequeña economía social. Es necesario formar, urgente, una vanguardia revolucionaria que sea capaz de dirigir la concientización, organización, politización del pueblo. Es necesario organizar el poder popular de manera que sea un poder capaz de importarse por los problemas locales y también por los problemas universales. "
A partir del triunfo del revocatorio, que significó la derrota de la oligarquía externa, la hegemonía del proceso es ejercida por las teorías de la pequeña burguesía, que siempre es timorata, ambigua, que aunque condena al capitalismo, busca piruetas teóricas para no superarlo, le tiene miedo al Socialismo, por eso inventa mil y un atajos que sólo conducen a un capitalismo más feroz. Es así que nos plantearon la cogestión, nos presentaron las empresas recuperadas como grandes logros, quisieron fundamentar el Socialismo en las pequeñas y medianas industrias. En lo político, son conciliadores, y ahora hasta tienden puentes con el imperio del norte, lo llaman a la “sensatez”. La pequeña burguesía ha fracasado en la tarea de conducir el proceso hacia el Socialismo, todo análisis debe partir de esta premisa.
Es necesario, entonces, cerrar filas en torno al Comandante Chávez y a su mandato de hacer una Revolución en la Revolución, profundizar las conquistas socialistas. Las Misiones deben profundizar su carácter de escuela de formación de conciencia del deber social, las inversiones de la sociedad a través del Estado deben ir dirigidas a formar conciencia del deber social, y también construir empresas de propiedad social que sustenten esta conciencia, que sean capaces de sostener la economía transnacional complementando al petróleo, capaces de sostener el gasto social y a la pequeña economía social. Es necesario formar, urgente, una vanguardia revolucionaria que sea capaz de dirigir la concientización, organización, politización del pueblo. Es necesario organizar el poder popular de manera que sea un poder capaz de importarse por los problemas locales y también por los problemas universales.
Debemos modificar al Estado, trasformarlo en el Estado Revolucionario Bolivariano. En pocas palabras, debemos construir el Socialismo. Los problemas que tenemos son por exceso de capitalismo y por falta de Socialismo. ¡Sólo el Socialismo salva el pueblo! ¡Chávez es Socialismo!"
Debemos modificar al Estado, trasformarlo en el Estado Revolucionario Bolivariano. En pocas palabras, debemos construir el Socialismo. Los problemas que tenemos son por exceso de capitalismo y por falta de Socialismo.
¡Sólo el Socialismo salva el pueblo!
¡Chávez es Socialismo!

GERMÁN NO ES UNA BRIZNA (Capriles y Carriles dos agentes de una misma infamia)

Se equivoca el que crea que el Embajador Germán es una brizna, así como se equivoca el que crea que el juicio a Capriles es judicial.
Cuando los niños fascistas del Este van contra la Embajada, cuando allí vomitan todo su odio, no lo hacen contra el Embajador Germán, lo hacen contra un sistema, contra el Socialismo, contra las causas justas, contra la redención de los humildes. El golpe de Abril a la Revolución Bolivariana no estaría completo sin la agresión a la Embajada de Cuba. La Embajada y Miraflores representaban lo mismo: la esperanza de redención para estos pueblos de América, la dignidad de los pueblos del mundo, la esperanza, la certeza, de que es posible construir un mundo que supere al capitalismo creador de miseria material y espiritual. Y eso no lo pueden tolerar los privilegiados.
La agresión a la Embajada de Cuba no fue un hecho aislado ni casual, era la culminación de un proceso de yugulación de la revolución venezolana.
Pero, ¿Por qué la Embajada de Cuba y no otra? Sienten el imperio y sus lacayos que es allí en la isla de Cuba donde está el ejemplo que terminará por enterrarlos, le temen. En ese espejo de dignidad ven reflejada su cara vetusta y débil. Cuba les muestra su futuro nefasto, y al hacerlo marca el rumbo de salvación para la humanidad. Esta agresión a la Heroica Embajada de la Dignidad, forma parte de una guerra contra el Socialismo, contra su ejemplo, contra los que siguen su ejemplo.
Esta guerra terrorista se inicia desde los mismos días de la Sierra Maestra, allí los rebeldes se enfrentaban a un ejército dotado y entrenado por el imperio. Nunca la agresión ha cesado: el Maine, Bahía de Cochinos, los miles de ataques terroristas, los crímenes de Posada Carriles, la agresión de Capriles y su cohorte de niños fascistas del Este, todo eso forma parte de la agresión contra el Socialismo Cubano y contra la esperanza y el ejemplo de redención.
De allí que reducir la agresión de Capriles a enfrentamiento personal con el Embajador Germán es de una simpleza imperdonable. Aquella agresión fue contra un sentimiento de humanidad. Germán y el resto de los heroicos defensores de la Embajada salieron victoriosos, fueron juzgados por la historia y la historia dictaminó que sí es posible el hombre nuevo con el que soñara el Che.
Ahora Capriles, representante de la infamia, enfrenta un juicio meramente judicial por los mismos hechos. Al Carriles de Baruta le queda pendiente el dictamen que dan los pueblos y la historia, y allí Capriles Radonsky está categóricamente condenado.
¡Sólo el Socialismo salva al pueblo!
¡Cuba es socialista!

LA COGESTIÓN, CRÍA DE CUERVOS… ¡RECTIFICACIÓN!

Aparecen en la prensa unas declaraciones de un vocero de los “trabajadores” de INVEPAL, de la que transcribimos: “los representantes de los trabajadores en la Junta Directiva decidieron levantarse de la mesa y suspender el diálogo con el resto de los directores, que hablan a nombre de su socio, el Estado, porque no quieren tomar en cuenta las opiniones de los accionistas minoritarios”.
Evidente que son declaraciones, no de un trabajador revolucionario, no del hombre nuevo que necesitamos formar, son declaraciones propias de unos neoempresarios, en disputa con otros empresarios. La conclusión es obvia, clara y alarmante: la cogestión cría empresarios egoístas, no crea trabajadores revolucionarios, no crea revolucionarios con altísima conciencia del deber social. Y, parafraseando a Simón Rodríguez, diríamos: formen revolucionarios y tendrán revolución, tendrán Socialismo. Por el contrario, formen empresarios y tendrán capitalismo.
Lo de INVEPAL, ninguna duda cabe, es una indicio claro de que algo anda mal. Los dirigentes revolucionarios, deben considerar los síntomas de la realidad, a partir de allí, hacer análisis y rectificar. Revolución que sabe rectificar es una revolución fuerte, madura. Por el contrario, Revolución que es obstinada en los errores va directo al fracaso.
Se impone, ante la evidencia de INVEPAL, un profundo análisis de las bases económicas que, por esa vía, por la cogestión, se pretende dar al Socialismo. Revisemos algunos conceptos para tratar de dar con el error que estamos cometiendo.
El Socialismo es fundamentalmente conciencia del deber social, es decir, conciencia de pertenencia a una sociedad en la que la suerte de cada uno depende de la suerte de todos, y la suerte de toda la sociedad está sustentada en el esfuerzo de cada individuo. Ahora bien, es el ESTADO REVOLUCIONARIO el administrador y garante de los intereses de la sociedad. Entonces, cuando decimos ESTADO BOLIVARIANO estamos diciendo representante de la sociedad. Al contrario del Estado oligarca, que es el representante de una fracción minoritaria de la sociedad y vela por esos mezquinos intereses en detrimento del resto de la población.
Lo que pasó, y pasará con la cogestión, es que el ESTADO REVOLUCIONARIO, representante de la sociedad, cedió la propiedad social, y por lo tanto, base del Socialismo, a una fracción de esa sociedad, a unos trabajadores y los transformó en empresarios capitalistas, que ahora actúan, no podíamos esperar otra cosa, como capitalistas, socios, accionistas de una empresa que debía ser propiedad de toda la sociedad. No podemos imaginar mejor forma de transferir la renta social para formar capitalistas, por tanto, enemigos del resto de la sociedad y del Socialismo. No podríamos imaginar mejor forma de echar por la borda la oportunidad única de hacer el Socialismo. ¡RECTIFICACIÓN!.
¡Sólo el Socialismo salva al pueblo¡
¡Chávez es Socialismo¡

COGESTIÓN, ENGAÑO Y SUICIDIO

En Venezuela vivimos sorprendente oportunidad, tenemos un líder con reflejos mundiales, un pueblo sintonizado con ese líder inédito, un auge petrolero infrecuente. El objetivo es diáfano: Socialismo o Muerte. Todo confluye para que este pueblo indómito señale el camino de la redención al resto del mundo.
El reto, en resumidas palabras, es construir una sociedad donde la miseria espiritual y material sean oprobio en extinción. El Comandante Chávez nos dice que esa sociedad tiene que ser superación del capitalismo y construcción del Socialismo. Antes de entrar a discutir la cogestión como propuesta para transitar el camino, es necesario revisar el concepto de sociedad.
El tipo de sociedad humana está dada por el tipo de relación que se establezca entre los individuos que la forman. O, lo que es lo mismo, la relación es la sociedad. Nos explicamos.
Si la relación económica hegemónica es la relación dueño esclavo, estaremos en presencia de una sociedad esclavista. Si la relación hegemónica es la de patrón obrero, estaremos frente a una relación capitalista. Si la relación es individuo sociedad, será una sociedad socialista.
Ahora bien, y tomando prestadas las palabras de los clásicos, tenemos que:
“..El modo de producción de la vida material condiciona el proceso de la vida social, política y espiritual en general. No es la conciencia del hombre la que determina su ser, sino, por el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia”.
Ya estamos en condiciones de estudiar la propuesta de Cogestión como vía al Socialismo. Veamos.
La cogestión propone propiedad nosocial de los medios de producción. Se trata de transformar a los obreros en empresarios, es decir, dejan de ser obreros, y pasan, necesariamente, a tener conciencia de dueños. Ahora bien, con estos nuevos propietarios sólo se ha conseguido sustituir a unos dueños egoístas, por otros dueños igualmente egoístas, y la relación social de propiedad capitalista de los medios de producción sigue intacta, el organismo social se mantiene al margen de la propiedad. Dimos unas piruetas para volver a caer en el capitalismo. Sólo cambia la fachada, ahora se le da un barniz de obrerismo al asunto y se engaña a los incautos. Las relaciones sociales capitalistas se mantienen y, por lo tanto, la conducta egoísta propia del capitalismo se reproduce, y ahoga la oportunidad de ir al Socialismo. Sin duda es un camino engañoso y suicida, que debe ser corregido para no despertar con la congoja de saber que intentando remedos de Socialismo extraviamos el camino.
Recordemos que sólo sobre la propiedad social de los medios de producción, devolviendo la propiedad a toda la sociedad, que la administrará a través del Estado, podremos edificar al Socialismo, las formas nosociales, son eufemismos de capitalismo.
¡Sólo el Socialismo salva al pueblo!
¡Chávez es socialismo!

27.6.06

LA ESENCIA DEL SOCIALISMO

Si alguien nos pidiera que resumiéramos al Socialismo en una sola palabra, esta sería amor. Si alguien nos pidiera el Socialismo en una frase, esta sería amaos los unos a los otros. Si alguien nos pidiera que explicáramos en una cuartilla el camino para arribar al Socialismo, empezaríamos diciendo que es dotar al amor de su base económica material. Y explicaríamos.
La relación espiritual de una sociedad, está determinada por la relación con el fruto del trabajo que tengan los miembros de esa sociedad. Sólo hay dos posibilidades. Una, si el fruto del trabajo es propiedad de la sociedad toda, si el trabajo de todos redunda en beneficio de toda la sociedad, entonces, el hombre es uno con la sociedad, y así siempre trabajará para sí mismo. Esa será la base económica material para una relación espiritual sana entre sus miembros.
El amaos los unos a los otros dejará de ser una aspiración milenaria, y pasará a ser un mandamiento soportado en la realidad.
Si por el contrario, si el fruto del trabajo es apropiado por un patrón, sea particular o colectivo, entonces, la sociedad es despojada del trabajo social por una fracción de propietarios. El hombre trabaja para un extraño, pierde su ligazón orgánica y espiritual con el trabajo, que ahora no le pertenece, y así también pierde su relación armoniosa con los demás hombres y con la naturaleza. Él mismo se convierte, necesariamente, en cosa, capaz de ser vendida y de ser comprada. Siendo así, la sociedad deja de ser la sociedad de la cooperación, y pasa a ser la sociedad de la guerra de todos contra todos. De esta manera, se sientan las bases económicas materiales para una relación basada en la competencia, la avaricia, el bien egoísta. Así se construye la base material, y la espiritualidad del capitalismo.
En resumen, y categóricamente, no es posible el Socialismo sin la conciencia del amor social, y sin la base económica material que sustenta a ese amor, que es, sin atajos posibles, la propiedad social de los medios de producción. En otras palabras, el Socialismo sólo se construye con conciencia del amor social y con propiedad social que lo sustente. Ahora bien, los dos componentes van juntos, se influyen mutuamente, se complementan, se condicionan, uno no puede existir sin el otro, forman parte de la misma unidad.
Mientras una sociedad permita que unos hombres trabajen para otros hombres, es decir, mientras permita que unos hombres se apropien del trabajo de otros hombres, la sociedad humana vivirá aún en la era de la esclavitud, que es el otro nombre del Capitalismo. Y tendrá, necesariamente, la conciencia del egoísmo que le es propia a un sistema donde se vende y se compra todo… hasta los seres humanos.
¡Sólo el Socialismo salva al pueblo!

¡Chávez es Socialismo!

MISCELÁNEAS 10

1. La posición frente a Cuba define a los revolucionarios, a ella nos une algo más que intereses materiales o afinidades ligeras, nos une la hermandad de remar juntos en el mismo barco, el de la redención del humano, el del Socialismo.
2. En la construcción del Socialismo es vital la creación de la zona de amor, sin ella no es posible una Revolución, nos atrevemos a decir que la Revolución, la construcción del Socialismo, se resume en la creación y expansión de esta zona de amor. La historia de la humanidad es la historia de la lucha por la creación y expansión de las zonas de amor.
3.
La Revolución Bolivariana necesita urgente volver al espíritu de abril, es necesario que desde allí comencemos el fortalecimiento del proceso y la redefinición de la Revolución. En momentos en que el imperio nos amenaza, que las debilidades internas nos arriesgan, las imprecisiones nos confunden, es necesario encender el ánimo y jugar cuadro cerrado para poder avanzar.
4. Hoy en Venezuela los revolucionarios necesitamos la unidad, pero esta no debe ser boba, que en lugar de fortalecer a la Revolución nos debilite peligrosamente, la unidad tienen que ser para fortalecer a la Revolución. No podemos caer en la trampa de sacrificar los objetivos estratégicos en el altar del oportunismo táctico. Debemos plantear la unidad en torno a dos objetivos transcendentes y definitorios: el apoyo al Comandante Chávez, y la construcción del Socialismo.
5. La Revolución es terreno de una profunda lucha de clases donde chocan la ideología revolucionaria, la de los trabajadores, la del Socialismo, la que plantea la propiedad social de los medios de producción, la conciencia del deber social, como única manera de liberar al hombre liberando al trabajo. En choque con la ideología anarquista y populista propia de la pequeña burguesía incapaz de avanzar al Socialismo, pero incapaz también de reconocerse capitalista.
6. Las revoluciones se sustentan en la relación entre lo material y lo espiritual, el futuro de una Revolución depende de manera fundamental de esta relación. Lo espiritual debe ser lo hegemónico. el móvil esencial de la revolución, tiene que ser el rescate de la condición social y espiritual del humano. Si caemos en la tentación de colocar a lo material como motivo principal de la actividad revolucionaria la condenamos irremediablemente al fracaso.
¡Sólo el Socialismo salva al pueblo!
¡Chávez es socialismo!

23.6.06

LOS TRES MONTAÑISTAS ENAMORADOS

Érase una vez, tres montañistas que decidieron escalar un monte de gigantes alturas, para conquistar el amor de una joven princesa.
Uno dijo, el fin es la cumbre, lo demás no importa, y partió tras su objetivo. Iba sin equipo, sin comida y sin bebida. Por el camino se encontró con una bruja que le hizo una proposición, lo ayudaría a cuenta de cambiar su cara por la cara de una iguana. Aceptó, por supuesto, llegó a la cima. Pero la princesa horrorizada le negó su amor.
El segundo, iba pensando sólo en la princesa, suspiraba, cerraba los ojos, se babeaba, se distrajo tanto en su fantasía, que se perdió, y nunca más se supo del desafortunado enamorado.
El tercero, se preparó con mucho tino, cada paso que daba llevaba incluido el objetivo de la cima y al amor de la princesa. Éste conquistó la cumbre y se casó con la princesa.
La moraleja es que el fin, el amor de la princesa, debe estar contenido en los medios, alcanzar la cumbre.
El primero sacrificó el fin, la princesa. Puso todo su esfuerzo en los medios, la cumbre. Y fracasó.
El segundo sólo se ocupó del fin, de la princesa, y descuidó los medios, escalar la cumbre. También fracasó.
El tercero supo que el fin y los medios, princesa y cumbre, son parte de la misma acción, que en cada medio debe ir incluido el fin. Eso lo llevó a la cumbre y al amor de la princesa.
Esta fábula viene a cuento porque ilustra las variadas actitudes bolivarianas frente a los diez millones. Veamos.
El fin es el Socialismo, esa es nuestra princesa. Los medios son los diez millones, esa es la cumbre.
Hay unos bolivarianos, que a semejanza del primer montañista, por llegar a la cumbre se desdibujan. Estos podrán conquistar la cumbre, pero el Socialismo, la princesa del cuento, no los abrazará.
Hay otros que sólo piensan en Socialismo, es decir, en la princesa, y no atienden a la montaña, que son los diez millones, estos se perderán.
Por último, están lo que saben que al amor de la princesa, es decir, al Socialismo, y a la cumbre de los diez millones, sólo llegarán los que entiendan que en cada voto y en cada acción por conseguirlos, debe ir el amor de la princesa, la idea del Socialismo. O, lo que es lo mismo, el fin está contenido en los medios.
¡Sólo el Socialismo salva al pueblo!
¡Chávez es Socialismo!

22.6.06

FABRICIO, EL ABEL DEL REFORMISMO

Fabricio resume en su vida una etapa muy cruel, pero también llena de enseñanzas de la historia venezolana. Se inicia esta etapa con el acuerdo que construye a la Junta Patriótica, encargada de conducir la lucha popular contra el dictador Marcos Pérez Jiménez.
Desde esta Junta, un grupo de valientes y sagaces políticos lanzan la consigna de ¡Unidad!, con la que pudieron aglutinar todo el descontento, a todas las clases, todos los intereses que se oponían a la dictadura. Dirigiendo la batalla (se supo después del triunfo) se encontraba un joven revolucionario, periodista, hijo de Boconó, que el pueblo transformó en leyenda. Aquella junta, aquel Fabricio, fue una muestra de alta política, de un gran sentido de oportunidad, una muestra de un aguzado olfato, de extraordinaria valentía. Pero, también fue una muestra de tremenda candidez.
Después de derrocada la dictadura, no supieron los revolucionarios de la Junta Patriótica, cambiar la consigna de Unidad por una consigna que guiara las tareas de la nueva etapa, cayendo en las manos astutas de la coalición socialdemócrata que había firmado un pacto reformista en New York, luego llamado Pacto de Punto Fijo. Esta falla de los dirigentes revolucionarios, marcó la entrada de la nación en una noche tenebrosa que duró casi cincuenta años.
Es en esas circunstancias, que Fabricio Ojeda se crece como revolucionario. Las lisonjas de la oligarquía no pudieron aplacar su sed de justicia. Así como se rebeló contra la dictadura, se rebela con la misma fuerza contra la nueva oligarquía de AD, COPEI y URD, que sustituyó a la oligarquía perezjimenista. En esa lucha frontal contra la vileza, renuncia al curul de los privilegios, para dirigirse a la “miasma del campamento guerrillero” a convivir con la muerte, escribiendo en la historia venezolana una página de entrega revolucionaria, no igualada hasta ahora.
Pudo el reformismo apresar al glorioso Presidente de la Junta Patriótica, consiguen encarcelar al Comandante Fabricio, y sobre él vuelcan el mismo odio que sufrió Abel, que padeció Sucre, que tienen reservado los enemigos de la dignidad humana para los luchadores por la redención del hombre. Se cerraba así el ciclo de esperanza que se inició en las jornadas heroicas del 23 de Enero.
Casi cincuenta años tuvo que esperar el pueblo por un nuevo despertar. El amanecer del cuatro de febrero de 1992, un martes, el país asistía asombrado a la hazaña de un grupo de jóvenes militares que se levantaban contra el pacto de punto fijo y lo enterraban. Se abría un nuevo período de esperanza, comenzaba la Revolución Bolivariana.
Hoy podemos decir: ¡Fabricio, tus sueños viven con la Revolución Bolivariana! ¡Esta vez no habrá Abel! ¡No habrá Caín de restauración! ¡Esta vez triunfaremos!
¡Sólo el Socialismo salva al pueblo!
¡Chávez es Socialismo!

21.6.06

EL ACTO QUE FALTA EN EL TERESA CARREÑO

Nadie puede negar que el Teresa se ha fundido con el pueblo. El arribo de la revolución significó el rescate del teatro, ahora es común pasar por la avenida México y sentir el bullicio popular que manifiesta su entusiasmo revolucionario en el otrora territorio reservado a la elite de paltó y levita.
La revolución hizo del teatro el lugar para sus grandes eventos, ya la población sabe que cuando un acto revolucionario es en el Teresa tiene gran importancia. Los actos allí realizados son un registro de la marcha de esta revolución, un pulso de por dónde vamos, y serán una fuente invalorable a la hora de escribir la historia de esta revolución.
En el Teresa ha rugido el pueblo jurando defender a la revolución, y también ha llorado frente al testimonio de una anciana que aprendió a leer siguiendo los mandatos de Samuel Robinson. Allí el Comandante habló de Socialismo, de guerra y de paz. El Teresa se ha transformado en territorio del amor revolucionario. Sin embargo, y debemos decirlo, en el Teresa Carreño falta un acto que le dará sentido a todos los anteriores, es el evento del Trabajo Voluntario.
Una revolución que no tenga como uno de sus pilares al trabajo voluntario, es una Revolución que no ha madurado, es una revolución incompleta. El día que el Teresa, templo y termómetro de la revolución, se llene de trabajo voluntario, ese día habrá que hacer un placa que diga con orgullo: “Hoy la revolución da fe, los revolucionarios dan fe, que la conciencia del deber social es el pilar fundamental de la ética y la moral de los venezolanos. Hoy la Revolución Bolivariana conquistó un peldaño fundamental en el camino de la construcción de una sociedad socialista”
El trabajo voluntario es una escuela de conciencia revolucionaria. En ella el hombre que viene del capitalismo, formado sólo en la fantasía de una recompensa material, entiende y siente que el dar a la sociedad su esfuerzo de forma voluntaria, que trabajar para la sociedad, constituye una recompensa moral inmensamente más gratificante que el trabajo compulsivo a que nos condena el trabajar para los patronos individuales. Comprende que sólo el trabajo así realizado, sin la compulsión de la necesidad, es el que lo libera. En ese momento estaremos avanzando hacia la ética que sustentará a la sociedad socialista y dando un gran salto en su construcción.
El asunto es tan importante como la alfabetización, merece una Misión. El ejemplo de trabajo voluntario tiene que partir de los altos niveles del gobierno. Qué saludable para la revolución sería que el trabajo voluntario se iniciara con el ejemplo de nuestros dirigentes, qué fortalecida saldría la revolución de esas jornadas.
¡Sólo el Socialismo salva al pueblo!

¡Chávez es socialismo!

20.6.06

ERRORES Y PROPIEDAD

La Revolución Bolivariana ha cometido errores, tiene carencias y dificultades, negar esta situación es propio de cretinos. El deber de los revolucionarios es discutir las fallas, única manera de posibilitar su corrección. Nunca se justifica ocultar los errores y los problemas, al contrario, es en época de adversidad cuando es imprescindible el reconocimiento de los traspiés, sólo conociendo los obstáculos se puede avanzar. Pensemos en el Manifiesto de Cartagena, que nos ilustra cómo una crítica profunda, un reconocimiento de las equivocaciones cometidas, cambió el curso de la historia y posibilitó la revolución de independencia.
Pero no es práctica sana ir discutiendo error por error, desacierto por desacierto, ese camino nos llevaría a un agotador e ineficaz esfuerzo. Lo correcto es ir al fondo, a los generadores de los errores y, corregidos estos, los desaguisados disminuirán y la labor contralora revolucionaria se simplificará.
En la Revolución Bolivariana uno de los más importantes generadores de errores es la falta de una definición clara del problema de la propiedad. Expliquemos.
La forma de propiedad de los medios de producción sostiene una espiritualidad, una cultura, que le es propia, la sustenta y la perpetúa. Siendo así, sobre la forma de propiedad capitalista, nosocial de los medios de producción, no es posible instalar una espiritualidad, una cultura socialista. Al contrario, sobre la propiedad capitalista, sólo y necesariamente, se formará la conciencia egoísta del capitalismo. Ahora bien, únicamente, y repetimos, únicamente, sobre la propiedad social de los medios de producción se podrá construir el Socialismo, la espiritualidad de la solidaridad, la cultura del amor.
El punto, que es de vital importancia, ha pasado por debajo de la mesa de la discusión, trayendo como consecuencia que se reproduzcan con fuerza esquemas de propiedad propios del capitalismo. Por supuesto, que la incoherencia, entre economía nosocial, capitalista, y el requerimiento de una conducta, una ética socialista, de la solidaridad, del amor, trae confusión, hipocresía, falsos valores. De allí que podemos decir que la mayoría de los problemas que confrontamos tienen su origen en esa incoherencia.
Si estimulamos la propiedad nosocial de los medios de producción, si prestigiamos a la empresa privada como eficaz y capaz de resolver los problemas sociales que ella misma generó, estaremos desinformando, confundiendo al pueblo, sembrando en la población la ética del egoísmo y, lo que es peor, expectativas egoístas, disolventes sociales. Y, de esa ética de la ganancia por encima de la vida, sólo surgirán conductas que enterrarán a la revolución en la tumba del logro inmediato, la sacrificarán en la hoguera de la ganancia inaplazable. Es necesario corregir estos errores. La historia de los pueblos está llena de iguales desatinos, y plena de los crueles resultados a que conducen.
¡Sólo el Socialismo salva al pueblo!
¡Chávez es Socialismo!

19.6.06

EL BOSQUE Y EL MAR

La inmensidad siempre ha deslumbrado al hombre, el espacio sideral, la majestuosidad de un bosque de Secoyas, la profundidad de los mares, el abismo de un desprecio; siempre la inmensidad ha deslumbrado al hombre. Sin embargo, pocas veces el hombre ha comprendido la grandeza que se encierra en la maravilla que él es, en su capacidad de hacer, en su necesidad de ser.
Es por eso que la vida de la mayoría de la especie transcurre en monotonía, como si repitiéramos una vida que ya perteneció a otros que la recorrieron con la misma chatura que millones de antepasados, un día tras otro, siguiendo el ritmo de un compás furtivo.
Pero, hay momentos luminosos, son frecuentes, son muchos, están allí, convocándonos a convertirnos en bosque, en mar, huracán, volcán en erupción, en montaña nevada. El hombre mediocre no los siente, sólo ve las apariencias, para él un ave que cruza, es sólo un ave que cruza, y no el presagio de frescos vientos de lluvia. Un licor es promesa de embriaguez, y no rara oportunidad de contacto con los dioses.
Es en la política donde destellan las oportunidades de elevarse el hombre por encima de su condición animal y hacerse verdaderamente humano, conquistando la inmensidad de su existencia.
La Venezuela de hoy relumbra, estamos atravesando uno de esos momentos donde la vida deja de ser la búsqueda de lo mezquino, de lo efímero, de lo transitorio, y el horizonte abarca la inmensidad de la transcendencia histórica. Vivimos época fundacional. Al venezolano le nacieron alas para volar sobre los abismos de la esclavitud. Es hora de cruzar Los Andes para ir en busca de Bolívar. Es tiempo de volver a la quebrada del Yuro para decirle al Comandante Che que remontamos vuelo junto a su ejemplo. Martí nos espera en Dos Ríos. La historia abrió sus páginas y pide nuestro alegato.
Podemos escribir páginas nobles, o podemos borronear cuartillas con argumentos pueriles, para justificar la angustia de sorprendernos una mañana cualquiera, con nuestra vida agotada en millones de hechos frívolos y el fracaso de dejar intactas las cadenas de la medianía.
No es momento de astucias milenarias, de mezquinas metas que nos transforman en tiovivos históricos, no es la hora de pasos cortos, llegó, que bueno que llegó, el supremo instante de lo grande, el delirio de lo grande, de entrar en éxtasis libertario, de fundar mundos, de derrumbar muros…
No pertenecen a este momento las cifras estériles, o las estulticias de un gobernador cualquiera. No corresponden los parloteos de la oposición, ni siquiera los del gobierno, lo único que importa es aprovechar la rara oportunidad de construir el Socialismo, de devolver al hombre la posibilidad de hacerse humano, de entrar en erupción creadora, construir un nuevo universo, de pasar a la historia junto a Bolívar, Martí, Fabricio, el Che.
¡Sólo el Socialismo salva al pueblo!
¡Chávez es Socialismo!

PRIVADISMO O SOCIALISMO

Si quisiéramos buscar un nombre sustituto al capitalismo, este sería privadismo, es un sinónimo perfecto. Nos da una idea de la esencia del capitalismo. Veamos.
El capitalismo es la ilusión de que los problemas fundamentales de la sociedad se pueden resolver de manera individual, desde lo privado. Siendo así, la sociedad es fragmentada en una serie de tensiones individuales, cada uno de la manera más egoísta posible busca resolver sus problemas, y la suma de esos intereses individuales produce un remedo de sociedad, cuando en realidad es una guerra de todos contra todos.
Por su parte, el Socialismo es la certeza de que los problemas fundamentales de la sociedad sólo se pueden resolver en sociedad, sólo la sociedad puede resolver los problemas sociales. Siendo así, la sociedad es restituida, se suman los esfuerzos individuales para constituir una poderosísima fuerza. La sociedad se regenera en el esfuerzo de todos, y ella se importa de todos sus individuos.
Entonces, la buena marcha hacia el Socialismo tiene que ser aquella que resuelva los problemas de manera social. Y unos pasos errados serían aquellos que pretendan resolver los problemas dentro del privadismo.
Las Misiones son creación de áreas espirituales socialistas, porque en ellas la sociedad, a través del Estado revolucionario, que es el representante de toda la sociedad, resuelve, con amor, un problema social. En la solución de estos problemas se produce una movilización conciente del pueblo, un esfuerzo social. Por eso, no es lo mismo que la Misión Milagro la realice el Estado Revolucionario, a que la realicen las clínicas privadas. En un caso se resuelve el problema y se eleva la conciencia del deber social, la revolución se fortalece. Por el contrario, si se cae en la tentación de realizar la Misión desde las clínicas, se profanan los santuarios socialistas. Lo que se consigue es una hipocresía: el capitalismo, que es el generador de la miseria espiritual y material, no puede resolver lo que él mismo creó.
El asunto no es insignificante, se trata de decidir el destino de la revolución. Sólo la solución social de los problemas restituirá al hombre social, y sólo el hombre social es capaz de hacer revolución. La revolución es la sustitución del hombre egoísta, huérfano de sociedad, por el hombre social integrado con su esfuerzo a una sociedad sana.
Una revolución tiene que aclarar su relación con lo privado. En un período de transición puede haber zonas de convivencia, eso es comprensible, pero nunca deben ser convivencias estratégicas. La tendencia estratégica, es ir en la mente, en la conciencia y en la realidad del país, hacia la extinción del privadismo y su sustitución por el Socialismo.
¡Sólo el Socialismo salva al pueblo!
¡Chávez es Socialismo!

MISCELANEAS 9

1. Aquel país que resistió la invasión más brutal que se tenga noticias en la historia de la humanidad, la invasión de los Nazis. Aquel país que defendió a la humanidad contra el fascismo sacrificando más de veinte millones de vidas. Aquel país del Socialismo heroico, sucumbió frente al campo capitalista sin que en esa nueva invasión se detonara un solo disparo.
2. La invasión silenciosa, ideológica, manipuladora de conciencias, estimuladora de los valores del imperio. El centro de esta invasión es la embajada americana, de allí se comienza una labor de captación de debilidades, de lealtades resquebrajadas, de mentalidades afines. Luego se conforman fachadas, unas más evidentes como Súmate, otras más crípticas, que aparentan ser neutrales pero en el fondo son encargadas de estrechar lazos con el imperio, fomentar sus valores. Además opera una zona oculta, de la que sólo tenemos noticias por sus efectos. No hay dudas que esta forma de invasión silenciosa la están aplicando contra nuestro país.
3. En la construcción del Socialismo es vital la creación de la zona de amor, sin ella no es posible una Revolución. Nos atrevemos a decir que la Revolución, la construcción del Socialismo, se resume en la creación y expansión de esta zona de amor. La historia de la humanidad es la historia de la lucha por la creación y expansión de las zonas de amor.
4.
Cuando dos muchachos, Bolívar y Robinsón, hacen un juramento altruista en el Monte Sacro, subliman la condición humana y nace la zona de amor, que crece hasta hacerse un continente y una pasión americana. Cuando unos muchachos militares van al Samán de Güere para comprometerse en los ideales de Bolívar y Zamora, producen el fenómeno, o quizá deberíamos decir el milagro, de la creación amorosa. La toma del cuartel Moncada fue el intento de un puñado de héroes de construir el amor.
5. Cristo, fue el primero en plantear la relación amorosa, su Amaos los unos a los otros. Dos mil años de tenaz afán por concretarla se estrellaban con la incomprensión de la necesidad de dotar al sentimiento amoroso de una relación económica también amorosa, de que la relación económica determina en última instancia el rasgo moral fundamental de la sociedad.
¡Sólo el Socialismo salva al pueblo!
¡Chávez es socialismo!

16.6.06

EL BLOQUE QUE SOÑÓ BOLÍVAR

Con la insidia del ofidio el imperio se mueve por América Latina, desarrolla una ofensiva diplomática contra la Revolución Bolivariana. Las piezas de un ajedrez bélico toman posesión sobre el tablero, se avecinan momentos de enfrentamiento. El éxito revolucionario depende del análisis frío de la situación.
Lo primero que debemos registrar, es que las oligarquías del continente han salido corriendito, como perritos falderos, al llamado del imperio. Muestra de ello, es la visita de la Bachelet a Washington, y el cumplimiento de las descaradas órdenes que le diera Bush de liderizar, en contra de Chávez, lo que el imperio llama su vecindario, es decir, América Latina. De Uribe, sólo los incautos esperaban otra actitud. Sin embargo, todavía hay quien concibe solidaridad en el oleoso e inconsecuente Lula.
Lo segundo es reconocer que los pueblos del continente, en su mayoría, son víctimas de la manipulación de esas oligarquías. La elección de Uribe y Alan, por más vueltas que le demos, nos indican que la frase de Bolívar: “pueblos, han abusado de vuestra credulidad”, tiene aún vigencia en estos territorios.
De los anteriores puntos se desprende un tercero, la estrategia para el agrupamiento de los países en un bloque latinoamericano debe ser revisada a fondo. Es necesario incorporar a la filosofía de la integración nuevas interrogantes y nuevas realidades. Veamos.
Los gobiernos revolucionarios que han conseguido romper un primer anillo de dominación, Bolivia, Venezuela, y por supuesto Cuba, son la columna vertebral de la integración independiente.
Los gobiernos de oligarquías, disfrazados a veces de izquierdistas, a veces pseudos socialistas, pero nunca independientes, esos gobiernos, no deben despertarnos expectativas más allá de coincidencias tácticas. El llamado de sus intereses económicos, que oscilan entre los intereses de las grandes trasnacionales y las apetencias voraces de sus economías nacionales, les impide una sincera postura integracionista. Por su parte, los gobiernos francamente hostiles, tipo Alan y Fox, deben estrellarse, como en efecto, con la muralla de dignidad de la Revolución Bolivariana.
Quedan los pueblos, unos abusados en su credulidad, otros despertando. Es sobre ellos que debemos actuar, son ellos los que en definitiva decidirán la suerte del continente.
La mejor arma en este enfrentamiento es el ejemplo, sólo el ejemplo conquistará el corazón de los pueblos. Debemos construir una sociedad diferente a la miseria que construye el capitalismo, esa es la clave del triunfo. Si construimos una sociedad que resuelva sus problemas de forma social, sin recurrir a fórmulas nosociales, a formas capitalistas, si construimos una sociedad donde nadie se apodere del trabajo de nadie, donde el esfuerzo de todos sea para el beneficio de todos, entonces el capitalismo mundial habrá recibido un golpe definitivo. Los pueblos del continente sabrán que es posible construir el Socialismo, tendrán un ejemplo, y tendrán esperanza, y pueblos con esperanzas son indetenibles en la marcha por su redención. Sólo con ellos podremos formar el bloque que soñó Bolívar.
¡Sólo el Socialismo salva al pueblo!
¡Chávez es Socialismo!

EL BOSQUE Y EL MAR

La inmensidad siempre ha deslumbrado al hombre, el espacio sideral, la majestuosidad de un bosque de Secoyas, la profundidad de los mares, el abismo de un desprecio; siempre la inmensidad ha deslumbrado al hombre. Sin embargo, pocas veces el hombre ha comprendido la grandeza que se encierra en la maravilla que él es, en su capacidad de hacer, en su necesidad de ser.
Es por eso que la vida de la mayoría de la especie transcurre en monotonía, como si repitiéramos una vida que ya perteneció a otros que la recorrieron con la misma chatura que millones de antepasados, un día tras otro, siguiendo el ritmo de un compás furtivo.
Pero, hay momentos luminosos, son frecuentes, son muchos, están allí, convocándonos a convertirnos en bosque, en mar, huracán, volcán en erupción, en montaña nevada. El hombre mediocre no los siente, sólo ve las apariencias, para él un ave que cruza, es sólo un ave que cruza, y no el presagio de frescos vientos de lluvia. Un licor es promesa de embriaguez, y no rara oportunidad de contacto con los dioses.
Es en la política donde destellan las oportunidades de elevarse el hombre por encima de su condición animal y hacerse verdaderamente humano, conquistando la inmensidad de su existencia.
La Venezuela de hoy relumbra, estamos atravesando uno de esos momentos donde la vida deja de ser la búsqueda de lo mezquino, de lo efímero, de lo transitorio, y el horizonte abarca la inmensidad de la transcendencia histórica. Vivimos época fundacional. Al venezolano le nacieron alas para volar sobre los abismos de la esclavitud. Es hora de cruzar Los Andes para ir en busca de Bolívar. Es tiempo de volver a la quebrada del Yuro para decirle al Comandante Che que remontamos vuelo junto a su ejemplo. Martí nos espera en Dos Ríos. La historia abrió sus páginas y pide nuestro alegato.
Podemos escribir páginas nobles, o podemos borronear cuartillas con argumentos pueriles, para justificar la angustia de sorprendernos una mañana cualquiera, con nuestra vida agotada en millones de hechos frívolos y el fracaso de dejar intactas las cadenas de la medianía.
No es momento de astucias milenarias, de mezquinas metas que nos transforman en tiovivos históricos, no es la hora de pasos cortos, llegó, que bueno que llegó, el supremo instante de lo grande, el delirio de lo grande, de entrar en éxtasis libertario, de fundar mundos, de derrumbar muros…
No pertenecen a este momento las cifras estériles, o las estulticias de un gobernador cualquiera. No corresponden los parloteos de la oposición, ni siquiera los del gobierno, lo único que importa es aprovechar la rara oportunidad de construir el Socialismo, de devolver al hombre la posibilidad de hacerse humano, de entrar en erupción creadora, construir un nuevo universo, de pasar a la historia junto a Bolívar, Martí, Fabricio, el Che.
¡Sólo el Socialismo salva al pueblo!
¡Chávez es Socialismo!

¡UNIDAD!

Es la unidad uno de los asuntos más importantes en la lucha política. Para los revolucionarios es vital tener una clara visión unitaria. Podemos decir tajantemente que no es posible una revolución sin una atinada unidad, y podemos, siguiendo este pensamiento, afirmar que una errada postura unitaria llevará la Revolución al fracaso. Veamos.
Simón Bolívar con su genialidad construyó una propuesta unitaria correcta. Supo el Libertador con el decreto de Trujillo de 1813, delimitar los campos en pugna: o se está con la independencia, o se está contra ella, quedaron definidos los bandos. Así, la independencia marca los perfiles de la unidad bolivariana: con independentistas todo, con monárquicos nada. Por tanto, la unidad es determinada por objetivos transcendentes y definitorios. La unidad no se hace sacrificando objetivos estratégicos.
Otro ejemplo de la necesidad de una política unitaria correcta nos lo da la lucha contra la dictadura de Pérez Jiménez. La derecha y la revolución confluyeron alrededor de un objetivo común, la caída del dictador. La derecha estaba consciente que se trataba de una mera coincidencia táctica. Pero las fuerzas revolucionarias, ilusas, sacrificaron la estrategia revolucionaria en aras de ese objetivo táctico. Fue así que la derecha, después de derribado el dictador, desarrolla el plan estratégico firmado en New York instaurando la dictadura de los tres partidos. Por su parte, las fuerzas revolucionarias, empantanadas en una errada concepción de la unidad, se hundían en un mar de contradicciones que nos llevaron a casi cincuenta años de gobiernos de Acción Democrática, COPEI, y URD. De aquí una enseñanza: hacer de los requerimientos tácticos objetivos estratégicos, es castrarnos y condenarnos al fracaso.
Hoy en Venezuela los revolucionarios necesitamos la unidad, pero esta no debe ser boba, que en lugar de fortalecer a la revolución nos debilite peligrosamente. La unidad tiene que ser para fortalecer a la revolución, no podemos caer en la trampa de sacrificar los objetivos estratégicos en el altar del oportunismo táctico. Las enseñanzas de la historia nos indican que debemos plantear la unidad en torno a dos objetivos transcendentes y estratégicos: el apoyo al Comandante Chávez, y la construcción del Socialismo.
El campo unitario, chavista, socialista, está delimitado por un concepto sencillo y poderoso: lo que estimule la propiedad social de los medios de producción y la conciencia del deber social, nos conduce al Socialismo. Por el contrario, la propiedad nosocial de los medios de producción, y la conciencia del egoísmo y de la competencia, nos conduce al capitalismo. Quienes pretendan hacer una unidad que ampare el auge del capitalismo, que inevitablemente sacrificará al Comandante, son restauradores disfrazados que deben ser combatidos con todo el peso de las ideas.
¡Unidad socialista!
¡Sólo el Socialismo salva al pueblo!
¡Chávez es socialismo!

QUIROZ CORRADI ¿CONCILIACIÓN O CONSPIRACIÓN?

Mucha polémica levantó la visita de Mister Corradi al programa de Ernesto Villegas. Se presentó como parte de la amplitud, parte de un auge conciliador que pretendía borrar el pasado de esta gente diciendo que habían cometido algunos “pecadillos”, pero que ahora daban muestras de querer portarse bien, que habían perdido las malas mañas. Sin embargo, el mister Corradi sigue vicioso, nunca ha dejado de conspirar. Veamos.
Recordemos que es vocero del grupo interventor llamado “Diálogo Interamericano”, al que pertenecen Lourdes Flores, Teodoro y otros lacayos. Este organismo al servicio de las mayores compañías transnacionales tiene como objetivo principal, liquidar al gobierno del Comandante Chávez y a la revolución bolivariana. La columna de Quiroz, que aparece todos los domingos en el diario el Nacional, es un vocero oficial de los grupos golpistas. Ahora Quiroz, agente imperial, despliega, con la desfachatez que da la impunidad, el plan golpista propuesto por el imperio a través una rara organización llamada “Alianza Agro Alimentaria”, gerenciada por Hirán Gaviria. Revisemos lo que el imperio propone.
Dice el primer punto del plan:
“Un gobierno civilista de cambio y entendimiento nacional mediante elecciones libres y escrutinios transparentes. (Tal como se presenta hoy el panorama político quizá sería conveniente que el plan no se concentrara exclusivamente en el proceso electoral. Hay otros mecanismos: renuncia, asamblea constituyente, etcétera).”
A este primer párrafo, que define al documento como descaradamente golpista, sigue una serie de medidas que son una variación del plan del 11 de abril: privatización de PDVSA, salida de la OPEP, incorporación de los saboteadores petroleros, acabar con el control de cambio. En resumen, retomar la senda del infierno que nos propone el capitalismo neoliberal, generador de miseria espiritual y material.
No hay dudas, ya murieron las ilusiones conciliadoras, las enterró el desarrollo del agresivo plan golpista que se despliega frente a nuestras narices. La Revolución debe tomar medidas. Una, la principal, es profundizar, acelerar el camino al Socialismo. Ya sabemos que sólo la conciencia socialista es capaz de derrotar definitivamente a los mercaderes del templo. Además, la Revolución debe alertar y preparar al pueblo frente al plan de estos enemigos de la patria, que desarrollan una agresión contra Venezuela siguiendo instrucciones de Bush. La Revolución debe derrotar los devaneos conciliadores que lubrican la derrota. Y, por último, se debe acabar con la impunidad: Quiroz, que abiertamente conspira, debe ir preso; la Revolución debe tener capacidad de defenderse; la impunidad debe acabarse ¡basta de perdón!
¡Sólo el Socialismo salva al pueblo!
¡Chávez es Socialismo!

SOMOS PRIVILEGIADOS

Los pueblos tienen la grandeza de los asuntos que los ocupan. El pueblo de Venezuela es un pueblo privilegiado porque tiene la singular oportunidad de discutir y construir al Socialismo. El humano hoy no tiene tarea más trascendente que la construcción de una sociedad donde el hombre deje de ser lobo del hombre, y donde la naturaleza no sea objetivo de depredación sino de atención, de armonía.
El Comandante Chávez nos dice que: “O la humanidad camina hacia el Socialismo o la humanidad perece, no es posible seguir transitando el capitalismo, ese camino es el camino al infierno”, y nos convoca a la batalla con la bandera grande que lleva inscrita la consigna “Socialismo o muerte”. Es la hora de la grandeza, no hay lugar para lo pequeño, y todo es pequeño frente a la tarea de salvar a la humanidad.
El mundo, los pueblos del planeta, están atrapados en un torbellino capitalista. Europa, Asía, China, la América, sucumben a los cantos de sirena del demonio capitalista. China, ahora modelo de capitalismo, tiene los más altos índices de desarrollo económico y, simultáneamente, tiene los más desastrosos índices de deterioro del medio ambiente. No hay duda, el capitalismo produce un impacto ecológico que en pocos años nos llevará al abismo. Estamos en un mundo enloquecido por el lucro, la producción y la competencia. Los capitalistas nos llevan al suicidio de la especie. De seguir este camino, tendremos el macabro privilegio de ser la única especie que en toda la historia del planeta se suicidó.
El hombre del capitalismo se debate entre ser un robot consumista o ser un excluido, miserable en los dos casos, convertido en un remedo cruel de lo que podría ser, condenado a ser una víctima de su propia creación. La humanidad, el humano, no tiene otra salida que superar al capitalismo. Las pretendidas soluciones individuales, inevitablemente, encuentran al final del camino la frustración.
Para el mundo es vital un ejemplo que de existencia a la esperanza, que le muestre el camino de la superación del capitalismo y la construcción de una sociedad que coloque al humano en el centro de todas las acciones, que derrote a los agoreros que pregonan que la revolución no es posible, que murió la esperanza. En Venezuela tenemos la posibilidad, la altísima responsabilidad, de ser ese ejemplo.
En esta hora la obligación de los dirigentes es una sola: llevar al pueblo las ideas, organizarnos, guiarnos en la lucha contra el capitalismo y en la construcción del Socialismo. La meta es el Socialismo, no hay estaciones intermedias, no hay cabida para medianías que sólo sirven para distraer y hundirnos en el fango de la derrota. Sólo hay cabida para lo grande.
Sustituir la lucha Socialista por prebendas personales es una traición a la humanidad. Distraer los caminos de la lucha socialista por atajos ilusorios, es una evasión con consecuencias dramáticas.
¡Solo el Socialismo salva al pueblo!
¡Chávez es socialista!

EL MÓVIL DE LOS MÓVILES

En la vida es fundamental conocer el móvil de los móviles. Saber aquello que produce las conductas nos permite ubicarnos con éxito en este torbellino de pasiones que es la existencia humana. Los grandes líderes revolucionarios son grandes conocedores de las motivaciones de los pueblos, pero, además, son creadores de nuevas motivaciones.
Bolívar consigue movilizar a los llaneros a través de los Andes, porque los motiva de manera correcta. Y, con esa hazaña, nos deja una enseñanza invalorable. Sabía El Libertador que había dos formas de movilizar a los llaneros. Una, con incentivos materiales, prometiéndoles cosas. Si este era el móvil principal, sin duda los movilizaría, pero no para lo grande, la movilización sería para lo mezquino, para lo egoísta, sería una movilización mediocre. La otra forma, dándoles incentivos morales. Veamos.
Bolívar, momentos antes de entrar en la batalla de Junín, arengaba a su tropa con estas palabras:
“Soldados vais a completar la obra más grande que el cielo ha podido encargar a los hombres, la de salvar al mundo entero de la esclavitud!…”
El Libertador, y he aquí su genialidad, consiguió movilizar a aquel pueblo con incentivos morales, los convocó para la gloria, para lo grande, para lo noble. Y así pudo hacer de aquellos llaneros criadores de ganado, un ejército de libertadores cuyas proezas aún no han sido igualadas.
Hoy en Venezuela estamos en batalla similar a aquella de la revolución de independencia. Por un lado el imperio y sus lacayos nacionales queriendo sojuzgarnos y, por el otro, la patria y el mundo que nos convocan a hazañas inmortales para su defensa.
El móvil de hoy tiene que ser el mismo que hizo posible el paso de los Andes, la moral. El éxito será nuestro con los móviles morales y con el Comandante Chávez, que lleva la espiritualidad bolivariana al corazón del pueblo.
Los oligarcas no pueden triunfar porque de su lado sólo está el egoísmo, la oscuridad y el deshonor de quienes luchan al lado de los enemigos de su patria.
La batalla ha comenzado, ya sabemos que la invasión, que los invasores están aquí: Sumate actúa como agencia colonial imperial; los candidatos invasores del norte se baten entre sus mezquinos intereses personales y la necesidad de complacer al monstruo que los financia; el resto de la piara continúa su forcejeo para crearnos una imagen de país terrorista y dictatorial, que justifique las agresiones que ya tienen planeadas.
La batalla ha comenzado, la hora no permite equivocaciones, ni distracciones. Todos resteados con la patria, todos resteados por la causa del Socialismo, todos resteados con el Comandante Chávez… lo demás no importa nada.

¡Solo el Socialismo salva al pueblo!
¡Chávez es Socialismo!

15.6.06

MICELANES 8

1. Toda Revolución implica grandes sacrificios, no es posible pensar en cambios profundos sin enfrentar la adversidad. Los caminos sin obstáculos son propios de cuentos de hadas y no de la realidad de la lucha social. No es descabellado decir que los pueblos preparados para el infortunio son los que tienen derecho a transitar caminos de felicidad.
2. Acertado estuvo el Comandante cuando denunció a la ineficacia, al burocratismo y la corrupción, como las perversiones en esta etapa de la Revolución.
3. El alto burocratismo, entendido como el ejercicio de un cargo con el primordial objetivo de disfrutarlo y mantenerse en él, es el aliado natural de la corrupción y del Capitalismo que ella origina.
4. Pragmáticos son los que piensan que el conocimiento sólo se adquiere en la práctica, no son capaces de resolver estrategias, sólo tareas muy simples. Desprecian la teoría, esa es su desgracia.
Los idealistas desechan la realidad y ven como única fuente de conocimiento al intelecto. No resuelven problemas reales, son fatuos.
Los burócratas, les interesa sólo la forma, nunca el contenido, el trámite es lo fundamental, las consecuencias no importan.
El científico revolucionario busca el conocimiento en una sabia combinación de la práctica con la teoría. Sabe que el conocimiento práctico sin el complemento de la teoría es inútil, por eso, prestigia la lectura y el pensamiento tanto como ir a la realidad.
5. El imperio, sabio en sus luchas, detecta los cambios en el paisaje político, y muda su táctica. Ahora aúpa el trafago de la renta petrolera hacia la construcción de Capitalismo, comprende que fortalecer el Capitalismo es debilitar al Socialismo y por ende al Comandante y a la Revolución.
6. Los Estados Unidos nos aplica la táctica de la tenaza. Así capturaron a Nicaragua, veamos. La tenaza tiene dos brazos. Uno, es satanizar la revolución, en Nicaragua la asociaron a la guerra, aquí en Venezuela hacen lo mismo. El otro brazo, es santificar la opción opositora, allá lo hicieron con Violeta Chamorro, aquí lo hacen estimulando la conciliación. Los brazos de la tenaza se cerrarán cuando nos coloquen frente a la necesidad de escoger entre estas dos opciones, o el desastre o la convivencia.