13.7.07

AUTOCRÍTICA CUBANA

La reflexión de Fidel, “Autocrítica Cubana”, conocida el 11 de julio, es una cátedra de Revolución y merece estudio. Veamos.
Si alguien se preguntaba dónde reside el vigor de la Revolución Cubana, capaz de superar la caída del campo Socialista, resistir el asedio del imperio más poderoso que conoce la historia de la humanidad, y a pesar de todas las adversidades mantener en alto las banderas socialistas, las de la salvación de la humanidad, que es una sociedad donde convive Silvio con los mayores adelantos en ingeniería genética, Pablo con los cincos héroes cubanos, una sociedad donde ningún niño se acuesta sin comer y que expande por el mundo su amor en forma de miles de médicos y maestros internacionalistas, luchadores sociales que van a los rincones adonde nadie quiere ir. Repetimos, si alguien se preguntaba dónde reside este vigor, Fidel nos muestra uno de los pilares de la inusitada fuerza de la Revolución Cubana: su capacidad de crítica, de autocrítica.
Hoy Fidel con esta “autocrítica cubana” nos da una nueva lección de Revolución. Veamos.
Primero, siempre la Revolución cubana se ha autocriticado: la proximidad al imperio, el hostigamiento de la mafia mayamera, no fueron ni son excusas que impidan reconocer sus errores y corregirlos.
Segundo, aquella es una sociedad que funciona como sociedad: por ejemplo, frente a la subida de los precios del petróleo y a las dificultades que le presenta la economía mundial es capaz de reaccionar como sociedad, sus organizaciones y el Estado planifican el consumo, sus actividades, no hay despilfarro, no hay movilizaciones innecesarias. Se critica duramente la conducta de los dirigentes despilfarradores y planificadores de excesos, además se informa a la población de los problemas, se crea conciencia del consumo, se lucha contra el despilfarro.
Nuestra Revolución Bolivariana necesita, como ninguna, aprender a sacar fortaleza de la crítica, comprender que está naciendo en condiciones muy difíciles, con el enemigo enterito dentro de nosotros mismos, con el imperio, no a noventa millas sino aquí mismo en el Este, con las televisoras enemigas bombardeándonos de sus antivalores todas las horas de todos los días.
Es vital para nosotros emprender un proceso autocrítico, que debe ser de mucha altura, yendo a las ideas y no a las personas, pero duro contra las desviaciones y contra las conductas antirrevolucionarias.
Muchas cosas tiene que revisar esta Revolución. Para sólo poner un ejemplo, es necesario que emprendamos una autocrítica que examine nuestro comportamiento de nuevo rico. Nosotros como sociedad nos comportamos como unos nuevos ricos irresponsables, parecemos unos hijitos de papá. Fíjense, mientras el petróleo escasea en el mundo, mientras pueblos sufren sus altos precios y lo usan para actividades vitales, nosotros rompemos record en venta de automóviles y en compras superfluas con tarjetas de crédito. Estamos de espaldas al planeta y a nuestra responsabilidad. Eso debemos corregirlo con autocrítica Socialista.
¡Chávez es Socialismo!
¡Sólo el Socialismo salva a la humanidad!
¡La crítica es Socialista!
¡Orden del Libertador para los Cinco Héroes de la Humanidad!

EL “BIG” OLIGARCA SE CUBRE CON PIEL DE OVEJA

Interesante la aparición de Cisneros en la televisión la noche del 11 de julio de 2007. Los revolucionarios debemos estudiarla con suma atención. Veamos.
Lo primero que salta a la vista es que Cisneros, el “big” oligarca, salió de la madriguera, esta vez no utilizó a sus cancerberos, terció en la crisis sin intermediarios, y eso indica la importancia que le da al momento político que vivimos. Aquí cabe una pregunta:
¿A qué vino Cisneros a Venezuela, qué busca con esta aparición?
Una posible respuesta sería que Cisneros realmente se regeneró: ahora no es el fascista de abril, sino un demócrata realmente interesado en la felicidad de la patria y su discurso es sincero. A los que piensen de esta manera les esperan ingratas sorpresas, y además no contribuyen a fortalecer la respuesta revolucionaria frente al golpe que se fragua, una vez más, frente a nuestras narices.
Nosotros pensamos que Cisneros, un líder oligarca continental con estrechos lazos con el Estado Norteamericano, en su intervención de esa noche estaba exponiendo la línea política de un sector del poder gringo, frente al “problema Chávez”. Expliquemos.
En el pasado la manera escogida por el imperio para salir de Chávez y yugular a la Revolución Bolivariana, fue el golpe sangriento, ahora es el llamado golpe de mecha lenta. En ese plan aparecen todos los días nuevos componentes, como si de una orquesta bien afinada se tratara.
Primero, brotan los estudiantes con un objetivo muy claro, movilizaron, horadaron el principio de autoridad, coquetearon con los poderes, intentaron aislar a Chávez, detectaron debilidades en nuestro campo.
Después, aparecen los periodistas, con menos fuerza pero con los mismos objetivos.
Luego vienen los obispos, plantean la conciliación pero dicen que con Chávez no es posible.
Y ahora aparece el “big” Cisneros hablando de “término medio”, de “centro democrático”, de “luchar contra los extremos de lado y lado”, “de acabar con el enfrentamiento que nos hace infelices”.
No hay duda, Cisneros no se regeneró, sólo se cubrió con una piel de oveja para adelantar el plan gringo que se despliega aceleradamente.
Este plan tiene sus asideros en las filas bolivarianas. En el coinciden los oligarcas liderizados por Cisneros, que no quieren al Socialismo, y también los sectores de la pequeña burguesía Bolivariana, que tampoco quiere avanzar hacia el Socialismo porque lesiona sus nuevos intereses.
Los dos bandos desean estacionarse en una ficción de democracia y de “capitalismo humano”, yugular al Socialismo, y por supuesto salir de la incomodidad que ahora es Chávez.
Los revolucionarios bolivarianos debemos cerrar filas alrededor de: La defensa de la posibilidad Socialista y del Comandante Chávez.
El rechazo a toda maniobra conciliadora, que en última instancia nos conduce a más sacrificio para el Pueblo, así lo demuestra la historia.
La movilización constante del Pueblo en defensa de sus logros y de la Esperanza.
¡Chávez es Socialismo!
¡Ni Chávez ni el Socialismo son negociables!
¡La conciliación abre las puertas al fascismo!
¡Sospéchese del Revolucionario moderado!
¡Orden del libertador para los Cinco Héroes de la Humanidad!

ESTO NO ES EL SOCIALISMO

Una de las más importantes condiciones para el éxito revolucionario es el diagnóstico correcto de la etapa en que se encuentra. Un error de apreciación puede ser fatal.
Entonces, es de vital importancia para nosotros precisar, concientizar, que estamos en un período de transición hacia el Socialismo, esto no es el Socialismo, todavía nos falta mucho por hacer y andar.
Pensar que ya llegamos es suicida, porque nos impide seguir avanzando en la teoría y en la práctica. Pensar que bajar unas tarifas es Socialismo, o arreglar una plaza es Socialismo, o asfaltar es Socialismo, es desvirtuar la causa Socialista, trivializarla, reducirla a ser un buen gobierno capitalista.
El Socialismo es otra cosa, es más hermoso, más trascendental, mucho más importante: se trata de un cambio profundo, radical, extremista, maximalista, en las relaciones económicas y las relaciones espirituales, y un cambio de la relación de los humanos con la naturaleza. Y es importante recalcar, ya lo dijo el Comandante, que ese cambio es de vida o muerte, porque de él depende el futuro de la humanidad, si seguimos en el capitalismo el futuro es el abismo. Siendo así, el Socialismo no es un juego donde a voluntad podemos escoger hacerlo o no, o dejarlo para mañana. Es necesario hacerlo y hacerlo ya, a la humanidad, al planeta, a la vida se le agota el tiempo. Nos acercamos al punto de no retorno, donde el mal que el capitalismo infringe a los humanos y a la naturaleza será irreversible.
Sólo situados así, viendo nuestro tiempo con realismo, puede surgir la pregunta crucial:
¿En este periodo estamos haciendo lo correcto para avanzar hacia el Socialismo, cómo saberlo?
Decíamos que el Socialismo es un cambio profundo en las relaciones entre los humanos. Ese cambio es el paso de una relación egoísta al de una relación amorosa, de cooperación.
De aquí que un primer elemento para responder la pregunta es: la transformación de la relación entre los hombres. Vamos bien si estamos sustituyendo la espiritualidad egoísta, propia del capitalismo, por la espiritualidad amorosa, altruista, propia del Socialismo, si se está elevando la conciencia del deber social. Vamos bien si a la par estamos transformando y creando las relaciones de propiedad social, es decir, propiedad de toda la sociedad administrada por el Estado, que sustenten los cambios de la relación egoísta a la relación amorosa.
Sólo situados en esta realidad, entendiendo que estamos en un período de transición, que nos falta camino para llegar al Socialismo, que el objetivo principal de los revolucionarios es impulsar con fuerza las acciones que aceleren la marcha, podremos calibrar nuestras acciones, comprender qué nos hace avanzar y qué nos distrae. Y sobre todo desechar como “avances hacia el Socialismo” aquellas acciones que estimulan al egoísmo capitalista y a la propiedad antisocial propia del capitalismo.
¡Chávez y Pueblo juntos construiremos el Socialismo!
¡El Socialismo es una necesidad impostergable!
¡Orden del Libertador para los Cinco Héroes de la Humanidad!
www.libertadorparaloscinco.org.ve

12.7.07

NECESIDADES, CONSUMO Y REVOLUCIÓN

Un sistema social se instala en la psiquis social a través de las necesidades que crea, es decir, las necesidades son profundas huellas del sistema social en la psiquis social. Ellas impulsan el movimiento social. Siendo así, el conjunto de necesidades determinará el carácter de un sistema social. Veamos.
El capitalismo se sustenta en un sistema de necesidades artificiales que motoriza su esencia: el consumo desmedido y desordenado. Esta locura consumista produce un planeta donde un 20% consume el 80% de la energía, de las materias primas, de los alimentos. Y el 80% de los habitantes tiene que medio vivir con el 20% de esa energía, de esas materias primas y de esos alimentos. Una desigualdad brutal.
Pero lo más importante, peligroso y lamentable es que el hombre del capitalismo ha sido transformado en una patológica máquina de consumo inane, que ha perdido su humanidad en el altar del consumismo. Este es un mal que abarca a todo el sistema capitalista, vale decir, a todo el planeta, desde China, Brasil, hasta el último rincón del Peloponeso.
Podemos deducir que el daño inmenso que el capitalismo le hace al humano y al planeta es perpetrado a través de las necesidades.
De aquí que una de las grandes tareas de una Revolución es la transformación radical, extremista, maximalista del esquema de necesidades, y este cambio comienza con el cambio radical del consumo.
La humanidad se dirige, por obra del desquiciado consumo capitalista, hacia la extinción. La devastación de los bosques, el deshielo Polar, la contaminación de los mares, el superávit de alimentos y simultáneamente los elevados niveles de hambre mundial, son indicativos de ese camino fatal.
Es necesario racionalizar el consumo, es necesario que la humanidad deje de ver el consumo como un asunto individual y lo considere un proyecto social, que debe ser planificado con miras al beneficio social y no de fracciones antisociales.
Este cambio en el consumo sólo es posible con un cambio profundo en toda la sociedad, en la producción: en qué, cómo y cuándo producir. En la distribución, que sólo así puede pasar a ser equitativa.
Este cambio en las necesidades implica un profundo cambio cultural. La vieja cultura, cultura del egoísmo, de las soluciones individuales, de la valorización del individuo en antagonismo con la sociedad, debe ser sustituida por la cultura de la sociedad como territorio indispensable para la realización de lo individual, de la alianza cooperativa de sociedad e individuo.
Sólo en el Socialismo se pueden dar estos cambios, o mejor, el Socialismo es estos cambios. Por eso, la responsabilidad nuestra de construir el Socialismo, de demostrar que es posible ahora, es una responsabilidad con la humanidad toda. Los ojos del mundo están puestos sobre nuestra esperanza, no podemos fallar en la construcción de la solución Socialista.
Hoy más que nunca el lema: Patria, Socialismo o muerte tiene vigencia. Si no construimos Socialismo, una nube oscura de muerte cubrirá el planeta.
¡Chávez es Socialismo!
¡El Socialismo es la Esperanza!
¡Orden del Libertador para los Cinco Héroes Defensores de la Humanidad!

11.7.07

La Moderación Mantuana

En las revoluciones siempre aparece la tendencia moderada, es aquella que tiene la ilusión de hacer una Revolución sin romper radicalmente con el pasado. Algo así como una Revolución a medias, unos cambios controlados, moderados, o en otras palabras, no una Revolución sino una reforma. El resultado es patético, esta tendencia moderada siempre termina en el campo restaurador.
La historia nuestra es rica en este tipo de tendencias moderadas. Veamos.
En la época de la independencia se movían en el paisaje político dos tendencias fundamentales:
Una, la de la independencia y cambios sociales profundos, allí se encontraba José Leonardo Chirino, líder negro que tenía conexión con los revolucionarios de Haití, y también en esta tendencia se inscriben Gual y España, precursores de la rebeldía contra el imperio español y contra el sistema que aquí sustentaba su dominación.
La otra, la tendencia moderada, que representaba a los intereses mantuanos. A lo más lejos que llegaban los más avanzados en esta tendencia era a plantearse la independencia del imperio español, pero sin cambiar el sistema social que aquí sustentaba su dominación. En esta tendencia encontramos a los mantuanos que en 1810 planteaban sólo formar una Junta Protectora de los Derechos de Fernando VII, eran los mismos que se pusieron a la orden del Rey para defender la colonia de los intentos de Gual y España y de las expediciones de Miranda.
Miranda estaba a la izquierda de estos mantuanos, sin embargo, no terminaba de dar el salto revolucionario. Miranda, en una carta dirigida a Jhon Turnbull, fechada en 1798, afirma:
… “que tanto como deseo la libertad e independencia del nuevo mundo tanto más temo a la Anarquía y al Sistema Revolucionario”.
Temía Miranda que la Revolución de Haití caminara por toda la América. Y, según Carmen Bohórquez:
“El levantamiento de los esclavos en los Valles del Tuy y Barlovento se cuentan entre las razones que llevaron a Miranda a capitular”.
La experiencia histórica es clara. La Revolución de la independencia mientras quiso ser moderada fue inviable, sólo fue posible cuando Bolívar dio el salto y fue a las últimas consecuencias, es decir, cuando comprendió que había que luchar contra el imperio opresor y el sistema que aquí lo representaba, por eso dirigió su prédica contra la columna principal que lo sustentaba, contra la esclavitud.
Hoy la Revolución Bolivariana tiene el mismo dilema: o avanzamos a sustituir el sistema capitalista, sustituyendo la hegemonía de la propiedad antisocial de los medios de producción, que permite la apropiación del trabajo ajeno, lo que viene a ser una forma sofisticada de esclavitud. Repetimos, o sustituimos este sistema capitalista equivalente a la esclavitud, por el Socialismo, o la Revolución es atrapada nuevamente por la moderación mantuana.
Bolívar no pudo fracturar la columna principal del sistema aquel, no pudo acabar con la esclavitud, y al final la oligarquía, la moderación mantuana lo confinó a San Pedro Alejandrino, tal como antes había enterrado a Miranda en La Carraca.
¡Chávez es Socialismo!
¡Sospéchese de revolucionario moderado!
¡Orden del Libertador para los Cinco Héroes Defensores de la Humanidad!

10.7.07

ESTO NO ES EL SOCIALISMO

Una de las más importantes condiciones para el éxito revolucionario es el diagnostico correcto de la etapa en que se encuentra. Un error de apreciación puede ser fatal.
Entonces, es de vital importancia para nosotros precisar, concientizar, que estamos en un período de transición hacia el Socialismo, esto no es el Socialismo, todavía nos falta mucho por hacer y andar.
Pensar que ya llegamos es suicida, porque nos impide seguir avanzando en la teoría y en la práctica. Pensar que bajar unas tarifas es Socialismo, o arreglar una plaza es Socialismo, o asfaltar es Socialismo, es desvirtuar la causa Socialista, trivializarla, reducirla a ser un buen gobierno capitalista.
El Socialismo es otra cosa, es más hermoso, más trascendental, mucho más importante: se trata de un cambio profundo, radical, extremista, maximalista, en las relaciones económicas y las relaciones espirituales, y un cambio de la relación de los humanos con la naturaleza. Y es importante recalcar, ya lo dijo el Comandante, que ese cambio es de vida o muerte, porque de él depende el futuro de la humanidad, si seguimos en el capitalismo el futuro es el abismo. Siendo así, el Socialismo no es un juego donde a voluntad podemos escoger hacerlo o no, o dejarlo para mañana. Es necesario hacerlo y hacerlo ya, a la humanidad, al planeta, a la vida se le agota el tiempo. Nos acercamos al punto de no retorno, donde el mal que el capitalismo infringe a los humanos y a la naturaleza será irreversible.
Sólo situados así, viendo nuestro tiempo con realismo, puede surgir la pregunta crucial:
¿En este periodo estamos haciendo lo correcto para avanzar hacia el Socialismo, cómo saberlo?
Decíamos que el Socialismo es un cambio profundo en las relaciones entre los humanos. Ese cambio es el paso de una relación egoísta al de una relación amorosa, de cooperación.
De aquí que un primer elemento para responder la pregunta es: la transformación de la relación entre los hombres. Vamos bien si estamos sustituyendo la espiritualidad egoísta, propia del capitalismo, por la espiritualidad amorosa, altruista, propia del Socialismo, si se está elevando la conciencia del deber social. Vamos bien si a la par estamos transformando y creando las relaciones de propiedad social, es decir, propiedad de toda la sociedad administrada por el Estado, que sustenten los cambios de la relación egoísta a la relación amorosa.
Sólo situados en esta realidad, entendiendo que estamos en un período de transición, que nos falta camino para llegar al Socialismo, que el objetivo principal de los revolucionarios es impulsar con fuerza las acciones que aceleren la marcha, podremos calibrar nuestras acciones, comprender qué nos hace avanzar y qué nos distrae. Y sobre todo desechar como “avances hacia el Socialismo” aquellas acciones que estimulan al egoísmo capitalista y a la propiedad antisocial propia del capitalismo.
¡Chávez y Pueblo juntos construiremos el Socialismo!
¡El Socialismo es una necesidad impostergable!
¡Orden del Libertador para los Cinco Héroes de la Humanidad!

9.7.07

POLITIZAR

La Revolución Bolivariana atraviesa una fuerte turbulencia política, las contradicciones se tensan al máximo y ya emergen por todos los poros del tejido político: Muller, Ameliach, rumores y contra rumores ocupan las páginas de los diarios nacionales. Por otro lado, el imperio no ceja en su objetivo desestabilizador, sus dólares tiñen de blanco las manos de la oposición, que preparan nuevas acciones. La Revolución pelea en sus propias entrañas y contra el enemigo imperial.
Es así, el rumbo de la Revolución está en juego, es de esperar confrontaciones de todo tipo con las oligarquías, y es el Pueblo nuestra fuerza principal en esas confrontaciones.
Frente a esta situación, los bolivarianos, estamos eludiendo el ejercicio de la política grande, y reducimos nuestro accionar a las estadísticas burocráticas: uno dice por allá que va a construir miles de organismos comunales, otro dice que pronto aparecerán miles de batallones, el de más acá lanza una pedrada a la iglesia y deja pasar incólume el fondo de su planteamiento.
El ejercicio de la política se reduce cada vez más a vernos el ombligo, y poco a poco nos vamos alejando de la masa, que es la fuerza principal, y ese es el error más grande que una Revolución puede cometer. Es un crimen de lesa Revolución dejar al Pueblo al margen de la política.
Ahora bien, si los revolucionarios bolivarianos planteamos la confrontación sólo en el campo burocrático, es decir, quitando aquí, recortando allá, moviendo acullá, entonces, corremos grave peligro de que la Revolución tuerza su rumbo.
De allí que es de vida o muerte para la Revolución zafarse del ejercicio burocrático, e incorporar el Pueblo a la política.
El Pueblo debe estar informado de todo, debe ser conciente de la etapa que atravesamos, para dónde vamos, la grandeza de nuestros objetivos, qué enemigos enfrentamos, y alrededor de eso movilizarse.
Es necesario que la dirigencia política revolucionaria recupere la conexión con el Pueblo, es deber de ésta informar hasta el exceso al Pueblo, dotarlo del conocimiento para que pueda discutir y entender todo: por qué compramos aviones y helicópteros, y por qué AK. De las diferentes posiciones que existen dentro del gobierno frente a los grandes problemas fundamentales para arribar al Socialismo, por ejemplo, la guerra de cuarta generación, el período de transición hacia el Socialismo, la Propiedad Social, la Vanguardia, la Conciencia y la Reforma Constitucional.
Sólo el Pueblo informado puede movilizarse, y al movilizarse hacer suya a la Revolución, y sólo el Pueblo movilizado es parte activa de la política de su Revolución y será garantía de éxito.
Una Revolución de espaldas al Pueblo está momificada, no tiene vida.
En la tarea politizadora debemos involucrar a todos los revolucionarios y a todos los organismos. Que nadie se comporte como si de santa paz se tratara, es suicida pensar que los enemigos de la Revolución no están trabajando día y noche, adentro y afuera para yugularla.
¡Chávez y Pueblo movilizado son Socialismo!
¡Orden del Libertador para los Cinco Héroes de la Humanidad!

6.7.07

ESPIRITUALIDAD Y OBRAS REVOLUCIONARIAS

Si alguien nos preguntara sobre las grandes obras de la Revolución Bolivariana, inmediatamente nos vendría a la mente construcciones, metros, trenes, por supuesto el Viaducto… y los estadios, muy visibles en estos días de copa.
Respondiendo así habremos acertado, esas son grandes obras materiales de la Revolución, pero estaríamos mencionando sólo la parte menos importante de las obras Revolucionarias. Veamos.
La Revolución es ante todo un cambio profundo en la conciencia de la sociedad. Es el cambio de la visión del mundo mezquino, que nos han impuesto milenios de egoísmo, por la visión de la conciencia de pertenencia a la sociedad, el rescate de la convicción de que sólo en sociedad el hombre puede realizar todas sus mejores potencialidades, y la certeza de que fuera de ella el individuo está condenado a la soledad de los náufragos, de los desmadrados.
Por supuesto, este cambio en la espiritualidad tiene que venir aparejado por un cambio en las condiciones materiales.
Ahora bien, sólo los cambios que apuntalen la nueva conciencia, la nueva visión del mundo, serán cambios revolucionarios. Dicho en otras palabras, los cambios materiales por sí mismos no son revolucionarios, lo son en la medida que apuntalan la nueva espiritualidad, porque en definitiva, ya lo dijimos, lo fundamental en una Revolución son los cambios espirituales.
Siendo así, esta Revolución tiene dos grandes retos:
Uno, cómo relacionar nuestras grandes obras, metros, puentes, viaductos, con la conquista de la conciencia, la espiritualidad social. Cómo diferenciar la esencia de las grandes obras materiales de la Revolución, de las grandes obras materiales del capitalismo. Cómo diferenciar la construcción de nuestro viaducto, de la construcción del puente de San Francisco, o del túnel bajo el Canal de la Mancha, o el Tren Rápido de China. Qué hace a unas obras capitalistas y a otras revolucionarias. A la par de esto, detectar los cambios materiales que se enlacen con la formación de conciencia revolucionaria.
Dos, realizar grandes obras espirituales, grandes jornadas de movilización del espíritu social, en torno a objetivos políticos altruistas, movilizaciones que sean aulas de formación de conciencia revolucionaria, que participen en el combate contra la vieja cultura y los viejos valores.
Y aquí podríamos parafrasear al Che y decir: ¿Cómo transformar en cotidiano el espíritu altruista de abril? ¿Cómo transformar en cotidiano el espíritu que impregnó a las Misiones? Es necesario que todas las actividades de la Revolución, los motores, sobre todo el Motor Moral y Luces, pero también las actividades culturares, los mensajes de las televisoras, todo, desde lo pequeño hasta lo monumental, ¡todo! se transforme en una inmensa turbina generadora que bañe los rincones de la sociedad del espíritu altruista, Socialista, de abril. Hagamos un ejemplo del espíritu de entrega a grandes objetivos que guió al 4 de febrero.
¡Que el espíritu revolucionario sea guía y objetivo de nuestra acción!
¡Chávez es amor!
¡Socialismo es conciencia!
¡Orden del Libertador para Los Cinco Héroes de la Humanidad!

INTERNACIONAL REVOLUCIONARIA

Nos llegan noticias de una “Fundación Internacional para la Libertad” presidida por Vargas Llosa. Esta Fundación tiene como principal objetivo hacer un frente internacional contra la Revolución Bolivariana y el Comandante Chávez. Agrupa a los “tanques pensantes” de Estados Unidos y Europa. Realiza foros, publica trabajos, da declaraciones, deforma realidades, construye ideología y opinión adversa a la Revolución. Para muestra, diremos que el Atlas Economic Research Foundation, asociada a la Fundación de Vargas Llosa, recopila información de más de quinientos tanques pensantes de la ideología capitalista alrededor del mundo, en Venezuela destaca el Centro de Divulgación del Conocimiento Económico (CEDICE) dirigido por Carlitos Granier, hijo de Granier y defensor de los mismos intereses.
La Existencia de esta Fundación de Vargas Llosa nos llama a reflexión. Veamos.
Existe sin ningún tipo de complejo, tiene como objetivo defender al libre mercado, al capitalismo, luchar contra los enemigos de la libre empresa. Todo esto lo declaran abiertamente. Entonces, nos preguntamos:
¿Por qué no existe una poderosa Fundación internacional revolucionaria, equivalente a esta del capitalismo? ¿Por qué somos tan débiles en este campo? ¿Por qué a lo más que llegamos es a esos “congresos sociales”, que son fugaces, sin rigor, babélicos, no producen teoría ni organización, ni nada duradero?
Es importante discutir este punto.
Inmediatamente surge una pregunta: ¿Es necesaria una Fundación Internacional Revolucionaria?
Creemos que no sólo es necesaria, sino imprescindible.
La construcción Socialista es por definición una construcción internacional, siempre lo ha sido, y con más razón ahora cuando el capitalismo completó su etapa de globalización.
Hoy más que nunca las oligarquías internacionales están unidas, se confabulan contra los movimientos que se salen de sus designios, defienden sus intereses, que en última instancia son los intereses del imperio capitalista. Esa unión oligarca nos bombardea en el MERCOSUR y también en la OEA, apoya a Granier y dirige la ofensiva de “mecha lenta”, hace campañas infames y nos crea imagen de dictadura, de violadores de derechos humanos, sin mencionar la de terroristas y narcos. Dada esta situación no es posible enfrentar a estas oligarquías sin unir a los revolucionarios que las adversan.
¿Pero, si es tan importante, por qué la Fundación Internacional Revolucionaria no se ha hecho?
Adelantaremos tres elementos para la discusión.
Uno, no hemos consolidado la convicción revolucionaria. Todavía navegamos en las aguas de un hibrido impreciso, que nos hace inmaduros, ambiguos, frágiles. Por eso dudamos a la hora de construir instrumentos revolucionarios.
Dos, esperamos con una actitud esterilizada no herir a los gobiernos oligarcas del continente y del mundo. Esperamos cándidamente que así nos acepten y respeten nuestro Socialismo. Y ellos continúan su guerra en contra de nuestro ejemplo, permiten y mantienen fundaciones, congresos, foros, siguen preparando agresiones violentas.
Tres, tenemos una actitud burocrática frente al asunto: si el gobierno no lo decreta no se hace. Y la fundación no es una labor del gobierno, no podría serlo, sino de los revolucionarios.
¡Chávez es Socialismo!
¡Construyamos instrumentos socialistas!
¡Orden del Libertador para Los Cinco Héroes de la Humanidad!

¿Quién Concilia?

Estamos en guerra, el enemigo despliega una campaña que se basa en explotar nuestras debilidades, en ellas se apoyan para desplegar sus fuerzas. Veamos.
El campo bolivariano vive una profunda crisis, entendiendo por crisis el período que precede a los cambios, estamos en una encrucijada definitoria. En esta etapa la conducción de la Revolución es disputada por dos proyectos principales:
Uno, el proyecto de la pequeña burguesía, que se debate en la angustia de querer superar al capitalismo, pero simultáneamente el terror a los cambios que conducen al Socialismo. Sabe que el capitalismo no resuelve los problemas sociales pero no puede dar el salto hacia el único sistema social que es capaz de superarlo, el Socialismo.
Remedia esa angustia “inventando” sistemas intermedios que inexorablemente fracasan. Por eso se aparecen con ese absurdo del híbrido de Socialismo con capitalismo, que sólo se le puede ocurrir a quien piense que la convivencia con formas capitalistas, que son genéticamente enemigas del Socialismo, no va a tener consecuencias en la conciencia de la sociedad.
Se tranquilizan reconociendo la necesidad del Socialismo, pero buscando excusas para remitirlo a un futuro muy lejano que llegará por obra y gracia, y que para su arribo no tenemos nada que hacer.
En el fondo se conforman con un buen gobierno, que sólo haga cambios de cantidad, por ejemplo asfaltamos más, tenemos más de esto y menos de aquello, pero nunca en la estructura social.
Este proyecto no nos conduce al Socialismo, por lo tanto es incapaz de resolver los problemas sociales, a lo sumo los atenúa por un tiempo corto para que después aparezcan recrudecidos.
En lo político este proyecto es ideológicamente medroso. Y, lo que es más importante, en los conflictos con la oligarquía y con el imperio tiende a la conciliación, porque le tiene horror a avanzar hacia el Socialismo. Por eso concilian, en el fondo tienen los mismos intereses: truncar el camino hacia el Socialismo. Sólo difieren en las maneras, modos y ubicaciones de truncar el Socialismo.
El segundo proyecto, el del Socialismo Auténtico, es transitoriamente más débil en la disputa, pero estratégicamente más fuerte, ya que es el único que tiene respuesta a los grandes problemas sociales. Propone impulsar el Socialismo construyendo ya, de una vez, conciencia del deber social, de pertenencia a la sociedad, del amor, y soportando esa conciencia en la propiedad social de los medios de producción administrada por el Estado.
Sólo una sociedad integrada en una relación amorosa es capaz de resolver todos sus problemas, de aceptar sus limitaciones, de liberar todas sus potencialidades. Y solamente en una sociedad integrada con una relación amorosa, puede el individuo realizarse como ser humano. Porque es en esa sociedad que el hombre deja de ser una mercancía y se transforma en un ser humano.
Este proyecto no tiene ambigüedades en lo político, porque sabe lo que quiere, es auténtico.
¡Chávez es amor!
¡Chávez es Socialismo!
¡El Socialismo no concilia!
¡Orden del Libertador para Los Cinco Héroes de la Humanidad!

4.7.07

¡A NOSOTROS PERTENECE LA VIDA Y LA ALEGRÍA!

Los días por venir amenazan conflictos, es necesario decirlo, aunque ahora soplen vientos frescos atenuados por la copa y las vacaciones. Vivimos una tregua inestable, un alto al fuego precario.
Barruntamos que las fuerzas en pugna se retiraron a sus zonas de alivio, a prepararse para la confrontación inevitable.

Hoy los revolucionarios bolivarianos debemos abrir un intenso período de reflexión, de critica, y a partir de allí enfrentar la arremetida anunciada. Veamos algún material para la reflexión.

Tenemos una gran fortaleza en la conexión amorosa del Comandante con el Pueblo, ese binomio es imprescindible para avanzar. Toda Revolución, necesariamente, se fundamenta en sus primeros pasos en esa conexión. Entonces es tarea principal consolidarla y cuidarla de las arremetidas oligarcas y de nuestras propias debilidades.

También padecemos grandes debilidades, podríamos hablar de las blanduras en las áreas organizativa, económica, en la comunicación, la planificación y muchas otras zonas, más, sin embargo, debemos tratar la principal, la que determina a todas las demás. Expliquemos

Es la ideología la que sustenta y determina a las demás áreas, como sea la ideología será el accionar de la Revolución. La ideología le da el carácter a toda la Revolución.

Si la ideología es sólida, definida, firme, así será la naturaleza de la Revolución. Siendo esto así, nosotros debemos caminar aceleradamente hacia la conformación de un cuerpo ideológico riguroso que nos guíe. La Revolución reclama fuertes pilares teóricos en los cuales afincarse, la etapa de las indefiniciones debe ser superada.

Para construir estos fuertes pilares debemos superar la ambigüedad teórica, es necesario adoptar con firmeza la teoría Socialista y desechar los coqueteos de hibridación con formas capitalistas.

El modelo teórico híbrido no termina de superar la esencia capitalista, ni en la economía, ni en la conciencia: licencia el absurdo de empresarios socialistas, empresas de producción social, cogestión y otras formas capitalistas, estimula el consumo desmedido, prestigia los valores capitalistas y, por supuesto, también es ambiguo frente a la oligarquía y su política.

Este modelo teórico hibrido, ambiguo, es responsable de las dificultades que tenemos para enfrentar la última embestida de la oligarquía, y cada vez más debilitará nuestro accionar.

La oligarquía, guiada por los tanques pensantes del norte, nos ataca con inteligencia, nos disputan la iniciativa, la creatividad, intentan confinarnos al aburrimiento propio de los sistemas vetustos, y sólo el Socialismo auténtico, sin complejos, sin ambigüedades, es capaz de sembrar en el corazón del Pueblo el huracán luminoso, el entusiasmo de quien se sabe constructor de mundos y guerrero de causas altruistas. Sólo a los luchadores por el Socialismo pertenecen los sentimientos nobles, las alegrías, sólo los luchadores por el Socialismo son capaces de disputar con el enemigo el terreno donde el alma luminosa del venezolano se yergue.

Es imperativo imbuirnos de la causa Socialista, sólo así podremos aplastar a los militantes de la muerte, que hoy y mañana se disfrazan con máscaras de futuro.

¡Chávez es Socialismo!

¡A nosotros pertenece la vida y la alegría!

RELACIONES

Una de las mejores armas ideológicas de la oligarquía es hacernos creer en la separación de las actividades sociales. Así, lo que pase en economía no tendría nada que ver con la política, ni la política con la cultura, ni la cultura con los consejos comunales, ni estos con la política internacional.

De esta forma nos van haciendo hombres fragmentados, atentos sólo a una pequeña área de la vida social. Por ejemplo, discutimos la autonomía universitaria desligada de la lucha por el Socialismo que conmueve las entrañas de la sociedad. Y, lo que es más importante, los hechos que ocurren en un área no los relacionamos con el rumbo del resto de la sociedad, los signos pasan desapercibidos, no nos preparamos para hacer frente al futuro que se anuncia. Veamos.

En los últimos días ha campeado en el país un ánimo conciliador, esa conciliación tiene dos derroteros posibles:

Uno, llevarnos a la restauración con un neopacto de punto fijo. Esta posibilidad es remota.

Dos, lubricar el camino al fascismo.

Razones de más para coincidir plenamente con el Comandante cuando dice que hoy el dilema de la Patria es Socialismo o barbarie.

Este ánimo conciliador que se ha hecho evidente en lo político, trae alertas, y es necesario establecer sus relaciones con las otras áreas sociales para poder entender la situación y las acciones que amerita. Relacionemos.

El otorgamiento del premio a Echeverría y a Visconti fue un fuerte indicio conciliador. El bando bolivariano extendió nuevamente la mano, y la mano fue nuevamente mordida. Sucedió lo mismo que después de abril y diciembre, allá, hasta arrodillados, pedimos conciliación y sólo obtuvimos rechazo, preparación de otra agresión. Recordando al Manifiesto de Cartagena, podríamos decir: “a cada perdón sucedió una nueva agresión, y a esa agresión un nuevo perdón”.

En conclusión, la conciliación ha fracasado en lo político. Y aquí cabe una pregunta:

¿De dónde viene ese espíritu conciliador que ha fracasado, cuáles son sus raíces, sus relaciones?

La conciliación política tiene estrecha relación con la conciliación económica y con la conciliación ideológica. Se concilia en lo político porque se concilia en lo económico y no nos diferenciamos en lo ideológico. De esta circunstancia surgen las formas falsosocialistas de propiedad, o los empresarios socialistas, o las propuestas de una etapa de transición que propone un sistema híbrido entre capitalismo y Socialismo, condenado al fracaso de antemano, pero que se usa como subterfugio para impulsar y desarrollar capitalismo.

El fiasco con Echeverría y Visconti no es un hecho aislado, anuncia los vientos por venir y coloca a la conciliación en su justo lugar: las formas económicas capitalistas no aceptan medias tintas, no aceptan conciliación, requieren formas políticas capitalistas bien definidas, el modelo conciliador en lo económico ha fracasado, y fracasa en lo político. Es que el dilema de este país es: Socialismo o Barbarie, no hay formas intermedias.

Se concilia por terror a avanzar hacia el Socialismo. En este país la única salida es economía socialista y política socialista.

¡Chávez no se negocia!

¡El Socialismo no se negocia!

3.7.07

LA MULTIPOLARIDAD BOLIVARIANA

Mucho se habla de la necesidad de formar un mundo multipolar, y mucho esfuerzo se emplea en su formación. Este es un asunto de vital importancia que los venezolanos debemos discutir.
El antecedente lo encontramos en el pensamiento de Bolívar, que plantea la necesidad de formar un polo que equilibre al mundo.
Es importante reflexionar la idea del Libertador.
Él proponía un polo que fuese económica, social, y políticamente diferente a los polos que existían en el planeta. Se diferenciaba por la abolición de la esclavitud, es decir, por la transformación radical de la economía de aquel mundo, una verdadera Revolución, única vía para alcanzar la mayor suma de felicidad posible para su Pueblo.
Entonces, cuando Bolívar hablaba de “polos”, pensaba en polos profundamente distintos y enfrentados.
Si aplicamos esa enseñanza al mundo de hoy, podemos concluir que si intentamos formar los polos con la misma esencia capitalista, no estaremos creando en realidad un mundo multipolar, sino una ficción. Lo que estaremos construyendo son focos, mutaciones del mismo capitalismo, que cada vez está más globalizado y forma una especie de malla interdependiente que cubre al mundo. Y esos focos, que a veces parecen divergentes, siempre arremeterán unidos contra sus peligros comunes, nunca ayudarán a movimientos anticapitalistas, a lo sumo los utilizarán.
En otras palabras, con países capitalistas no se puede formar el polo de poder que el mundo reclama. Y cabe aquí decir que Rusia, Bielorrusia, China, son parte integrante del gran sistema capitalista mundial, tan igual a Europa.
Está claro que podemos movernos en las grietas de esos factores, pero nunca hacernos la ilusión de que estamos formando un polo de poder que hará contrapeso.
En el fondo la lucha es contra las oligarquías mundiales, estas componen una comunidad de intereses que está por encima de lo nacional. Pensemos un poco en nuestros problemas con la Comunidad Andina de Naciones, o la actitud de los “socios” del MERCOSUR, y veremos la imposibilidad que esta vía ofrece a la integración necesaria.
Pero pensemos en la viabilidad del ALBA para entender que es el camino correcto, el verdadero camino bolivariano.
Varias enseñanzas aparecen en los últimos acontecimientos:
El capitalismo es uno solo. Aunque tiene varios niveles de desarrollo, estos son hegemonizados por el nivel más desarrollado, ese es el que impone el rumbo a todos los demás eslabones de la cadena capitalista globalizada.
La “multipolaridad” capitalista es una ficción, no es la multipolaridad que reclama el mundo.
El mundo reclama un polo Socialista, y el primer aporte que debe dar Venezuela es construir el Socialismo, el segundo es fortalecer el ALBA, verdadero territorio para el amor.
Así, las relaciones con el mundo capitalista deben entenderse como relaciones tácticas, nunca como paradigmas estratégicos.
¡Seamos cada vez más socialistas!
¡Chávez es Socialista!

2.7.07

EL ELEGIDO

Cuando todo se consumó, el Presidente de la Poderosa Nación brindó por el triunfo sobre el tirano petrolero.

Por fin se había tomado la decisión correcta, la bomba acabó con el peligro.
Entonces, el planeta siguió su curso, y un día, al amanecer, el sol no salió.

Tiempo después, alguien que:

“Supo la historia de un golpe,
sintió en su cabeza cristales molidos
y comprendió que la guerra
era la paz del futuro:
lo más terrible se aprende enseguida
y lo hermoso nos cuesta la vida”


Llegó del espacio montando su poderosa motocicleta sideral impulsada por luz y amor.
De la maletilla sacó un cornioscopio e indagó bajo el polvo gris que cubría la superficie del astro helado,

Hoy tenía suerte, volvió a encontrar las boinas rojas que eran un enigma para los estudiosos de la historia de ese planeta extinguido.

…Después de soñar esto, él lo comprendió todo.

y corrió desnudo por la avenida gritando: ¡no me dejen morir!

Ahora gira, con su boina roja, en un manicomio porque se cree Gaia, la madre tierra.


¡Orden del Libertador para los Cinco Héroes de la Humanidad!

30.6.07

VOLVERSE CAPAZ

Los revolucionarios no hemos sido capaces de ser revolucionarios. Nos hemos dejado vencer por la cultura de la dominación, no hemos sabido enfrentarla, tenemos una suerte de complejo que nos frena. Es necesario volvernos capaces de ser revolucionarios. Veamos.
La Revolución es en esencia la lucha contra la cultura de la dominación.
El Libertador percibió ese peligro y nos dijo: “moral y luces son nuestras primeras necesidades”. Pedía otras luces, las de la rebelión frente a la monarquía, y pedía otra moral, la moral que lo hizo decir en Bolivia que la peor infamia era la esclavitud. Es decir, “moral y luces” resume la necesidad de otra cultura, la cultura de la liberación.
Bolívar aceptó su derrota cultural en San Pedro Alejandrino, cuando, a pesar de triunfante en mil batallas militares, nos dice: “Colombianos han abusado de vuestra credulidad”.
Hoy en Venezuela la cultura de la dominación se cuela por todos lados, y nosotros, en aras de una unidad que esteriliza y no beneficia a nadie, callamos el necesario debate, dejando que la Revolución, lejos de entablar la batalla cultural, aliente los valores de la dominación, sofrene los valores de la liberación. Perdemos así la batalla cultural, que es lo mismo que decir, estamos dejando escapar la oportunidad revolucionaria.
Un ejemplo es la consigna “Venezuela es de todos”, consigna que enmascara el motor de la Revolución: la lucha de clases.
Venezuela todavía no es de todos, estamos luchando para que sea de las mayorías humildes y trabajadoras, y deje de ser de las oligarquías, que desde la hora del Libertador se han apoderado de las riquezas y el trabajo nacional.
Integrar a la sociedad pasa por una profunda lucha de clases. Para integrar a la sociedad es necesario acabar con el origen de la fragmentación social, con la posibilidad de que una pequeña fracción se apodere de la riqueza que pertenece a toda la sociedad. En otras palabras, para unir a los hombres es necesario acabar con las relaciones sociales que los desunen, y para acabar con esas relaciones sociales disociadoras, es necesaria una Revolución, que no es otra cosa, que una profunda lucha de clases. Recalcamos, la Revolución no se dirige contra los hombres, es una lucha profunda contra las relaciones sociales que los desunen.
Hace falta que los revolucionarios emprendamos una gran campaña por la resocialización de la sociedad, por recomponer a la sociedad que el capitalismo ha fragmentado en egoísmos. Es importante que elevemos la conciencia de pertenencia a la sociedad. Que rescatemos los valores de lo social frente a los valores del egoísmo. Que el individuo espere de la sociedad, pero también se deba a ella.
Es bueno recordar que los cambios culturales, los cambios en la conciencia y en el espíritu, deben entrelazarse con los cambios en las relaciones económicas.

¡Rodilla en tierra con Chávez y el Socialismo Auténtico!
¡El Socialismo se defiende movilizando!
¡Derrotemos la Cosiata!

MENGUAR

En los últimos días, quizá llevados por la emergencia, los bolivarianos hemos desatendido la grandeza de nuestra lucha, menguado nuestros altos objetivos, disminuido nuestro papel histórico, caído en la trampa de pelear al nivel que el enemigo nos propone. Es imperativo retomar las razones sagradas que impulsan nuestra causa y, guiados por ese faro, concientes de nuestra responsabilidad con la humanidad, replantear la batalla.
Estamos combatiendo apacibles, como si de un torneo deportivo amistoso se tratara. La política se desarrolla con juegos de palabras más o menos ingeniosos, retruécanos.
Sin embargo, no nos falta el fuego interno de las grandes empresas, aquel que hizo posible la audacia de la Comuna de París, la Revolución Bolchevique, el Paso de Los Andes. Ese volcán nos habita, esta aquí, sólo nos falta sentirlo, reconocernos llamados a grandes empresas, al vuelo alto, y aceptar el desafío de la historia.
Estamos destinados a hacer una Revolución, a corregir el rumbo de los tiempos de depredación del hombre por el hombre, a fundar el Socialismo para salvar la vida en el planeta. No es hora de Liliput, la historia exige gigantes.
Todas nuestras batallas, por pequeñas que parezcan deben estar impregnadas de esa grandeza, todas nuestras luchas deben ser luchas por el Socialismo, por conquistar la conciencia del deber social, por transformar las relaciones egoístas que hoy nos conducen al infierno, por las relaciones amorosas propias del Socialismo.
No hay batalla aislada, todo combate forma parte de la pugna del pasado que se enfrenta al futuro luminoso que estamos construyendo.
En los últimos días olvidamos la grandeza de nuestra lucha, la disminuimos a una lucha por la “libertad de expresión”, o la “expresión de la libertad”, no supimos enlazarla con la gran empresa que ocupa nuestros afanes: la construcción de otro mundo.
En todo enfrentamiento con la oligarquía y la neoligarquía, el ariete de nuestra defensa y de nuestro ataque debe ser el Socialismo. A las hipocresías de la oligarquía, que propone el capitalismo como solución a los problemas que él mismo ha creado, debemos enfrentarlas con el Socialismo como única vía a la felicidad social.
El cese de la concesión a radio caracas, parte de un golpe, de una cosiata, debe ser inscrito en esta lucha, y eso no hemos sabido hacerlo con fuerza.
En esta hora de ataque frontal a la Revolución debemos responder con estos principios conductores:
Uno, la conexión Socialismo - Chávez - Pueblo. Toda acción revolucionaria debe tener como norte y sur la confianza de que es en el Socialismo donde se resuelven los problemas sociales, y que es necesario y posible construirlo ya, sin retardos, sin distracciones. Y el convencimiento de que el Socialismo está ligado indisolublemente al Comandante y al Pueblo.
Dos, todo ataque de la oligarquía debe ser respondido con la movilización del Pueblo, alrededor de consignas particulares enlazadas a las grandes consignas de esta Revolución. Así debemos movilizarnos por la libertad de expresión, explicando que sólo es posible en el Socialismo.
¡Sólo el Socialismo salva al Pueblo!
¡Chávez es Socialismo!

¡LA COSIATA!

El 27 de junio hubo en Caracas dos marchas y un solo objetivo: atacar al Socialismo.
Ese día en Caracas marchó la conciliación en dos manifestaciones alrededor de una sola consigna, que por supuesto estaba solapada: “el entierro de la esperanza Socialista”.
Es que en el fondo de todos los acontecimientos del último mes se encuentra el destino del Socialismo. Toda la agitación de la derecha opositora tiene como objetivo impedir el camino al Socialismo. Pero toda la actitud conciliadora de este lado, que la vemos todos los días, tiene ese mismo objetivo. En resumen, el bando conciliador interno y el bando opositor coinciden en un solo objetivo, degollar al Socialismo.
¿Qué debemos hacer los Socialistas?
Reconocer los peligros internos y externos que hoy confrontamos:
Por un lado, una oposición de derecha desplegando los planes del imperio, que el Comandante ha llamado golpe suave o de mecha lenta, y en este despliegue son tenaces, fijémonos que en un mes de calma, por las vacaciones estudiantiles y la copa, han conseguido mantener la calle caliente y además avanzar en sus planes de aislar al Comandante, disminuir la autoridad del gobierno.
Frente a esto, los bolivarianos, como si tratáramos con inocentes palomitas, conciliamos: resulta que el 27 se olvidó que Granier conspira con el imperio, y Ravell pasó de ser un fascista a ser un candido periodista cuyo único propósito es la “libertad de expresión”. Todos agarraditos de las manos, por poco no les devolvimos la concesión.
Ese día nadie habló de Socialismo, el gran ausente fue el Socialismo, lo escondimos, como antiguamente escondían a la loca de la casa, en el último cuartico.
Sin duda el 27 asomó un intento antisocialista y conciliador, que se empieza a construir entre la derecha opositora y sectores bolivarianos.
Este intento es un empeño antisocialista y también es una Cosiata antichávez, similar a la que Páez cocinó para desterrar al Libertador de su Gran Colombia.
Ya sabemos que toda esta Cosiata de “mecha lenta”, tiene como objetivo el Socialismo y al Comandante Chávez. Cuando arremeten contra Chávez arremeten contra el Socialismo, y cuando arremeten contra el Socialismo lo hacen contra Chávez, los dos están unidos, uno no puede existir sin el otro.
Los Socialistas Bolivarianos debemos unirnos para oponernos a este plan de la única manera posible: con movilización y con más Socialismo. Socialismo, siempre Socialismo, del bueno, del auténtico, del que construye conciencia del deber social y hegemonía de la propiedad social de los medios de producción, del que pone al capitalismo en su santo lugar, nunca lo estimula. Desenmascarando las falsificaciones del Socialismo, impidiendo que dejen de éste solo el nombre, que lo conviertan en un carapacho sin vida.
Es nuestro deber defender al Socialismo y al Comandante, porque son la única garantía de un futuro feliz para la Patria. El rumbo capitalista que nos propone la Cosiata nos llenará de miseria y oprobio.
¡Chávez es Socialismo!
¡El Socialismo se defiende movilizando!
¡Derrotemos la Cosiata!

28.6.07

¿QUIÉN CONCILIA?

Estamos en guerra, el enemigo despliega una campaña que se basa en explotar nuestras debilidades, en ellas se apoyan para desplegar sus fuerzas. Veamos.

El campo bolivariano vive una profunda crisis, entendiendo por crisis el período que precede a los cambios, estamos en una encrucijada definitoria. En esta etapa la conducción de la Revolución es disputada por dos proyectos principales:

Uno, el proyecto de la pequeña burguesía, que se debate en la angustia de querer superar al capitalismo, pero simultáneamente el terror a los cambios que conducen al Socialismo. Sabe que el capitalismo no resuelve los problemas sociales, pero no puede dar el salto hacia el único sistema social que es capaz de superarlo, el Socialismo.

Remedia esa angustia “inventando” sistemas intermedios que inexorablemente fracasan. Por eso, se aparecen con ese absurdo del híbrido de Socialismo con capitalismo, que sólo se le puede ocurrir a quien piense que la convivencia con formas capitalistas, que son genéticamente enemigas del Socialismo, no va a tener consecuencias en la conciencia de la sociedad.

Se tranquilizan reconociendo la necesidad del Socialismo, pero buscando excusas para remitirlo a un futuro muy lejano que llegará por obra y gracia, y que para su arribo no tenemos nada que hacer.
En el fondo se conforman con un buen gobierno, que sólo haga cambios de cantidad, por ejemplo asfaltamos más, tenemos más de esto y menos de aquello, pero nunca en la estructura social.

Este proyecto no nos conduce al Socialismo. Por lo tanto, es incapaz de resolver los problemas sociales, a lo sumo los atenúa por un tiempo corto para que después aparezcan recrudecidos.

En lo político este proyecto es ideológicamente medroso. Y lo que es más importante, en los conflictos con la oligarquía y con el imperio tiende a la conciliación, porque le tiene horror a avanzar hacia el Socialismo. Por eso concilian, en el fondo tienen los mismos intereses: truncar el camino hacia el Socialismo. Sólo difieren en las maneras, modos y ubicaciones de truncar el Socialismo.

El segundo proyecto, el del Socialismo Auténtico
, es transitoriamente más débil en la disputa, pero estratégicamente más fuerte, ya que es el único que tiene respuesta a los grandes problemas sociales. Propone impulsar el Socialismo construyendo ya, de una vez, conciencia del deber social, de pertenencia a la sociedad, del amor, y soportando esa conciencia en la propiedad social de los medios de producción administrada por el Estado.

Sólo una sociedad integrada en una relación amorosa es capaz de resolver todos sus problemas, de aceptar sus limitaciones, de liberar todas sus potencialidades. Y solamente en una sociedad integrada con una relación amorosa, puede el individuo realizarse como ser humano. Porque es en esa sociedad que el hombre deja de ser una mercancía y se transforma en un ser humano.

Este proyecto no tiene ambigüedades en lo político, porque sabe lo que quiere, es auténtico.

¡Chávez es amor!

¡Chávez es Socialismo!

¡El Socialismo no concilia!


¡Orden del Libertador para los Cinco Héroes de la Humanidad!

27.6.07

SOMOS LO QUE HICIMOS, LO QUE HAGAMOS SEREMOS

En días pasados asistimos a una conferencia donde un “erudito revolucionario” reconocía que el país no estaba preparado para medidas socialistas, que la poderosa clase media no entendería, que faltaba organización, conciencia popular y algunos otros aliños con el mismo sabor, para rematar manifestando que lo sensato, lo ponderado, lo que se imponía, era seguir desarrollando el mismo proyecto que venimos aplicando en los últimos años, que proponer avanzar era maximalista, extremista, en resumen, peligroso.
La argumentación de nuestro conferencista ha sido muy difundida entre los neoligarcas castradores, la usan para impedir la aplicación de medidas revolucionarias, pero sin negarlas, las remiten a una ficción futura, donde el país, por “espontáneo sortilegio”, adquirirá la conciencia y las condiciones que nos permitan avanzar hacia el Socialismo. El argumento es hábil, engañoso, por eso merece una reflexión.
La respuesta la encontraremos en una conocida máxima que gustaba mucho a Simón Rodríguez: “Somos lo que hicimos, lo que hagamos seremos”.
Entonces, este país que hoy somos, y que los neoligarcas diagnostican como no apto para avanzar hacia el Socialismo, lo hicimos, en buena medida con el proyecto que ellos proponen continuar aplicando. Si por allí seguimos, la experiencia lo dice, por supuesto que el resultado será un país menos preparado para el Socialismo. ¡Extraña manera de ir rumbo al Socialismo!
Revisemos el proyecto que los neoligarcas confiesan “no conduce al Socialismo”:
El meollo del proyecto neoligarca es desligar la economía de la formación de conciencia. Y aquí reside la gran falla que nos dificulta, ahora después de años, avanzar hacia el Socialismo.
Ellos proponen incentivar formas económicas capitalitas, es decir, de propiedad antisocial, y no se sabe por que artificio raro, o por simples deseos, esas formas producirán Socialismo. Por supuesto que el proyecto no les funciona, o mejor, sí les funciona, pero para apuntalar al capitalismo.
Los revolucionarios relacionamos estrechamente la formas económicas con la formación de conciencia, por eso proponemos que hay que rectificar el rumbo, poner el énfasis en la creación de Conciencia Socialista, la del deber social, el sentido de pertenencia a la sociedad, ligar la suerte de cada individuo a la suerte de la sociedad, y que esta se importe por la suerte de cada uno de sus hijos. Todas las acciones económicas que tomemos deben ir encaminadas a la creación y soporte de la conciencia social, y sólo hay una manera de hacerlo: con propiedad social de los medios de producción administrada por el Estado. Propiedad social, desde la petrolera hasta las industrias básicas y los medios de producción no petroleros que con la renta construyamos.
Es un peligro seguir por el camino de crear, con la renta petrolera, economía capitalista, porque estamos creando conciencia capitalista que inexorablemente engullirá a la esperanza Socialista. Es un desatino que la voluntad Socialista forme a sus propios verdugos. Es necesario rectificar.
¡Chávez es Socialismo!
¡Socialismo es conciencia Socialista!
¡Orden del Libertador para los Cinco Héroes Defensores de la Humanidad!

26.6.07

!Todo capitalismo es antisocialista!

La Revolución Bolivariana prende en el corazón del Pueblo por ser esperanza clara de redención.
Si nos ubicamos en los desérticos años de principios de los noventa, recordaremos las condiciones de agotamiento político y social producido por medio siglo de mentiras, extravíos y decepciones. Venezuela en aquellos años, llevada por el capitalismo, se dirigía inexorablemente hacia el abismo.
La Revolución Bolivariana, que tiene como vocación la redención del Pueblo, tenía que ser antiimperialista, anticapitalista, y por lo tanto Socialista. Esto lo comprendió muy bien el comandante y ha señalado el camino correcto. En este camino hemos avanzado, hoy decimos que somos una Revolución Socialista, y allí en ese terreno se plantea la batalla: avanzar hacia el Socialismo, o retroceder al capitalismo en cualquiera de sus formas y cualquiera de sus nombres, pero siempre para condenarnos a vivir la devastación moral y material que asomaba en los noventas.
Hoy enfrentamos la amenaza del retorno al capitalismo, que se nos presenta con varios artificios, pero todos conducen a miseria espiritual y material para la sociedad. Y aquí no hay ambages ¡todo capitalismo es nefasto, todo capitalismo es antisocialista! Veamos.
Los restauradores basan sus propuestas edulcoradas en dos falsos fundamentos teóricos:
Primer fundamento: postulan que en Venezuela, dadas sus características de país rentista, para construir socialismo es suficiente que las empresas básicas sean de propiedad social y el resto de la economía puede ser de propiedad antisocial, es decir, capitalista. Olvidan que el problema del rumbo de la sociedad no es un asunto económico, sino que lo importante es la conciencia que genera la economía. Y en este país la conciencia se genera en la economía fuera de las industrias básicas. Si esa economía es capitalista necesariamente forjará conciencia capitalista, enemiga del Socialismo.
Segundo fundamento: una gran confusión en los conceptos de propiedad. Ellos confunden, adrede, propiedad antisocial (privada, colectiva, comunitaria, etc.) con propiedad social, base económica y soporte de Conciencia Socialista, y de esta manera golpean nuevamente el fundamento del Socialismo, la conciencia social. Expliquemos.
El capitalismo tiene como principal característica la fragmentación de la sociedad en millones de egoísmos lanzados a las ebulliciones de la competencia del mercado. En contraste, el Socialismo es la recomposición de la sociedad, que no es otra cosa que la sanación del hombre, sólo posible si recupera su condición de ser social, su conciencia social.
Entonces, y esto es una ley universal del Socialismo, todas las acciones de una Revolución Socialista, cualquiera sea la forma como haya arribado al poder, deben apuntalar la formación de la conciencia social. De esta manera una acción será Socialista si eleva la conciencia del deber social.
Socialismo es igual a Conciencia Social, el Socialismo se medirá en última instancia por los niveles de conciencia social que haya alcanzado.
Con sus propuestas la oligarquía y la neooligarquía nos golpean donde más daño nos hace, en la formación de la conciencia social.
¡Sin conciencia del deber social no hay Socialismo!
¡Chávez es socialismo!
¡Orden del Libertador para los Cinco Héroes Defensores de la Humanidad!