2.3.07

¡CRISTO ERA SOCIALISTA!

Cuando el Comandante explicó por qué Cristo fue el primer socialista de la historia, las fuerzas retardatrices oligarcas se pusieron en alerta, se desesperaron, gritaron, activaron a sus plumíferos para difundir engaños.

La reacción es comprensible, el Comandante les develó, frustró una ofensiva ideológica. Veamos.

La ofensiva ideológica oligarca consiste en negar la historia. Según esto, el pasado no tiene nada que ver con el presente, lo que hoy pasa no es influido ni influirá en la vida de la humanidad.

Así Bolívar es un fenómeno del 1800, sólo lo recordamos, pero allí quedó confinado. Cristo vivió hace dos mil años y hoy puede hacer uno que otro milagro, pero nunca su prédica podrá dirigir una transformación social que ponga en peligro los privilegios de los oligarcas. Oligarcas que son los mismos que crucificaron a Cristo, los mismos que llevaron a Bolívar a San Pedro Alejandrino, y los mismos que asesinaron al Che en la Higuera.

Se niega la historia de la rebeldía, la que sirve para despertar a los Pueblos, para guiarlos en sus luchas, la que nos dice que la batalla es milenaria, que formamos parte de un torrente libertario, que no estamos solos, que nos acompañan las ideas y las acciones de un ejército de mártires y héroes.

Cuando el Comandante revela que Cristo es el primer socialista de la humanidad, está colocando a la Revolución Bolivariana en la corriente histórica de la redención humana que comienza con Cristo, y en la que se inscriben los innúmeros intentos por construir un mundo, una base material y una conciencia, donde impere su primigenio mandato de amarnos los unos a los otros, que no es otra cosa que el Socialismo.

Cuando el Comandante dice que Bolívar es presocialista, y que esta Revolución es Bolivariana, que nuestro Socialismo es bolivariano, está colocando a la Revolución en la corriente de los mejores pensamientos, y las heroicas acciones por construir en la América un sistema que le de al hombre la mayor suma de felicidad posible, que no es otra cosa que el Socialismo.

Cuando niegan la carga humana del planteamiento bolivariano, cuando esconden y deforman la imagen del Bolívar liberador de esclavos, lo que están intentando ocultar es lo que el Comandante ha puesto a la vista de todos: La traición que sufrió el Libertador, lo mucho que todavía tiene por hacer en esta América.

Al negar la historia guillotinan la continuidad de las luchas por la redención del humano, niegan la posibilidad de cambios, le dan perennidad al sistema que hoy padecemos. Al negar la continuidad y evolución histórica de las ideas, nos dicen que todo comenzó en el capitalismo y que todo finaliza aquí.

Por eso arremeten contra la historia, no pueden aceptar que el Pueblo vea hacia atrás y descubra de donde viene, y así comprenda para donde va.

¡Con Chávez todo, sin Chávez nada!

QUE LAS PLUMAS NO IMPIDAN EL VUELO

Una leyenda muy antigua de los indios de las riveras del Tucutunemo, en lo que es hoy el Estado Aragua, nos relata la historia de un grupo de muchachos que querían volar.

En ese afán invirtieron las mejores horas de su infancia y juventud, muchos murieron en el intento, generaciones se sucedieron en el empeño, sin embargo, no conocieron el éxito, sólo consiguieron construir plumas.

Así pasaron los años, eran conocidos como los “muchachos que querían volar”.

Un día apareció por esas tierras un zambo que no lo pensó dos veces, se subió a un Samán, el más alto, y con unas alas que traía bajo el brazo se lanzó con audacia…

Y, para asombro de todos ¡voló! Voló alto, y luego cayó espaturrado en la llanura. Es verdad que fue un poquito, pero ¡voló! Se podía volar, el muchacho zambo había volado.

La noticia corrió y el mundo del Tucutunemo se emocionó, todos querían conocer el cielo.

Aún persistía un problema, para conocer el mundo de los gavilanes y del cóndor, lo que se llama volar en grande, el vuelo alto y sostenido, para hacer realidad el sueño de años por el que tanta gente luchó y murió, era necesario complementar las alas, era necesario cubrirla de las plumas que tenían los “muchachos que querían volar”.

Nuestro zambo solicitó las plumas y los invitó a todos a contemplar al mundo desde las alturas, como él había hecho.

Les narró que desde allá arriba los árboles se ven chiquiticos, los hombres parecen hormigas, y todos se ven iguales, que el sol quema, el viento es frió, las nubes son algodón de agua y los pájaros no se asustan del hombre, casi se pueden tocar las estrellas y se ve la nieve de los picos lejanos.

Los “muchachos que querían volar” se reunieron para considerar la entrega de las plumas, pasaron horas, días discutiendo, le pidieron al zambo un año de plazo.

Los invadió el miedo de perder la organización construida alrededor de las plumas: si volaban, qué haría el secretario de doctrina, que se sabía de memoria todo sobre las plumas, su largura, su textura, el color que debían tener al amanecer ¿Adonde iría el secretario de organización, que se encargaba del orden en la fabricación de plumas, que las almacenaba y las catalogaba?

Y lo principal era la historia, la tradición en la lucha por volar, todo eso se perdería si se entregaban las plumas.

La leyenda establece que pasados los siglos, los descendientes de los “muchachos que querían volar” aún discuten, metódicamente, bajo un samán, la conveniencia de entregar las plumas.

La reunión, de cuando en cuando, se ve interrumpida por el rugir de los motores de un sukhoi.

Esta historia creemos que hoy nos puede ser muy útil.

¡Construyamos la Sociedad Patriótica Socialista, no hay excusas!

¡Con Chávez todo, sin Chávez nada!

¡FUNDEMOS LA SOCIEDAD PATRIÓTICA SOCIALISTA!

Frente al aumento de la agresividad del Imperialismo y los retos internos de la Revolución, el Comandante convocó a la unidad dentro de la diversidad de los revolucionarios. Es necesaria una organización política que responda al grito de Bolívar: “cesen los partidos y se consolide la Unión. Chávez aboga por una organización fuerte, profundamente crítica, estudiosa, disciplinada, conciente, ética, primera en los sacrificios y última para recibir beneficios. El Pueblo convertido en un haz político organizado y movilizado, ético y consciente.

La propuesta levantó una gran discusión donde lo esencial se cambió por lo accesorio, se mezclan verdades con arrogancias, espíritu hipercrítico con carencia de visión autocrítica, abunda el dogmatismo y la mezquindad, escasea la grandeza y la inteligencia.

Ninguno de los argumentos expresados justifica privar a la Revolución de una organización política única. Que se convocó en público, es verdad, que lo dijo con la cara amarrada, puede ser, que se le fue la mano, tal vez, que ha debido hacerlo asao y lo hizo sancochao, es posible, que los partidos se respetan, quién dice que no, pero nada justifica confundir la forma con el fondo: la esencia del problema. Mucho menos tratar inadecuadamente esta propuesta estratégica del Presidente.

Es la hora de los hornos y es preciso un paso fundamental para la Revolución. Sin unidad, sin una organización revolucionaria, el Socialismo es una utopía irrealizable. Como diría un amigo filosofo, si se equivocó, si se le fue la mano, fue por la pasión de avanzar, si amarró la cara fue por la angustia de tanta estulticia que nos rodea.

Quién se atreve a plantear que, por factores completamente subalternos, la vanguardia de la Revolución, hoy fragmentada, rechace el llamado a la unidad. En nombre de qué se va a explicar ese absurdo al Pueblo.

Quien sea revolucionario, quien crea que es el momento de construir el Socialismo, quien acepte el liderazgo del Comandante, debe, por sobre todo, ir urgente, rápido, sin remilgos, sin mezquindades, a la formación de la SOCIEDAD PATRIÓTICA SOCIALISTA. Nombre que proponemos para la nueva organización, que recoge la tradición libertaria y revolucionaria de nuestro Pueblo.

La Sociedad Patriótica, resumió lo más avanzado del pensamiento revolucionario de 1810, significó Patria, lucha contra el imperio, libertad, emprender el camino revolucionario, enfrentarse a la Junta Defensora de los intereses de Fernando VII, que agrupaba a los mantuanos reformistas.

Sin unidad política no hay Socialismo ni revolución, ni rompimiento con el imperio capitalista, ni rumbo a la sanación de la humanidad. Sería imposible alejarnos del camino al infierno donde nos conduce el capitalismo, y enfrentarnos a los reformistas agrupados en Juntas Defensoras de los Intereses Capitalistas. Decir Sociedad Patriótica Socialista, es unir el alma libertaria de 1810, con el espíritu revolucionario del 4 de febrero.

¡Con Chávez todo, sin Chávez nada!

1.3.07

4 Y 27 DE FEBRERO DOS FECHAS EN CONTRASTE

Algunos sucesos históricos marcan el rumbo de naciones y hasta de continentes, es por eso que el éxito político depende de su cabal comprensión. Abril de 1810, la pérdida de la Primera República en 1812, el 23 de Enero de 1958, serían ejemplos que apoyan el aserto. Hoy nos interesa analizar dos eventos cercanos en el tiempo que sin duda marcarán la historia nuestra por los próximos cien años. De la interpretación que demos a aquellos días dependerá el rumbo que tome la nación.

El primero de ellos es el 27 de febrero de 1989, sobre él llueven variadas interpretaciones.

Nosotros pensamos, a contracorriente con la idea generalizada, que aquellas jornadas fueron el entierro de un ciclo histórico que tiene dos marcadas influencias: una, las teorías de la izquierda, que se había lanzado en brazos del anarquismo tras la derrota en la lucha armada, y la otra influencia, el populismo del pacto puntofijista, que venía de los días copiosos del primer gobierno de carlos andrés pérez, cuando se sembró en el pueblo expectativas materiales egoístas.

Durante los acontecimientos del 27-F, el pueblo, sin organización, espontáneamente, se lanzó a la calle a disputar su parte de la renta petrolera, desordenadamente, única manera que en aquella oportunidad le era posible. El pueblo, abandonado por la dirigencia revolucionaria que padecía de anarquismo, educado y concientizado en el facilismo egoísta del gobierno de pérez, acostumbrado al Estado paternalista, no resistió las penurias impuestas por el agotado proyecto populista que, por exigencias de la economía capitalista internacional, ya no disponía de riqueza para sostener el proyecto derrochador.

Aquellas jornadas fueron el entierro de un pacto populista que duraba ya casi cincuenta años, y también de una izquierda extraviada que se debatía entre el anarquismo y el salto hacía territorios reformistas. Nace así una nueva etapa que refuta al pasado y tiene su arranque el 4 de febrero de 1992.

Esta rebelión contrasta con el 27 y nos indica un nuevo rumbo: el 27 espontáneo, el 4 planificado, aquel sin dirección, éste con una dirección militar, el primero sin objetivos políticos, sin consignas, no dejo rastros de organización, se perdió en las neblinas de la historia, el segundo, con objetivo de poder muy claro, con consignas, con una organización que lo trasciende, se interna en la historia con aliento de cambios.

Entender al 27 de febrero como un triunfo popular y un paradigma, es un error de apreciación histórica que aviva las ideas equivocadas (anarquismo y populismo), las hacemos beligerantes, y debilitamos a la Revolución.

¡Rodilla en tierra con Chávez y el Socialismo Auténtico!

28.2.07

NO ESTÁ PERMITIDO OLVIDAR

Los pueblos, la humanidad, no pueden acostumbrarse a la ignominia, al oprobio, no pueden hacer de la lucha contra la injusticia una acomodación. Al contrario, como decía el Che, deben temblar de indignación frente a la injusticia.

Cuando la humanidad pierde su rebeldía frente a la infamia, comienza a recorrer caminos de tinieblas.

El imperio capitalista agrede a los pueblos del mundo, a la ecología, a la vida toda, y son los medios oligarcas los que nos dictan, nos imponen la pasión con que debemos conmovernos frente a esas agresiones:

Hoy nos importa Irak, pero ya olvidamos a Afganistán, nos preparamos para reaccionar frente a la posible invasión de Irán, pero olvidamos la agresión al Líbano. El atentado a las torres gemelas justificó la pérdida del derecho internacional, pero aún no sabemos los autores. Guantánamo existe, y sin embargo los gringos certifican los derechos humanos en el planeta. La prensa y los medios imponen la indignación y la complacencia, nos dictan el recuerdo y el olvido.

A la humanidad le quitan poco a poco la capacidad de sentir con el corazón, de ser humana.

Los revolucionarios, los Pueblos concientes del mundo, los gobiernos dignos, deben luchar contra esta tendencia, están en el deber de oponerse al camino que nos convierte en máquinas insensibles al servicio del consumo.

Hay un caso que es como una trompada en el rostro decoroso de la América y del mundo. Se trata de los cinco héroes cubanos que en las entrañas mismas del monstruo combatían al terrorismo. Recordemos sus nombres con respeto y admiración: Antonio Guerrero, Gerardo Hernández, Ramón Labañino, René González, Fernando González. Unos muchachos que aceptaron la responsabilidad de luchar contra el terrorismo, no les importó sacrificios ni riesgos, se fueron con entusiasmo a las entrañas del monstruo y allí libraron batallas como si cinco ejércitos fueran.

Los capturaron y se convirtieron en pilares de dignidad. Están allí en las ergástulas atrapados por los laberintos hipócritas de las leyes del imperio que legalizó su secuestro. Los retienen por batallar contra el terrorismo, y al encarcelarlos develan la verdadera naturaleza del monstruo del norte: su condición de generador de la miseria y del terrorismo mundial.

La historia de estos cinco héroes no se puede olvidar, deben ser bandera por la dignidad humana, son héroes de la humanidad.

Es necesario indignarse frente a esta infamia, pronunciarse, no hay excusa para no hacerlo, para el silencio frente a la injusticia.

Nosotros proponemos que se les otorgue, en nombre del Pueblo de Venezuela, la Orden del Libertador a estos Cinco Héroes de la Humanidad, que será el símbolo de su adopción como hijos de Bolívar, y el reconocimiento de su causa como nuestra.

¡Con Chávez todo, sin Chávez nada!

26.2.07

ENSEÑANZAS DEL 27

Hay hechos que marcan grandes periodos históricos. Es así que el 23 de Enero de 1958 marcó la historia venezolana hasta el 27 de febrero de 1989. Toda la historia política nuestra en este largo período, estuvo signada por aquellos días ingenuos y heroicos de la gesta contra la dictadura de Pérez Jiménez.

Según se interpretaran los sucesos del 23 de Enero, así sería la conducta política de los revolucionarios.

Unos veían al 23 de Enero como un triunfo de la “democracia”, eran conformistas. Otros veían esos días como días de ingenuidad, traición y derrota, éstos mantuvieron en alto las banderas de la Revolución, luchando en ciudades y montañas, guiados por el ejemplo de Argimiro, de Fabricio...

Hoy el futuro de la Revolución Bolivariana está influenciado en gran medida por la interpretación que hagamos de los sucesos del 27 de febrero de 1989. Veamos.

El 27 de febrero encuentra a la otrora dirigencia revolucionaria en desbandada, unos pasados al enemigo histórico, es decir, integrados al pacto de punto fijo, otros diletando en las aguas del anarquismo tropical, que tiene dos pilares fundamentales: uno la negación del Estado, de cualquier Estado, y dos, la negación de la organización de las masas más allá de lo local, temen a la organización nacional. Esta teoría en definitiva deja al pueblo sin dirección y sin organización.

El 27 el pueblo fue a la calle sin dirección y sin organización, y a pesar de la gran explosión de energía social que allí hubo, fue incapaz de concretar una sola acción política, no apareció ni una consigna pintada en una pared, ni una prefectura quemada, nada que le diera un contenido político a esa conmoción social.

El 27 fue la tumba del pacto de punto fijo, y de las teorías anarcoides que pretendieron ser su alternativa.

Presentar esos días sólo como ejemplo de reacción popular contra el neoliberalismo, es privarlos de su lado más importante, las enseñanzas que emanan del fracaso de los reformistas y las teorías anarcoides, es condenarnos a repetir el fracaso del 27.

Hoy en Venezuela cuando estamos en época de definiciones, debemos aprender de las enseñanzas del 27:

Primera enseñanza, masa sin dirección política es muchedumbre, capaz sólo de destruir, pero incapaz de acciones constructoras de caminos. No puede salir airosa del enfrentamiento con un enemigo organizado y claro en los intereses que defiende. Entonces privar al Pueblo de una dirección es dejarlo inerme en brazos de sus enemigos.

Segunda enseñanza, masa sin teoría clara de su redención es Pueblo indefenso, que sólo podrá girar alrededor de los objetivos que les dicte el enemigo.

Tercera enseñanza. Masa sin organización es incapaz de realizar las tareas difíciles de la construcción y defensa de su futuro.

¡Sólo una correcta apreciación del 27 de febrero nos permitirá avanzar!

¡Con Chávez todo, sin Chávez nada!

23.2.07

¿ES NECESARIO EL PARTIDO?

La organización política está ligada a la formación social que la contiene, y esta relación determina su estructura y su función.

Por ejemplo, la Sociedad Patriótica de 1810, estaba ligada a la formación social esclavista colonial, con ella se relacionaba de manera revolucionaria, su estructura y función obedecían a este objetivo.

Por su parte, la Junta Defensora de los Derechos de Fernando VII estaba ligada a la misma formación esclavista colonial, pero se relacionaba con ella de forma reformista, y su estructura y función estaban en concordancia con este objetivo.

En la Venezuela rentista, que adoptó como forma política el pacto oligarca de punto fijo, la situación cambió: encontramos organizaciones revolucionarias cuya estructura es clandestina, determinada por la situación de represión, y su objetivo la toma del poder para transformar las consignas revolucionarias en consignas de la nación toda.

¿Cuál es la situación hoy en Venezuela?

Con la llegada al poder de la Revolución Bolivariana, la situación, las tareas teóricas y prácticas, son otras: ya dejamos atrás las faenas puramente electorales, que bien desempeñó el MVR, y entramos en el periodo de transición hacia el Socialismo. Ahora es necesario construir la organización política revolucionaria de esta nueva etapa.

Muchas son las preguntas que surgen ¿Es necesaria esta organización? ¿Qué justifica su existencia? ¿Cuál es su objetivo? ¿Cuál su estructura? Intentemos aproximarnos a las respuestas.

La necesidad de la organización política en esta etapa emana de varias fuentes: Una, la diferencia de nivel de conciencia revolucionaria, de conciencia del deber social en el Pueblo, que impele a agrupar a los más concientes en una organización que tiene como principal objetivo, con su ejemplo y con su prédica, irradiar la conciencia revolucionaria a los sectores más atrasados.

Otra, sólo la organización política revolucionaria puede resolver el dilema de la Revolución ¿Cómo construir la nueva sociedad con los hombres colonizados por la ideología dominante de la sociedad que queremos superar? O, lo que es lo mismo, cómo construir lo nuevo con el hombre formado en lo viejo. O, recordando al Che, cómo construir el Hombre Nuevo.

La respuesta está en la organización revolucionaria, donde la conciencia colectiva revolucionaria se impone a los resabios individuales de la conciencia del pasado.

La organización revolucionaria que necesita la marcha al Socialismo tiene varias premisas imprescindibles: Primero, debe estar formada por quienes quieren avanzar hacia el Socialismo, por quienes creen que construir el Socialismo es posible ahora. Segundo, ser garante, ejemplo, de la marcha material y espiritual hacia el Socialismo. Tercero, será prefiguración de las nuevas relaciones humanas amorosas que se establecerán en la sociedad del futuro.

La organización revolucionaria es la primera tarea de los revolucionarios, no es un capricho, la actitud frente a ella, lo que construyamos, definirá a la Revolución. Una organización débil, ambigua, sin objetivos claros, agotada en sí misma, será signo de una Revolución también débil, sin precisiones, incapaz de las tareas que el camino nos reserva.

¡Organicemos el partido, fortalezcamos el Socialismo!

¡Rodilla en tierra con Chávez y el Socialismo Auténtico!

¿ES NECESARIO EL PARTIDO?

La organización política está ligada a la formación social que la contiene, y esta relación determina su estructura y su función.

Por ejemplo, la Sociedad Patriótica de 1810, estaba ligada a la formación social esclavista colonial, con ella se relacionaba de manera revolucionaria, su estructura y función obedecían a este objetivo.

Por su parte, la Junta Defensora de los Derechos de Fernando VII estaba ligada a la misma formación esclavista colonial, pero se relacionaba con ella de forma reformista, y su estructura y función estaban en concordancia con este objetivo.

En la Venezuela rentista, que adoptó como forma política el pacto oligarca de punto fijo, la situación cambió: encontramos organizaciones revolucionarias cuya estructura es clandestina, determinada por la situación de represión, y su objetivo la toma del poder para transformar las consignas revolucionarias en consignas de la nación toda.

¿Cuál es la situación hoy en Venezuela?

Con la llegada al poder de la Revolución Bolivariana, la situación, las tareas teóricas y prácticas, son otras: ya dejamos atrás las faenas puramente electorales, que bien desempeñó el MVR, y entramos en el periodo de transición hacia el Socialismo. Ahora es necesario construir la organización política revolucionaria de esta nueva etapa.

Muchas son las preguntas que surgen ¿Es necesaria esta organización? ¿Qué justifica su existencia? ¿Cuál es su objetivo? ¿Cuál su estructura? Intentemos aproximarnos a las respuestas.

La necesidad de la organización política en esta etapa emana de varias fuentes: Una, la diferencia de nivel de conciencia revolucionaria, de conciencia del deber social en el Pueblo, que impele a agrupar a los más concientes en una organización que tiene como principal objetivo, con su ejemplo y con su prédica, irradiar la conciencia revolucionaria a los sectores más atrasados.

Otra, sólo la organización política revolucionaria puede resolver el dilema de la Revolución ¿Cómo construir la nueva sociedad con los hombres colonizados por la ideología dominante de la sociedad que queremos superar? O, lo que es lo mismo, cómo construir lo nuevo con el hombre formado en lo viejo. O, recordando al Che, cómo construir el Hombre Nuevo.

La respuesta está en la organización revolucionaria, donde la conciencia colectiva revolucionaria se impone a los resabios individuales de la conciencia del pasado.

La organización revolucionaria que necesita la marcha al Socialismo tiene varias premisas imprescindibles: Primero, debe estar formada por quienes quieren avanzar hacia el Socialismo, por quienes creen que construir el Socialismo es posible ahora. Segundo, ser garante, ejemplo, de la marcha material y espiritual hacia el Socialismo. Tercero, será prefiguración de las nuevas relaciones humanas amorosas que se establecerán en la sociedad del futuro.

La organización revolucionaria es la primera tarea de los revolucionarios, no es un capricho, la actitud frente a ella, lo que construyamos, definirá a la Revolución. Una organización débil, ambigua, sin objetivos claros, agotada en sí misma, será signo de una Revolución también débil, sin precisiones, incapaz de las tareas que el camino nos reserva.

¡Organicemos el partido, fortalezcamos el Socialismo!

¡Rodilla en tierra con Chávez y el Socialismo Auténtico!

¿CONSTRUIR El SOCIALISMO SIN DESPRECIAR AL CAPITALISMO?

Una respuesta afirmativa a la interrogante del título, calmaría el desasosiego de muchos que no duermen tratando de pasar el camello por el ojo de la aguja. Los que así piensan seguirán con insomnio y le harán un gran daño al camino revolucionario, los que intenten esta mezcla pueden terminar en dos laberintos patéticos:

Uno, falsificar al Socialismo, despojarlo de su fuerza liberadora y constructora, convertirlo en un adjetivo que lleva por dentro al capitalismo salvaje, infaliblemente lo llevará a estallar en un mar de contradicciones sociales que la farsa no podrá resolver.

El otro, construir a duras penas un híbrido, una mezcla de dos sistemas antagónicos, inexorablemente terminará por ser devorado por el sistema más antiguo, el más arraigado en el inconciente colectivo, el capitalismo.

¿Por qué no es posible construir el Socialismo en convivencia con el capitalismo?

Un sistema social es en esencia una conciencia sustentada en una relación económica. De aquí se desprende que la lucha política, la lucha revolucionaria, es una lucha por la conciencia de las mayorías, el territorio de la confrontación es la conciencia, lo demás está subordinado a este objetivo.

Ahora bien, la conciencia y las relaciones de propiedad están entrelazadas, se existen mutuamente, lo que significa, por ejemplo, que no podía existir conciencia esclavista sin relación de propiedad esclavista.

Así mismo pasa con el capitalismo, genera una conciencia del egoísmo, del consumismo que lo sustenta, una conciencia instalada, arraigada con una fuerza única en la historia de la humanidad.

Por lo tanto, pensar en la convivencia del Socialismo con el capitalismo, en un híbrido como un sistema social viable, es un disparate, una trampa reformista y el suicidio de la Revolución.

No se puede pretender superar un sistema sin atacarlo, sin descalificarlo, por dañino, material y moralmente, sin evidenciarlo como inaceptable. Esto nos lo enseña El Libertador cuando al calificar la esclavitud, dice: “la infracción de todas las leyes es la esclavitud. La ley que la conservara sería la más sacrílega. ¿Qué derecho se alegaría para su conservación? Mírese este delito por todos los aspectos, y no me persuado que haya un solo boliviano tan depravado que pretenda legitimar la más insigne violación de la dignidad humana. ¡Un hombre poseído por otro! ¡Un hombre propiedad! ¡Una imagen de Dios puesta al yugo como el bruto!”

Podríamos, sin pecar, sustituir en las palabras de Bolívar, esclavitud por capitalismo, porque qué es el capitalismo sino la más insigne violación de la dignidad humana, donde unos hombres, los capitalistas, son propietarios del tiempo, de la vida de otros hombres, los trabajadores. ¡El capitalismo es una esclavitud más refinada!

Fácilmente se comprende que no se puede construir el Socialismo sin atacar, sin despreciar al capitalismo, pretender ese absurdo es truncar a la Revolución, porque una Revolución frente al monstruo capitalista si se detiene inexorablemente fracasa.

¡Socialistas auténticos y anticapitalistas!

¡Rodilla en tierra con Chávez y el Socialismo Auténtico!

MORAL Y LUCES

Cuando El Libertador sentenció que éstas eran las primeras necesidades, no se refería a un aumento en la Moral y en las Luces, se refería a un cambio de Moral y de Luces. Veamos.

La Moral y las Luces están ligadas a un sistema social determinado, varían con la historia, no son conceptos estáticos.

En la época de la colonia era Moral tener esclavos, pero era inmoral no ir a misa los domingos. Era moral el servilismo al Rey de España, e inmoral colaborar con Gual, o con Miranda. Era moral descuartizar a los enemigos de la corona, freír sus cabezas y exhibirlas en la entrada de las ciudades, y era moral mutilar a los esclavos en la picota.

Las Luces eran las que correspondían a aquel estado de cosas: se estudiaba teología, se justificaba que unos hombres eran inferiores a otros, que las mujeres eran también inferiores y debían permanecer en las casas. El grado de analfabetismo era muy grande, poco se conocía del mundo, sólo el contrabando ilustraba, el aislamiento era mucho.

Esta Moral y Luces, estaban soportadas por una economía esclavista, con ella formaban un complejo social.

El Libertador, después de la Revolución de la Independencia, se dio cuenta que era necesario fundar otro complejo social, que tuviera otra Moral y otras Luces, y que estuviera soportada por otra relación económica.

Por eso desde Ocumare en 1816 decreta la libertad de los esclavos, y va a la piedra angular del complejo social que quería derrumbar. Simultáneamente, pide otra Moral y otras Luces.

En Venezuela hoy vivimos época similar a la del Libertador, estamos luchando por sustituir un complejo social con una relación económica, una Moral y unas Luces, por otro complejo social con otra Moral y otras Luces.

En otras palabras, el complejo social capitalista, con su relación económica de propiedad nosocial de los medios de producción, Moral egoísta y Luces que justifican ese egoísmo, sea sustituido por el complejo socialista, con una relación económica de propiedad social de los medios de producción, una Moral de cooperación amorosa, humanista, y unas Luces que justifiquen ese amor, esa cooperación, ese altruismo.

Entonces, cuál será la Moral y las Luces que corresponden a este período histórico, cuáles valores son los que debemos difundir, y cuáles combatir:

El primer valor es la defensa de la Revolución, sin Revolución todo está perdido.

Después la defensa del Comandante, hay que revivir la consigna de “con Chávez todo, sin Chávez nada”. En esta etapa de transición hacia el Socialismo la conexión amorosa Líder-Pueblo es insustituible.

Otro valor fundamental es la conciencia del deber social: entender que individuo y sociedad entrelazan sus existencias en un solo destino, que la suerte de la sociedad depende de la suerte de cada uno, y cada uno sólo puede hacerse pleno en sociedad.

Y el amor a la Patria, otro valor principal estrechamente ligado al amor a la humanidad.

¡Rodilla en tierra con Chávez y el Socialismo Auténtico!

22.2.07

LA DEFENSIVA

El milagro de 1992 nos abrió la posibilidad de ir hacia formas de organización social que trascendieran los meros cambios cosméticos, tendió puentes sobre los desfiladeros creados por la derrota del sesenta.
A partir del 4 de febrero el centro revolucionario se trasladaba al interior de la Revolución Bolivariana, la tarea de los revolucionarios era, con humildad, hacer el aporte necesario para trazar el rumbo certero hacia el Socialismo. En ese empeño hemos cometido dos errores fundamentales:
Primer error, los que no entendieron y prefirieron el refugio paralítico de los que nunca se equivocan.
Segundo, los que oyeron el llamado de la Revolución, pero no advirtieron que había llegado la hora de la ofensiva revolucionaria y siguieron sumergidos en teorías defensivas.
Es así que no pueden pasar a la ofensiva ideológica y material que nos permita avanzar hacia el Socialismo, y se queden vallados en las proposiciones de ayer, tipo Presupuesto Participativo, y se enmarañen en la formación del partido único.
Hoy en Venezuela los revolucionarios debemos aportar teoría revolucionaria ofensiva, que guíe la etapa de transición:
Es necesario ir a la ofensiva en la formación de la conciencia del deber social. Aquí no es posible esperar, la sociedad necesita tomar conciencia de sí misma, de su fuerza constructora cuando está integrada, y de su debilidad cuando está fragmentada en egoísmos individuales.
Es necesario, ir a la ofensiva en la economía, construir la hegemonía de la forma social de propiedad sobre los medios de producción, única manera de conducir a la sociedad hacia el Socialismo.
Es necesario ir a la ofensiva en la organización social, y trascender las formas organizativas locales, que fueron en su época formas defensivas. Debemos construir un tejido organizativo social nacional que sea soporte de un verdadero poder social.
Es necesario ir a la ofensiva política y formar a la organización política única (Sociedad Patriótica Socialista), que sea instrumento de la formación y acción socialista del Pueblo, que recoja lo mejor de la tradición organizativa revolucionaria internacional: de los bolcheviques victoriosos frente al Zar, de la Sierra Maestra victoriosa en la construcción y defensa del Socialismo, de la Sociedad Patriótica y del Ejercito de Bolívar precursor de libertades.
Es necesario dar una gran batalla cultural, que nos permita sustituir la cultura de la dominación oligarca, por la cultura humanista revolucionaria, una nueva gesta que forme los intelectuales de la nueva realidad, de los nuevos valores y de las nuevas relaciones humanas que nacen con la Revolución.
Es necesario incorporar a las masas a la comprensión y a la solución de la vida local, nacional e internacional. Ningún asunto está aislado: si comprendemos al Caribe, comprenderemos mejor al barrio, si nos conmovemos ante la desgracia de un terremoto en Pakistán, sentiremos mejor la miseria del continente y lucharemos contra ella.
Es necesario estrechar y fortalecer los vínculos con la dirección de la Revolución: hoy más que nunca con Chávez todo, sin Chávez nada.
¡Rodilla en tierra con Chávez y el Socialismo Auténtico!


21.2.07

GASOLINA Y ACCIONES SOCIALES VOLUNTARIAS

El objetivo central del Socialismo es la construcción de una sociedad capaz de hacer actos voluntarios, concientes, que vayan en su beneficio, que faciliten la realización plena de sus miembros y la conquista de la mayor suma de felicidad posible. La capacidad de realizar estos actos mide el avance al Socialismo. Expliquemos.

En el acto social voluntario se enfrentan dos ideologías, dos maneras de ver el mundo:

Una, la sustentada en la conciencia egoísta, que se alimenta de la competencia, la guerra de todos contra todos, es la ideología capitalista, sostiene al capitalismo, lo justifica. En definitiva, conspira contra el acto social voluntario.

La otra, la cimentada en la conciencia social, el altruismo, la solidaridad, es la ideología socialista. Surge de las entrañas del Socialismo, se alimenta de la solidaridad económica, del consumo racional, de la búsqueda del bien social. La ideología socialista considera al acto social voluntario una prefiguración de la sociedad del futuro, en la que la vida dejará de ser una batalla de todos contra todos y se transformará en una armoniosa búsqueda del bien común. Así, el trabajo dejará de ser una coacción de la sobrevivencia y pasará a ser disfrute y realización plena del humano.

Con las acciones sociales voluntarias, la masa revolucionaria, el pueblo, aprende y demuestra su nivel de organización, que es lo mismo que decir, su nivel de maduración, el avance en la conquista de su condición de conductor y constructor de su destino, de su transformación de ente amorfo, en poder social, que es el verdadero poder popular.

Hoy en Venezuela, tenemos grandes oportunidades de avanzar en este camino. La Dirección de la Revolución ha diseñado cinco motores que nos servirán para el avance hacia el Socialismo. Todos, pero dos principalmente, se alimentan de las acciones sociales voluntarias: Moral y Luces, y Poder Popular, estos sólo podrán tener éxito si son “motorizados” por acciones sociales voluntarias.

El problema de la gasolina es ocasión inmejorable para alimentar estos dos motores. Veamos.

Lo primero es considerarlo un problema social, siendo así, la solución revolucionaria debe ser social.

Entonces, proponemos un ahorro social voluntario de 25% del consumo de gasolina. El ahorro de combustible beneficia a la sociedad económicamente, crea conciencia del valor del recurso, condena el despilfarro capitalista y, muy importante, al hacer acción social voluntaria, crea conciencia del deber social y del poder social. En esta tarea deben participar las organizaciones revolucionarias, las misiones, los consejos comunales, mesas, el partido único. Además, el gobierno, el Estado como administrador de la sociedad debe dar el ejemplo.

¡La sociedad debe proteger sus recursos, despilfarrar gasolina es un crimen!

¡Rodilla en tierra con Chávez y el Socialismo Auténtico!

ÉTICA, EXISTENCIA Y TRABAJO

ACERTADO ESTÁ EL COMANDANTE CUANDO DICE que la Revolución requiere un impulso ético, y pone como principal línea de trabajo para el 2007 el desarrollo de la Ética Socialista. Chávez nos invita a discutir el punto, que sin duda es trascendental para la Revolución. Estudiemos.

Una Revolución es en esencia un cambio en las relaciones humanas, y si consideramos a la Ética como el conjunto de reglas que rigen esas relaciones humanas, que nos dictan lo que está bien y lo que está mal, entonces podemos decir que una Revolución es un cambio profundo en la ética de una sociedad o, lo que es lo mismo, un cambio profundo en los sistemas de valores de la conducta.

La ética no está aislada de la existencia, del sistema social que se estudie. Por ejemplo, en la América esclavista era adecuado a la ética de aquella época, que un humano fuera propietario de otro humano. Ahora bien, la Revolución Francesa inspira el cambio de las condiciones de esa existencia y también de esa Ética, ya la relación de propiedad esclavista no es aceptada. Podemos decir, resumiendo, que la Ética está entrelazada con la existencia.

Siendo así, podemos mejorar nuestra definición de Revolución, y decir que una Revolución es un cambio profundo en la Ética y la existencia de una sociedad.

El cambio ético requerido por la Revolución Bolivariana, y propuesto por el Comandante, es el cambio de la Ética del egoísmo capitalista, donde es aceptado que un hombre se apropie del tiempo del trabajo de otro hombre, por la Ética del amor, del Socialismo, donde el trabajo de uno sea para beneficio de la sociedad y el beneficio de toda la sociedad, repercuta en beneficio de cada uno.

Para que este cambio maravilloso sea posible, y de acuerdo a lo que hemos dicho, es necesario que a la par del cambio ético se produzcan cambios en la existencia. Expliquemos.

Las condiciones de existencia sólo cambian profundamente, cuando cambian las relaciones del hombre con el trabajo. Por eso es necesario, imprescindible en una Revolución, que el trabajo del hombre deje de ser apropiado por otros hombres. Es preciso que el trabajo recupere su condición social, esto es, que el trabajo deje de ser una mercancía individual, un objeto de compra venta, y pase a ser un bien social. Y esto sólo se consigue con la propiedad social de los medios de producción administrados por el Estado, que es el representante de toda la sociedad.

Al cambiar así las condiciones de existencia, al hombre trabajar para la sociedad, hemos creado las condiciones para fundar la Ética del amor, la Ética Socialista. Ahora el trabajo no es una forma de explotación, sino una forma de cooperación del individuo con la sociedad, y al beneficiar a la sociedad, se benefician los individuos. Así el hombre rescata a su madre, vuelve al paraíso, recupera su condición de hombre social, se integra.

¡Rodilla en tierra con Chávez y el Socialismo!

INDICADORES DE SOCIALISMO

Se discute cuáles son los indicadores de Socialismo o, dicho en otras palabras, qué medir, para saber si avanzamos o retrocedemos en la marcha hacia el Socialismo. Esta discusión es vital, de sus conclusiones dependerá el rumbo que tome la Revolución.

En otros artículos proponíamos como fundamentos del Socialismo: la propiedad social de los medios de producción, la distribución equitativa de la riqueza así producida, la organización administrativa y política del pueblo desde el nivel local hasta el nivel nacional y la conciencia del deber social. Éstas no son ocurrencias alegres, no se trata de un capricho, nacen de la esencia misma del Socialismo como superación del Capitalismo. Sin estos fundamentos no podemos hablar de Socialismo. Para explicarnos, comencemos por estudiar el objetivo último del Socialismo.

El Socialismo busca, en última instancia, recomponer a la sociedad y al hombre que han sido fragmentados por el Capitalismo. Y la base de esa fragmentación de sociedad y humano, es la propiedad nosocial de los medios de producción (por favor no confundir con propiedad privada de las cosas). Una sociedad donde la propiedad de los medios de producción no sea social, necesariamente tiene que permitir la compra del trabajo, del tiempo, de la vida de unos hombres, por otros hombres, es decir, una especie de esclavitud sofisticada. Y una sociedad así, para funcionar, para justificarse, tiene que tener como fundamento ético y moral al egoísmo. Es, en resumen, una sociedad fragmentada en millones de pujas individuales, o dicho en palabras clásicas, una guerra de todos contra todos. Esta patología social e individual, no se puede superar sin sustituir la propiedad nosocial (la de una parte de la sociedad) de los medios de producción, por la propiedad social (la de toda la sociedad). Es decir, sin acabar con la posibilidad de que unos hombres se apoderen del trabajo de otros hombres. He allí por qué el Socialismo no se puede construir sin la hegemonía de la propiedad social de los medios de producción.

Sólo sobre esta propiedad se puede edificar la distribución equitativa y sustentar la conciencia del deber social. Soportada en esta nueva organización económica, se cincela la organización administrativa y política del pueblo, desde abajo hasta lo nacional, que es otra manera de decir: nace el Poder Popular.

Estos son los fundamentos del Socialismo, son sus indicadores, a ellos podemos acercarnos a diferentes ritmos, con velocidades diferentes, de maneras propias, de formas inéditas, todo eso es verdad, lo que no podemos es evitarlos. Intentar Socialismos que respeten al Capitalismo, que no lo superen, es una candidez que se ha pagado caro en la historia. Si queremos medir con un solo indicador, éste sería la conciencia del deber social, que nos mostraría si la sociedad se recompone como un cuerpo que se integra superando una enfermedad disolvente, el Capitalismo.

¡Sólo el Socialismo salva al pueblo!

¡Chávez y Fidel son Socialismo!