7.7.12

EL PRECIO DE LA EMOCIÓN (Sábado 07-07-2012)


El padre de un viejo amigo, paseando de excursión por los páramos de Barinas y ante la majestad de aquellas alturas, se preguntaba: ¿Cómo convenció Bolívar a los llaneros para llevarlos a atravesar estos gigantes helados, dormidos, inéditos?
El grupo pasó mucho tiempo discutiendo, pensando, caminando, al final alguien, quizá del Zulia, recordó la arenga de Junín:
¡Soldados! Vais a completar la obra más grande que el cielo ha encomendado a los hombres: la de salvar un mundo entero de la esclavitud.
¡Soldados! Los enemigos que vais a destruir se jactan de catorce años de triunfos; ellos, pues serán dignos de medir sus armas con las vuestras que han brillado en mil combates.
¡Soldados! El Perú y la América toda aguardan de vosotros la paz, hija de la victoria, y aún la Europa liberal os contempla con encanto porque la libertad del Nuevo Mundo es la esperanza del Universo. ¿La burlaréis? No. No. Vosotros sois invencibles."
Ya no había dudas, los llaneros fueron invencibles porque el Libertador los dotó de razones sagradas por las cuales luchar, les dio sentido espiritual a sus vidas, los emocionó.
Es así, una Revolución debe emocionar a la sociedad, darle sentido a su existencia, esa es áurea enseñanza de la Guerra de Independencia, sobre esa enseñanza reposa el heroísmo de los Próceres.
Hoy atravesamos una etapa histórica luminosa: tenemos un líder capaz de emocionar, de convocar para lo grande. La oligarquía nos agrede, para ella las elecciones, lejos de ser  evento democrático, son preparación para un zarpazo, busca debilitarnos, desunirnos, engañarnos, para imponerle al pueblo el fascismo.
Sustentan su pretensión en el descenso de los precios del petróleo, apuestan al egoísmo del pueblo, piensan que somos incapaces del mínimo sacrificio, se olvidan de abril y de diciembre, del Paso de Los Andes. Se equivocan, este pueblo al lado de su líder es capaz de inspirarse en Carabobo, en Junín, en abril y reeditar las mejores hazañas de la historia.
Las elecciones no pueden considerarse como algo aislado que se justifican en sí mismas, las elecciones son parte de una gran guerra que se interna en lo profundo de nuestra historia, en la Guerra de Independencia. No es suficiente triunfar, es necesario emerger de ellas con un pueblo cada vez más organizado, más consciente y emocionado.
Es apropiado, a la par de las inmensas manifestaciones electorales, además de las descomunales manifestaciones de amor al Comandante, algo que en Venezuela no tiene parangón, convocar jornadas de Trabajo Colectivo Voluntario, que el oligarca vea a un pueblo realizando acciones altruistas, dando lo mejor de sí, superando el egoísmo, edificando el amor.
La Revolución precisa transformar cada batalla en una escuela de formación, que las elecciones, las dificultades económicas que se asoman en el horizonte, sean oportunidad para educarnos en los rigores de la construcción del futuro, preparación para dar el salto hacia la adultez del pueblo, hacia su madurez revolucionaria.
¡Venezolanos Chavistas!