22.1.10

LA MADUREZ DEL SOCIALISMO

Está claro que la Clase Obrera tiene un papel determinante en la consolidación del Socialismo. Pero, si revisamos la historia y la geopolítica, nos encontraremos con una paradoja: los países más industrializados, los países con mayor cantidad de obreros, no son los países más revolucionarios, no es allí donde anida la Revolución.
Debemos concluir que la relación Clase Obrera-Revolución no es una relación directa, mecánica, es decir, no es suficiente una poderosa Clase Obrera para producir una Revolución robusta. Ahondemos.
Es en la Clase Obrera donde se desarrolla la principal, la más decisiva batalla de la lucha de clases, ésta no es, como podría pensarse, a primera vista, el choque directo de burgueses contra obreros.
En la realidad la batalla decisiva es entre obreros poseídos por la ideología de la burguesía, enfrentados a obreros imbuidos de la ideología revolucionaria.
En otras palabras, la burguesía opera principalmente por medio de segmentos de la Clase Obrera que opone a los destacamentos revolucionarios. De esa manera captura a la Revolución en su núcleo.
En los países desarrollados la fracción obrera poseída por la ideología burguesa ha triunfado sobre el segmento revolucionario, y esto ha determinado el rumbo de esas sociedades. La Revolución fue derrotada en la cuna.
En la Revolución Bolivariana vivimos idéntica batalla: la clase obrera tiene diferentes grados de desarrollo político, va desde el economicismo más dramático, hasta el desprendimiento revolucionario más conciente, en el medio encontramos diferentes grados de conciencia proletaria. Esas fracciones se enfrentan.
La batalla dentro de la clase obrera es feroz y difícil para los líderes revolucionarios, éstos deben explicar, conquistar, enamorar a una base acostumbrada a la distracción economicista, desconfiadas y deformadas por años de pillaje de las mafias sindicales.
En el camino nos hemos extraviado: la pequeña burguesía ha propuesto formas económicas y organizativas que nos apartaron del camino revolucionario, la cogestión fue una de ellas.
También la clase obrera tenía necesariamente que caminar al ritmo del proceso revolucionario, que se caracteriza por avanzar primero en lo político, y de allí dar el salto económico. Entonces, había que esperar la madurez del Socialismo en lo político para avanzar en lo económico.
Ese es el momento que vivimos, ya la idea socialista está firme en el escenario, ahora las fuerzas revolucionarias buscan el camino cierto para su construcción. Es la hora de la clase obrera de convertirse en pilar teórico y práctico de la Revolución.
Hasta ahora la clase obrera se ha guiado por el corazón, por la intuición. Primero, supo identificar la poderosa carga revolucionaria del Comandante Chávez, supo detectar a sus enemigos, dio las batallas decisivas, desde el sentimiento, que es donde se originan las revoluciones verdaderas.
Ya es hora de que impregne con su amor, con su conducta, su rigor, su disciplina, con su ideología, a la Revolución , ya es tiempo de que conduzca al resto de las clases. Los líderes obreros revolucionarios tienen la responsabilidad de dirigir, junto al Comandante, esa batalla.
¡Chávez y los obreros son Socialismo!

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