21.6.09

LA COMUNA ES LA SOCIEDAD

La organización social de la economía es vital para la superación del capitalismo, de ella depende el éxito del empeño. Veamos.
Las diferentes formas organizativas en un sistema social tienen estrecha relación, determinan y son determinadas, constituyen un conjunto sin elementos disonantes.
En el capitalismo la forma organizativa de la economía tendrá correspondencia con las formas políticas, con la ideología, el Estado, la espiritualidad, la cultura, todo estará organizado para sustentar al egoísmo, la fragmentación, la competencia, que son las bases de la estructura capitalista.
En el Socialismo las formas organizativas deben responder a la nueva espiritualidad, o mejor, deben estar imbuidas de ella, y será la espiritualidad la que en primera instancia dé el carácter a la forma organizativa.
Siendo así, las formas organizativas del Socialismo, en todos los ámbitos, serán amorosas, integradoras, socializadoras. Este es uno de los puntos definitivos en el momento de estudiar la organización revolucionaria.
La espiritualidad como guía, hace posible que una unidad organizativa pequeña, aislada, formada por pocos miembros, si posee la espiritualidad correcta, origine Revolución. Recordemos al Granma, o los sobrevivientes de Alegría de Pío, pensemos en el juramento de Monte Sacro y en el del Samán de Güere.
Es desde aquí que debemos estudiar las formas organizativas de la Revolución, preguntarnos: contribuyen o no a la socialización, cuál es su espiritualidad, hacia dónde se dirigen, qué carácter debemos darles.
Siendo así, si las comunas, hoy entendidas como formas productivas independientes, aisladas, sin espíritu revolucionario, tal como fue la cogestión ayer, se postulan como columna del Socialismo, el resultado será fracaso, porque de esa manera son unidades generadoras de egoísmo. Expliquemos.
El concepto de Comuna, en los clásicos, es equivalente al de sociedad, hablan de un tercer estadio superior de la relación entre los humanos:
“la libre individualidad, fundada en el desarrollo universal de los individuos y en la subordinación de su productividad comunitaria (gemeinschalflichen), social, como patrimonio social, constituye el tercer estadio (…) La producción social (…) está subordinada a los individuos y controlada comunitariamente por ellos como un patrimonio”.
Queda claro que la producción comunal, social, es la producción de toda la sociedad, planificada por ella de forma central. Lo que hoy llamamos comuna tienen que ser unidades de esta gran organización comunal, de la sociedad, con una actividad planificada centralmente. De esta manera, quien trabaja en ellas trabaja para toda la sociedad y participa de la riqueza social. Sólo así se podrá superar los privilegios en el trabajo, la apropiación del trabajo ajeno.
La forma de organización económica social-comunal, que sustenta a la Conciencia del Deber Social, generará otras formas de organización con el mismo espíritu, se reflejará en lo político, los Consejos Comunales, etc.
Hacia esta forma de economía comunal-social debemos ir. Las unidades económicas que hoy se construyan, deben ser instrumentos y ejemplo que sirvan para impulsar la formación y defensa de esta economía, y generar conciencia de pertenencia a la sociedad, que es en definitiva lo que llamamos Socialismo, que tambien podríamos llamar Comunalismo.
¡Chávez es Socialismo!

20.6.09

LA RESPUESTA CORRECTA

La oligarquía espera una respuesta errada del pueblo humilde, es más, la estimula. Toda su campaña mediática, todo el arsenal de las televisoras oligarcas, tiene como fin preparar la respuesta errada.


Esperan que frente a las adversidades el pueblo humilde dé una respuesta errada, atente contra la Revolución.


Podemos decir que la grandeza de un pueblo se mide por las respuestas que dé a las adversidades, a las dificultades. Y podemos decir que la Revolución es, en gran medida, la educación de la masa para dar respuestas correctas frente a las vicisitudes de la existencia, para que las comprenda.


Ya sabemos que la dominación oligarca no se puede sostener sin la manipulación del pueblo, que “es el alma del dominado la mayor fortaleza del dominador”. Entonces es fácil deducir que es allí en el alma del dominado, del pueblo humilde, donde se escenifica la batalla más importante de la Revolución.


La oligarquía establece su plan de manipulación en tres pilares fundamentales:


Uno, que el pueblo piense sólo en lo inmediato, así le priva de la visión estratégica, de percibir las consecuencias a largo plazo. De esta manera se adueña del tiempo del dominado, lo confina a lo inmediato, le secuestra el futuro.


Otro, lo restringe a su entorno geográfico, intenta que el pueblo dominado sólo perciba, se identifique con los límites cortos de su existencia cotidiana. De esta manera le arrebata al mundo, a la humanidad, lo reduce a lo pequeño de la aldea.


Tercero, lo encarcela en el egoísmo, sólo el individuo importa, no hay sociedad, no hay ni siquiera vecinos. La soledad es la característica del hombre dominado. Así le resta fuerza a las posibles acciones rebeldes, no deja prosperar los grupos, que sucumben inconcientes en los mares del egoísmo.


Además le sustrae la historia, la deforma, la oculta. Así se apropia del futuro, lo condena a repetir caminos extraviados.


La Revolución debe educar y capacitar al pueblo para dar la respuesta correcta, esto es, la respuesta que contenga:


Visión de futuro, capacidad estratégica. Que vea los acontecimientos de hoy y también las consecuencias que traerán mañana, que no sacrifique las posibilidades hermosas del futuro por el oropel que ofrecen las manipulaciones oligarcas.


Amplitud de miras, que relacione los problemas de su entorno con los acontecimientos mundiales. Que piense en sociedad, en humanidad, que entienda que hoy más que nunca tenemos responsabilidad grande con el futuro de la humanidad, que aquí está la esperanza.


Una actitud amorosa que derrote al egoísmo, pilar del capitalismo. Que sienta que los triunfos de los revolucionarios son triunfos de todos, de la sociedad toda, que en tiempos de Revolución, de Socialismo, si a un compañero le va bien, a todos nos va bien. Lo que beneficie a la sociedad beneficia a todos los individuos que la componen, que ser grande es ayudar a crecer a los demás.


Un pueblo con estas cualidades nadie lo engaña, dará la respuesta correcta.


¡Chávez es Socialismo!

19.6.09

DISCUTIR MOVILIZANDO

En los últimos días, la atención política se ancló en la discusión del liderazgo. Esto no es casual, surge directamente de las tensiones sociales que hoy vivimos. Estudiemos.
Como consecuencia del avance en la socialización de la economía, las posiciones políticas de las clases sociales se radicalizaron.
La oligarquía, golpeada directamente en sus intereses económicos, expuesto al pueblo su modo dispendioso de vida, el origen fraudulento de su riqueza, arreció sus ataques y dio prioridad a las opciones cruentas. Así se explican los planes de magnicidio, de golpe, los intentos de disturbios y guarimbas.
Del lado bolivariano encontramos a la pequeña burguesía que se bate en su ambigüedad, contiene una fracción anarcoide que llamó a votar “No a la Reforma ”, ahora encuentra nuevo aire, profundiza su antichavismo y consigue alianza con el sector reformista.
Y un sector reformista que acompañó al proceso hasta aquí, pero no desea, ni quiere, ni puede, ir más allá: desempolva la excusa del stalinismo, de la falta de democracia, del “hiperliderazgo” (coinciden con la derecha, con teodoro, ismael y marta colomina). Se ampara en intelectualismos y se desliza a una zona ni-ni, donde la “objetividad”, el supuesto análisis frío, justifica no comprometerse con la Revolución, con el Comandante Chávez, que es su líder.
La Clase Obrera hoy da señales claras de elevación de su nivel de conciencia revolucionaria: los esfuerzos unitarios de los petroleros son ejemplo para el resto de la clase y para el país. La Revolución, el camino hacia el Socialismo, así se fortalece.
¿Ante este cuadro, qué deben hacer los revolucionarios?
Primero, sin ningún tipo de reserva, de ambigüedad o doblez, reafirmar su apoyo a la Revolución, al Socialismo y al Comandante Chávez, ratificando la consigna: ¡Con Chávez todo, sin Chávez nada!
Segundo, no perder de vista el peligro principal, no caer en la distracción, no perderse en discusiones cretinas que nos alejan de las masas.
Tercero, enfrentar con fuerza la arremetida del imperio y sus lacayos, de la única manera que es posible, en la práctica, construyendo una nueva conciencia, una nueva relación política, organizando y movilizando a las masas, dotándolas de razones sagradas por las cuales luchar, explicándoles la situación y los peligros.
Debemos informarlas de los planes cruentos contra la Revolución y el Comandante Chávez, de los retos de la construcción del Socialismo, de la nueva ética y moral que eso supone.
Denunciar los planes de magnicidio, combatir la campaña oligarca de trivializar el asunto, denunciar que sus líderes, presuntamente democráticos, se niegan a condenar el magnicidio.
Denunciar los planes de golpe y sabotaje que adelantan en complicidad con el gobierno de Estados Unidos y su embajada.
Movilizar a las masas en manifestación de su voluntad de apoyo al Comandante, a la Revolución, al Socialismo. Y, en advertencia a la oligarquía, que si se atreven no quedarán ni las piedras del capitalismo.
Iniciar una gran campaña de explicación de las socializaciones, de su importancia para la marcha hacia el Socialismo.
¡Chávez es Socialismo!

18.6.09

UN HOMBRE, UNA REVOLUCIÓN

Ochenta y un años de su nacimiento, casi medio siglo de su asesinato, y ya habita en la eternidad. El Che se convirtió en Revolución. No se puede hablar del Che si no es en Revolución. No se puede invocar con propiedad si no es para que apoye los movimientos de liberación del humano.
En Venezuela, cuando estamos transitando caminos de definición revolucionaria, el Che es imprescindible.
Él resume lo más avanzado del pensamiento revolucionario mundial, de nuestra tradición de lucha libertaria. En él está Bolívar, y también Américo Silva y Trostky, Lenin y también Salvador de la Plaza, Rosa Luxemburgo y Livia Gouvernier, Maceo, Martí y Fabricio.
En él resplandece Junín, Boyacá, Carabobo, Ayacucho y también la gesta heroica de los combatientes de la Sierra de Falcón. En él vive el Monte Sacro y el Samán de Güere; está el Negro Primero y también el Pica Chirinos.
Con él caminan Manuelita y también Aleida.
El Che no necesita invitación para la lucha de los pueblos por su liberación, él siempre está presente, o mejor, él es esas luchas.
El Che está aquí entre nosotros, peleando contra dogmas y oligarquías, como en el Moncada, como en Bolivia.
Aquí su vida y su obra nos enseñan que la Revolución siempre es posible. Cuando el escepticismo y la entrega cubren al mundo, un gesto revolucionario cambia el rumbo de la historia, siempre hay camino para la Revolución. Y el deber de los Revolucionarios es hacer la Revolución.
Nos predica la irreverencia en la discusión: el Che reivindicó el estudio de Trotsky, de Rosa Luxemburgo, fue irreverente con el pensamiento imperante en la Unión Soviética, y esa irreverencia, que Fidel calificó de augurio, salvó al Socialismo, dejó en pie el ejemplo de Cuba.
Nos habló con audacia que la conciencia y no la economía es el principal soporte de las Revoluciones, que ésta debe estar al servicio de aquella, y defendiendo este principio creó doctrina, y con ella rompió lanzas con los mejores cerebros revolucionarios de su época.
El Che fue grande al reconocer sin reservas ni dobleces el liderazgo de otro grande:
“mi única falta de alguna gravedad es no haber confiado más en ti desde los primeros momentos de la Sierra Maestra y no haber comprendido con suficiente celeridad tus cualidades de conductor y de revolucionario (…) me enorgullezco también de haberte seguido sin vacilaciones, identificado con tu manera de pensar y de ver y apreciar los peligros y los principios.”
Nosotros vivimos momentos estelares, somos privilegiados, somos de los pocos humanos que viven una Revolución.
La Revolución es época para el crecimiento del hombre, del corazón del hombre, para el encuentro con sus mejores fibras, con el amor, para el rompimiento de la mediocridad que nos hace esclavos.
Aquí hay suelo y oportunidad para que florezcan mil Che, humildes en su grandeza, orgullosos en su lucha, fieles en su acción, entregados a la causa de la humanidad. Es nuestro deber de humanos, de revolucionarios, no dejar perecer a la Esperanza.
¡Ché, Chávez… siempre!

17.6.09

INTERNACIONALISMOS

No es posible ser Revolucionario sin ser internacionalista, no es pensable una Revolución sin el internacionalismo.
En última instancia toda política nacional deviene en internacional, esto es así desde la fundación misma de la nación. La Revolución de Independencia fue internacional, las grandes potencias, Inglaterra, Rusia, los nacientes Estados Unidos, se mezclaron en la contienda, famosos son los vaticinios del Libertador a la política futura del imperio del norte. El Congreso Anfictiónico de Panamá es muestra clara del sentimiento internacionalista de aquellos revolucionarios.
Internacionalista es la Revolución, y también lo es el capitalismo, la contrarrevolución.
Recordemos las guerras de los imperialistas intentando aplastar cualquier germen revolucionario en el mundo, la entente contra la naciente Unión Soviética. Recordemos las veces que un germen revolucionario fue masacrado ante los ojos cómplices del resto de los capitalistas, Jacobo Arbens, por decir uno.
Los Revolucionarios son internacionalistas por esencia, tienen que serlo, su condición humanista así se lo dicta. Siempre los Revolucionarios han acompañado, se han involucrado en las luchas por la liberación de los pueblos, en toda lucha revolucionaria siempre encontraremos a los internacionalistas ofreciendo su sangre.
Recordemos las Gloriosas Brigadas Internacionales que en suelo español, en el año 36 se enfrentaron al monstruo del nazismo, en esa guerra participaron internacionalistas de todo el mundo, famosos como Hemingway, Alejo Carpentier, Orwell.
Pensemos en el Che, internacionalista del amor, Fidel, quién más internacionalista que Fidel, su mirada preocupada, su manto solidario cubre al planeta.
El Internacionalismo Revolucionario es un antagonista del egoísmo capitalista, es por eso que las manifestaciones internacionalistas de la Revolución son tan atacadas por los tanques pensantes opositores, ellos saben que el internacionalismo, el sentimiento solidario que genera es pilar de la cultura, de la espiritualidad revolucionaria.
Cuando esta Revolución avanza, es necesario activar los generadores de Conciencia del Deber Social, del sentimiento amoroso, solidario, que se opone al egoísmo capitalista. Esa batalla en las profundidades del alma hay que ganarla, sólo un pueblo guiado por profundos sentimientos de amor puede triunfar en la Revolución , construir una nueva sociedad.
El internacionalismo es uno de estos generadores, debemos explicar la solidaridad mutua con el Caribe, con Cuba, Centroamérica, Haití, debemos publicitar la fuerza espiritual tremenda que tiene la ayuda a los pobres de Estados Unidos y de Europa, la solidaridad mutua con el proceso Boliviano. Difundir esta faceta de la Revolución, que es una de sus manifestaciones más importantes, porque va al sentimiento amoroso, a la conciencia, a la creación de una nueva relación entre los humanos. Nos educa.
En las tenebrosas cárceles-tumbas de los gringos, permanecen cinco internacionalistas. Ellos, siguiendo las mejores tradiciones internacionalistas revolucionarias fueron a las entrañas del monstruo a luchar contra el terrorismo y el fascismo.
Su deber con la humanidad los llevó allí donde el peligro y el riesgo son elevadísimos, no regatearon su participación. Fueron fieles a la tradición humanista de Bolívar y Martí…Venezuela, no puede dejarlos solos.
¡Orden del Libertador para los Cinco Cubanos secuestrados por el imperio!
¡Chávez es Socialismo!

16.6.09

TRINCHERAS DE IDEAS Y DE PRODUCCIÓN

El Socialismo es un sistema que tiene requerimientos indispensables, económicos, sociales, políticos, ideológicos, culturales, que abarcan a toda la sociedad, que demandan ser hegemónicos, sustituir la hegemonía capitalista.
En una revolución que arriba al poder desde la lucha armada, que derrumba al Estado y a la legalidad capitalista, los requerimientos son problemas de construcción de la nueva hegemonía.
Ahora bien, una Revolución Pacífica, que convive con el capitalismo, debe buscar vías inéditas para construir la nueva hegemonía.
La convivencia con el capitalismo, con sus leyes, con su cultura, es un obstáculo inmenso para la construcción del Socialismo, pero es una realidad de las Revoluciones Pacíficas. Allende sucumbió a esta realidad: el capitalismo arrinconado, viendo sus privilegios cuestionados, pasó a su fase de fascismo, y así resolvió el estancamiento que padecía aquel proceso.
En la Revolución Bolivariana la búsqueda es intensa, hemos acertado en lo principal, en las decisiones que marcaban rumbo, la posibilidad socialista se ha preservado, y hemos ido más lejos que cualquier ensayo similar.
Sin embargo, es imperativo que encontremos el rumbo, que clarifiquemos la teoría, tenemos suficiente experiencia, son variados los intentos prácticos de construcción, es hora de racionalizar esa práctica, de reflexionar sobre ella, de construir nuestra teoría que guíe los pasos futuros. Veamos.
La situación de la Revolución Pacífica es de guerra silenciosa: el Socialismo, enfrentado a un sistema establecido, el capitalismo. De aquí que todos los pasos deben estar enfocados en esta realidad, ser combates de esta gran guerra.
Dos aspectos deben tener nuestras acciones: uno, el principal, entender que es en la conciencia donde se decide la batalla, el otro, igual de importante, que es la economía, la que sustenta la conciencia. Con estos dos pilares podemos guiar las acciones.
Por eso, antes que el aspecto económico de la economía, debemos preguntarnos por su aspecto formador de conciencia: ¿A cuál conciencia sirve? Esa es la pregunta central de la economía revolucionaria.
La mayor arma del capitalismo en esta guerra es su espiritualidad que permanece intacta, pero también su entramado económico, su sistema, que está incólume e intenta ahogar las formaciones que aisladamente forcejean por zafarse de sus leyes.
Las nuevas unidades económicas deben participar en esta lucha inédita, de cuerpo a cuerpo con el capitalismo y el mercado.
Pero la Revolución debe entender que el enfrentamiento es de sistemas, que no se decidirá en unidades económicas aisladas, en esta guerra triunfa quien imponga su sistema. La lucha es profunda y total, no hay, no puede haber convivencia, el capitalismo siempre y en todos los campos intentará agredir a las formaciones socialistas.
De allí que las unidades económicas socialistas deben ser instrumentos de esta gran batalla, sus trabajadores deben estar concientes de su papel en la primera línea de combate, la fábrica debe ser escuela de Socialismo, ejemplo de la nueva relación, y foco de denuncia del capitalismo, en resumen, trinchera de ideas y de producción.
¡Chávez es Socialismo!

15.6.09

LAS TRES MUJERES

Érase una vez, tres mujeres que vivían en un lugar del planeta de cuyo nombre no quiero acordarme. Las tres mujeres deseaban tener hijos.
La primera, rogaba a Dios por un hijo, pero no quería trato con hombre.
La segunda, elevaba sus plegarías a Dios para engendrar, pero no quería sufrir los dolores de parto.
La tercera, rezaba todo el día pidiendo salir sólo medio preñada.
De esta manera y con estas voluntades iban pasando los días de las tres mujeres…
Al cabo de unos años, pasó un circo por el pueblo de las tres mujeres, y después de nueve meses, las tres tenían hijos, las tres habían sufrido dolores de parto, las tres conservaban gratos recuerdos de la visita del circo.
Moraleja: La naturaleza, la realidad, en última instancia determina la marcha de la vida, o dicho en sencillo, deseos no empreñan.
De este antiguo cuento deberían aprender los que quieren hacer Revolución, los que quieren superar al Capitalismo sin trauma, o mejor, los que quieren parir una nueva sociedad sin dolores de parto.
La Revolución es un hecho natural en la que participa la voluntad de los protagonistas, pero, en última instancia, es la realidad, la naturaleza social, la que impone sus designios.
Hoy, en la Revolución Bolivariana, hay tendencias que se comportan como las tres mujeres. Le ponen condiciones a la marcha del Socialismo. Ruegan por una Revolución, pero al mismo tiempo no quieren relaciones de producción socialistas, es decir, evitan la propiedad social de los medios de producción, inventan diez mil laberintos para no hacer lo que hay que hacer si se quiere una Revolución socialista: que la propiedad de los medios de producción pase a manos de la sociedad toda, única manera de acabar con el absurdo de que unos hombres sean dueños del tiempo de otros hombres, única manera de acabar con el fraude de que unos hombres se apropien del trabajo de otros hombres, única manera de acabar con el trabajo enajenado, única manera de acabar con el Capitalismo. ¡Única manera de hacer una Revolución Socialista!
Elevan plegarías por una revolución, pero no quieren los ineludibles inconvenientes que ella trae, sólo quieren los beneficios, pretenden eludir los dolores de parto.
Rezan todos los días por una Revolución controlada, que sólo sea hasta la mitad, únicamente en ciertas áreas.
Ruegan por una Revolución que beneficie a todos, a los oligarcas apropiadores de lo ajeno, y al humilde despojado.
Sueñan con una Revolución aceptada por los contrarrevolucionarios, a los que llaman a conciliar.
¡Ilusos! Un día llegará un circo, y la naturaleza se impondrá sobre los deseos, la voluntad quedará sometida a la realidad, y habrá que romper los huevos para hacer la tortilla.
¡Sólo el Socialismo salva al pueblo!

14.6.09

LOS FRENTES DE LA GUERRA PACÍFICA

La Revolución Pacífica es una vía inédita de Revolución, en ella casi todo está por descubrirse. No obstante, algo hemos aprendido en el camino y en la memoria de otros procesos.
Sabemos que la Revolución Pacífica sólo en apariencia se desarrolla dentro de los límites de la democracia oligarca, en realidad es una guerra con sordina, donde la oligarquía usa la legalidad por ellos construida como trinchera y vía de escape.
La oligarquía tiene su objetivo militar muy claro: derribar al gobierno revolucionario. Y en ese empeño se vale de todo, su única ley es: cualquier acción para tumbar al gobierno es legítima.
Entonces no debemos engañarnos, estamos en medio de una guerra, y las leyes de la guerra son de gran utilidad para comprender el momento.
La guerra es un todo, la unidad del todo es fundamental, pero los diferentes factores adquieren importancia de acuerdo al desarrollo de la contienda. En un momento las municiones pueden ser vitales, en otro el alimento o el transporte, en otro tomar una colina o una buena retirada puede marcar el triunfo, hasta el divertimento tiene su importancia y su momento.
Determinar la marcha de los acontecimientos bélicos es importante para conocer la importancia de cada factor y mantener la unidad del todo.
En los últimos días el campo revolucionario ha cambiado: una vanguardia, que podíamos llamar económica, ha realizado un avance audaz, se han socializado unidades económicas que pertenecían a la oligarquía.
Si de una guerra convencional se tratara, esto equivaldría a una ofensiva de los “tanques” revolucionarios.
Aplaudimos las medidas que marcan las intenciones de la dirección revolucionaria de ensanchar la Zona Socialista. En ese momento, uno de los factores que adquirieron importancia fueron los obreros convertidos en tropa que desarrolló la maniobra: tomaron las lanchas, las plantas de inyección de gas, las tierras, etc., hubo despliegue de logística, se cumplieron las órdenes, la disciplina funcionó, la clase obrera dio muestras de preparación para la batalla.
Ahora los tanques penetraron profundo en territorio enemigo, pero es necesario apoyarlos con otros factores. Veamos.
En este momento toma importancia vital el factor ideológico: la ofensiva de nuestros tanques, las socializaciones tienen que ir acompañadas de solidez ideológica, las medidas deben ser explicadas con igual o mayor eficacia que la desplegada en su ejecución y planificación.
Es necesario desplegar una ofensiva que supere la mentalidad economicista y clientelar que aún perdura, las diferentes instituciones del gobierno, los ministerios, el partido, las organizaciones de base, deben incorporarse a la ofensiva que se inicio con las socializaciones. Es necesario acercarlas a las masas, explicar su importancia.
De poco valen esas medidas sino se traducen en elevación del nivel ideológico de las masas, de su conciencia del Deber Social, de su capacidad para participar en la Guerra Pacífica.
Es una buena oportunidad para ejercer la política: el Partido debe bajar un material que motorice esta discusión en sus organismos, los Consejos Comunales deben participar de esta discusión, los sindicatos deben hacer política.
¡Chávez es Socialismo!

13.6.09

LOS PELIGROS DE LA COSTUMBRE

Cuando una Revolución avanza aparecen los enemigos que obstaculizan el camino. Son de varios tipos, los hay evidentes y existen los solapados, estos son los más peligrosos, no se detectan con facilidad, actúan en las sombras del alma.
Uno de esos enemigos es la costumbre y, más que la costumbre, las estructuras que crea la costumbre. Estas estructuras edificadas por la costumbres están presentes en todas las clases sociales, los marginales la tienen, la clase media también, pero donde más importancia adquieren es en la Clase Obrera, fundamental para consolidar a la Revolución. Veamos.
La Clase Obrera tiene siglos luchando contra el patrón, ha perfilado estructuras adaptadas a esta lucha: los sindicatos y sus líderes están perfectamente adaptados a este escenario.
En esos sindicatos ser honesto era y es ser revolucionario, un líder sindical que no pactara con el oligarca valía mucho, un sindicato que arrancara al burgués la mayor cantidad de plusvalía y mejores condiciones de explotación, cumplía con su deber, para eso fue creado.
Pero llegó la Revolución y comenzó el avance hacia el Socialismo, que es la liberación del obrero. Los requerimientos son otros: la Clase Obrera tiene otras posibilidades y otros compromisos, ahora no es suficiente las luchas de la costumbre, no es suficiente luchar por un aumento acá y una reducción allá.
La tarea, el reto de ahora, es luchar por construir el Socialismo, que es el papel histórico de la Clase Obrera, que es nada menos que la salvación de la humanidad. Ya sabemos que el capitalismo es el camino hacia el infierno, y el Socialismo, que sólo puede ser construido con la participación decisiva de la Clase Obrera, es la liberación de la humanidad de la espiritualidad suicida del egoísmo.
En esta nueva situación, en esta posibilidad de avance, aparecen los peligros de la costumbre. Cuando podemos plantear a la masa obrera consignas altruistas, nos limitamos, por la costumbre, sólo a la comodidad de las consignas de siempre: ¡suban aquí, denme acullá, más de esto, menos de aquello!
El deber de los dirigentes de la Clase Obrera, es plantear las consignas que nos lleven al Socialismo, acompañar al Comandante en la práctica. También luchar por las reivindicaciones, velar por el bienestar de los obreros, pero entendiendo y haciéndoles entender que nunca, bajo ningún gobierno capitalista, serán tan libres para luchar por una mejor vida, serán escuchados, queridos y considerados, como lo son ahora.
Haciéndoles entender que nada justifica perder esta oportunidad histórica de avanzar hacia el Socialismo, que el principal deber de los obreros, de sus líderes, es proteger la posibilidad socialista, que nunca había estado tan cerca, ni tan fuerte.
Un cambio así en la conducta, necesariamente, producirá un cambio en las estructura y en las costumbres, de esa forma la Clase Obrera marcará el camino para el resto de la sociedad.
¡La humanidad cuenta con la grandeza de la Clase Obrera Venezolana!
¡Chávez es Socialismo!

12.6.09

EL EDIFICIO

Aquella sociedad perdida supuso su felicidad en la construcción de un edificio émulo de Babel. Todos obraron el deseo. Se formaron tres cuadrillas entusiastas.
La primera decretó que el edifico sería autóctono para ser bueno, no se parecería a nada hasta ahora existente.
Y fueron febriles al campo, reclutaron entusiasmos, acopiaron material y comenzaron con furia. A las dos semanas tenían cuatro pisos construidos, estaban altos, desde allí se sentían seguros. Ese era el camino. La práctica era maestra incomparable. Esta es la práctica sin teoría.
Otra cuadrilla dijo, “sin teoría de edificios no hay práctica de edificios”, y se fue a la biblioteca a estudiar, aprendió ingles (los mejores libros están en ingles), aprendió ruso para analizar las construcciones en su idioma original, fundó laboratorios y universidades para ilustrarse en edificios.
Los miembros de esta cuadrilla dictaban charlas, ganaban premios, publicaban libros. Esta es la teoría sin práctica.
La tercera cuadrilla estudió en la misma biblioteca. La teoría que allí aprendía en la mañana, en la tarde la ensayaba en el campo, adaptaba los conocimientos al terreno de construcción.
Lo fundamental de la experiencia universal lo conocía y no lo desdeñaba. Sabía que un edificio alto lleva bases profundas, concientes que el edificio debe ser propiedad de todos para que todos se sientan motivados en su construcción, que hay que estar alerta con los enemigos de edificios.
Muchas cosas sabían y muchas cosas aprendieron en la práctica, esos conocimientos nuevos los escribieron para uso de generaciones futuras. Esta es la praxis, la teoría guiando a la práctica y a la vez aprendiendo de ella.
Así pasaron los años y más, y llegó la hora de presentar los resultados.
La primera cuadrilla, la febril, la de la práctica, presentó su informe en la televisión con bombas y serpentinas, dijo: “hemos obtenido un gran triunfo, hemos construido quinientos ochenta y tres pisos, ninguna sociedad del mundo ha alcanzado tamaña hazaña. Sólo hemos tenido un pequeño problema: los pisos del quinto al octavo lo hemos construido muchísimas veces y se derrumban al cabo de unos días, no sabemos por qué. Pero, confiamos resolver ese fenómeno. En las reuniones de la cuadrilla lo tratamos hasta la madrugada”.
A continuación mostraron sus manos callosas y sus ojeras de trasnocho.
Fuertes aplausos y quedó registrado que el edificio no pasó del cuarto piso.
A continuación la cuadrilla de la teoría mando una delegación pequeña, el resto estaba estudiando.
Después de cinco horas de conferencia mostraron el terreno donde pensaban hacer el edificio más alto del universo.
Quedó registrado: un bello terreno, ningún piso y una conferencia brillante.
Por último le toco el turno a la cuadrilla de la Praxis. Esta presentó un informe corto:
“Adaptamos el conocimiento universal a las condiciones del terreno, la teoría alimentó a nuestra práctica, la práctica nutrió el conocimiento, corregimos errores, inventamos nuevas formas, así superamos el pasado apoyados en él. El edificio tiene doscientos pisos, es el más alto de la galaxia”.
¡Socialismo es Praxis”
¡Chávez es Socialismo”

11.6.09

LA PARADOJA

El estudio de la relación de lo local con lo universal puede parecer una distracción académica, ejercicio de teóricos sin oficio, pero no es así, en esta relación va la vida de la Revolución, y por tanto su estudio es de vital importancia.
Si no se establece una relación socialista, esto es, elevar la visión de lo local hasta lo universal, entonces, en estas condiciones, lo que hagamos en lo local, sea barrio, comuna, consejo comunal o fábrica, estará signado por la fragmentación, será fuente de egoísmo y favorecerá a la causa capitalista.
Se produce de esta manera la situación paradójica de que mientras más éxito podamos tener en la gestión local, más agua llevamos a la cultura, a la psiquis que apuntala al capitalismo. En otras palabras, la Revolución estará creando a sus propios sepultureros.
Esta paradoja puede explicar derrotas y victorias electorales que de otra manera serían inexplicables. Nos afirma la importancia de la Conciencia del Deber Social, y el valor de crear las condiciones materiales que la soporten.
Sin una identificación fuerte entre lo universal y lo local, sin la comprensión por parte de lo local de los asuntos universales, la movilización ante los problemas que se escapen al mezquino ámbito local será floja, la movilización sólo se dará por lo local, por el agua que faltó, por el asfaltado, por la reivindicación en la fábrica, pero no por una elección donde la Revolución puede ceder espacio a la reacción, ni por las amenazas de magnicidio o las agresiones gringas.
En contraste, si la descomunal fuerza de miles de organizaciones locales se enlaza en una gran fuerza social, con visión nacional y universal, capaz de movilizarse por objetivos políticos altruistas universales, entonces la Revolución contará con una defensa que disuadirá cualquier intento de torcerla.
Además, esta fuerza social que participa de la solución de los problemas locales, al tener conexión con el estudio y solución de los asuntos nacionales, estará integrada a la sociedad, y allí reside el empoderamiento del pueblo, el verdadero Socialismo.
Debemos tener en cuenta que convivimos con la ideología pequeño burguesa y que su tendencia a evitar la integración de la sociedad está presente en todas las soluciones que propone y en todas sus acciones.
Intenta sabotear desde la formación del partido hasta la economía centralizada, intenta sabotear cualquier asomo de integración social.
La Revolución necesita derrotar las veleidades pequeño burguesas y consolidar la ideología revolucionaria. Esta necesidad hace imperativo construir una hegemonía de la Propiedad Social de los medios de producción como soporte de la Conciencia del Deber Social, y un tejido organizativo social y político que integre a la sociedad, que vaya desde la célula más pequeña, desde el capilar más alejado hasta el centro nacional.
Sólo así restituiremos a la sociedad, fundamento del Socialismo.
Podemos decir que la batalla por el Socialismo es la batalla por la integración de la sociedad, y esa batalla tiene como pilar el elevar lo local hasta lo universal.
¡Chávez es Socialismo!

10.6.09

ELEVAR LO LOCAL

Lo local, confinado sólo a lo local, es contrarrevolucionario. Lo local, unido a lo universal en un tejido social y político, es una fuerza revolucionaria formidable. Veamos.
El Socialismo es devolver al hombre y a la sociedad su condición social. Hacer del hombre un verdadero ser social y, por tanto, hacer de sus organizaciones, organizaciones sociales.
El capitalismo es en esencia la fragmentación de la sociedad, el convertir al hombre en náufrago, en un aislado, un solitario. Por supuesto que sus organizaciones serán fragmentadoras, aisladoras, barreras para la comunicación.
El capitalismo, para funcionar, para justificarse, necesita el ambiente egoísta, la guerra de todos contra todos, la competencia. Esa es su razón de ser, su visión del mundo.
La Revolución debe, so pena de perecer, de ser capturada, modificar radicalmente la visión del mundo propia del capitalismo, debe emprender acciones que reconstruyan el tejido social, y para esto es principalisimo elevar lo local al nivel universal. Establecer relaciones políticas, sociales, económicas, organizativas y espirituales desde la base hasta el nivel nacional.
Las organizaciones capilares deben conocer las causas profundas de sus males y las soluciones radicales, convencerse que su enemigo es el sistema capitalista y que la solución es el Socialismo.
Siendo así, deben ser unidades muy eficientes en la solución de los problemas locales, pero también eficientes en la lucha por la construcción del Socialismo y su defensa. Capaces de movilizarse por objetivos políticos que vayan más allá de los mezquinos contornos de su aldea existencial, capaces de ver y sentir el mundo, y de actuar para modificarlo.
Entre las unidades de base y lo nacional debe existir un tejido, una comunicación, debe fluir la información en los dos sentidos.
Así es una organización socialista: le da poder al pueblo, el poder de decidir en lo local, pero también en lo nacional, de tener visión social. Es diferente a la organización local que propone la burguesía, que no engarza las organizaciones de base con lo nacional, no les da sentido universal.
Entonces las organizaciones de base, sean Consejos Comunales, Comunas, Mesas, sin formar parte de un tejido nacional que termine en una Asamblea Nacional, son elementos disociadores, desintegradores, efímeros, fomentadores de una especie de egoísmo colectivo, y por lo tanto contrarrevolucionarios.
Las revoluciones pacíficas tienen en la ideología pequeño burguesa un principal enemigo, deben estar alertas de las proposiciones que de ella emane.
Siempre evaluar si son fragmentadoras o son integradoras, si son socialistas o son capitalistas.
La función principal de la pequeña burguesía en las Revoluciones Pacíficas como la nuestra, es desviarlas, extraviarlas, evitar que integren a la sociedad, estimular la fragmentación que debilita a las revoluciones y prepara el zarpazo final. Basta revisar la historia reciente para confirmarlo, sus propuestas siempre son desmolivizadoras y desintegradoras, minan los dos pilares fundamentales de la Revolución.
¡Socialismo es integración y movilización!
¡Chávez es Socialismo!

9.6.09

LA VIOLENCIA

Como consecuencia del Grano “La seguridad de Chávez”, donde exponíamos la siguiente idea: si los oligarcas desesperados le tocaban un pelo a Chávez habría combate, y el combate así desencadenado sería altamente cruento, y que el objetivo de la ira popular desencadenada por el asesinato de la esperanza, serían los oligarcas y el capitalismo. Que si se atrevían, entonces cualquier ataque a los oligarcas, desde el ajusticiamiento hasta la confiscación, sería legítimo.
Como consecuencia de ese grano, fuimos calificados como incitadores de la violencia. Sobre esa calificación nos permitimos algunos comentarios.
No vamos a responder la acusación a nivel personal, creemos que si la derecha, en sus diferentes matices, desde Pastora Medina hasta Leopoldo Castillo, nos ataca, eso nos indica que estamos en el camino correcto.
Queremos comentar desde la política. Veamos.
La lucha de clases en Venezuela ha alcanzado niveles inéditos. Los capitalistas aparecen cada día en la prensa dando muestra del deterioro del sistema que defienden.
Zuloaga, por ejemplo, el dueño de Globovisión que ahora quiere aparecer como defensor de los pobres, es develado mostrando sus privilegios: va los fines de semana a África a cazar “piezas mayores”, vive en mansión y tiene carros para botar para el techo.
Todo eso no es producto de su trabajo, ya sabemos que trabajo no hace oligarcas, es producto del robo de lo que pertenece a la sociedad.
Se les cae el concepto de libertad de expresión, queda claro que la libertad de que nos hablan es la libertad para defender sus groseros privilegios y para engañar al pueblo.
Esta agudización de la lucha de clases, este descubrimiento que hace el pueblo de cómo viven los oligarcas, de su acumulación de riquezas que pertenecen a la sociedad, este despertar horripila a los oligarcas, los hace perder la sensatez, y apelan a medidas desesperadas: el magnicidio.
El magnicidio es una amenaza oligarca, la historia dice que con él tratan de resolver lo que ya no pueden resolver por el engaño, ejemplos sobran en nuestro continente.
En esta situación, frente a un país que avanza hacia un mundo mejor, los oligarcas elevan el nivel de tensión de la lucha de clases proponiendo magnicidio.
Con esa agresión brutal contra el pueblo, qué esperan, qué otra cosa puede suceder diferente a la que vaticinamos, qué otra reacción esperan. ¡No hay otra! Frente a la agresión oligarca temblará la tierra, elevaremos la lucha de clases a los niveles máximos.
Habrá combate y habrá violencia. Ellos con su magnicidio la incitarían.
Pero, la situación de violencia se puede evitar. Empecemos por los partidos y los intelectuales de derecha condenando el magnicidio: Leopoldo Castillo, Pastora Medina, Zuloaga, Cisneros, Poleo, Rafael y Patricia, Leopoldo Lopez, Capriles Radonsky, Julio Borges, Ravell, Orlando Urdaneta, Fernando Ochoa, Teodoro, Ramos Allup, Planas, Carlos Blanco, los 2D, los sindicatos de derecha, etc., firmando un comunicado condenando el magnicidio, que convenzan a su base social disociada, que comiencen a desmontar el origen de la violencia.
¡Con Chávez todo, sin Chávez nada!

8.6.09

¿A QUÉ VINIERON?

Hace pocos días se reunió en Caracas un equipo de fascistas internacionales, el grupo estaba completo, lo formaban intelectuales, plumíferos, agentes de la CIA , politiquillos, oportunistas. Debatieron durante dos días, montaron su espectáculo, dijeron lo que tenían que decir, provocaron y se fueron.
¿A qué vinieron?
La pregunta es necesaria, es importante, más allá de la guachafita, averiguar sus intenciones: ¿para qué el cedice, instrumento convicto y confeso del imperio en su lucha contra la Revolución y contra Chávez, monta este evento? Intentemos respuesta.
La reunión de estos fascistas en Caracas tenía como objetivo central legitimar las ideas capitalistas, apoyar la salida cruenta, esbozar el programa de derrocamiento de la Revolución que el imperio activa contra nosotros, justificarlo. En el desarrollo del encuentro se evidencia esta intención. Veamos.
Primero Vargas Llosa, sin duda el de más prestigio de los invitados, tenía como tarea afincar las ideas que sustentan al capitalismo, revisemos sus palabras en el foro:
“El camino del progreso no es el camino del colectivismo, no es el camino del estatismo, no es el camino de la propiedad social”.
Sabe lo que dice, se refiere a uno de los pilares del Socialismo, la Propiedad Social, y lo hace en momentos en que la Revolución avanza hacia la socialización.
Después vargas da otro paso importante para el proyecto gringo: desprestigiar la democracia. Aquí demuestra su carácter fascista.
Acerca del pueblo latinoamericano, el escritor dice:
“Sigue equivocándose, no sabe pensar, tiene una cultura política frágil y transitoria, y para colmo sus decisiones electorales reflejan su profundo subdesarrollo”.
“Yo creo que en muchos de esos desaciertos electorales lo que se expresa es un profundo subdesarrollo latinoamericano y la frustración y el desencanto de unas mayorías defraudadas”.
Así cumple su papel: propone capitalismo y deslegitima al Gobierno de Chávez diciendo que el pueblo es subdesarrollado y no sabe pensar, por tanto alguien debe corregir sus errores.
De esta manera queda libre el camino para plantear la solución, de eso se encarga Plinio Apuleyo, a éste se la va la lengua y declara abiertamente lo que estaba reservado para los cenáculos. Es necesario resaltar que esta declaración alarmante, alertante, sólo la reseña Últimas Noticias. Veamos la solución que propone Plinio Apuleyo y el cedice:
…“cree que cesará la demagogia como pasó en Chile, con lo que quedará en desuso el discurso populista y de izquierda que tanto atrae a las masas”.
La declaración casi no requiere explicación, es una invitación clara a una “terapia de choque” tipo pinochet, al fascismo.
Estos dos voceros del fascismo continental cumplieron su papel, los demás sólo adornaron las jornadas. Y si todavía quedaron dudas de las intenciones del encuentro, trajeron a Joaquín Lavin, asesor de pinochet, su sola presencia es un mensaje de lo que están planeando los capitalistas.
Por Venezuela, estaban los privilegiados y estaba ledezma, esa asistencia indica el nivel de alianzas que los empresarios tienen con el sector político.
¡Esta vez no habrá impunidad!
¡Chávez es Socialismo!

7.6.09

EL DÍA QUE ASESINARON A UN PUEBLO

“Nadie es una isla, completo en sí mismo; cada hombre es un pedazo del continente, una parte de la tierra; y si el mar se lleva una porción de tierra, toda Europa queda disminuida, como si fuera un promontorio, o la casa de uno de tus amigos, o la tuya propia; la muerte de cualquier hombre me disminuye, porque estoy ligado a la humanidad; y por consiguiente, nunca preguntes, por quién doblan las campanas, doblan por ti”.
Tomamos este fragmento del poema de Donne, porque sólo la poesía puede expresar lo que sentimos: el vértigo cuando alguien nos llamó para decirnos que en el Congreso Nacional se atacaba a la columna que condena al magnicidio, que alguien allí censura la columna antes que condenar el magnicidio, que la tilda de incitar a la violencia, que ignoran al magnicidio y piden la cabeza de la columna.
Nos dijimos: “son los tristes signos de los tiempos, en eso nos hemos convertido, contra eso luchamos, ahora con más fuerza, porque la peste emocional, la enfermedad que padecemos, amenaza el alma que sostiene la existencia”.
Los pueblos pueden ser asesinados, quién niega que con Allende murió Chile, o Panamá con Torrijo, o que en La Higuera murió un continente.
Los pueblos pueden ser asesinados, y ese día que la noche cubre la tierra, cuando se abre el cielo y vomita el alma, ese día marca la vida, y el pueblo, tarde o temprano, se transforma en ciclón incontenible que emprende una gesta que dura cien y más años. Siglos son teñidos por la sangre del grito.
Quién niega que el ¡Ay! del Mariscal de Ayacucho aún retumba en la historia nuestra, quién duda que el golpe que mató a Trotsky también derrumbó a la Unión Soviética. Quién sabe qué pasará en Chile cuando Allende despierte y vuelva a La Moneda. O cuando Fabricio baje del Campamento Venus.
Los pueblos pueden ser asesinados, pero no se vencen.
Aquí en Venezuela los oligarcas manipulan el alma, todos lo sufrimos, están transformando al país en fríos, calculadores, en rebaño. Ya no hay excesos del humano, sólo quedan los excesos de la bestia.
Se amenaza de magnicidio, de asesinar al pueblo, y todos reaccionamos como si de una partida de ajedrez se tratara. Un comunicado, uno más, pretende responder la afrenta, el buen comportamiento no se ve perturbado.
Nadie se sale del cauce, ningún Consejo Comunal cierra una calle como protesta por el asesinato posible, la vida de un hombre bueno, que intenta ayudar, vale menos que la falta de agua por unas horas.
Ningún diputado da una bofetada a la ignominia que se presenta ante la cámara, todos piden la palabra y hablan bien comportados, repiten el discurso que repitieron ayer, no hay exceso, todos perdimos la humanidad, pero ganamos buenas costumbres.
Los sindicatos piden, pero no se indignan frente a la posibilidad de asesinato, no amenazan con parar nada.
Nadie quiere correr riesgos.
Nosotros nos sentimos complacidos de ser acusados de incitar a la violencia.
¡Chávez!

6.6.09

EL MAPA DE HOY

Cada vez que la Revolución avanza es necesario ajustar el mapa político, revisar las ideologías que se mueven en el campo de batalla, sus expresiones prácticas, sus posibles movimientos. Veamos.


Está claro que, como consecuencia de las últimas medidas tomadas por la Revolución, el cuadro político cambió:


La oligarquía endureció su posición, se dejó de frivolidades democráticas y tomó el camino del enfrentamiento al margen de toda regla común. Ahora no esgrime más argumento que la fuerza, por eso van desde la guarimba hasta el magnicidio, pasando por el golpe de Estado.


Enfrentado a ésta encontramos el campo revolucionario, que si bien en lo económico está clarificando y afirmando sus posiciones socialistas, prestigiando a la Propiedad Social de los medios de producción, lo que significa un extraordinario avance, en lo ideológico aún se debate en la ambigüedad de no engranar a la Propiedad Social con la Conciencia del Deber Social. De esta manera, gruesos sectores de las masas no captan la importancia de las medidas económicas, ni son impactadas en su conciencia por ellas.


Esta situación produce debilidad en la organización política y social, y difumina la percepción que el pueblo tiene de su Estado Revolucionario.


En el medio de estos dos polos se encuentra la ideología pequeño burguesa, que hasta hace poco dictaba pauta dentro de la Revolución hasta sufrir un rotundo desmentido en la práctica. Pero, ahora surge maltrecha a cumplir su papel: distraer, confundir, no dejar concretar la marcha al Socialismo.


Fabrican encuentros de intelectuales cuyos pronunciamientos son confusos, dejan traslucir su resquemor por el liderazgo de Chávez, que ellos denominan “hiperliderazgo” o “cesarismo progresista”. Sin duda, son chavistas sin Chávez, pero avergonzados de salir a la luz del día, de saltar definitivamente la talanquera.


En el extremo donde se soldan la ultraderecha con el tremendismo irresponsable, encontramos grupos con tapujos de socialistas, pero antichavistas. Dedicados a certificar a la Revolución, para ellos esto no es Socialismo, pero Cuba tampoco.


Proponen disparates, son simples aficionados de la política, irresponsables. Su peligro estriba en que están infiltrados por los servicios oligarcas, que les influyen en tareas contra la Revolución.


En este paisaje la Revolución debe enfrentarse a la oligarquía nacional e internacional, a la ideología pequeño burguesa que aún resuella en su interior, y a los diletantes al servicio de los oligarcas.


Es necesario que los principios revolucionarios se afirmen, que los revolucionarios se unan fuertemente alrededor de los dos pilares de la Revolución de hoy: alrededor de Chávez y del Socialismo auténtico, el de la Propiedad Social de los medios de producción y la Conciencia del Deber Social, venezolano, propio, pero universal, internacionalista.


¡Dentro de esos principios todo se puede discutir, dentro de la Revolución todo! ¡Fuera de esos principios, fuera de la Revolución, nada!


Ya los atajos fueron transitados, y se demostró en la práctica que no funcionan, al contrario, son vía segura al fracaso.


¡Con Chávez y con el Socialismo Auténtico!

5.6.09

REVOLUCIÓN, MAGNICIDIO Y SENTIMIENTO

La Revolución Bolivariana entra con buen pie en la etapa de definiciones: ante el dilema producido por la crisis mundial de avanzar o pactar, escogió, sin vacilaciones, avanzar.
Y avanzar significa construir una nueva relación con los medios de producción. Y así se está haciendo: las socializaciones en petróleo, en la agricultura, la banca, indican que la Revolución es verdadera, que avanza, supera etapas, construye.
Esta profundización de la Revolución, es también una intensificación de la lucha de clases. El enemigo oligarca, los burgueses, que esperaban un pacto conciliador, una concertación, se convencieron de la autenticidad de la Revolución y dispararon las alarmas, decretaron ofensiva final en contra de la esperanza.
Los campos se delimitaron claramente: los que están con la Revolución y los que están en las trincheras enemigas, en el medio, unos pocos que aún permanecen viendo las estrellas, desconcertados con la realidad que se resiste a entrar en sus teorías desteñidas de sacerdotes de la nada.
El campo burgués oligarca, que es un brazo de los gringos, tiene orden de llevar la lucha de clases a su mayor profundidad. Atacan con fuerza desde sus medios de deformación, aprovechan cualquier grieta, se suben a todo descontento, desinforman, activan miedos, mienten con descaro.
Preparan ofensiva final, estocada decisiva.
Es en este cuadro que debemos ubicar el intento de Magnicidio. La Revolución se radicaliza, el enemigo usa todas sus armas.
El Magnicidio es una operación política y es allí que debemos estudiarlo y darle respuesta. Eso es lo principal, los operadores, son sólo eso, unos operadores insignificantes, el grueso del asunto está en otra parte.
Lo primero que debemos ser es autocríticos, conocernos, saber donde fallamos para corregir.
La Revolución Bolivariana ha entrado en una etapa de confrontación en la que el sentimiento del pueblo es decisivo. Aquí debemos parafrasear al Che: un pueblo que sea capaz de vibrar de indignación ante la injusticia, será un pueblo revolucionario, un pueblo que se mueva por razones altruistas, nobles, será un pueblo preparado para la batalla final que supone una Revolución.
El deber de las organizaciones de vanguardia de la Revolución, el PSUV y los demás partidos aliados, es la responsabilidad histórica de convocar al pueblo a la indignación por la amenaza de Magnicidio.
El pueblo muestra su indignación en la calle. Allí aprende y se prepara para avanzar y defender sus luchas. Que el enemigo oligarca sienta nuestra furia, que vea la intención real de que no quede “piedra sobre piedra”, pero además, la preparación, la fuerza para hacerlo.
Esta Revolución necesita pasión, sentimiento. Chávez, la Revolución, el Socialismo se defienden en la calle, con el corazón en una mano y en la otra la piedra lista por si se atreven.
Es necesario derrotar la campaña hipnotizadora de los medios que trivializan el intento de Magnicidio y desmovilizan al pueblo.
¡Con Chávez morimos todos!
¡Chávez es Socialismo!

4.6.09

DEBATE Y MOVILIZACIÓN

El debate frustrado entre los intelectuales orgánicos del capitalismo y los intelectuales defensores de la Revolución, evidenció la batalla decisiva que se desarrolla en Venezuela.
La oligarquía internacional entendió que es en Venezuela donde se decide la suerte del continente y de la humanidad.
De allí que el debate frustrado sirve de alerta, de advertencia: el combate que hoy libramos es un combate de características mundiales, esa es la dimensión de la responsabilidad de nuestra acción política, a esa grandeza debemos elevar nuestra visión.
El Gobierno Revolucionario avanza, las socializaciones de empresas ligadas al petróleo y a la agricultura marcan un camino de concreción de la esperanza.
Es necesario que la sociedad desposeída acompañe a su gobierno en este empeño, sólo así, unidos en las acciones, el Socialismo tendrá posibilidades de éxito en el crucial enfrentamiento con el capitalismo.
La Movilización es fundamental para el éxito de la batalla, podemos decir: Revolución sin Movilización es fogonazo que ilumina sin construir. Veamos.
Debemos empezar diciendo que las grandes revoluciones han tenido como base la Movilización : la Guerra de la Independencia fue la mayor Movilización hasta ahora conocida por la patria. La gloriosa Revolución Bolchevique, la China, la Revolución Cubana, todas fueron Movilizaciones monumentales.
Nosotros en Venezuela, que padecemos más de cincuenta años de elecciones burguesas, hemos perdido la capacidad de actuar, de Movilizarnos por objetivos políticos altruistas, hemos trocado a la masa actuante por la masa pasiva, que se aproxima a los problemas sociales de manera egoísta, que demuestra su desagrado desde su casa, tocando cacerola, que a lo sumo ve al vecino de balcón a balcón.
La burguesía se sostiene en el egoísmo, no le es grata la masa unida, movilizada alrededor de objetivos políticos altruistas, eso no le pertenece, por eso inventaron las elecciones burguesas, que fragmentan a dirigentes y al pueblo.
A la Revolución le pertenece la Movilización, que es el pueblo actuante en la calle, unido, corriendo riesgos, amalgamándose en la lucha, compartiendo alegrías y peligros, ejerciendo su solidaridad, rozando la espiritualidad socialista y, lo que es más importante, demostrando su voluntad en la acción.
Es necesario rescatar la demostración actuante de la voluntad popular, esa fisiología es la dinámica de la liberación. La pretendida “demostración pacífica de la voluntad” mediante elecciones es una trampa, es una manera de fragmentar al pueblo.
La lucha de liberación, la Revolución, siempre tiene un centro actuante que arrastra al resto de la sociedad. Así fue en la Guerra de Independencia, a la hora que el “egoísmo levantó la voz”, se siguió el ejemplo del centro actuante: Caracas. En la Revolución Cubana el centro actuante fue la Sierra, en la Rusa, Petrogrado. En el golpe de abril Caracas hizo honor a su historia.
De allí que la movilización de la masa no es un asunto de conveniencia del momento, es un imperativo de la Revolución. Movilizar siempre es un deber de los revolucionarios, es un problema ideológico. Las corrientes no revolucionarias, se oponen, distraen, escamotean la Movilización.
¡Socialismo es Revolución!
¡Chávez es Socialismo!

3.6.09

LA SEGURIDAD DE CHÁVEZ

La posibilidad de asesinato del Comandante Chávez nos indigna. Esta columna la escribimos con ese ánimo, pero también con tristeza.
No pretendemos hablar de la seguridad policial de Chávez, la que hacen los cuerpos de seguridad especializados, de eso no conocemos, queremos reflexionar de las acciones políticas que le elevarían el grado de seguridad al Comandante, que disuadirían al enemigo. Pensemos.
¿Por qué el magnicidio?
El magnicidio se sustenta en la creencia de que así se derrotará a la Revolución, resolverán el problema que no pueden resolver por la vía democrática, con votaciones.
Ellos piensan: “después de desaparecido Chávez pescaremos en río revuelto”, “las fuerzas chavistas se dispersarán”, “no tendrán respuestas”, “y se podrá, previo período de transición, volver a la situación de adormecimiento popular que había en la época de punto fijo”.
El magnicidio es una variante de la terapia de choque que aplicaron en Chile y que ya en el encuentro de cedice asomó la derecha fascista.
Entonces el magnicidio es una operación política, que hace menester una respuesta política.
¿Cuál sería la respuesta política?
La respuesta política tiene como base que la derecha, la dura y la suave, Peña Esclusa, pero también teodoro, entiendan que no podrán asesinar a Chávez y luego estabilizar al país en un nuevo pacto, que aquí no hay concertación posible, que se olviden de Chile.
Este convencimiento disuasivo se consigue haciéndole saber al oligarca, que si atentan contra el Comandante la respuesta será implacable, pero organizada.
Haremos lo que hay que hacer: Profundizaremos el Socialismo, no quedará piedra capitalista sobre piedra capitalista, nada, ni el humo de la propiedad nosocial ¡Nada! Las propiedades de los oligarcas pasarán de inmediato a propiedad de la sociedad y administradas por el Estado.
Los medios de deformación asesinos, incitadores al crimen, serán clausurados y convertidos en medios de comunicación social, verdaderamente de comunicación y verdaderamente sociales, tendremos la verdadera libertad de expresión, la del pueblo, la que cuenta.
Que se olviden de caos, los arrasaremos con pueblo organizado, no habrá saqueo, habrá incautaciones.
…Pero puede suceder, que la ira sea tan grande que la dirección revolucionaria no pueda controlar la respuesta. En ese caso la orden será: “cada uno debe convertirse en un ejército revolucionario, combatir a muerte al enemigo, todo lo que sea contra el oligarca será legítimo, desde el ajusticiamiento hasta la confiscación”.
Sólo así defenderemos al Comandante, haciéndoles ver a los oligarcas y a sus amos del norte que no es “negocio” tocar a Chávez.
Es hora de convocar a movilizaciones, desde ya el oligarca debe sentir la tempestad que un magnicidio desataría. Que tiemblen frente al poder del pueblo los oligarcas que planifican magnicidios, y los que con su silencio lo aprueban.
Da tristeza pensar que la insanía mental de la oligarquía los lleve a sumir al país en el caos, no adelanta pedirles sensatez, estamos tratando con zombis gobernados desde el norte. Siempre triunfaremos, a la patria de Bolívar no la sumirán en el caos.
¡Chávez!

2.6.09

EL DEBATE PRINCIPAL

La Revolución es un debate único, una sola confrontación que se escenifica en varios campos: el gran debate entre Socialismo y capitalismo, entre amor y egoísmo.
Recientemente los intelectuales de derecha reunidos en Caracas fueron invitados a debate por intelectuales defensores de la Revolución. El hecho causó revuelo, se formó una especie de sainete continental, la cosa quedó en la manipulación de los medios.
Al virtualizar, al personalizar el debate, se diluye el Debate Principal, el del Socialismo enfrentado al capitalismo.
Los obreros, a través de Vanguardia Obrera Socialista, invitan a debate a los capitalistas, a Lorenzo, Sigala, Zuloaga, Alfonso, ese es el gran debate, Socialismo enfrentado a capitalismo, los empresarios lo evitan de mil maneras, por ahora lo ignoran, los desprecian.
Los empresarios retados por los obreros se escondieron tras la tolvanera levantada por los intelectuales.
Los empresarios desde siempre han evitado la publicidad, es comprensible, quien comete un fraude no le gusta ser identificado, y ya sabemos que todo empresario se apropia del trabajo ajeno, por tanto es un estafador.
Los capitalistas entendieron temprano que la publicidad es para esconder la ratería, no para evidenciarla, de eso depende la permanencia, la posibilidad de continuar la estafa. Es así que se apropiaron de los medios de difusión.
El valor de la publicidad, la fuerza de los medios, lo comprendieron tan claro que Cisneros, el capitalista mayor, vendió tiendas para comprar un satélite.
Toda esta batalla, o mejor, toda esta evitación de la batalla, toda la manipulación para no hacer el debate entre Obreros y Empresarios, se dio en los medios de manipulación. Los oligarcas lo pueden hacer con facilidad, ellos son los dueños de la “libertad de expresión”.
Lo que no pueden hacer sus intelectuales, y eso les angustia, es un capitalismo sin sus consecuencias macabras, terribles para la humanidad y el planeta, esa realidad no es manipulable. Entonces, quien defienda al capitalismo tiene que cargar con sus lacras.
Ese es el centro y la debilidad de los capitalistas y sus intelectuales, por eso rehúsan el debate, irían en desventaja. Esa es la gran tragedia de un Emeterio Gómez, por ejemplo, defienden lo imposible, basta ver alrededor para darse cuenta que el sistema capitalista es indefendible.
La única defensa posible, el último refugio de los intelectuales capitalistas, coherentes con sus líneas argumentales, es proponer el “hombre egoísta”, el que no tiene futuro, verdugo de sí mismo, tan condenado que su mayor, mejor y única producción posible, es el capitalismo.
Entonces al defender al capitalismo tienen necesariamente que negar al hombre, condenarlo a ser víctima de su propia naturaleza.
Tenemos fe en el triunfo rotundo de los obreros, del humano, en ese combate que hoy los empresarios rehúyen en los medios, pero que se escenifica en el mundo real, entre capitalismo y Socialismo.
Los obreros construirán el Socialismo, acabarán con el fraude capitalista, ganarán el Debate Principal.
¡El Socialismo está ganando el Debate Principal!
¡Chávez es Socialismo!

1.6.09

¿QUIÉN PODRÁ DERROTARNOS?

Las Revoluciones son invencibles, nadie las puede derrotar, las Revoluciones se suicidan, ellas mismas son su patíbulo.
Después que una Revolución tiene acceso a las grandes masas, luego que la comunicación se establece, la derrota sólo puede surgir de sus entrañas. Siempre, detrás de una derrota revolucionaria está el comportamiento errado de los revolucionarios, antes que la experticia de los enemigos restauradores.
Y el extravío del camino está en la ideología, podemos decir que una derrota revolucionaria viene, siempre precedida por una derrota ideológica.
La gloriosa Revolución Bolchevique se derrumba, ya lo denunciaba el Che, por perderse en las armas melladas del capitalismo en el camino al Socialismo.
Si buscamos con detenimiento en la historia de Allende seguro encontraremos un yerro ideológico, la dificultad de parir la idea justa para descifrar la Revolución Pacífica.
Es así, las revoluciones son ante todo un asunto de ideología.
En la Revolución Bolivariana , en momentos en que transitamos las aguas de una agresión imperial de alta factura, perfeccionada en años y operativos exitosos derrumbando gobiernos y yugulando revoluciones, cuando estamos en una etapa estelar desde donde podemos avanzar al Socialismo o retroceder a etapa fascista, es un deber de los revolucionarios profundizar, perfeccionar la ideología.
En esta etapa de crisis, de posibilidades revolucionarias, nada es más importante que la ideología, un yerro aquí es irreparable y significa la pérdida de la Revolución.
Es necesario, es urgente que la Revolución se importe de la ideología, no se puede dejar a la improvisación, al voluntarismo. Debemos encararla con rigor.
La primera pregunta que surge es:
¿Quién, qué impide la formación ideológica, cuáles son los factores que se oponen, por qué los intentos fracasan?
La respuesta es que la actitud frente a la formación ideológica es ideológica, es decir, la conducta, la visión del estudio y la formación ya porta una carga ideológica. Veamos.
Hay ideologías que propagan el espontaneísmo, que desdeñan el esfuerzo por adquirir conocimiento, propician la falta de rigor. Postulan que el conocimiento está en el pueblo indefinido, y allí nació por “generación espontánea”, lo que hay que hacer es afinar el oído y la vista.
Estos, por supuesto, nunca podrán construir una ideología revolucionaria, ni una formación seria, no superarán la etapa utópica-folklórica. De esta manera privan a los desposeídos, que dicen amar, del derecho a adquirir el conocimiento universal, construido con rigor y con estudio.
Otras ideologías, postulan que el conocimiento lo adquiere el humano a partir de métodos construidos por milenios de experiencia, que permiten a partir de particularidades generalizar, descubrir leyes, postular hipótesis, enriquecer el conocimiento universal, transformar al mundo.
Y proponen la necesidad de creación de núcleos que a partir de este conocimiento universal puedan investigar, crear teoría y difundirla, que le permita a la Revolución conducir su práctica, y en la práctica determinar los errores y corregirlos enriqueciendo así la teoría Revolucionaria Universal.
Esta es la ideología que puede resolver el problema de la formación ideológica que precisa la Revolución.
¡Chávez es Socialismo!

31.5.09

LAS ENSEÑANZAS DE MIGUEL ENRÍQUEZ

Miguel Enríquez, fundador del MIR chileno, vivió treinta años, su producción teórica, su actuación y sus circunstancias revolucionarias nos autorizan a llamarlo el Che Guevara de la Revolución pacífica.
Su vida política transcurre en un enfrentamiento con la cruel derecha chilena y con el reformismo que mediatizaba a la Revolución. Su teoría y su práctica son muy útiles para nosotros: aprender de los errores de la Revolución Chilena y de las advertencias de Miguel es imprescindible.
El ensayo chileno fracasó, devino en fascismo: Allende, experiencia luminosa, dio lugar a Pinochet, experiencia tenebrosa.
Pero ¿qué pasó allí, por qué un pueblo capaz de elegir un Presidente Socialista, de llenar el alma americana con sus himnos y canciones, de estremecer al mundo, de hermanarse con la Revolución Cubana, sucumbe en su intento de tomar el cielo por asalto y se bate hoy en las “heladas aguas del cálculo egoísta”?
Gran parte de la respuesta está en la obra de Miguel Enríquez, allí se ve la asombrosa precisión de los desinteresados alertas que un puñado de jóvenes del MIR chileno hacían al “Compañero Presidente”.
Y allí se sienten los errores de aquel proceso: la pusilanimidad, las concesiones a la derecha, la falta de preparación, todos señalados por los muchachos del MIR comandados por Miguel.
¡Treinta años fecundos! Asombra la preparación y la producción de Miguel, que no tiene otra explicación que entender que Miguel era resumen y voz de la historia revolucionaria que en Chile pugnaba por no perecer, forcejeaba por ser realidad y evitar ser despojo en las ergástulas del Estadio Nacional de Santiago.
La obra de Miguel es desconocida, yace enterrada en los cementerios de los derrotados, de eso se encargan los triunfadores, eso es comprensible, pero también se encargan los reformistas cobardes que llevaron el proceso chileno al patíbulo, que fabricaron una leyenda negra y manipularon la historia para endilgar al MIR y a Miguel la derrota que ellos fraguaron.
De esta manera hacen un daño enorme a la causa revolucionaria del continente, y sobre todo a la Revolución Bolivariana, la privan de aprender de esa experiencia.
A nosotros llega un libro publicado por el CEME (Centro de Estudios Miguel Enríquez) que contiene los documentos fundamentales que el MIR produjo en el período de Allende, es un libro imprescindible para todo Revolucionario. Veamos una alerta de Miguel en 1972:
Lo que en el fondo está ocurriendo en Chile es que la UP se ha ido deteriorando en la medida que no se decide a ganar fuerza movilizando a las masas, señalándole al enemigo (…) Más aún mientras más concesiones se haga a la PDC (demócrata cristianos) mientras más se frene al proceso, mientras más se negocie con los partidos que representan a la burguesía y al imperialismo, mayor será la debilidad de la izquierda y mayor fuerza adquirirá la clase dominante.
Podríamos parafrasear a Fidel y decir: los chilenos vivían con un adivino, igual al Che, y no lo sabían.
¡Chávez!