29.6.09

LA PELEA EN SU SITIO

Si una Revolución es verdadera tarde o temprano debe dar su batalla definitiva en el y con el trabajo. Entonces los trabajadores serán los protagonistas principales.
Esta Revolución Bolivariana en su avance ha llegado a esa frontera de su madurez. Ahora la lucha se presenta en el terreno de la propiedad de los medios de producción.
El Gobierno Revolucionario, protegiendo los intereses de las grandes mayorías desposeídas, se encontró frente a una realidad: el capital no admite controles, el capital busca siempre cumplir su naturaleza, crecer aun a costa de las mayores crueldades.
Frente a esta realidad, frente a la voracidad insaciable del capital, el gobierno ha hecho lo que hay que hacer: pasar a Propiedad Social lo que en manos de los antisociales estaba perjudicando a todos.
Es así que se socializan fábricas y se insiste en el intento de control de otros niveles de la economía.
Esto significa que el interés de toda la sociedad choca con el interés de los antisociales, o mejor, ahora se evidencia claramente que esos intereses siempre han sido contrapuestos, y está claro de qué lado está el Gobierno Revolucionario, del lado de los desposeídos, del de la gran mayoría de la sociedad.
Ahora bien, los oligarcas, los burgueses antisociales, cuando ven en peligro su sistema de privilegios groseros y creador de miseria para las grandes mayorías, activan sus mecanismos de defensa. Es así que incitan a los trabajadores a participar en la lucha entre la sociedad y los antisociales, colocándose del lado de sus enemigos naturales, los burgueses y oligarcas.
En complicidad con algunos dirigentes estimulan la voracidad inconciente en la discusión de los contratos colectivos, intentan crear perturbaciones sociales en donde apoyar sus planes de derrocar al Comandante y a la Revolución.
Esperan que la crisis global no sea comprendida por los trabajadores y arremetan contra el Gobierno Revolucionario. Hacen planes contando con el apoyo de los trabajadores, piensan que estos se pondrán del lado de sus verdugos, de los oligarcas burgueses.
El dilema para los trabajadores está claro: se colocan al lado del proceso de Revolución, de la construcción de una sociedad que acabe con la apropiación del trabajo por parte de una minoría, del lado de la liberación de toda la sociedad, del camino de la construcción de un mundo viable y feliz, de la grandeza de cumplir con su papel histórico, o se colocan, por buscar algunas mezquinas migajas materiales, del lado de los expropiadores de la Esperanza, de los oligarcas que se enriquecen a costa del sufrimiento y cosificación del resto de la sociedad.
La batalla está en su sitio, en manos de los trabajadores está la oportunidad de dar un gran impulso a la Revolución, pasar a la historia como un ejemplo para el mundo, reeditar las gloriosas jornadas de la independencia, o ser conocidos como el pueblo que quiso ser libre, construirse humano, pero no contó con el apoyo, la comprensión de sus trabajadores.
¡Socialismo es Humanismo!
¡Chávez es Socialismo!

28.6.09

¿QUÉ DECIDE?

La discusión está más viva que nunca. Eso es bueno, se discute a borbotones, de todo, con orden y con desorden, de verdades y de mentiras. Las posiciones se mueven, algunos tocan retirada, otros cavan laberintos, otros usan técnicas aprendidas en canales enemigos.
No podía ser de otra manera, la discusión cuando se trata del destino de los pueblos y de la humanidad, es así, turbulenta.
Pero en esta situación y con ánimo de avanzar, debemos hacernos una pregunta:
¿Qué decide lo que se discute?
Los clásicos dicen que se trata de transformar al mundo, quieren decir: las discusiones son muy importantes, pero será la práctica la que decidirá en última instancia.
Entonces debemos hacernos la pregunta:
¿Cuál es la confrontación en la práctica?
En Venezuela hoy la confrontación es entre dos zonas, la Socialista y la capitalista. Es allí, en esa práctica que se decidirá la contienda, la discusión. Veamos.
La Zona Socialista en los últimos tiempos ha adquirido entidad, personalidad, ha traspasado el ámbito económico petrolero y se ha ensanchado en la conciencia y en la economía.
Esta Zona Socialista se fortalece e inevitablemente choca con la Zona Capitalista, el enfrentamiento sucede en todos los frentes:
El económico, aquí el capitalismo pone trabas para el funcionamiento de las fábricas socialistas, limitaciones en el mercado, reclama patente, bombardea propaganda, y ejecuta tracalerías propias del mundo capitalista.
El político, el campo capitalista intenta hacerse del poder político para desde allí ahogar al Socialismo.
En lo ideológico, conocidas son las campañas abiertas en la que los instrumentos de la oligarquía, como el CEDICE, pero también las televisoras y la prensa, inundan el alma de la sociedad, meten miedo, hablan en contra de la Propiedad Social de los Medios de Producción, manipulan, deforman la realidad, inventan leyes, difunden rumores.
La Zona Socialista, los obreros de esta zona, deben dar respuesta en todos estos frentes. Es fácil deducir que dependerá de esa respuesta el éxito del Socialismo en el enfrentamiento con el capitalismo. Cómo fortalecer la Zona Socialista, debe ser el centro de la discusión y de la práctica de los Revolucionarios.
Las fábricas de la Zona Socialista, deben ser eficaces, en todos los campos, en la producción y también en el combate ideológico y político.
Para eso es importantísimo que estén integradas, que en contraste con el capitalismo, funcionen como una zona solidaria y no competitiva.
En la Zona Socialista es necesaria una organización y una formación especial. Allí debe organizarse y educar a los obreros de tal manera que entiendan la necesidad de producir con eficiencia, sentir y entender que la defensa y la construcción del Socialismo es la tarea más importante de la Clase Obrera. Y esa construcción se inicia en el fortalecimiento de la Zona Socialista, embrión del Socialismo.
De allí que cada fábrica de la Zona Socialista debe ser escuela para sus trabajadores y para la sociedad. Debe ser ariete en la lucha contra el capitalismo.
¡Zona Socialista Amanecer de Socialismo!
¡Chávez es Socialismo!

27.6.09

NATALIA Y MARIANA

Natalia camina despreocupada por las calles oscuras y solitarias de la gran ciudad, va a la universidad a estudiar poesía, después se encontrará con Mariana, su hermana, que llegará esta tarde de Europa al mando de un vuelo de la Línea Aérea del Sur, es piloto y también miembro de un coro lírico.
Piensa invitarla a visitar a los amigos comunes, y ya, a la media noche volverán despreocupadas por las calles silenciosas, oscuras, solitarias, a su casa en el cerro.
Se detiene en la casilla del Consejo Comunal y se inscribe en el trabajo voluntario de este mes, solicita formar parte de las brigadas de vigilancia que se encargan de mantener la zona sin delitos mayores desde hace muchos años. Hay quien piensa que ese trabajo es simbólico, que ya hay poquísimos delitos y ninguno es de sangre, todos son trasgresiones menores, pero la instrucción de la Asamblea Nacional de Gobierno es no bajar la guardia nunca y en ningún terreno, vigilancia permanente siempre.
A ellas les agrada patrullar el barrio, fiscalizar los círculos de estudio, las casas de tareas escolares, el ateneo (que ganó premio internacional de teatro el año pasado), atender a los viejitos, el control de la basura, recibir los reclamos y denuncias de violaciones a las ordenanzas del barrio.
La última vez que hizo este trabajo voluntario, alguien maltrató al perrito de un niño y fue llevado al tribunal del Consejo Comunal, la sanción fue como siempre unas horas de trabajo voluntario. Es verdad, como dicen algunos, que son pocas las violaciones a las ordenanzas, pero se debe estar atento, la vida tranquila y segura del barrio hay que cuidarla.
A Natalia le gusta sobre todo que el acto cultural de los viernes quede bonito, ojalá su hermana no tenga viaje y pueda cantar en el coro lírico.
En diciembre participarán en la cruzada de los Andes en moto, rememorando el viaje del Che y Granados, viajarán de Buenos Aires hasta La Paz…
Llegará el día, o mejor, construiremos el día en que esta historia no sea un sueño, sino el fruto del esfuerzo de todos, llegará el día en que todos saldremos a la calle a querernos como hermanos, a protegernos, ese día llegará, construiremos el tiempo de la solidaridad y el amor.
Llegará el día en que Natalia y Mariana, las Natalias y las Marianas de todos los barrios puedan vivir tranquilas, estudiar para desarrollar todas sus potencialidades, no tener que trabajar por compulsión sino por la alegría de realizar su humanidad en el trabajo.
Ese día llegará, en ese empeño va todo nuestro esfuerzo.
Nada, nadie, nos apartará de ese camino, lo transitamos con alegría y con fe, seguimos las huellas de millones, somos sus herederos, de sus errores aprendemos, de su voluntad nos nutrimos, su sueño es nuestro sueño, terminaremos su obra. A esa construcción estamos obligados, para eso vivimos y por eso somos capaces de morir.
Estamos seguros ¡Venceremos!
¡Por las Natalia y las Mariana, por Chávez, por el Socialismo!

26.6.09

EN QUÉ NO CREEMOS

La discusión es saludable, y más en una Revolución que se enfrenta a dogmas y reformismos con la misma o mayor fuerza con la que se enfrenta al capitalismo globalizado y sus lacayos nacionales.
Ayuda a la discusión decir en qué creemos, ya lo hicimos en anterior grano, y decir también en qué no creemos, lo haremos ahora. Veamos.
No creemos en los ataques a la Unión Soviética, que en realidad son ataques por la banda a la Revolución Cubana y al Socialismo nuestro.
La Revolución de Octubre merece un estudio serio, de allí, de sus errores y de sus grandes aciertos, se deben y pueden obtener útiles enseñanzas para la Revolución hoy.
No es correcto hablar de las crueldades de Stalin sin hablar de la lucha interna feroz que allí se escenificó. No se puede ignorar el pensamiento y la lucha de Trotsky, las polémicas con Rosa Luxemburgo, los intentos rectificatorios de Lenin.
Y sobre todo no se puede hablar de la Unión Soviética, criticar ese proceso, sin hablar, sin estudiar al Che, porque se corre el riesgo de caer en la contrarrevolución, en lugar de fortalecer la opción Revolucionaria.
No se puede ocultar que el Che, años antes de la caída de ese Socialismo, alertó el peligro que corría por su desviación hacia el capitalismo. No se puede obviar la polémica del Che con el sistema económico soviético, con el Manual de Economía de la URSS.
No es honesto criticar el proceso Soviético, sin decir que se derrumba por capitalista y no por Socialista, que lo que le faltó fue más Socialismo.
No creemos en formas de propiedad de los medios de producción distintas a la Propiedad Social administrada por el Estado. Creemos que no hay otra manera de Propiedad Social. Las otras que puedan surgir, proponerse, son formas en el fondo antisociales, y no ayudan a construir Conciencia del Deber Social, fundamento del Socialismo.
Creemos que la economía socialista debe tender hacia la Propiedad Social, que las formas antisociales deben ser toleradas como un mal necesario, nunca presentarse como una formación propia del Socialismo.
No creemos en organizaciones políticas de masas, sin entrelazamiento con organización política de cuadros. Dada las características propias de la Revolución pacífica Bolivariana, tan malo es sólo una organización política de masas, como sólo una organización política de cuadros. La forma organizativa de esta Revolución debe, necesariamente, tener estos dos ingredientes.
No creemos en organización social formada por unidades aisladas, sin construir un tejido nacional que vaya desde las organizaciones capilares, desde los átomos, hasta organismos nacionales. Las organizaciones aísladas son promotoras del egoísmo, por el contrario, el tejido social es soporte para la conciencia de pertenencia a la sociedad, los asuntos de uno son los asuntos de todos.
No creemos en pueblo aislado de la Fuerza Armada, o de los demás pueblos del mundo. No creemos en nacionalismos hipócritas, que en el fondo son base para el fascismo y la entrega al imperio.
¡En Chávez Creemos!

25.6.09

EN QUÉ CREEMOS

Son tiempos de definiciones claras, es hora de fijar posiciones sin ambigüedades, llegó el momento de reafirmar en qué creemos:
Creemos en el Comandante Chávez: las revoluciones, los pueblos en Revolución se resumen en un hombre. Así ocurrió con la Revolución de Independencia, la Soviética, la China, la Cubana, la Revolución del Congo. Impensable una Revolución sin un líder.
La necesidad del líder nace de la dinámica de la dominación que fragmenta y se ejerce, a todos los niveles, encarnada en una figura individual.
Los líderes surgen de las entrañas del pueblo, por múltiples causas y circunstancias: su arrojo a la hora de las decisiones es una de ellas, el pueblo lo percibe, otra, la transparencia en su accionar, otra, su sintonía con el alma del pueblo.
Estos líderes establecen conexión amorosa con el pueblo, se transforman en pueblo, y así se establecen las condiciones para impulsar grandes tareas de cambio, para hacer la Revolución.
Ese líder es Chávez, y creemos que dirige el camino hacia el Socialismo. Es nuestro deber apoyarlo sin mezquindades.
Sin Chávez todos volveríamos a la inercia de un pueblo sin líderes, a la diletancia de la academia, o al negocio pequeño de la política pequeña.
Creemos en el Bolivarianismo como doctrina libertaria, directamente ligada a la más avanzada corriente revolucionaria de hoy, al Socialismo.
Creemos en el pensamiento del Libertador, enriquecido con las ideas de Simón Rodríguez, Martí, Mariátegui, con el ejemplo de Zamora, de las luchas del sesenta, de Fabricio y Américo Silva.
Creemos en el Socialismo, única posibilidad de vida para la humanidad. El auténtico, no el de la socialdemocracia europea o chilena, no en el de anarcoides fantasiosos que no construyen ni ponen al capitalismo en aprietos.
Creemos en el Socialismo que postula la hegemonía de la Propiedad Social de los Medios de Producción y la Conciencia del Deber Social. Es decir, creemos en el único Socialismo viable, el que se apoya en la Ideología de la Clase Obrera.
Creemos en la necesidad de un Estado Revolucionario, al lado de un pueblo organizado desde la base hasta el nivel nacional, no creemos en unidades organizativas aisladas que fragmentan.
Creemos en la Revolución Cubana, ejemplo de resistencia heroica de un pueblo formado en la moral socialista, en la viabilidad del Sistema Socialista, del Hombre Nuevo, ejemplo de un Pueblo socialista, que a pesar de las dificultades, bloqueos, huracanes, limitaciones geográficas, tiene los índices de humanismo más altos de todo el planeta.
Creemos en las ideas y ejemplo del Che y Fidel, que por sobre todo consiguieron legarnos la Esperanza Socialista, que mantuvieron la llama encendida cuando se pensaba que todo estaba perdido.
Creemos en los teóricos que han resumido el pensamiento Revolucionario universal, desde Cristo hasta Marx, pasando por Rosa, Trotsky, Lenin, El Che.
Creemos en la discusión dentro de la Revolución. Irreverentes, pero leales.
Estas son algunas de las cosas en las que creemos, por ellas luchamos, por ellas discutimos, por ellas vivimos y morimos.
¡Socialismo es Discusión!
¡Chávez es Socialismo!

24.6.09

TOLVANERA IDEOLÓGICA

La discusión levantada por el encuentro político del Centro Internacional Miranda alcanzó dimensiones de tornado, alto llegó la polvareda.
Hubo y todavía hay opiniones variadas, forman un enmarañado donde es difícil orientarse: se dicen verdades y ficciones, se entrecruzan imaginación y realidad. ¿Cómo resolver el nudo?
Vayamos al fondo del asunto, preguntemos cuál es el móvil de los móviles.
Un buen ejercicio es intentar clarificar las posiciones de los opinantes frente a la propiedad de los medios de producción, eso definirá sus posiciones políticas. Clarifiquemos.
Encontramos un primer grupo de capitalistas convencidos: Carlos Blanco, Agustín Blanco Muñoz, el grupo 2d, muchos columnistas oligarcas. Estos intervienen tratando de pescar en río revuelto y de revolver el río. Su expresión política está clara: anda por los lados de la nueva coordinadora democrática, el golpe, el magnicidio. Son enemigos francos de la Revolución.
Otro grupo es el de la ideología pequeño burguesa (y esto no es peyorativo, es una clasificación de la ideología de clases), que diagnostican bien el mal capitalista, pero sin embargo no quieren o no pueden superarlo. Entonces buscan fórmulas intermedias de propiedad, de convivencia con el capitalismo, de híbridos capital-Socialistas, que en última instancia fracasan, son fagocitados por el capitalismo.
Esta ideología se bate en dos aguas, vive la angustia de sentir la necesidad de avanzar, y el desasosiego de no querer hacerlo. Al final, cuando la batalla entra en fase de definición, siempre encuentran “razones” para terminar defendiendo al capitalismo.
También encontramos a la ideología revolucionaria, que plantea la conformación de una poderosa Zona Socialista, de Propiedad Social de los Medios de Producción, capaz de construir y soportar la hegemonía de la Conciencia del Deber Social.
Así, divididos los campos, percibimos que esta clasificación encaja perfectamente en las opiniones levantadas por el encuentro político convocado por la fracción del Centro Miranda.
Debajo de la bruma se encuentran las diferentes posiciones frente a la propiedad de los medios de producción, vale decir, frente al Socialismo, al futuro de la Revolución.
Estas diferentes visiones se reflejan en las propuestas en relación al Partido, a la organización social, a las tareas internacionales, a la política de alianza, a la concertación con los oligarcas, y también, muy importante, en relación al liderazgo de Chávez. Veamos.
Mientras la Revolución no avanzaba decidida hacia la formación de la Zona Socialista, no se hablaba de problemas de liderazgo.
Ahora bien, fue suficiente que la Revolución caminara en las socializaciones para que el sector ambiguo crujiera, armara encuentros para cuestionar liderazgo, y no para estudiar cómo reforzar las medidas recientemente tomadas por la Revolución.
El comportamiento fue diferente cuando el auge de las formas económicas híbridas como las Empresas de Producción Social, que correspondían con su ideología. En ese momento llovieron foros, encuentros, hasta libros se hicieron para apoyar.
El debate es importante, en él cuestionan (oligarcas y pequeño burgueses) el liderazgo de Chávez, porque es el camino hacia el Socialismo. Nosotros lo defendemos porque es Socialismo. Los campos se definen.
¡Con Chávez todo, sin Chávez nada!

23.6.09

LA DISCUSIÓN SIGUE ABIERTA

El reciente encuentro político del Centro Internacional Miranda, y la fuerte discusión originada evidenciaron el reacomodo de las clases sociales.
En el grano “El Mapa de Hoy”, decíamos de aquel encuentro:
“En el medio de estos dos polos se encuentra la ideología pequeño burguesa que hasta hace poco dictaba pauta dentro de la Revolución y que sufrió un rotundo desmentido en la práctica, fracasó. Pero que ahora surge maltrecha a cumplir su papel: no dejar concretar la marcha al Socialismo, distraer, confundir.
Fabrican encuentros de intelectuales cuyos pronunciamientos son confusos, dejando traslucir un cierto resquemor por el liderazgo de Chávez que ellos denominan “hiperliderazgo” o “cesarismo progresista”. Sin duda, son chavistas sin Chávez pero avergonzados de salir a la luz del día, de saltar la talanquera definitivamente.”
Ratificamos lo dicho. Ahora bien, ese párrafo produjo una reacción sorprendente, los ladridos abundaron, se nos calificó hasta de stalinistas, de aduladores de Chávez.
Díaz Rangel, el profesor, pidió se tomaran medidas por nuestra actitud, que según él cortaba la crítica.
La discusión, siguió su rumbo, y en su artículo del domingo 21 de junio, Díaz Rangel y la señora Harnecker, piden que el debate no se cierre.
Nosotros pensamos que el debate no corre peligro, al contrario, está más sano que nunca, sólo que las posiciones se definen, buscan sus intereses de clase social: “Los Directivos del Centro Internacional Miranda, (ojo, decimos los directivos y no todos los participantes en el encuentro) la señora Harnecker y Victor Alvarez, en sus declaraciones, reafirman nuestra percepción de que el encuentro político por ellos convocados era inspiración de la ideología pequeño burguesa, dejando traslucir un cierto resquemor por el liderazgo de Chávez. Veamos.
La señora Harnecker no sale a la palestra, al contrario, se oculta tras unas citas de Fidel sacadas de contexto.
Y Alvarez nos obsequia en la página 14 del mismo periódico, unas declaraciones sorprendentes: “En 10 años de Revolución el capitalismo ha crecido” “El aporte del sector privado al PIB sigue siendo mayoritario” etc. “el Socialismo está lejos”.
Estas declaraciones las da un economista que fue hasta ayer importante Ministro de la Revolución, además directivo del Centro Internacional Miranda, donde también milita la señora Harnecker.
Este centro y estos políticos hasta ayer fueron impulsores de Empresas de Producción Social, del híbrido capital-Socialismo, formas económicas benefactoras del capitalismo. Ahora aparecen extrañados de las consecuencias económicas de lo que ellos propiciaron. Y haciendo un análisis economicista, dogmático, de la Revolución, concluyen, junto a los oligarcas, que esto es más capitalismo. Ocultan que el Socialismo es ante todo un cambio en la conciencia, y ese cambio está sucediendo e impulsando las transformaciones económicas, las socializaciones.
La discusión está abierta, las páginas del Semanario Debate Socialista están abiertas para la fracción política del centro internacional Miranda, los invitamos a polemizar allí.
Confrontemos las ideas, asumamos las responsabilidades, definamos lealtades, analicemos el momento histórico y las tareas de los intelectuales orgánicos con la Revolución. Allí está la tribuna. Tienen la palabra.
¡Con Chávez todo, sin Chávez nada!
¡Chávez es Socialismo!

22.6.09

UN FENÓMENO LLAMADO CHE

Si consideramos el pensamiento revolucionario universal como una sucesión de ideas, podríamos hacer la siguiente secuencia. Veamos.
Primer escalón, la solución de los problemas sociales se coloca en la zona espiritual, representa este peldaño el cristianismo, la superación de las adversidades es remitida al cielo, al otro mundo.
La esencia de los problemas sociales, la miseria, la pobreza, es detectada con certeza impresionante, y la propuesta para su superación asombra: la esencia de los problemas sociales es el egoísmo, y la solución es “ama a tu prójimo como a ti mismo” “amaos los unos a los otros”. La concreción, la implementación de estos dos mandamientos, se ubica en el mundo espiritual, en la voluntad, en la conciencia.
Así, el mundo revolucionario durante mucho tiempo estuvo buscando alivio a los males sociales en el espíritu, remitía las angustias a otro mundo. No relacionaban la espiritualidad con la materialidad. En este período surgieron conventos, zonas de oración, de fraternidad, surgieron los falansterios del Socialismo Utópico, intentos de soluciones que no pasaron límites discretos.
Posteriormente en el segundo escalón surgen las ideas que dan preeminencia a lo material, se pensaba que allí estaba la solución. Producir, comerciar, era la orden del día, eran tiempos del sueño americano. La solución es individual, si hay ganas de trabajar, si no se es flojo, se surge, se resuelve el problema de la pobreza, entonces, la pobreza es un problema individual, y de falta de vocación.
Estas ideas son la base que sustentan al capitalismo, de más está decir que no solucionan los problemas, al contrario, los profundizan.
El tercer peldaño nos dice que la materialidad y la espiritualidad sí tienen relación, que la materialidad sostiene a la espiritualidad, la condiciona, la determina. Que es suficiente resolver la Propiedad Social para que se produzca una conciencia revolucionaria. Eran los días del Socialismo Soviético tardío. Ya conocemos el desenlace de este esquema.
El fracaso del Socialismo real trajo desolación en el mundo, se pensó que con ese derrumbe se había demostrado que la cima de la humanidad era el capitalismo, que ese era el sistema que correspondía a la naturaleza humana. Que más allá no había nada, que habíamos llegado al final de la historia.
Pero, una pequeña isla desentonaba, el Socialismo persistía allí, resistía al acecho del mayor imperio que haya conocido la humanidad. Los ojos del mundo revolucionario se volvieron hacia allá, hacia Cuba, allí estaba la Esperanza y la respuesta.
¿Qué había pasado allá, por qué resistía?
La contestación la dio Fidel: “vivíamos con un adivino y no nos habíamos dado cuenta”, ese adivino era, es el Che.
El Che representa, sin duda, el último peldaño en la evolución del pensamiento revolucionario: la conciencia y la materialidad forman un complejo donde se condicionan mutuamente, y en ese complejo lo más importante es la Conciencia del Deber Social.
Debemos estudiar al Che, sin duda, el pensamiento revolucionario más avanzado.
¡Socialismo es Estudio!
¡Chávez es Socialismo!

21.6.09

LA COMUNA ES LA SOCIEDAD

La organización social de la economía es vital para la superación del capitalismo, de ella depende el éxito del empeño. Veamos.
Las diferentes formas organizativas en un sistema social tienen estrecha relación, determinan y son determinadas, constituyen un conjunto sin elementos disonantes.
En el capitalismo la forma organizativa de la economía tendrá correspondencia con las formas políticas, con la ideología, el Estado, la espiritualidad, la cultura, todo estará organizado para sustentar al egoísmo, la fragmentación, la competencia, que son las bases de la estructura capitalista.
En el Socialismo las formas organizativas deben responder a la nueva espiritualidad, o mejor, deben estar imbuidas de ella, y será la espiritualidad la que en primera instancia dé el carácter a la forma organizativa.
Siendo así, las formas organizativas del Socialismo, en todos los ámbitos, serán amorosas, integradoras, socializadoras. Este es uno de los puntos definitivos en el momento de estudiar la organización revolucionaria.
La espiritualidad como guía, hace posible que una unidad organizativa pequeña, aislada, formada por pocos miembros, si posee la espiritualidad correcta, origine Revolución. Recordemos al Granma, o los sobrevivientes de Alegría de Pío, pensemos en el juramento de Monte Sacro y en el del Samán de Güere.
Es desde aquí que debemos estudiar las formas organizativas de la Revolución, preguntarnos: contribuyen o no a la socialización, cuál es su espiritualidad, hacia dónde se dirigen, qué carácter debemos darles.
Siendo así, si las comunas, hoy entendidas como formas productivas independientes, aisladas, sin espíritu revolucionario, tal como fue la cogestión ayer, se postulan como columna del Socialismo, el resultado será fracaso, porque de esa manera son unidades generadoras de egoísmo. Expliquemos.
El concepto de Comuna, en los clásicos, es equivalente al de sociedad, hablan de un tercer estadio superior de la relación entre los humanos:
“la libre individualidad, fundada en el desarrollo universal de los individuos y en la subordinación de su productividad comunitaria (gemeinschalflichen), social, como patrimonio social, constituye el tercer estadio (…) La producción social (…) está subordinada a los individuos y controlada comunitariamente por ellos como un patrimonio”.
Queda claro que la producción comunal, social, es la producción de toda la sociedad, planificada por ella de forma central. Lo que hoy llamamos comuna tienen que ser unidades de esta gran organización comunal, de la sociedad, con una actividad planificada centralmente. De esta manera, quien trabaja en ellas trabaja para toda la sociedad y participa de la riqueza social. Sólo así se podrá superar los privilegios en el trabajo, la apropiación del trabajo ajeno.
La forma de organización económica social-comunal, que sustenta a la Conciencia del Deber Social, generará otras formas de organización con el mismo espíritu, se reflejará en lo político, los Consejos Comunales, etc.
Hacia esta forma de economía comunal-social debemos ir. Las unidades económicas que hoy se construyan, deben ser instrumentos y ejemplo que sirvan para impulsar la formación y defensa de esta economía, y generar conciencia de pertenencia a la sociedad, que es en definitiva lo que llamamos Socialismo, que tambien podríamos llamar Comunalismo.
¡Chávez es Socialismo!

20.6.09

LA RESPUESTA CORRECTA

La oligarquía espera una respuesta errada del pueblo humilde, es más, la estimula. Toda su campaña mediática, todo el arsenal de las televisoras oligarcas, tiene como fin preparar la respuesta errada.


Esperan que frente a las adversidades el pueblo humilde dé una respuesta errada, atente contra la Revolución.


Podemos decir que la grandeza de un pueblo se mide por las respuestas que dé a las adversidades, a las dificultades. Y podemos decir que la Revolución es, en gran medida, la educación de la masa para dar respuestas correctas frente a las vicisitudes de la existencia, para que las comprenda.


Ya sabemos que la dominación oligarca no se puede sostener sin la manipulación del pueblo, que “es el alma del dominado la mayor fortaleza del dominador”. Entonces es fácil deducir que es allí en el alma del dominado, del pueblo humilde, donde se escenifica la batalla más importante de la Revolución.


La oligarquía establece su plan de manipulación en tres pilares fundamentales:


Uno, que el pueblo piense sólo en lo inmediato, así le priva de la visión estratégica, de percibir las consecuencias a largo plazo. De esta manera se adueña del tiempo del dominado, lo confina a lo inmediato, le secuestra el futuro.


Otro, lo restringe a su entorno geográfico, intenta que el pueblo dominado sólo perciba, se identifique con los límites cortos de su existencia cotidiana. De esta manera le arrebata al mundo, a la humanidad, lo reduce a lo pequeño de la aldea.


Tercero, lo encarcela en el egoísmo, sólo el individuo importa, no hay sociedad, no hay ni siquiera vecinos. La soledad es la característica del hombre dominado. Así le resta fuerza a las posibles acciones rebeldes, no deja prosperar los grupos, que sucumben inconcientes en los mares del egoísmo.


Además le sustrae la historia, la deforma, la oculta. Así se apropia del futuro, lo condena a repetir caminos extraviados.


La Revolución debe educar y capacitar al pueblo para dar la respuesta correcta, esto es, la respuesta que contenga:


Visión de futuro, capacidad estratégica. Que vea los acontecimientos de hoy y también las consecuencias que traerán mañana, que no sacrifique las posibilidades hermosas del futuro por el oropel que ofrecen las manipulaciones oligarcas.


Amplitud de miras, que relacione los problemas de su entorno con los acontecimientos mundiales. Que piense en sociedad, en humanidad, que entienda que hoy más que nunca tenemos responsabilidad grande con el futuro de la humanidad, que aquí está la esperanza.


Una actitud amorosa que derrote al egoísmo, pilar del capitalismo. Que sienta que los triunfos de los revolucionarios son triunfos de todos, de la sociedad toda, que en tiempos de Revolución, de Socialismo, si a un compañero le va bien, a todos nos va bien. Lo que beneficie a la sociedad beneficia a todos los individuos que la componen, que ser grande es ayudar a crecer a los demás.


Un pueblo con estas cualidades nadie lo engaña, dará la respuesta correcta.


¡Chávez es Socialismo!

19.6.09

DISCUTIR MOVILIZANDO

En los últimos días, la atención política se ancló en la discusión del liderazgo. Esto no es casual, surge directamente de las tensiones sociales que hoy vivimos. Estudiemos.
Como consecuencia del avance en la socialización de la economía, las posiciones políticas de las clases sociales se radicalizaron.
La oligarquía, golpeada directamente en sus intereses económicos, expuesto al pueblo su modo dispendioso de vida, el origen fraudulento de su riqueza, arreció sus ataques y dio prioridad a las opciones cruentas. Así se explican los planes de magnicidio, de golpe, los intentos de disturbios y guarimbas.
Del lado bolivariano encontramos a la pequeña burguesía que se bate en su ambigüedad, contiene una fracción anarcoide que llamó a votar “No a la Reforma ”, ahora encuentra nuevo aire, profundiza su antichavismo y consigue alianza con el sector reformista.
Y un sector reformista que acompañó al proceso hasta aquí, pero no desea, ni quiere, ni puede, ir más allá: desempolva la excusa del stalinismo, de la falta de democracia, del “hiperliderazgo” (coinciden con la derecha, con teodoro, ismael y marta colomina). Se ampara en intelectualismos y se desliza a una zona ni-ni, donde la “objetividad”, el supuesto análisis frío, justifica no comprometerse con la Revolución, con el Comandante Chávez, que es su líder.
La Clase Obrera hoy da señales claras de elevación de su nivel de conciencia revolucionaria: los esfuerzos unitarios de los petroleros son ejemplo para el resto de la clase y para el país. La Revolución, el camino hacia el Socialismo, así se fortalece.
¿Ante este cuadro, qué deben hacer los revolucionarios?
Primero, sin ningún tipo de reserva, de ambigüedad o doblez, reafirmar su apoyo a la Revolución, al Socialismo y al Comandante Chávez, ratificando la consigna: ¡Con Chávez todo, sin Chávez nada!
Segundo, no perder de vista el peligro principal, no caer en la distracción, no perderse en discusiones cretinas que nos alejan de las masas.
Tercero, enfrentar con fuerza la arremetida del imperio y sus lacayos, de la única manera que es posible, en la práctica, construyendo una nueva conciencia, una nueva relación política, organizando y movilizando a las masas, dotándolas de razones sagradas por las cuales luchar, explicándoles la situación y los peligros.
Debemos informarlas de los planes cruentos contra la Revolución y el Comandante Chávez, de los retos de la construcción del Socialismo, de la nueva ética y moral que eso supone.
Denunciar los planes de magnicidio, combatir la campaña oligarca de trivializar el asunto, denunciar que sus líderes, presuntamente democráticos, se niegan a condenar el magnicidio.
Denunciar los planes de golpe y sabotaje que adelantan en complicidad con el gobierno de Estados Unidos y su embajada.
Movilizar a las masas en manifestación de su voluntad de apoyo al Comandante, a la Revolución, al Socialismo. Y, en advertencia a la oligarquía, que si se atreven no quedarán ni las piedras del capitalismo.
Iniciar una gran campaña de explicación de las socializaciones, de su importancia para la marcha hacia el Socialismo.
¡Chávez es Socialismo!

18.6.09

UN HOMBRE, UNA REVOLUCIÓN

Ochenta y un años de su nacimiento, casi medio siglo de su asesinato, y ya habita en la eternidad. El Che se convirtió en Revolución. No se puede hablar del Che si no es en Revolución. No se puede invocar con propiedad si no es para que apoye los movimientos de liberación del humano.
En Venezuela, cuando estamos transitando caminos de definición revolucionaria, el Che es imprescindible.
Él resume lo más avanzado del pensamiento revolucionario mundial, de nuestra tradición de lucha libertaria. En él está Bolívar, y también Américo Silva y Trostky, Lenin y también Salvador de la Plaza, Rosa Luxemburgo y Livia Gouvernier, Maceo, Martí y Fabricio.
En él resplandece Junín, Boyacá, Carabobo, Ayacucho y también la gesta heroica de los combatientes de la Sierra de Falcón. En él vive el Monte Sacro y el Samán de Güere; está el Negro Primero y también el Pica Chirinos.
Con él caminan Manuelita y también Aleida.
El Che no necesita invitación para la lucha de los pueblos por su liberación, él siempre está presente, o mejor, él es esas luchas.
El Che está aquí entre nosotros, peleando contra dogmas y oligarquías, como en el Moncada, como en Bolivia.
Aquí su vida y su obra nos enseñan que la Revolución siempre es posible. Cuando el escepticismo y la entrega cubren al mundo, un gesto revolucionario cambia el rumbo de la historia, siempre hay camino para la Revolución. Y el deber de los Revolucionarios es hacer la Revolución.
Nos predica la irreverencia en la discusión: el Che reivindicó el estudio de Trotsky, de Rosa Luxemburgo, fue irreverente con el pensamiento imperante en la Unión Soviética, y esa irreverencia, que Fidel calificó de augurio, salvó al Socialismo, dejó en pie el ejemplo de Cuba.
Nos habló con audacia que la conciencia y no la economía es el principal soporte de las Revoluciones, que ésta debe estar al servicio de aquella, y defendiendo este principio creó doctrina, y con ella rompió lanzas con los mejores cerebros revolucionarios de su época.
El Che fue grande al reconocer sin reservas ni dobleces el liderazgo de otro grande:
“mi única falta de alguna gravedad es no haber confiado más en ti desde los primeros momentos de la Sierra Maestra y no haber comprendido con suficiente celeridad tus cualidades de conductor y de revolucionario (…) me enorgullezco también de haberte seguido sin vacilaciones, identificado con tu manera de pensar y de ver y apreciar los peligros y los principios.”
Nosotros vivimos momentos estelares, somos privilegiados, somos de los pocos humanos que viven una Revolución.
La Revolución es época para el crecimiento del hombre, del corazón del hombre, para el encuentro con sus mejores fibras, con el amor, para el rompimiento de la mediocridad que nos hace esclavos.
Aquí hay suelo y oportunidad para que florezcan mil Che, humildes en su grandeza, orgullosos en su lucha, fieles en su acción, entregados a la causa de la humanidad. Es nuestro deber de humanos, de revolucionarios, no dejar perecer a la Esperanza.
¡Ché, Chávez… siempre!

17.6.09

INTERNACIONALISMOS

No es posible ser Revolucionario sin ser internacionalista, no es pensable una Revolución sin el internacionalismo.
En última instancia toda política nacional deviene en internacional, esto es así desde la fundación misma de la nación. La Revolución de Independencia fue internacional, las grandes potencias, Inglaterra, Rusia, los nacientes Estados Unidos, se mezclaron en la contienda, famosos son los vaticinios del Libertador a la política futura del imperio del norte. El Congreso Anfictiónico de Panamá es muestra clara del sentimiento internacionalista de aquellos revolucionarios.
Internacionalista es la Revolución, y también lo es el capitalismo, la contrarrevolución.
Recordemos las guerras de los imperialistas intentando aplastar cualquier germen revolucionario en el mundo, la entente contra la naciente Unión Soviética. Recordemos las veces que un germen revolucionario fue masacrado ante los ojos cómplices del resto de los capitalistas, Jacobo Arbens, por decir uno.
Los Revolucionarios son internacionalistas por esencia, tienen que serlo, su condición humanista así se lo dicta. Siempre los Revolucionarios han acompañado, se han involucrado en las luchas por la liberación de los pueblos, en toda lucha revolucionaria siempre encontraremos a los internacionalistas ofreciendo su sangre.
Recordemos las Gloriosas Brigadas Internacionales que en suelo español, en el año 36 se enfrentaron al monstruo del nazismo, en esa guerra participaron internacionalistas de todo el mundo, famosos como Hemingway, Alejo Carpentier, Orwell.
Pensemos en el Che, internacionalista del amor, Fidel, quién más internacionalista que Fidel, su mirada preocupada, su manto solidario cubre al planeta.
El Internacionalismo Revolucionario es un antagonista del egoísmo capitalista, es por eso que las manifestaciones internacionalistas de la Revolución son tan atacadas por los tanques pensantes opositores, ellos saben que el internacionalismo, el sentimiento solidario que genera es pilar de la cultura, de la espiritualidad revolucionaria.
Cuando esta Revolución avanza, es necesario activar los generadores de Conciencia del Deber Social, del sentimiento amoroso, solidario, que se opone al egoísmo capitalista. Esa batalla en las profundidades del alma hay que ganarla, sólo un pueblo guiado por profundos sentimientos de amor puede triunfar en la Revolución , construir una nueva sociedad.
El internacionalismo es uno de estos generadores, debemos explicar la solidaridad mutua con el Caribe, con Cuba, Centroamérica, Haití, debemos publicitar la fuerza espiritual tremenda que tiene la ayuda a los pobres de Estados Unidos y de Europa, la solidaridad mutua con el proceso Boliviano. Difundir esta faceta de la Revolución, que es una de sus manifestaciones más importantes, porque va al sentimiento amoroso, a la conciencia, a la creación de una nueva relación entre los humanos. Nos educa.
En las tenebrosas cárceles-tumbas de los gringos, permanecen cinco internacionalistas. Ellos, siguiendo las mejores tradiciones internacionalistas revolucionarias fueron a las entrañas del monstruo a luchar contra el terrorismo y el fascismo.
Su deber con la humanidad los llevó allí donde el peligro y el riesgo son elevadísimos, no regatearon su participación. Fueron fieles a la tradición humanista de Bolívar y Martí…Venezuela, no puede dejarlos solos.
¡Orden del Libertador para los Cinco Cubanos secuestrados por el imperio!
¡Chávez es Socialismo!

16.6.09

TRINCHERAS DE IDEAS Y DE PRODUCCIÓN

El Socialismo es un sistema que tiene requerimientos indispensables, económicos, sociales, políticos, ideológicos, culturales, que abarcan a toda la sociedad, que demandan ser hegemónicos, sustituir la hegemonía capitalista.
En una revolución que arriba al poder desde la lucha armada, que derrumba al Estado y a la legalidad capitalista, los requerimientos son problemas de construcción de la nueva hegemonía.
Ahora bien, una Revolución Pacífica, que convive con el capitalismo, debe buscar vías inéditas para construir la nueva hegemonía.
La convivencia con el capitalismo, con sus leyes, con su cultura, es un obstáculo inmenso para la construcción del Socialismo, pero es una realidad de las Revoluciones Pacíficas. Allende sucumbió a esta realidad: el capitalismo arrinconado, viendo sus privilegios cuestionados, pasó a su fase de fascismo, y así resolvió el estancamiento que padecía aquel proceso.
En la Revolución Bolivariana la búsqueda es intensa, hemos acertado en lo principal, en las decisiones que marcaban rumbo, la posibilidad socialista se ha preservado, y hemos ido más lejos que cualquier ensayo similar.
Sin embargo, es imperativo que encontremos el rumbo, que clarifiquemos la teoría, tenemos suficiente experiencia, son variados los intentos prácticos de construcción, es hora de racionalizar esa práctica, de reflexionar sobre ella, de construir nuestra teoría que guíe los pasos futuros. Veamos.
La situación de la Revolución Pacífica es de guerra silenciosa: el Socialismo, enfrentado a un sistema establecido, el capitalismo. De aquí que todos los pasos deben estar enfocados en esta realidad, ser combates de esta gran guerra.
Dos aspectos deben tener nuestras acciones: uno, el principal, entender que es en la conciencia donde se decide la batalla, el otro, igual de importante, que es la economía, la que sustenta la conciencia. Con estos dos pilares podemos guiar las acciones.
Por eso, antes que el aspecto económico de la economía, debemos preguntarnos por su aspecto formador de conciencia: ¿A cuál conciencia sirve? Esa es la pregunta central de la economía revolucionaria.
La mayor arma del capitalismo en esta guerra es su espiritualidad que permanece intacta, pero también su entramado económico, su sistema, que está incólume e intenta ahogar las formaciones que aisladamente forcejean por zafarse de sus leyes.
Las nuevas unidades económicas deben participar en esta lucha inédita, de cuerpo a cuerpo con el capitalismo y el mercado.
Pero la Revolución debe entender que el enfrentamiento es de sistemas, que no se decidirá en unidades económicas aisladas, en esta guerra triunfa quien imponga su sistema. La lucha es profunda y total, no hay, no puede haber convivencia, el capitalismo siempre y en todos los campos intentará agredir a las formaciones socialistas.
De allí que las unidades económicas socialistas deben ser instrumentos de esta gran batalla, sus trabajadores deben estar concientes de su papel en la primera línea de combate, la fábrica debe ser escuela de Socialismo, ejemplo de la nueva relación, y foco de denuncia del capitalismo, en resumen, trinchera de ideas y de producción.
¡Chávez es Socialismo!

15.6.09

LAS TRES MUJERES

Érase una vez, tres mujeres que vivían en un lugar del planeta de cuyo nombre no quiero acordarme. Las tres mujeres deseaban tener hijos.
La primera, rogaba a Dios por un hijo, pero no quería trato con hombre.
La segunda, elevaba sus plegarías a Dios para engendrar, pero no quería sufrir los dolores de parto.
La tercera, rezaba todo el día pidiendo salir sólo medio preñada.
De esta manera y con estas voluntades iban pasando los días de las tres mujeres…
Al cabo de unos años, pasó un circo por el pueblo de las tres mujeres, y después de nueve meses, las tres tenían hijos, las tres habían sufrido dolores de parto, las tres conservaban gratos recuerdos de la visita del circo.
Moraleja: La naturaleza, la realidad, en última instancia determina la marcha de la vida, o dicho en sencillo, deseos no empreñan.
De este antiguo cuento deberían aprender los que quieren hacer Revolución, los que quieren superar al Capitalismo sin trauma, o mejor, los que quieren parir una nueva sociedad sin dolores de parto.
La Revolución es un hecho natural en la que participa la voluntad de los protagonistas, pero, en última instancia, es la realidad, la naturaleza social, la que impone sus designios.
Hoy, en la Revolución Bolivariana, hay tendencias que se comportan como las tres mujeres. Le ponen condiciones a la marcha del Socialismo. Ruegan por una Revolución, pero al mismo tiempo no quieren relaciones de producción socialistas, es decir, evitan la propiedad social de los medios de producción, inventan diez mil laberintos para no hacer lo que hay que hacer si se quiere una Revolución socialista: que la propiedad de los medios de producción pase a manos de la sociedad toda, única manera de acabar con el absurdo de que unos hombres sean dueños del tiempo de otros hombres, única manera de acabar con el fraude de que unos hombres se apropien del trabajo de otros hombres, única manera de acabar con el trabajo enajenado, única manera de acabar con el Capitalismo. ¡Única manera de hacer una Revolución Socialista!
Elevan plegarías por una revolución, pero no quieren los ineludibles inconvenientes que ella trae, sólo quieren los beneficios, pretenden eludir los dolores de parto.
Rezan todos los días por una Revolución controlada, que sólo sea hasta la mitad, únicamente en ciertas áreas.
Ruegan por una Revolución que beneficie a todos, a los oligarcas apropiadores de lo ajeno, y al humilde despojado.
Sueñan con una Revolución aceptada por los contrarrevolucionarios, a los que llaman a conciliar.
¡Ilusos! Un día llegará un circo, y la naturaleza se impondrá sobre los deseos, la voluntad quedará sometida a la realidad, y habrá que romper los huevos para hacer la tortilla.
¡Sólo el Socialismo salva al pueblo!

14.6.09

LOS FRENTES DE LA GUERRA PACÍFICA

La Revolución Pacífica es una vía inédita de Revolución, en ella casi todo está por descubrirse. No obstante, algo hemos aprendido en el camino y en la memoria de otros procesos.
Sabemos que la Revolución Pacífica sólo en apariencia se desarrolla dentro de los límites de la democracia oligarca, en realidad es una guerra con sordina, donde la oligarquía usa la legalidad por ellos construida como trinchera y vía de escape.
La oligarquía tiene su objetivo militar muy claro: derribar al gobierno revolucionario. Y en ese empeño se vale de todo, su única ley es: cualquier acción para tumbar al gobierno es legítima.
Entonces no debemos engañarnos, estamos en medio de una guerra, y las leyes de la guerra son de gran utilidad para comprender el momento.
La guerra es un todo, la unidad del todo es fundamental, pero los diferentes factores adquieren importancia de acuerdo al desarrollo de la contienda. En un momento las municiones pueden ser vitales, en otro el alimento o el transporte, en otro tomar una colina o una buena retirada puede marcar el triunfo, hasta el divertimento tiene su importancia y su momento.
Determinar la marcha de los acontecimientos bélicos es importante para conocer la importancia de cada factor y mantener la unidad del todo.
En los últimos días el campo revolucionario ha cambiado: una vanguardia, que podíamos llamar económica, ha realizado un avance audaz, se han socializado unidades económicas que pertenecían a la oligarquía.
Si de una guerra convencional se tratara, esto equivaldría a una ofensiva de los “tanques” revolucionarios.
Aplaudimos las medidas que marcan las intenciones de la dirección revolucionaria de ensanchar la Zona Socialista. En ese momento, uno de los factores que adquirieron importancia fueron los obreros convertidos en tropa que desarrolló la maniobra: tomaron las lanchas, las plantas de inyección de gas, las tierras, etc., hubo despliegue de logística, se cumplieron las órdenes, la disciplina funcionó, la clase obrera dio muestras de preparación para la batalla.
Ahora los tanques penetraron profundo en territorio enemigo, pero es necesario apoyarlos con otros factores. Veamos.
En este momento toma importancia vital el factor ideológico: la ofensiva de nuestros tanques, las socializaciones tienen que ir acompañadas de solidez ideológica, las medidas deben ser explicadas con igual o mayor eficacia que la desplegada en su ejecución y planificación.
Es necesario desplegar una ofensiva que supere la mentalidad economicista y clientelar que aún perdura, las diferentes instituciones del gobierno, los ministerios, el partido, las organizaciones de base, deben incorporarse a la ofensiva que se inicio con las socializaciones. Es necesario acercarlas a las masas, explicar su importancia.
De poco valen esas medidas sino se traducen en elevación del nivel ideológico de las masas, de su conciencia del Deber Social, de su capacidad para participar en la Guerra Pacífica.
Es una buena oportunidad para ejercer la política: el Partido debe bajar un material que motorice esta discusión en sus organismos, los Consejos Comunales deben participar de esta discusión, los sindicatos deben hacer política.
¡Chávez es Socialismo!

13.6.09

LOS PELIGROS DE LA COSTUMBRE

Cuando una Revolución avanza aparecen los enemigos que obstaculizan el camino. Son de varios tipos, los hay evidentes y existen los solapados, estos son los más peligrosos, no se detectan con facilidad, actúan en las sombras del alma.
Uno de esos enemigos es la costumbre y, más que la costumbre, las estructuras que crea la costumbre. Estas estructuras edificadas por la costumbres están presentes en todas las clases sociales, los marginales la tienen, la clase media también, pero donde más importancia adquieren es en la Clase Obrera, fundamental para consolidar a la Revolución. Veamos.
La Clase Obrera tiene siglos luchando contra el patrón, ha perfilado estructuras adaptadas a esta lucha: los sindicatos y sus líderes están perfectamente adaptados a este escenario.
En esos sindicatos ser honesto era y es ser revolucionario, un líder sindical que no pactara con el oligarca valía mucho, un sindicato que arrancara al burgués la mayor cantidad de plusvalía y mejores condiciones de explotación, cumplía con su deber, para eso fue creado.
Pero llegó la Revolución y comenzó el avance hacia el Socialismo, que es la liberación del obrero. Los requerimientos son otros: la Clase Obrera tiene otras posibilidades y otros compromisos, ahora no es suficiente las luchas de la costumbre, no es suficiente luchar por un aumento acá y una reducción allá.
La tarea, el reto de ahora, es luchar por construir el Socialismo, que es el papel histórico de la Clase Obrera, que es nada menos que la salvación de la humanidad. Ya sabemos que el capitalismo es el camino hacia el infierno, y el Socialismo, que sólo puede ser construido con la participación decisiva de la Clase Obrera, es la liberación de la humanidad de la espiritualidad suicida del egoísmo.
En esta nueva situación, en esta posibilidad de avance, aparecen los peligros de la costumbre. Cuando podemos plantear a la masa obrera consignas altruistas, nos limitamos, por la costumbre, sólo a la comodidad de las consignas de siempre: ¡suban aquí, denme acullá, más de esto, menos de aquello!
El deber de los dirigentes de la Clase Obrera, es plantear las consignas que nos lleven al Socialismo, acompañar al Comandante en la práctica. También luchar por las reivindicaciones, velar por el bienestar de los obreros, pero entendiendo y haciéndoles entender que nunca, bajo ningún gobierno capitalista, serán tan libres para luchar por una mejor vida, serán escuchados, queridos y considerados, como lo son ahora.
Haciéndoles entender que nada justifica perder esta oportunidad histórica de avanzar hacia el Socialismo, que el principal deber de los obreros, de sus líderes, es proteger la posibilidad socialista, que nunca había estado tan cerca, ni tan fuerte.
Un cambio así en la conducta, necesariamente, producirá un cambio en las estructura y en las costumbres, de esa forma la Clase Obrera marcará el camino para el resto de la sociedad.
¡La humanidad cuenta con la grandeza de la Clase Obrera Venezolana!
¡Chávez es Socialismo!

12.6.09

EL EDIFICIO

Aquella sociedad perdida supuso su felicidad en la construcción de un edificio émulo de Babel. Todos obraron el deseo. Se formaron tres cuadrillas entusiastas.
La primera decretó que el edifico sería autóctono para ser bueno, no se parecería a nada hasta ahora existente.
Y fueron febriles al campo, reclutaron entusiasmos, acopiaron material y comenzaron con furia. A las dos semanas tenían cuatro pisos construidos, estaban altos, desde allí se sentían seguros. Ese era el camino. La práctica era maestra incomparable. Esta es la práctica sin teoría.
Otra cuadrilla dijo, “sin teoría de edificios no hay práctica de edificios”, y se fue a la biblioteca a estudiar, aprendió ingles (los mejores libros están en ingles), aprendió ruso para analizar las construcciones en su idioma original, fundó laboratorios y universidades para ilustrarse en edificios.
Los miembros de esta cuadrilla dictaban charlas, ganaban premios, publicaban libros. Esta es la teoría sin práctica.
La tercera cuadrilla estudió en la misma biblioteca. La teoría que allí aprendía en la mañana, en la tarde la ensayaba en el campo, adaptaba los conocimientos al terreno de construcción.
Lo fundamental de la experiencia universal lo conocía y no lo desdeñaba. Sabía que un edificio alto lleva bases profundas, concientes que el edificio debe ser propiedad de todos para que todos se sientan motivados en su construcción, que hay que estar alerta con los enemigos de edificios.
Muchas cosas sabían y muchas cosas aprendieron en la práctica, esos conocimientos nuevos los escribieron para uso de generaciones futuras. Esta es la praxis, la teoría guiando a la práctica y a la vez aprendiendo de ella.
Así pasaron los años y más, y llegó la hora de presentar los resultados.
La primera cuadrilla, la febril, la de la práctica, presentó su informe en la televisión con bombas y serpentinas, dijo: “hemos obtenido un gran triunfo, hemos construido quinientos ochenta y tres pisos, ninguna sociedad del mundo ha alcanzado tamaña hazaña. Sólo hemos tenido un pequeño problema: los pisos del quinto al octavo lo hemos construido muchísimas veces y se derrumban al cabo de unos días, no sabemos por qué. Pero, confiamos resolver ese fenómeno. En las reuniones de la cuadrilla lo tratamos hasta la madrugada”.
A continuación mostraron sus manos callosas y sus ojeras de trasnocho.
Fuertes aplausos y quedó registrado que el edificio no pasó del cuarto piso.
A continuación la cuadrilla de la teoría mando una delegación pequeña, el resto estaba estudiando.
Después de cinco horas de conferencia mostraron el terreno donde pensaban hacer el edificio más alto del universo.
Quedó registrado: un bello terreno, ningún piso y una conferencia brillante.
Por último le toco el turno a la cuadrilla de la Praxis. Esta presentó un informe corto:
“Adaptamos el conocimiento universal a las condiciones del terreno, la teoría alimentó a nuestra práctica, la práctica nutrió el conocimiento, corregimos errores, inventamos nuevas formas, así superamos el pasado apoyados en él. El edificio tiene doscientos pisos, es el más alto de la galaxia”.
¡Socialismo es Praxis”
¡Chávez es Socialismo”

11.6.09

LA PARADOJA

El estudio de la relación de lo local con lo universal puede parecer una distracción académica, ejercicio de teóricos sin oficio, pero no es así, en esta relación va la vida de la Revolución, y por tanto su estudio es de vital importancia.
Si no se establece una relación socialista, esto es, elevar la visión de lo local hasta lo universal, entonces, en estas condiciones, lo que hagamos en lo local, sea barrio, comuna, consejo comunal o fábrica, estará signado por la fragmentación, será fuente de egoísmo y favorecerá a la causa capitalista.
Se produce de esta manera la situación paradójica de que mientras más éxito podamos tener en la gestión local, más agua llevamos a la cultura, a la psiquis que apuntala al capitalismo. En otras palabras, la Revolución estará creando a sus propios sepultureros.
Esta paradoja puede explicar derrotas y victorias electorales que de otra manera serían inexplicables. Nos afirma la importancia de la Conciencia del Deber Social, y el valor de crear las condiciones materiales que la soporten.
Sin una identificación fuerte entre lo universal y lo local, sin la comprensión por parte de lo local de los asuntos universales, la movilización ante los problemas que se escapen al mezquino ámbito local será floja, la movilización sólo se dará por lo local, por el agua que faltó, por el asfaltado, por la reivindicación en la fábrica, pero no por una elección donde la Revolución puede ceder espacio a la reacción, ni por las amenazas de magnicidio o las agresiones gringas.
En contraste, si la descomunal fuerza de miles de organizaciones locales se enlaza en una gran fuerza social, con visión nacional y universal, capaz de movilizarse por objetivos políticos altruistas universales, entonces la Revolución contará con una defensa que disuadirá cualquier intento de torcerla.
Además, esta fuerza social que participa de la solución de los problemas locales, al tener conexión con el estudio y solución de los asuntos nacionales, estará integrada a la sociedad, y allí reside el empoderamiento del pueblo, el verdadero Socialismo.
Debemos tener en cuenta que convivimos con la ideología pequeño burguesa y que su tendencia a evitar la integración de la sociedad está presente en todas las soluciones que propone y en todas sus acciones.
Intenta sabotear desde la formación del partido hasta la economía centralizada, intenta sabotear cualquier asomo de integración social.
La Revolución necesita derrotar las veleidades pequeño burguesas y consolidar la ideología revolucionaria. Esta necesidad hace imperativo construir una hegemonía de la Propiedad Social de los medios de producción como soporte de la Conciencia del Deber Social, y un tejido organizativo social y político que integre a la sociedad, que vaya desde la célula más pequeña, desde el capilar más alejado hasta el centro nacional.
Sólo así restituiremos a la sociedad, fundamento del Socialismo.
Podemos decir que la batalla por el Socialismo es la batalla por la integración de la sociedad, y esa batalla tiene como pilar el elevar lo local hasta lo universal.
¡Chávez es Socialismo!

10.6.09

ELEVAR LO LOCAL

Lo local, confinado sólo a lo local, es contrarrevolucionario. Lo local, unido a lo universal en un tejido social y político, es una fuerza revolucionaria formidable. Veamos.
El Socialismo es devolver al hombre y a la sociedad su condición social. Hacer del hombre un verdadero ser social y, por tanto, hacer de sus organizaciones, organizaciones sociales.
El capitalismo es en esencia la fragmentación de la sociedad, el convertir al hombre en náufrago, en un aislado, un solitario. Por supuesto que sus organizaciones serán fragmentadoras, aisladoras, barreras para la comunicación.
El capitalismo, para funcionar, para justificarse, necesita el ambiente egoísta, la guerra de todos contra todos, la competencia. Esa es su razón de ser, su visión del mundo.
La Revolución debe, so pena de perecer, de ser capturada, modificar radicalmente la visión del mundo propia del capitalismo, debe emprender acciones que reconstruyan el tejido social, y para esto es principalisimo elevar lo local al nivel universal. Establecer relaciones políticas, sociales, económicas, organizativas y espirituales desde la base hasta el nivel nacional.
Las organizaciones capilares deben conocer las causas profundas de sus males y las soluciones radicales, convencerse que su enemigo es el sistema capitalista y que la solución es el Socialismo.
Siendo así, deben ser unidades muy eficientes en la solución de los problemas locales, pero también eficientes en la lucha por la construcción del Socialismo y su defensa. Capaces de movilizarse por objetivos políticos que vayan más allá de los mezquinos contornos de su aldea existencial, capaces de ver y sentir el mundo, y de actuar para modificarlo.
Entre las unidades de base y lo nacional debe existir un tejido, una comunicación, debe fluir la información en los dos sentidos.
Así es una organización socialista: le da poder al pueblo, el poder de decidir en lo local, pero también en lo nacional, de tener visión social. Es diferente a la organización local que propone la burguesía, que no engarza las organizaciones de base con lo nacional, no les da sentido universal.
Entonces las organizaciones de base, sean Consejos Comunales, Comunas, Mesas, sin formar parte de un tejido nacional que termine en una Asamblea Nacional, son elementos disociadores, desintegradores, efímeros, fomentadores de una especie de egoísmo colectivo, y por lo tanto contrarrevolucionarios.
Las revoluciones pacíficas tienen en la ideología pequeño burguesa un principal enemigo, deben estar alertas de las proposiciones que de ella emane.
Siempre evaluar si son fragmentadoras o son integradoras, si son socialistas o son capitalistas.
La función principal de la pequeña burguesía en las Revoluciones Pacíficas como la nuestra, es desviarlas, extraviarlas, evitar que integren a la sociedad, estimular la fragmentación que debilita a las revoluciones y prepara el zarpazo final. Basta revisar la historia reciente para confirmarlo, sus propuestas siempre son desmolivizadoras y desintegradoras, minan los dos pilares fundamentales de la Revolución.
¡Socialismo es integración y movilización!
¡Chávez es Socialismo!

9.6.09

LA VIOLENCIA

Como consecuencia del Grano “La seguridad de Chávez”, donde exponíamos la siguiente idea: si los oligarcas desesperados le tocaban un pelo a Chávez habría combate, y el combate así desencadenado sería altamente cruento, y que el objetivo de la ira popular desencadenada por el asesinato de la esperanza, serían los oligarcas y el capitalismo. Que si se atrevían, entonces cualquier ataque a los oligarcas, desde el ajusticiamiento hasta la confiscación, sería legítimo.
Como consecuencia de ese grano, fuimos calificados como incitadores de la violencia. Sobre esa calificación nos permitimos algunos comentarios.
No vamos a responder la acusación a nivel personal, creemos que si la derecha, en sus diferentes matices, desde Pastora Medina hasta Leopoldo Castillo, nos ataca, eso nos indica que estamos en el camino correcto.
Queremos comentar desde la política. Veamos.
La lucha de clases en Venezuela ha alcanzado niveles inéditos. Los capitalistas aparecen cada día en la prensa dando muestra del deterioro del sistema que defienden.
Zuloaga, por ejemplo, el dueño de Globovisión que ahora quiere aparecer como defensor de los pobres, es develado mostrando sus privilegios: va los fines de semana a África a cazar “piezas mayores”, vive en mansión y tiene carros para botar para el techo.
Todo eso no es producto de su trabajo, ya sabemos que trabajo no hace oligarcas, es producto del robo de lo que pertenece a la sociedad.
Se les cae el concepto de libertad de expresión, queda claro que la libertad de que nos hablan es la libertad para defender sus groseros privilegios y para engañar al pueblo.
Esta agudización de la lucha de clases, este descubrimiento que hace el pueblo de cómo viven los oligarcas, de su acumulación de riquezas que pertenecen a la sociedad, este despertar horripila a los oligarcas, los hace perder la sensatez, y apelan a medidas desesperadas: el magnicidio.
El magnicidio es una amenaza oligarca, la historia dice que con él tratan de resolver lo que ya no pueden resolver por el engaño, ejemplos sobran en nuestro continente.
En esta situación, frente a un país que avanza hacia un mundo mejor, los oligarcas elevan el nivel de tensión de la lucha de clases proponiendo magnicidio.
Con esa agresión brutal contra el pueblo, qué esperan, qué otra cosa puede suceder diferente a la que vaticinamos, qué otra reacción esperan. ¡No hay otra! Frente a la agresión oligarca temblará la tierra, elevaremos la lucha de clases a los niveles máximos.
Habrá combate y habrá violencia. Ellos con su magnicidio la incitarían.
Pero, la situación de violencia se puede evitar. Empecemos por los partidos y los intelectuales de derecha condenando el magnicidio: Leopoldo Castillo, Pastora Medina, Zuloaga, Cisneros, Poleo, Rafael y Patricia, Leopoldo Lopez, Capriles Radonsky, Julio Borges, Ravell, Orlando Urdaneta, Fernando Ochoa, Teodoro, Ramos Allup, Planas, Carlos Blanco, los 2D, los sindicatos de derecha, etc., firmando un comunicado condenando el magnicidio, que convenzan a su base social disociada, que comiencen a desmontar el origen de la violencia.
¡Con Chávez todo, sin Chávez nada!

8.6.09

¿A QUÉ VINIERON?

Hace pocos días se reunió en Caracas un equipo de fascistas internacionales, el grupo estaba completo, lo formaban intelectuales, plumíferos, agentes de la CIA , politiquillos, oportunistas. Debatieron durante dos días, montaron su espectáculo, dijeron lo que tenían que decir, provocaron y se fueron.
¿A qué vinieron?
La pregunta es necesaria, es importante, más allá de la guachafita, averiguar sus intenciones: ¿para qué el cedice, instrumento convicto y confeso del imperio en su lucha contra la Revolución y contra Chávez, monta este evento? Intentemos respuesta.
La reunión de estos fascistas en Caracas tenía como objetivo central legitimar las ideas capitalistas, apoyar la salida cruenta, esbozar el programa de derrocamiento de la Revolución que el imperio activa contra nosotros, justificarlo. En el desarrollo del encuentro se evidencia esta intención. Veamos.
Primero Vargas Llosa, sin duda el de más prestigio de los invitados, tenía como tarea afincar las ideas que sustentan al capitalismo, revisemos sus palabras en el foro:
“El camino del progreso no es el camino del colectivismo, no es el camino del estatismo, no es el camino de la propiedad social”.
Sabe lo que dice, se refiere a uno de los pilares del Socialismo, la Propiedad Social, y lo hace en momentos en que la Revolución avanza hacia la socialización.
Después vargas da otro paso importante para el proyecto gringo: desprestigiar la democracia. Aquí demuestra su carácter fascista.
Acerca del pueblo latinoamericano, el escritor dice:
“Sigue equivocándose, no sabe pensar, tiene una cultura política frágil y transitoria, y para colmo sus decisiones electorales reflejan su profundo subdesarrollo”.
“Yo creo que en muchos de esos desaciertos electorales lo que se expresa es un profundo subdesarrollo latinoamericano y la frustración y el desencanto de unas mayorías defraudadas”.
Así cumple su papel: propone capitalismo y deslegitima al Gobierno de Chávez diciendo que el pueblo es subdesarrollado y no sabe pensar, por tanto alguien debe corregir sus errores.
De esta manera queda libre el camino para plantear la solución, de eso se encarga Plinio Apuleyo, a éste se la va la lengua y declara abiertamente lo que estaba reservado para los cenáculos. Es necesario resaltar que esta declaración alarmante, alertante, sólo la reseña Últimas Noticias. Veamos la solución que propone Plinio Apuleyo y el cedice:
…“cree que cesará la demagogia como pasó en Chile, con lo que quedará en desuso el discurso populista y de izquierda que tanto atrae a las masas”.
La declaración casi no requiere explicación, es una invitación clara a una “terapia de choque” tipo pinochet, al fascismo.
Estos dos voceros del fascismo continental cumplieron su papel, los demás sólo adornaron las jornadas. Y si todavía quedaron dudas de las intenciones del encuentro, trajeron a Joaquín Lavin, asesor de pinochet, su sola presencia es un mensaje de lo que están planeando los capitalistas.
Por Venezuela, estaban los privilegiados y estaba ledezma, esa asistencia indica el nivel de alianzas que los empresarios tienen con el sector político.
¡Esta vez no habrá impunidad!
¡Chávez es Socialismo!

7.6.09

EL DÍA QUE ASESINARON A UN PUEBLO

“Nadie es una isla, completo en sí mismo; cada hombre es un pedazo del continente, una parte de la tierra; y si el mar se lleva una porción de tierra, toda Europa queda disminuida, como si fuera un promontorio, o la casa de uno de tus amigos, o la tuya propia; la muerte de cualquier hombre me disminuye, porque estoy ligado a la humanidad; y por consiguiente, nunca preguntes, por quién doblan las campanas, doblan por ti”.
Tomamos este fragmento del poema de Donne, porque sólo la poesía puede expresar lo que sentimos: el vértigo cuando alguien nos llamó para decirnos que en el Congreso Nacional se atacaba a la columna que condena al magnicidio, que alguien allí censura la columna antes que condenar el magnicidio, que la tilda de incitar a la violencia, que ignoran al magnicidio y piden la cabeza de la columna.
Nos dijimos: “son los tristes signos de los tiempos, en eso nos hemos convertido, contra eso luchamos, ahora con más fuerza, porque la peste emocional, la enfermedad que padecemos, amenaza el alma que sostiene la existencia”.
Los pueblos pueden ser asesinados, quién niega que con Allende murió Chile, o Panamá con Torrijo, o que en La Higuera murió un continente.
Los pueblos pueden ser asesinados, y ese día que la noche cubre la tierra, cuando se abre el cielo y vomita el alma, ese día marca la vida, y el pueblo, tarde o temprano, se transforma en ciclón incontenible que emprende una gesta que dura cien y más años. Siglos son teñidos por la sangre del grito.
Quién niega que el ¡Ay! del Mariscal de Ayacucho aún retumba en la historia nuestra, quién duda que el golpe que mató a Trotsky también derrumbó a la Unión Soviética. Quién sabe qué pasará en Chile cuando Allende despierte y vuelva a La Moneda. O cuando Fabricio baje del Campamento Venus.
Los pueblos pueden ser asesinados, pero no se vencen.
Aquí en Venezuela los oligarcas manipulan el alma, todos lo sufrimos, están transformando al país en fríos, calculadores, en rebaño. Ya no hay excesos del humano, sólo quedan los excesos de la bestia.
Se amenaza de magnicidio, de asesinar al pueblo, y todos reaccionamos como si de una partida de ajedrez se tratara. Un comunicado, uno más, pretende responder la afrenta, el buen comportamiento no se ve perturbado.
Nadie se sale del cauce, ningún Consejo Comunal cierra una calle como protesta por el asesinato posible, la vida de un hombre bueno, que intenta ayudar, vale menos que la falta de agua por unas horas.
Ningún diputado da una bofetada a la ignominia que se presenta ante la cámara, todos piden la palabra y hablan bien comportados, repiten el discurso que repitieron ayer, no hay exceso, todos perdimos la humanidad, pero ganamos buenas costumbres.
Los sindicatos piden, pero no se indignan frente a la posibilidad de asesinato, no amenazan con parar nada.
Nadie quiere correr riesgos.
Nosotros nos sentimos complacidos de ser acusados de incitar a la violencia.
¡Chávez!