4.7.09

CERRAR LA BRECHA

El sistema capitalista norteamericano, desde la misma creación de las nacionalidades, ha dominado a la América. La dominación la ha ejercido de variadas formas.
Alguna vez lo hizo a través de “hijos de putas”, como ellos mismos, con desfachatez, denominaban a sus dictadores.
Cuando esa modalidad de dominación se agotó, pasaron, en complicidad con la socialdemocracia, a dominar usando las democracias oligarcas, que se basan en un sistema de elecciones que distraen al pueblo con la ilusión de cambio cada cuatro o cinco años. De esa manera la sociedad vive siempre interesada en elecciones que la fragmentan, en las que sólo pueden triunfar candidatos apoyados por el gran capital, se forma así una estructura de partidos políticos inocuos para el sistema y un pueblo cretinizado en la farándula electoral.
Ese sistema de dominación les funcionó en el continente por más o menos cincuenta años, ahora bien, el sistema presentó una inmensa brecha. Veamos.
En 1998 salió electo Hugo Chávez, un candidato fuera de la subordinación al sistema. Las alarmas sonaron, con él se intentó de todo, desde el halago hasta el golpe, pero nada funcionó, al contrario, el proceso y su líder siguieron radicalizándose: se declaró el carácter Antiimperialista, el carácter Anticapitalista y Socialista de la Revolución Bolivariana.
El ejemplo cundió por el continente, y surgió Evo, y Ortega, y Correa. El cerco de dominación se rompió, ya no era hermético.
Se formó la ALBA, se unieron nuevos países, las simpatías de la América se movieron hacia su propio corazón, el norte sufrió revés.
Pero no se puede herir a una fiera sin esperar enfrentarse a las babas del diablo.
Y el zarpazo vino.
El imperio detectó que la fortaleza de las Revoluciones Pacíficas, que surgían, que llegaban al poder dentro de las elecciones oligarcas, tenían necesidad, sucedían con un líder, que ese era su punto fuerte y también su debilidad, que era hacia él que debían enfilar sus cañones. El objetivo era el líder.
Necesitan cerrar la brecha que se abrió en su sistema de dominación. Tres niveles tienen en este empeño.
Uno, impedir la reelección, a ese primer nivel se enfrenta Zelaya, esa es la explicación de la irritación de la derecha hondureña por la consulta sobre la constituyente, les aterra la remota posibilidad de reelección de Zelaya.
Segundo nivel, golpes de estado, sabotajes, debilitamiento de mil maneras, a ese nivel se enfrentan Evo y Correa.
Tercer nivel, magnicidio, golpe cruento fascista, tipo Pinochet. Este nivel está destinado para el foco central de la desestabilización del sistema de dominación imperial en su patio trasero.
Los gringos piensan que extirpando el foco, la insurgencia quedará debilitada y será posible restaurar su dominación, cerrar la brecha en el muro.
Para nosotros, dos tareas del momento están claras: unidad en torno al líder, defenderlo como garantía de profundizar al Socialismo, única manera de superar las dificultades que padecen los humildes.
Fortalecer nuestro internacionalismo, sólo unidos los pueblos insurgentes podremos enfrentar al imperio.
¡Chávez es Socialismo!
¡Con Chávez todo, sin Chávez Nada!

3.7.09

LOS HALCONES VIENEN DEL NORTE

Un presidente que una madrugada es arrojado en pijamas en el aeropuerto de un país vecino, nos indica que los halcones levantaron vuelo. Y vienen del Norte.
En Honduras despliegan y justifican la estrategia para la América: ya las elecciones no son suficiente muro para contener los cambios revolucionarios y los pueblos consiguen grietas por donde colar su rebeldía.
El ejemplo de Chávez, la Revolución Pacífica, irrumpe en el letargo, levanta al continente y lo hace andar.
El imperio detectó que debe ir contra los líderes de las Revoluciones Pacíficas, así decapitarán los procesos. Lo harán de cualquier forma, impidiendo las reelecciones, con el magnicidio, o por cualquier otro medio.
En el continente se libra una feroz lucha de clases y el centro está en nuestro país, aquí se decide la suerte del continente y de la humanidad.
La oligarquía nacional ya muestra su juego: se pliega a la estrategia imperial y justifica una arremetida golpista contra la Revolución Bolivariana.
Leamos lo que dice el editorial del periódico “El Nacional”, instrumento descarado del golpe que se fragua:
En suma resulta fácil para los venezolanos entender, más no justificar, la desesperación de los hondureños para actuar y quitarse de encima un futuro socialista del siglo XXI que, como ocurre aquí, nada tiene que ver con más democracia, mas participación social o menos corrupción, sino más restricciones, más decretos dictatoriales y más personalismo.
Otro columnista de menor peso dice:
Avergüenza que haya sido una pequeña nación centroamericana la que haya tenido la lucidez y el coraje de ponerle el cascabel al gato: frenar en seco al neo imperialismo bolivariano (…)
Marianela Salazar, vocera oligarca escribe:
Hugo Chávez pudo meterse con sus hombres armados en los asuntos de Honduras ­para imponer los cambios revolucionarios que pretende instaurar en todo el continente­, gracias a la endeblez e indigencia mental de un presidente como Manuel Zelaya.
Queda claro: lo de Honduras es con la intención de truncar el ejemplo de Chávez, frustrar la ola libertaria que arropa al continente. Aquello no es un golpe aislado, es el vuelo tenebroso de los halcones que vienen del norte.
¿Qué hacer?
El imperio, que como decía el Che tiene buen olfato para detectar a sus enemigos, nos da la clave: en estos procesos de Revolución Pacífica los líderes son indispensables, por eso son objetivo del imperio.
Entonces, el primer componente de la resistencia a la ofensiva del norte es la unidad alrededor del líder, debilitar al líder es ponerse al lado de la estrategia del imperio.
El segundo componente es la organización de combate del pueblo y del Partido. Se deben activar ¡ya! los organismos y las directrices para el combate que se avecina.
El tercero es la Movilización del pueblo. Que el enemigo sienta que si se atreve la rebelión se extenderá como polvora por el continente.
¡Chávez!

2.7.09

LEGITIMIDAD

¿Cuándo un proceso político es legítimo? ¿Cuándo tiene legitimidad?
La pregunta es muy importante, y más importante aún es su respuesta, de ella dependerá el soporte de las acciones políticas.
El asunto ha tomado mucho auge con los últimos acontecimientos en Honduras.
De allí surgen muchas preguntas: ¿Por qué y para quién el 19 de abril de 1810 fue legítimo? ¿La Rebelión de José Leonardo Chirino, fue legítima? ¿Por qué el golpe del Coronel Hugo Trejo fue ilegítimo? ¿Y el Golpe del 23 de Enero fue legítimo? ¿Por qué y para quién el 4 de febrero fue ilegítimo, y para quién fecha memorable? ¿Por qué el golpe contra Zelaya es ilegítimo para nosotros, y legítimo para los escuálidos del continente?
¿Cómo entender el problema? ¿Cuál es la respuesta? ¿Dónde ubicarse?
Lo primero que salta a la vista es que la legitimidad de un suceso político trasciende al hecho. La legitimidad depende del momento histórico y de los intereses de clase que allí se disputen, de los intereses que lo motoricen.
Los eventos que obedecen a los intereses de clases revolucionarios, los que intenten superar al capitalismo, siempre estarán impregnados de futuro, de redención, de vida, y siempre serán legítimos…para nosotros.
Los acontecimientos que obedecen a los intereses de las clases capitalistas, los que intenten mantener al capitalismo, siempre estarán impregnados de pasado, de dominación de una mayoría por una minoría, de desprecio a la vida, y siempre serán ilegítimos… para nosotros.
Es desde este punto de vista que debemos juzgar los movimientos políticos.
Así, a Zelaya lo defendemos, más allá de las formalidades leguleyas, porque es un gobernante al lado del futuro, forma parte del ALBA, de los cambios revolucionarios en el continente, de lo mejor de su pueblo, he allí su legitimidad.
El 4-F es legítimo porque fue movimiento de futuro contra el sistema de miseria espiritual y material que mantenía el pacto de Punto Fijo en coyunta con las oligarquías internacionales.
El 4-F fue un movimiento ubicado al lado de los humildes, continuador de la gran batalla que estos pueblos libran desde la fundación de la nacionalidad, continuador de Bolívar, Zamora, Fabricio. He allí su legitimidad.
Carmona fue ilegítimo porque atentó contra el camino de redención que el pueblo emprendió con la Revolución Bolivariana.
Ahora bien, legítimo no significa que es viable, puede ser legítimo, justo, como el Moncada o el 4f, y ser “derrotado”.
La viabilidad de lo legítimo la da la fuerza, y la fuerza de las revoluciones la confiere el pueblo organizado, movilizado, conciente. En eso consiste la Revolución, en cubrir de pueblo las ideas justas, al Socialismo.
Esa es la tarea principal de esta Revolución nuestra: organizar y movilizar al pueblo, hacerlo conciente y capaz de sostener la posibilidad revolucionaria.
Sólo un pueblo organizado y movilizado tiene la fuerza que hace viable lo legítimo. Pueblo desorganizado, actuando sin dirección, de forma espontánea, es débil y sus energías se disipan posponiendo sus triunfos.
¡La viabilidad del Socialismo la da el Pueblo, Organizado, Movilizado y Conciente!
¡Chávez es Socialismo!

1.7.09

PAISAJE ESPIRITUAL

Todo sistema social tiene un espíritu, dentro de esos límites se mueve la sociedad y los individuos, transcenderlo es revolucionario, o mejor, transcenderlo es la esencia de la Revolución. Es allí la batalla. Veamos.
Lo primero es precisar el terreno donde sucede la batalla.
La cultura de las clases dominantes tiene como objetivo formar un hombre incapaz de insurgir en contra de la dominación. Con tal profundidad instalan en el alma del dominado la cultura de la dominación, que éste es incapaz de pensar, de sentir, de actuar, fuera de los límites de la sumisión a esa cultura.
Es así, en momento de tomar decisiones de ruptura, de aceptarlas, se impone el espíritu oligarca que habita a pueblos y a individuos. Hasta los insurgentes tienden a resolver los dilemas con las reglas, dentro de los límites de la dominación oligarca.
De allí que la Revolución sea un proceso de derrumbamiento del paisaje oligarca, el que acecha afuera y el agazapado dentro de nosotros mismos, muchas veces disimulado, pero siempre evitando dar el salto revolucionario, siempre manteniéndonos dentro de sus límites.
Este peligro es mayor en las revoluciones pacíficas, donde los límites se confunden. Los revolucionarios se pueden ilusionar por las derrotas que han infringido al enemigo oligarca, y en esta alegría olvidan que todavía están en terrenos donde la dominación cultural está intacta: atrapados en el mismo paisaje, los mismos límites, el mismo escenario, con las cadenas y los dardos instalados en el inconciente de los dominados, listos para entrar en acción.
Cuando la Revolución obtiene triunfos dentro de la cultura oligarca, en realidad lo que conquista es la oportunidad, el tiempo para romper las cadenas culturales y psíquicas de la dominación. Estas preparan el escenario, inhiben a la base social de la Revolución, no la dejan actuar en los momentos decisivos.
Entonces los triunfos reales, importantes de la Revolución, son los cambios de conciencia, de cultura, de psiquis, del espíritu de su masa de apoyo. Los demás éxitos son importantes, pero transitorios.
Esta es la clave y el reto para el triunfo de la Revolución: cómo sustituir, con el espíritu de la Revolución Pacífica, el paisaje de la sumisión.
Uno de los componentes para esa sustitución es la presencia del líder, cuya imagen y ejemplo, conectado con lo profundo del alma de la masa, sirve de vehículo a los nuevos valores, al nuevo espíritu, a la construcción del nuevo paisaje.
El otro componente es la Movilización.
El pueblo tiene en la movilización uno de los más importantes instrumentos de aprendizaje de actuación fraterna, de caldeamiento del espíritu socialista, de acumulación para la construcción de un nuevo cuadro. La Movilización debe ser organizada y permanente.
Dejar la movilización popular a la espontaneidad es desarmar de antemano al pueblo frente a la agresión oligarca. Es una concesión imperdonable a las ideologías fantasiosas, y una vía segura para la derrota. La respuesta espontánea es, en el mejor de los casos, táctica, carece de profundidad estratégica.
¡Chávez es Socialismo!

30.6.09

¿ES POSIBLE LA REVOLUCIÓN PACÍFICA?

No sabemos si es posible, de lo que si estamos seguros es que la Revolución es imprescindible para la sobrevivencia de la vida planetaria, y que si se consiguiera hacer pacíficamente muchos dolores se ahorrarían al género humano.
De todo esto surge una pregunta:
¿De quién depende el carácter pacífico de la Revolución?
La Revolución es un enfrentamiento entre dos grandes bloques sociales: el terreno de la confrontación, el carácter de la contienda, depende de la intención de cada uno de los bloques. Veamos.
Los revolucionarios han dado muestras de querer hacer los cambios revolucionarios por la senda de la paz, Allende y Chávez son ejemplo.
La reacción de las oligarquías ha sido cruenta, de Allende salió Pinochet. Y la propuesta pacífica del Comandante Chávez produjo en el campo oligarca golpes, intentos de magnicidio, sabotajes, sin tregua.
La respuesta a la pregunta, de quién depende el carácter pacífico de la Revolución, está clara en la historia: el carácter violento de la Revolución surge de la oligarquía, no de los Revolucionarios.
Las oligarquías no toleran la mínima discrepancia, el Presidente Zelaya es un ejemplo. La oligarquía no le perdonó que se diera la mano con Chávez y sonriera a Cuba, buscaron una excusa y lo pusieron en pijama en país vecino.
Mucho menos toleran a Chávez, o a Evo, que caminan hacia cambios profundos en el alma y la economía de estos pueblos.
¿Qué hacer?
La experiencia histórica nos dice que en las Revoluciones Pacíficas, la oligarquía, tiene la ventaja de la iniciativa para saltar la legalidad a su conveniencia, y la Revolución tiene la desventaja de tener que permanecer dentro de una legalidad burguesa, heredada.
De esta manera, las oligarquías, amparadas en su legalidad, pueden construir agresiones y derrocar a la Revolución Pacífica, que se mantiene armada, pero maniatada frente a la agresión.
Esta es una de las debilidades más importantes de las Revoluciones Pacíficas. De allí parten las agresiones y los condicionamientos mentales que fabrican los medios.
Siendo así, la Revolución Pacífica presenta dos períodos. Uno de calma, en el cual la oligarquía ensaya triunfos dentro de la legalidad, electorales, y simultáneamente construye eventos cruentos. Y otro período de desarrollo de estos eventos cruentos.
Esta es la dinámica del enfrentamiento pacífico: períodos de calma y períodos de desarrollo cruento.
La Revolución debe avanzar en los períodos en que la oligarquía se mantiene en la legalidad, tomar acciones económicas, políticas, sociales, que conduzcan hacia el fortalecimiento del Socialismo, que provean a la masa de razones sagradas por las que luchar.
Y en los períodos de desarrollo del plan cruento de la oligarquía, decretar Excepción Revolucionaria para avanzar con más rapidez, derrotar la impunidad, impedir que regresen a su legalidad.
En los dos períodos es indispensable la movilización popular. Las masas deben organizarse. Tener líneas de mando clara, dirección definida. Conciencia, organización, movilización, son la clave para la Revolución, en su períodos pacífico y violento.
¡Chávez es Socialismo!

29.6.09

LA PELEA EN SU SITIO

Si una Revolución es verdadera tarde o temprano debe dar su batalla definitiva en el y con el trabajo. Entonces los trabajadores serán los protagonistas principales.
Esta Revolución Bolivariana en su avance ha llegado a esa frontera de su madurez. Ahora la lucha se presenta en el terreno de la propiedad de los medios de producción.
El Gobierno Revolucionario, protegiendo los intereses de las grandes mayorías desposeídas, se encontró frente a una realidad: el capital no admite controles, el capital busca siempre cumplir su naturaleza, crecer aun a costa de las mayores crueldades.
Frente a esta realidad, frente a la voracidad insaciable del capital, el gobierno ha hecho lo que hay que hacer: pasar a Propiedad Social lo que en manos de los antisociales estaba perjudicando a todos.
Es así que se socializan fábricas y se insiste en el intento de control de otros niveles de la economía.
Esto significa que el interés de toda la sociedad choca con el interés de los antisociales, o mejor, ahora se evidencia claramente que esos intereses siempre han sido contrapuestos, y está claro de qué lado está el Gobierno Revolucionario, del lado de los desposeídos, del de la gran mayoría de la sociedad.
Ahora bien, los oligarcas, los burgueses antisociales, cuando ven en peligro su sistema de privilegios groseros y creador de miseria para las grandes mayorías, activan sus mecanismos de defensa. Es así que incitan a los trabajadores a participar en la lucha entre la sociedad y los antisociales, colocándose del lado de sus enemigos naturales, los burgueses y oligarcas.
En complicidad con algunos dirigentes estimulan la voracidad inconciente en la discusión de los contratos colectivos, intentan crear perturbaciones sociales en donde apoyar sus planes de derrocar al Comandante y a la Revolución.
Esperan que la crisis global no sea comprendida por los trabajadores y arremetan contra el Gobierno Revolucionario. Hacen planes contando con el apoyo de los trabajadores, piensan que estos se pondrán del lado de sus verdugos, de los oligarcas burgueses.
El dilema para los trabajadores está claro: se colocan al lado del proceso de Revolución, de la construcción de una sociedad que acabe con la apropiación del trabajo por parte de una minoría, del lado de la liberación de toda la sociedad, del camino de la construcción de un mundo viable y feliz, de la grandeza de cumplir con su papel histórico, o se colocan, por buscar algunas mezquinas migajas materiales, del lado de los expropiadores de la Esperanza, de los oligarcas que se enriquecen a costa del sufrimiento y cosificación del resto de la sociedad.
La batalla está en su sitio, en manos de los trabajadores está la oportunidad de dar un gran impulso a la Revolución, pasar a la historia como un ejemplo para el mundo, reeditar las gloriosas jornadas de la independencia, o ser conocidos como el pueblo que quiso ser libre, construirse humano, pero no contó con el apoyo, la comprensión de sus trabajadores.
¡Socialismo es Humanismo!
¡Chávez es Socialismo!

28.6.09

¿QUÉ DECIDE?

La discusión está más viva que nunca. Eso es bueno, se discute a borbotones, de todo, con orden y con desorden, de verdades y de mentiras. Las posiciones se mueven, algunos tocan retirada, otros cavan laberintos, otros usan técnicas aprendidas en canales enemigos.
No podía ser de otra manera, la discusión cuando se trata del destino de los pueblos y de la humanidad, es así, turbulenta.
Pero en esta situación y con ánimo de avanzar, debemos hacernos una pregunta:
¿Qué decide lo que se discute?
Los clásicos dicen que se trata de transformar al mundo, quieren decir: las discusiones son muy importantes, pero será la práctica la que decidirá en última instancia.
Entonces debemos hacernos la pregunta:
¿Cuál es la confrontación en la práctica?
En Venezuela hoy la confrontación es entre dos zonas, la Socialista y la capitalista. Es allí, en esa práctica que se decidirá la contienda, la discusión. Veamos.
La Zona Socialista en los últimos tiempos ha adquirido entidad, personalidad, ha traspasado el ámbito económico petrolero y se ha ensanchado en la conciencia y en la economía.
Esta Zona Socialista se fortalece e inevitablemente choca con la Zona Capitalista, el enfrentamiento sucede en todos los frentes:
El económico, aquí el capitalismo pone trabas para el funcionamiento de las fábricas socialistas, limitaciones en el mercado, reclama patente, bombardea propaganda, y ejecuta tracalerías propias del mundo capitalista.
El político, el campo capitalista intenta hacerse del poder político para desde allí ahogar al Socialismo.
En lo ideológico, conocidas son las campañas abiertas en la que los instrumentos de la oligarquía, como el CEDICE, pero también las televisoras y la prensa, inundan el alma de la sociedad, meten miedo, hablan en contra de la Propiedad Social de los Medios de Producción, manipulan, deforman la realidad, inventan leyes, difunden rumores.
La Zona Socialista, los obreros de esta zona, deben dar respuesta en todos estos frentes. Es fácil deducir que dependerá de esa respuesta el éxito del Socialismo en el enfrentamiento con el capitalismo. Cómo fortalecer la Zona Socialista, debe ser el centro de la discusión y de la práctica de los Revolucionarios.
Las fábricas de la Zona Socialista, deben ser eficaces, en todos los campos, en la producción y también en el combate ideológico y político.
Para eso es importantísimo que estén integradas, que en contraste con el capitalismo, funcionen como una zona solidaria y no competitiva.
En la Zona Socialista es necesaria una organización y una formación especial. Allí debe organizarse y educar a los obreros de tal manera que entiendan la necesidad de producir con eficiencia, sentir y entender que la defensa y la construcción del Socialismo es la tarea más importante de la Clase Obrera. Y esa construcción se inicia en el fortalecimiento de la Zona Socialista, embrión del Socialismo.
De allí que cada fábrica de la Zona Socialista debe ser escuela para sus trabajadores y para la sociedad. Debe ser ariete en la lucha contra el capitalismo.
¡Zona Socialista Amanecer de Socialismo!
¡Chávez es Socialismo!

27.6.09

NATALIA Y MARIANA

Natalia camina despreocupada por las calles oscuras y solitarias de la gran ciudad, va a la universidad a estudiar poesía, después se encontrará con Mariana, su hermana, que llegará esta tarde de Europa al mando de un vuelo de la Línea Aérea del Sur, es piloto y también miembro de un coro lírico.
Piensa invitarla a visitar a los amigos comunes, y ya, a la media noche volverán despreocupadas por las calles silenciosas, oscuras, solitarias, a su casa en el cerro.
Se detiene en la casilla del Consejo Comunal y se inscribe en el trabajo voluntario de este mes, solicita formar parte de las brigadas de vigilancia que se encargan de mantener la zona sin delitos mayores desde hace muchos años. Hay quien piensa que ese trabajo es simbólico, que ya hay poquísimos delitos y ninguno es de sangre, todos son trasgresiones menores, pero la instrucción de la Asamblea Nacional de Gobierno es no bajar la guardia nunca y en ningún terreno, vigilancia permanente siempre.
A ellas les agrada patrullar el barrio, fiscalizar los círculos de estudio, las casas de tareas escolares, el ateneo (que ganó premio internacional de teatro el año pasado), atender a los viejitos, el control de la basura, recibir los reclamos y denuncias de violaciones a las ordenanzas del barrio.
La última vez que hizo este trabajo voluntario, alguien maltrató al perrito de un niño y fue llevado al tribunal del Consejo Comunal, la sanción fue como siempre unas horas de trabajo voluntario. Es verdad, como dicen algunos, que son pocas las violaciones a las ordenanzas, pero se debe estar atento, la vida tranquila y segura del barrio hay que cuidarla.
A Natalia le gusta sobre todo que el acto cultural de los viernes quede bonito, ojalá su hermana no tenga viaje y pueda cantar en el coro lírico.
En diciembre participarán en la cruzada de los Andes en moto, rememorando el viaje del Che y Granados, viajarán de Buenos Aires hasta La Paz…
Llegará el día, o mejor, construiremos el día en que esta historia no sea un sueño, sino el fruto del esfuerzo de todos, llegará el día en que todos saldremos a la calle a querernos como hermanos, a protegernos, ese día llegará, construiremos el tiempo de la solidaridad y el amor.
Llegará el día en que Natalia y Mariana, las Natalias y las Marianas de todos los barrios puedan vivir tranquilas, estudiar para desarrollar todas sus potencialidades, no tener que trabajar por compulsión sino por la alegría de realizar su humanidad en el trabajo.
Ese día llegará, en ese empeño va todo nuestro esfuerzo.
Nada, nadie, nos apartará de ese camino, lo transitamos con alegría y con fe, seguimos las huellas de millones, somos sus herederos, de sus errores aprendemos, de su voluntad nos nutrimos, su sueño es nuestro sueño, terminaremos su obra. A esa construcción estamos obligados, para eso vivimos y por eso somos capaces de morir.
Estamos seguros ¡Venceremos!
¡Por las Natalia y las Mariana, por Chávez, por el Socialismo!

26.6.09

EN QUÉ NO CREEMOS

La discusión es saludable, y más en una Revolución que se enfrenta a dogmas y reformismos con la misma o mayor fuerza con la que se enfrenta al capitalismo globalizado y sus lacayos nacionales.
Ayuda a la discusión decir en qué creemos, ya lo hicimos en anterior grano, y decir también en qué no creemos, lo haremos ahora. Veamos.
No creemos en los ataques a la Unión Soviética, que en realidad son ataques por la banda a la Revolución Cubana y al Socialismo nuestro.
La Revolución de Octubre merece un estudio serio, de allí, de sus errores y de sus grandes aciertos, se deben y pueden obtener útiles enseñanzas para la Revolución hoy.
No es correcto hablar de las crueldades de Stalin sin hablar de la lucha interna feroz que allí se escenificó. No se puede ignorar el pensamiento y la lucha de Trotsky, las polémicas con Rosa Luxemburgo, los intentos rectificatorios de Lenin.
Y sobre todo no se puede hablar de la Unión Soviética, criticar ese proceso, sin hablar, sin estudiar al Che, porque se corre el riesgo de caer en la contrarrevolución, en lugar de fortalecer la opción Revolucionaria.
No se puede ocultar que el Che, años antes de la caída de ese Socialismo, alertó el peligro que corría por su desviación hacia el capitalismo. No se puede obviar la polémica del Che con el sistema económico soviético, con el Manual de Economía de la URSS.
No es honesto criticar el proceso Soviético, sin decir que se derrumba por capitalista y no por Socialista, que lo que le faltó fue más Socialismo.
No creemos en formas de propiedad de los medios de producción distintas a la Propiedad Social administrada por el Estado. Creemos que no hay otra manera de Propiedad Social. Las otras que puedan surgir, proponerse, son formas en el fondo antisociales, y no ayudan a construir Conciencia del Deber Social, fundamento del Socialismo.
Creemos que la economía socialista debe tender hacia la Propiedad Social, que las formas antisociales deben ser toleradas como un mal necesario, nunca presentarse como una formación propia del Socialismo.
No creemos en organizaciones políticas de masas, sin entrelazamiento con organización política de cuadros. Dada las características propias de la Revolución pacífica Bolivariana, tan malo es sólo una organización política de masas, como sólo una organización política de cuadros. La forma organizativa de esta Revolución debe, necesariamente, tener estos dos ingredientes.
No creemos en organización social formada por unidades aisladas, sin construir un tejido nacional que vaya desde las organizaciones capilares, desde los átomos, hasta organismos nacionales. Las organizaciones aísladas son promotoras del egoísmo, por el contrario, el tejido social es soporte para la conciencia de pertenencia a la sociedad, los asuntos de uno son los asuntos de todos.
No creemos en pueblo aislado de la Fuerza Armada, o de los demás pueblos del mundo. No creemos en nacionalismos hipócritas, que en el fondo son base para el fascismo y la entrega al imperio.
¡En Chávez Creemos!

25.6.09

EN QUÉ CREEMOS

Son tiempos de definiciones claras, es hora de fijar posiciones sin ambigüedades, llegó el momento de reafirmar en qué creemos:
Creemos en el Comandante Chávez: las revoluciones, los pueblos en Revolución se resumen en un hombre. Así ocurrió con la Revolución de Independencia, la Soviética, la China, la Cubana, la Revolución del Congo. Impensable una Revolución sin un líder.
La necesidad del líder nace de la dinámica de la dominación que fragmenta y se ejerce, a todos los niveles, encarnada en una figura individual.
Los líderes surgen de las entrañas del pueblo, por múltiples causas y circunstancias: su arrojo a la hora de las decisiones es una de ellas, el pueblo lo percibe, otra, la transparencia en su accionar, otra, su sintonía con el alma del pueblo.
Estos líderes establecen conexión amorosa con el pueblo, se transforman en pueblo, y así se establecen las condiciones para impulsar grandes tareas de cambio, para hacer la Revolución.
Ese líder es Chávez, y creemos que dirige el camino hacia el Socialismo. Es nuestro deber apoyarlo sin mezquindades.
Sin Chávez todos volveríamos a la inercia de un pueblo sin líderes, a la diletancia de la academia, o al negocio pequeño de la política pequeña.
Creemos en el Bolivarianismo como doctrina libertaria, directamente ligada a la más avanzada corriente revolucionaria de hoy, al Socialismo.
Creemos en el pensamiento del Libertador, enriquecido con las ideas de Simón Rodríguez, Martí, Mariátegui, con el ejemplo de Zamora, de las luchas del sesenta, de Fabricio y Américo Silva.
Creemos en el Socialismo, única posibilidad de vida para la humanidad. El auténtico, no el de la socialdemocracia europea o chilena, no en el de anarcoides fantasiosos que no construyen ni ponen al capitalismo en aprietos.
Creemos en el Socialismo que postula la hegemonía de la Propiedad Social de los Medios de Producción y la Conciencia del Deber Social. Es decir, creemos en el único Socialismo viable, el que se apoya en la Ideología de la Clase Obrera.
Creemos en la necesidad de un Estado Revolucionario, al lado de un pueblo organizado desde la base hasta el nivel nacional, no creemos en unidades organizativas aisladas que fragmentan.
Creemos en la Revolución Cubana, ejemplo de resistencia heroica de un pueblo formado en la moral socialista, en la viabilidad del Sistema Socialista, del Hombre Nuevo, ejemplo de un Pueblo socialista, que a pesar de las dificultades, bloqueos, huracanes, limitaciones geográficas, tiene los índices de humanismo más altos de todo el planeta.
Creemos en las ideas y ejemplo del Che y Fidel, que por sobre todo consiguieron legarnos la Esperanza Socialista, que mantuvieron la llama encendida cuando se pensaba que todo estaba perdido.
Creemos en los teóricos que han resumido el pensamiento Revolucionario universal, desde Cristo hasta Marx, pasando por Rosa, Trotsky, Lenin, El Che.
Creemos en la discusión dentro de la Revolución. Irreverentes, pero leales.
Estas son algunas de las cosas en las que creemos, por ellas luchamos, por ellas discutimos, por ellas vivimos y morimos.
¡Socialismo es Discusión!
¡Chávez es Socialismo!

24.6.09

TOLVANERA IDEOLÓGICA

La discusión levantada por el encuentro político del Centro Internacional Miranda alcanzó dimensiones de tornado, alto llegó la polvareda.
Hubo y todavía hay opiniones variadas, forman un enmarañado donde es difícil orientarse: se dicen verdades y ficciones, se entrecruzan imaginación y realidad. ¿Cómo resolver el nudo?
Vayamos al fondo del asunto, preguntemos cuál es el móvil de los móviles.
Un buen ejercicio es intentar clarificar las posiciones de los opinantes frente a la propiedad de los medios de producción, eso definirá sus posiciones políticas. Clarifiquemos.
Encontramos un primer grupo de capitalistas convencidos: Carlos Blanco, Agustín Blanco Muñoz, el grupo 2d, muchos columnistas oligarcas. Estos intervienen tratando de pescar en río revuelto y de revolver el río. Su expresión política está clara: anda por los lados de la nueva coordinadora democrática, el golpe, el magnicidio. Son enemigos francos de la Revolución.
Otro grupo es el de la ideología pequeño burguesa (y esto no es peyorativo, es una clasificación de la ideología de clases), que diagnostican bien el mal capitalista, pero sin embargo no quieren o no pueden superarlo. Entonces buscan fórmulas intermedias de propiedad, de convivencia con el capitalismo, de híbridos capital-Socialistas, que en última instancia fracasan, son fagocitados por el capitalismo.
Esta ideología se bate en dos aguas, vive la angustia de sentir la necesidad de avanzar, y el desasosiego de no querer hacerlo. Al final, cuando la batalla entra en fase de definición, siempre encuentran “razones” para terminar defendiendo al capitalismo.
También encontramos a la ideología revolucionaria, que plantea la conformación de una poderosa Zona Socialista, de Propiedad Social de los Medios de Producción, capaz de construir y soportar la hegemonía de la Conciencia del Deber Social.
Así, divididos los campos, percibimos que esta clasificación encaja perfectamente en las opiniones levantadas por el encuentro político convocado por la fracción del Centro Miranda.
Debajo de la bruma se encuentran las diferentes posiciones frente a la propiedad de los medios de producción, vale decir, frente al Socialismo, al futuro de la Revolución.
Estas diferentes visiones se reflejan en las propuestas en relación al Partido, a la organización social, a las tareas internacionales, a la política de alianza, a la concertación con los oligarcas, y también, muy importante, en relación al liderazgo de Chávez. Veamos.
Mientras la Revolución no avanzaba decidida hacia la formación de la Zona Socialista, no se hablaba de problemas de liderazgo.
Ahora bien, fue suficiente que la Revolución caminara en las socializaciones para que el sector ambiguo crujiera, armara encuentros para cuestionar liderazgo, y no para estudiar cómo reforzar las medidas recientemente tomadas por la Revolución.
El comportamiento fue diferente cuando el auge de las formas económicas híbridas como las Empresas de Producción Social, que correspondían con su ideología. En ese momento llovieron foros, encuentros, hasta libros se hicieron para apoyar.
El debate es importante, en él cuestionan (oligarcas y pequeño burgueses) el liderazgo de Chávez, porque es el camino hacia el Socialismo. Nosotros lo defendemos porque es Socialismo. Los campos se definen.
¡Con Chávez todo, sin Chávez nada!

23.6.09

LA DISCUSIÓN SIGUE ABIERTA

El reciente encuentro político del Centro Internacional Miranda, y la fuerte discusión originada evidenciaron el reacomodo de las clases sociales.
En el grano “El Mapa de Hoy”, decíamos de aquel encuentro:
“En el medio de estos dos polos se encuentra la ideología pequeño burguesa que hasta hace poco dictaba pauta dentro de la Revolución y que sufrió un rotundo desmentido en la práctica, fracasó. Pero que ahora surge maltrecha a cumplir su papel: no dejar concretar la marcha al Socialismo, distraer, confundir.
Fabrican encuentros de intelectuales cuyos pronunciamientos son confusos, dejando traslucir un cierto resquemor por el liderazgo de Chávez que ellos denominan “hiperliderazgo” o “cesarismo progresista”. Sin duda, son chavistas sin Chávez pero avergonzados de salir a la luz del día, de saltar la talanquera definitivamente.”
Ratificamos lo dicho. Ahora bien, ese párrafo produjo una reacción sorprendente, los ladridos abundaron, se nos calificó hasta de stalinistas, de aduladores de Chávez.
Díaz Rangel, el profesor, pidió se tomaran medidas por nuestra actitud, que según él cortaba la crítica.
La discusión, siguió su rumbo, y en su artículo del domingo 21 de junio, Díaz Rangel y la señora Harnecker, piden que el debate no se cierre.
Nosotros pensamos que el debate no corre peligro, al contrario, está más sano que nunca, sólo que las posiciones se definen, buscan sus intereses de clase social: “Los Directivos del Centro Internacional Miranda, (ojo, decimos los directivos y no todos los participantes en el encuentro) la señora Harnecker y Victor Alvarez, en sus declaraciones, reafirman nuestra percepción de que el encuentro político por ellos convocados era inspiración de la ideología pequeño burguesa, dejando traslucir un cierto resquemor por el liderazgo de Chávez. Veamos.
La señora Harnecker no sale a la palestra, al contrario, se oculta tras unas citas de Fidel sacadas de contexto.
Y Alvarez nos obsequia en la página 14 del mismo periódico, unas declaraciones sorprendentes: “En 10 años de Revolución el capitalismo ha crecido” “El aporte del sector privado al PIB sigue siendo mayoritario” etc. “el Socialismo está lejos”.
Estas declaraciones las da un economista que fue hasta ayer importante Ministro de la Revolución, además directivo del Centro Internacional Miranda, donde también milita la señora Harnecker.
Este centro y estos políticos hasta ayer fueron impulsores de Empresas de Producción Social, del híbrido capital-Socialismo, formas económicas benefactoras del capitalismo. Ahora aparecen extrañados de las consecuencias económicas de lo que ellos propiciaron. Y haciendo un análisis economicista, dogmático, de la Revolución, concluyen, junto a los oligarcas, que esto es más capitalismo. Ocultan que el Socialismo es ante todo un cambio en la conciencia, y ese cambio está sucediendo e impulsando las transformaciones económicas, las socializaciones.
La discusión está abierta, las páginas del Semanario Debate Socialista están abiertas para la fracción política del centro internacional Miranda, los invitamos a polemizar allí.
Confrontemos las ideas, asumamos las responsabilidades, definamos lealtades, analicemos el momento histórico y las tareas de los intelectuales orgánicos con la Revolución. Allí está la tribuna. Tienen la palabra.
¡Con Chávez todo, sin Chávez nada!
¡Chávez es Socialismo!

22.6.09

UN FENÓMENO LLAMADO CHE

Si consideramos el pensamiento revolucionario universal como una sucesión de ideas, podríamos hacer la siguiente secuencia. Veamos.
Primer escalón, la solución de los problemas sociales se coloca en la zona espiritual, representa este peldaño el cristianismo, la superación de las adversidades es remitida al cielo, al otro mundo.
La esencia de los problemas sociales, la miseria, la pobreza, es detectada con certeza impresionante, y la propuesta para su superación asombra: la esencia de los problemas sociales es el egoísmo, y la solución es “ama a tu prójimo como a ti mismo” “amaos los unos a los otros”. La concreción, la implementación de estos dos mandamientos, se ubica en el mundo espiritual, en la voluntad, en la conciencia.
Así, el mundo revolucionario durante mucho tiempo estuvo buscando alivio a los males sociales en el espíritu, remitía las angustias a otro mundo. No relacionaban la espiritualidad con la materialidad. En este período surgieron conventos, zonas de oración, de fraternidad, surgieron los falansterios del Socialismo Utópico, intentos de soluciones que no pasaron límites discretos.
Posteriormente en el segundo escalón surgen las ideas que dan preeminencia a lo material, se pensaba que allí estaba la solución. Producir, comerciar, era la orden del día, eran tiempos del sueño americano. La solución es individual, si hay ganas de trabajar, si no se es flojo, se surge, se resuelve el problema de la pobreza, entonces, la pobreza es un problema individual, y de falta de vocación.
Estas ideas son la base que sustentan al capitalismo, de más está decir que no solucionan los problemas, al contrario, los profundizan.
El tercer peldaño nos dice que la materialidad y la espiritualidad sí tienen relación, que la materialidad sostiene a la espiritualidad, la condiciona, la determina. Que es suficiente resolver la Propiedad Social para que se produzca una conciencia revolucionaria. Eran los días del Socialismo Soviético tardío. Ya conocemos el desenlace de este esquema.
El fracaso del Socialismo real trajo desolación en el mundo, se pensó que con ese derrumbe se había demostrado que la cima de la humanidad era el capitalismo, que ese era el sistema que correspondía a la naturaleza humana. Que más allá no había nada, que habíamos llegado al final de la historia.
Pero, una pequeña isla desentonaba, el Socialismo persistía allí, resistía al acecho del mayor imperio que haya conocido la humanidad. Los ojos del mundo revolucionario se volvieron hacia allá, hacia Cuba, allí estaba la Esperanza y la respuesta.
¿Qué había pasado allá, por qué resistía?
La contestación la dio Fidel: “vivíamos con un adivino y no nos habíamos dado cuenta”, ese adivino era, es el Che.
El Che representa, sin duda, el último peldaño en la evolución del pensamiento revolucionario: la conciencia y la materialidad forman un complejo donde se condicionan mutuamente, y en ese complejo lo más importante es la Conciencia del Deber Social.
Debemos estudiar al Che, sin duda, el pensamiento revolucionario más avanzado.
¡Socialismo es Estudio!
¡Chávez es Socialismo!

21.6.09

LA COMUNA ES LA SOCIEDAD

La organización social de la economía es vital para la superación del capitalismo, de ella depende el éxito del empeño. Veamos.
Las diferentes formas organizativas en un sistema social tienen estrecha relación, determinan y son determinadas, constituyen un conjunto sin elementos disonantes.
En el capitalismo la forma organizativa de la economía tendrá correspondencia con las formas políticas, con la ideología, el Estado, la espiritualidad, la cultura, todo estará organizado para sustentar al egoísmo, la fragmentación, la competencia, que son las bases de la estructura capitalista.
En el Socialismo las formas organizativas deben responder a la nueva espiritualidad, o mejor, deben estar imbuidas de ella, y será la espiritualidad la que en primera instancia dé el carácter a la forma organizativa.
Siendo así, las formas organizativas del Socialismo, en todos los ámbitos, serán amorosas, integradoras, socializadoras. Este es uno de los puntos definitivos en el momento de estudiar la organización revolucionaria.
La espiritualidad como guía, hace posible que una unidad organizativa pequeña, aislada, formada por pocos miembros, si posee la espiritualidad correcta, origine Revolución. Recordemos al Granma, o los sobrevivientes de Alegría de Pío, pensemos en el juramento de Monte Sacro y en el del Samán de Güere.
Es desde aquí que debemos estudiar las formas organizativas de la Revolución, preguntarnos: contribuyen o no a la socialización, cuál es su espiritualidad, hacia dónde se dirigen, qué carácter debemos darles.
Siendo así, si las comunas, hoy entendidas como formas productivas independientes, aisladas, sin espíritu revolucionario, tal como fue la cogestión ayer, se postulan como columna del Socialismo, el resultado será fracaso, porque de esa manera son unidades generadoras de egoísmo. Expliquemos.
El concepto de Comuna, en los clásicos, es equivalente al de sociedad, hablan de un tercer estadio superior de la relación entre los humanos:
“la libre individualidad, fundada en el desarrollo universal de los individuos y en la subordinación de su productividad comunitaria (gemeinschalflichen), social, como patrimonio social, constituye el tercer estadio (…) La producción social (…) está subordinada a los individuos y controlada comunitariamente por ellos como un patrimonio”.
Queda claro que la producción comunal, social, es la producción de toda la sociedad, planificada por ella de forma central. Lo que hoy llamamos comuna tienen que ser unidades de esta gran organización comunal, de la sociedad, con una actividad planificada centralmente. De esta manera, quien trabaja en ellas trabaja para toda la sociedad y participa de la riqueza social. Sólo así se podrá superar los privilegios en el trabajo, la apropiación del trabajo ajeno.
La forma de organización económica social-comunal, que sustenta a la Conciencia del Deber Social, generará otras formas de organización con el mismo espíritu, se reflejará en lo político, los Consejos Comunales, etc.
Hacia esta forma de economía comunal-social debemos ir. Las unidades económicas que hoy se construyan, deben ser instrumentos y ejemplo que sirvan para impulsar la formación y defensa de esta economía, y generar conciencia de pertenencia a la sociedad, que es en definitiva lo que llamamos Socialismo, que tambien podríamos llamar Comunalismo.
¡Chávez es Socialismo!

20.6.09

LA RESPUESTA CORRECTA

La oligarquía espera una respuesta errada del pueblo humilde, es más, la estimula. Toda su campaña mediática, todo el arsenal de las televisoras oligarcas, tiene como fin preparar la respuesta errada.


Esperan que frente a las adversidades el pueblo humilde dé una respuesta errada, atente contra la Revolución.


Podemos decir que la grandeza de un pueblo se mide por las respuestas que dé a las adversidades, a las dificultades. Y podemos decir que la Revolución es, en gran medida, la educación de la masa para dar respuestas correctas frente a las vicisitudes de la existencia, para que las comprenda.


Ya sabemos que la dominación oligarca no se puede sostener sin la manipulación del pueblo, que “es el alma del dominado la mayor fortaleza del dominador”. Entonces es fácil deducir que es allí en el alma del dominado, del pueblo humilde, donde se escenifica la batalla más importante de la Revolución.


La oligarquía establece su plan de manipulación en tres pilares fundamentales:


Uno, que el pueblo piense sólo en lo inmediato, así le priva de la visión estratégica, de percibir las consecuencias a largo plazo. De esta manera se adueña del tiempo del dominado, lo confina a lo inmediato, le secuestra el futuro.


Otro, lo restringe a su entorno geográfico, intenta que el pueblo dominado sólo perciba, se identifique con los límites cortos de su existencia cotidiana. De esta manera le arrebata al mundo, a la humanidad, lo reduce a lo pequeño de la aldea.


Tercero, lo encarcela en el egoísmo, sólo el individuo importa, no hay sociedad, no hay ni siquiera vecinos. La soledad es la característica del hombre dominado. Así le resta fuerza a las posibles acciones rebeldes, no deja prosperar los grupos, que sucumben inconcientes en los mares del egoísmo.


Además le sustrae la historia, la deforma, la oculta. Así se apropia del futuro, lo condena a repetir caminos extraviados.


La Revolución debe educar y capacitar al pueblo para dar la respuesta correcta, esto es, la respuesta que contenga:


Visión de futuro, capacidad estratégica. Que vea los acontecimientos de hoy y también las consecuencias que traerán mañana, que no sacrifique las posibilidades hermosas del futuro por el oropel que ofrecen las manipulaciones oligarcas.


Amplitud de miras, que relacione los problemas de su entorno con los acontecimientos mundiales. Que piense en sociedad, en humanidad, que entienda que hoy más que nunca tenemos responsabilidad grande con el futuro de la humanidad, que aquí está la esperanza.


Una actitud amorosa que derrote al egoísmo, pilar del capitalismo. Que sienta que los triunfos de los revolucionarios son triunfos de todos, de la sociedad toda, que en tiempos de Revolución, de Socialismo, si a un compañero le va bien, a todos nos va bien. Lo que beneficie a la sociedad beneficia a todos los individuos que la componen, que ser grande es ayudar a crecer a los demás.


Un pueblo con estas cualidades nadie lo engaña, dará la respuesta correcta.


¡Chávez es Socialismo!

19.6.09

DISCUTIR MOVILIZANDO

En los últimos días, la atención política se ancló en la discusión del liderazgo. Esto no es casual, surge directamente de las tensiones sociales que hoy vivimos. Estudiemos.
Como consecuencia del avance en la socialización de la economía, las posiciones políticas de las clases sociales se radicalizaron.
La oligarquía, golpeada directamente en sus intereses económicos, expuesto al pueblo su modo dispendioso de vida, el origen fraudulento de su riqueza, arreció sus ataques y dio prioridad a las opciones cruentas. Así se explican los planes de magnicidio, de golpe, los intentos de disturbios y guarimbas.
Del lado bolivariano encontramos a la pequeña burguesía que se bate en su ambigüedad, contiene una fracción anarcoide que llamó a votar “No a la Reforma ”, ahora encuentra nuevo aire, profundiza su antichavismo y consigue alianza con el sector reformista.
Y un sector reformista que acompañó al proceso hasta aquí, pero no desea, ni quiere, ni puede, ir más allá: desempolva la excusa del stalinismo, de la falta de democracia, del “hiperliderazgo” (coinciden con la derecha, con teodoro, ismael y marta colomina). Se ampara en intelectualismos y se desliza a una zona ni-ni, donde la “objetividad”, el supuesto análisis frío, justifica no comprometerse con la Revolución, con el Comandante Chávez, que es su líder.
La Clase Obrera hoy da señales claras de elevación de su nivel de conciencia revolucionaria: los esfuerzos unitarios de los petroleros son ejemplo para el resto de la clase y para el país. La Revolución, el camino hacia el Socialismo, así se fortalece.
¿Ante este cuadro, qué deben hacer los revolucionarios?
Primero, sin ningún tipo de reserva, de ambigüedad o doblez, reafirmar su apoyo a la Revolución, al Socialismo y al Comandante Chávez, ratificando la consigna: ¡Con Chávez todo, sin Chávez nada!
Segundo, no perder de vista el peligro principal, no caer en la distracción, no perderse en discusiones cretinas que nos alejan de las masas.
Tercero, enfrentar con fuerza la arremetida del imperio y sus lacayos, de la única manera que es posible, en la práctica, construyendo una nueva conciencia, una nueva relación política, organizando y movilizando a las masas, dotándolas de razones sagradas por las cuales luchar, explicándoles la situación y los peligros.
Debemos informarlas de los planes cruentos contra la Revolución y el Comandante Chávez, de los retos de la construcción del Socialismo, de la nueva ética y moral que eso supone.
Denunciar los planes de magnicidio, combatir la campaña oligarca de trivializar el asunto, denunciar que sus líderes, presuntamente democráticos, se niegan a condenar el magnicidio.
Denunciar los planes de golpe y sabotaje que adelantan en complicidad con el gobierno de Estados Unidos y su embajada.
Movilizar a las masas en manifestación de su voluntad de apoyo al Comandante, a la Revolución, al Socialismo. Y, en advertencia a la oligarquía, que si se atreven no quedarán ni las piedras del capitalismo.
Iniciar una gran campaña de explicación de las socializaciones, de su importancia para la marcha hacia el Socialismo.
¡Chávez es Socialismo!

18.6.09

UN HOMBRE, UNA REVOLUCIÓN

Ochenta y un años de su nacimiento, casi medio siglo de su asesinato, y ya habita en la eternidad. El Che se convirtió en Revolución. No se puede hablar del Che si no es en Revolución. No se puede invocar con propiedad si no es para que apoye los movimientos de liberación del humano.
En Venezuela, cuando estamos transitando caminos de definición revolucionaria, el Che es imprescindible.
Él resume lo más avanzado del pensamiento revolucionario mundial, de nuestra tradición de lucha libertaria. En él está Bolívar, y también Américo Silva y Trostky, Lenin y también Salvador de la Plaza, Rosa Luxemburgo y Livia Gouvernier, Maceo, Martí y Fabricio.
En él resplandece Junín, Boyacá, Carabobo, Ayacucho y también la gesta heroica de los combatientes de la Sierra de Falcón. En él vive el Monte Sacro y el Samán de Güere; está el Negro Primero y también el Pica Chirinos.
Con él caminan Manuelita y también Aleida.
El Che no necesita invitación para la lucha de los pueblos por su liberación, él siempre está presente, o mejor, él es esas luchas.
El Che está aquí entre nosotros, peleando contra dogmas y oligarquías, como en el Moncada, como en Bolivia.
Aquí su vida y su obra nos enseñan que la Revolución siempre es posible. Cuando el escepticismo y la entrega cubren al mundo, un gesto revolucionario cambia el rumbo de la historia, siempre hay camino para la Revolución. Y el deber de los Revolucionarios es hacer la Revolución.
Nos predica la irreverencia en la discusión: el Che reivindicó el estudio de Trotsky, de Rosa Luxemburgo, fue irreverente con el pensamiento imperante en la Unión Soviética, y esa irreverencia, que Fidel calificó de augurio, salvó al Socialismo, dejó en pie el ejemplo de Cuba.
Nos habló con audacia que la conciencia y no la economía es el principal soporte de las Revoluciones, que ésta debe estar al servicio de aquella, y defendiendo este principio creó doctrina, y con ella rompió lanzas con los mejores cerebros revolucionarios de su época.
El Che fue grande al reconocer sin reservas ni dobleces el liderazgo de otro grande:
“mi única falta de alguna gravedad es no haber confiado más en ti desde los primeros momentos de la Sierra Maestra y no haber comprendido con suficiente celeridad tus cualidades de conductor y de revolucionario (…) me enorgullezco también de haberte seguido sin vacilaciones, identificado con tu manera de pensar y de ver y apreciar los peligros y los principios.”
Nosotros vivimos momentos estelares, somos privilegiados, somos de los pocos humanos que viven una Revolución.
La Revolución es época para el crecimiento del hombre, del corazón del hombre, para el encuentro con sus mejores fibras, con el amor, para el rompimiento de la mediocridad que nos hace esclavos.
Aquí hay suelo y oportunidad para que florezcan mil Che, humildes en su grandeza, orgullosos en su lucha, fieles en su acción, entregados a la causa de la humanidad. Es nuestro deber de humanos, de revolucionarios, no dejar perecer a la Esperanza.
¡Ché, Chávez… siempre!

17.6.09

INTERNACIONALISMOS

No es posible ser Revolucionario sin ser internacionalista, no es pensable una Revolución sin el internacionalismo.
En última instancia toda política nacional deviene en internacional, esto es así desde la fundación misma de la nación. La Revolución de Independencia fue internacional, las grandes potencias, Inglaterra, Rusia, los nacientes Estados Unidos, se mezclaron en la contienda, famosos son los vaticinios del Libertador a la política futura del imperio del norte. El Congreso Anfictiónico de Panamá es muestra clara del sentimiento internacionalista de aquellos revolucionarios.
Internacionalista es la Revolución, y también lo es el capitalismo, la contrarrevolución.
Recordemos las guerras de los imperialistas intentando aplastar cualquier germen revolucionario en el mundo, la entente contra la naciente Unión Soviética. Recordemos las veces que un germen revolucionario fue masacrado ante los ojos cómplices del resto de los capitalistas, Jacobo Arbens, por decir uno.
Los Revolucionarios son internacionalistas por esencia, tienen que serlo, su condición humanista así se lo dicta. Siempre los Revolucionarios han acompañado, se han involucrado en las luchas por la liberación de los pueblos, en toda lucha revolucionaria siempre encontraremos a los internacionalistas ofreciendo su sangre.
Recordemos las Gloriosas Brigadas Internacionales que en suelo español, en el año 36 se enfrentaron al monstruo del nazismo, en esa guerra participaron internacionalistas de todo el mundo, famosos como Hemingway, Alejo Carpentier, Orwell.
Pensemos en el Che, internacionalista del amor, Fidel, quién más internacionalista que Fidel, su mirada preocupada, su manto solidario cubre al planeta.
El Internacionalismo Revolucionario es un antagonista del egoísmo capitalista, es por eso que las manifestaciones internacionalistas de la Revolución son tan atacadas por los tanques pensantes opositores, ellos saben que el internacionalismo, el sentimiento solidario que genera es pilar de la cultura, de la espiritualidad revolucionaria.
Cuando esta Revolución avanza, es necesario activar los generadores de Conciencia del Deber Social, del sentimiento amoroso, solidario, que se opone al egoísmo capitalista. Esa batalla en las profundidades del alma hay que ganarla, sólo un pueblo guiado por profundos sentimientos de amor puede triunfar en la Revolución , construir una nueva sociedad.
El internacionalismo es uno de estos generadores, debemos explicar la solidaridad mutua con el Caribe, con Cuba, Centroamérica, Haití, debemos publicitar la fuerza espiritual tremenda que tiene la ayuda a los pobres de Estados Unidos y de Europa, la solidaridad mutua con el proceso Boliviano. Difundir esta faceta de la Revolución, que es una de sus manifestaciones más importantes, porque va al sentimiento amoroso, a la conciencia, a la creación de una nueva relación entre los humanos. Nos educa.
En las tenebrosas cárceles-tumbas de los gringos, permanecen cinco internacionalistas. Ellos, siguiendo las mejores tradiciones internacionalistas revolucionarias fueron a las entrañas del monstruo a luchar contra el terrorismo y el fascismo.
Su deber con la humanidad los llevó allí donde el peligro y el riesgo son elevadísimos, no regatearon su participación. Fueron fieles a la tradición humanista de Bolívar y Martí…Venezuela, no puede dejarlos solos.
¡Orden del Libertador para los Cinco Cubanos secuestrados por el imperio!
¡Chávez es Socialismo!

16.6.09

TRINCHERAS DE IDEAS Y DE PRODUCCIÓN

El Socialismo es un sistema que tiene requerimientos indispensables, económicos, sociales, políticos, ideológicos, culturales, que abarcan a toda la sociedad, que demandan ser hegemónicos, sustituir la hegemonía capitalista.
En una revolución que arriba al poder desde la lucha armada, que derrumba al Estado y a la legalidad capitalista, los requerimientos son problemas de construcción de la nueva hegemonía.
Ahora bien, una Revolución Pacífica, que convive con el capitalismo, debe buscar vías inéditas para construir la nueva hegemonía.
La convivencia con el capitalismo, con sus leyes, con su cultura, es un obstáculo inmenso para la construcción del Socialismo, pero es una realidad de las Revoluciones Pacíficas. Allende sucumbió a esta realidad: el capitalismo arrinconado, viendo sus privilegios cuestionados, pasó a su fase de fascismo, y así resolvió el estancamiento que padecía aquel proceso.
En la Revolución Bolivariana la búsqueda es intensa, hemos acertado en lo principal, en las decisiones que marcaban rumbo, la posibilidad socialista se ha preservado, y hemos ido más lejos que cualquier ensayo similar.
Sin embargo, es imperativo que encontremos el rumbo, que clarifiquemos la teoría, tenemos suficiente experiencia, son variados los intentos prácticos de construcción, es hora de racionalizar esa práctica, de reflexionar sobre ella, de construir nuestra teoría que guíe los pasos futuros. Veamos.
La situación de la Revolución Pacífica es de guerra silenciosa: el Socialismo, enfrentado a un sistema establecido, el capitalismo. De aquí que todos los pasos deben estar enfocados en esta realidad, ser combates de esta gran guerra.
Dos aspectos deben tener nuestras acciones: uno, el principal, entender que es en la conciencia donde se decide la batalla, el otro, igual de importante, que es la economía, la que sustenta la conciencia. Con estos dos pilares podemos guiar las acciones.
Por eso, antes que el aspecto económico de la economía, debemos preguntarnos por su aspecto formador de conciencia: ¿A cuál conciencia sirve? Esa es la pregunta central de la economía revolucionaria.
La mayor arma del capitalismo en esta guerra es su espiritualidad que permanece intacta, pero también su entramado económico, su sistema, que está incólume e intenta ahogar las formaciones que aisladamente forcejean por zafarse de sus leyes.
Las nuevas unidades económicas deben participar en esta lucha inédita, de cuerpo a cuerpo con el capitalismo y el mercado.
Pero la Revolución debe entender que el enfrentamiento es de sistemas, que no se decidirá en unidades económicas aisladas, en esta guerra triunfa quien imponga su sistema. La lucha es profunda y total, no hay, no puede haber convivencia, el capitalismo siempre y en todos los campos intentará agredir a las formaciones socialistas.
De allí que las unidades económicas socialistas deben ser instrumentos de esta gran batalla, sus trabajadores deben estar concientes de su papel en la primera línea de combate, la fábrica debe ser escuela de Socialismo, ejemplo de la nueva relación, y foco de denuncia del capitalismo, en resumen, trinchera de ideas y de producción.
¡Chávez es Socialismo!

15.6.09

LAS TRES MUJERES

Érase una vez, tres mujeres que vivían en un lugar del planeta de cuyo nombre no quiero acordarme. Las tres mujeres deseaban tener hijos.
La primera, rogaba a Dios por un hijo, pero no quería trato con hombre.
La segunda, elevaba sus plegarías a Dios para engendrar, pero no quería sufrir los dolores de parto.
La tercera, rezaba todo el día pidiendo salir sólo medio preñada.
De esta manera y con estas voluntades iban pasando los días de las tres mujeres…
Al cabo de unos años, pasó un circo por el pueblo de las tres mujeres, y después de nueve meses, las tres tenían hijos, las tres habían sufrido dolores de parto, las tres conservaban gratos recuerdos de la visita del circo.
Moraleja: La naturaleza, la realidad, en última instancia determina la marcha de la vida, o dicho en sencillo, deseos no empreñan.
De este antiguo cuento deberían aprender los que quieren hacer Revolución, los que quieren superar al Capitalismo sin trauma, o mejor, los que quieren parir una nueva sociedad sin dolores de parto.
La Revolución es un hecho natural en la que participa la voluntad de los protagonistas, pero, en última instancia, es la realidad, la naturaleza social, la que impone sus designios.
Hoy, en la Revolución Bolivariana, hay tendencias que se comportan como las tres mujeres. Le ponen condiciones a la marcha del Socialismo. Ruegan por una Revolución, pero al mismo tiempo no quieren relaciones de producción socialistas, es decir, evitan la propiedad social de los medios de producción, inventan diez mil laberintos para no hacer lo que hay que hacer si se quiere una Revolución socialista: que la propiedad de los medios de producción pase a manos de la sociedad toda, única manera de acabar con el absurdo de que unos hombres sean dueños del tiempo de otros hombres, única manera de acabar con el fraude de que unos hombres se apropien del trabajo de otros hombres, única manera de acabar con el trabajo enajenado, única manera de acabar con el Capitalismo. ¡Única manera de hacer una Revolución Socialista!
Elevan plegarías por una revolución, pero no quieren los ineludibles inconvenientes que ella trae, sólo quieren los beneficios, pretenden eludir los dolores de parto.
Rezan todos los días por una Revolución controlada, que sólo sea hasta la mitad, únicamente en ciertas áreas.
Ruegan por una Revolución que beneficie a todos, a los oligarcas apropiadores de lo ajeno, y al humilde despojado.
Sueñan con una Revolución aceptada por los contrarrevolucionarios, a los que llaman a conciliar.
¡Ilusos! Un día llegará un circo, y la naturaleza se impondrá sobre los deseos, la voluntad quedará sometida a la realidad, y habrá que romper los huevos para hacer la tortilla.
¡Sólo el Socialismo salva al pueblo!