12.12.12

UNIDAD Y DISCIPLINA (Miércoles 12-12-2012)


  La unidad y la disciplina son conceptos estrechamente ligados a la ideología y a los objetivos políticos. Hoy en Venezuela su estudio y su aplicación tienen vital importancia para el triunfo de la Revolución.
Con motivo de las elecciones regionales, la oligarquía, serpiente manipuladora, mantiene una ofensiva de confusión sobre las bases bolivarianas, trata de fracturar el apoyo al Comandante y a la Revolución , nos invita a ser desleales.
Dos vertientes principales tienen las elecciones regionales: una, la filosofía profunda del Socialismo enfrentada al capitalismo, y otra, el comportamiento combativo socialista de la base bolivariana. Las dos vertientes confluyen en la unidad y en la disciplina. Veamos.
La esencia del capitalismo es la fragmentación de la sociedad, la divide en tantos fragmentos como individuos existan. Así instaura el reino del egoísmo y de la competencia, la guerra de todos contra todos, el hombre lobo del hombre. La sociedad capitalista padece esta enfermedad que la lleva a la extinción, está contaminada de egoísmo y desamor.
En contraste, el Socialismo busca rescatar la armonía social para que todos vivamos como hermanos y la suerte de toda la sociedad dependa de la suerte de cada individuo, así la suerte del individuo está estrechamente ligada al destino de la sociedad. Tomar conciencia de esta unión es clave para construir un mundo con la mayor suma de felicidad posible.
Con estas reflexiones estamos en condiciones de pensar la Unidad y la Disciplina en las elecciones de diciembre. La Unidad es un concepto que pertenece al Socialismo. La unión del humano es imprescindible para fundar el mundo del futuro, el de Bolívar y el de Argimiro. Es la esencia de ese mundo, es crisol de las mejores voluntades.
Al capitalismo lo une, transitoriamente, el odio contra la causa del amor. La unidad para ellos significa unión de la infamia. Se unen para expoliar, para asesinar la causa noble de la redención de los humildes. Se unieron para asesinar a Cristo, para matar al Libertador, a Martin Luther King, a Fabricio, y para masacrar a los humildes el 27 de febrero.
La unidad socialista es esencial para construir la sociedad de la fraternidad. No es algo circunstancial, por eso no podemos romperla al menor desacuerdo. La unidad es  alrededor de los que nos gusta y, también principalmente, de lo que no nos gusta. Una divergencia táctica, momentánea, no puede poner en peligro la estrategia. Ahora en las regionales no caeremos en la trampa de aislarnos del país, de la sociedad, de fragmentarnos, ni pensar sólo en el Estado regional, en la descentralización. Esa fragmentación ayudaría a los escuálidos, a los capitalistas.  
La estrategia correcta es proteger a Chávez, a la causa de la sociedad integrada, y esos objetivos supremos los ponemos sobre cualquier motivación táctica. Mantendremos la Unidad y la Disciplina. Demostraremos que somos un pueblo consciente y maduro. Después arreglaremos cuentas entre nosotros, pero no daremos ventajas a los enemigos del pueblo humilde.
¡Con Chávez es con sus candidatos, lo demás es traición!

11.12.12

LEALTAD (Martes 11-12-2012)


En Venezuela la Revolución Pacífica se va conociendo a sí misma desentrañando sus leyes inéditas. Somos un laboratorio histórico, todo lo que aquí sucede se convierte en enseñanzas, en lecciones de la vía pacífica para la liberación del humano. Somos una cátedra, es nuestra responsabilidad reflexionarnos.
Estamos sumergidos en unas elecciones regionales que dejan a su paso importante material para su estudio. Veamos.
Las elecciones regionales burguesas son instrumentos formidables para la elevación del soporte fundamental de la dominación capitalista: el egoísmo. En estas elecciones, como en ninguna otra, aflora la ambición personal sobre el sentido de sociedad. La compulsión egoísta dirige las acciones, los grupos mezquinos y las individualidades miserables emergen como parodias desteñidas de emperadores romanos, de Calígulas y Nerones. Son días en los que se expresa lo peor de la condición humana: se disputa lo pequeño, se fragmenta a la sociedad en cascajos de egoísmo.
Sin embargo, también las elecciones regionales son territorio, ocasión, para que aflore el polo opuesto de la condición miserable, son oportunidad para el surgimiento de los grandes hombres que como suele ocurrir emergen desde el miasma, se crecen en las dificultades, superan la degradación del entorno y, desde la oscuridad, su brillo asombra al mundo.
Es así como en las elecciones regionales abundan las zancadillas, las trampitas, los míseros juegos de la pequeña política. Pero sobre todas esas miserias prolifera la deslealtad, ese es el pecado capital de las elecciones regionales.
La oligarquía sabe que mientras impere la ingratitud, la traición, habrá fragmentación social y sobre ella se construirá la dominación burguesa. Es por eso que la lealtad es un arma revolucionaria. Es una lección de esta Revolución Pacífica: la lealtad al líder, al Comandante Chávez es, más allá del sentimiento, una condición política indispensable para la salud revolucionaria, dota de cohesión a la Revolución, es un frente de batalla importantísimo para la supervivencia, para la existencia de la Revolución.
Es en la lealtad donde se miden la fortaleza y el avance ideológico de la sociedad. La lealtad es derrota del egoísmo, de los valores capitalistas.
En estas elecciones regionales aparecen los dos comportamientos: la miseria y también las más excelsas cualidades de la condición humana.  
Dentro de la Revolución, no podía ser de otra manera, se encuentran los que por un plato de lentejas traicionan, los que se dejan seducir por el pasado y no son capaces de renacer, de emprender el camino de transformarse, de construirse hombres nuevos. Pierden la batalla escenificada en su alma, son bajas de la guerra espiritual.
Pero asimismo aparecen los grandes gestos de los revolucionarios que luchan por alcanzar, como decía el Che, "el escalón más alto de la especie humana: ser Revolucionario". En estas elecciones, territorio de enfrentamiento, se mostrará lo que somos como pueblo y también lo que somos como individuos.
¡Con Chávez es con sus candidatos, lo demás es traición!

10.12.12

EL TUQUEQUE (Lunes 10-12-2012)


Otro nombre del capitalismo bien podría ser "El Tuqueque". Su capacidad de regeneración es asombrosa: una Revolución le mutila la cola y en poco tiempo tiene una nueva, más vigorosa y agresiva que la anterior.
El capitalismo ha dado muestras de poseer más vida que siete veces setenta, y siete gatos. Resiste todos los ataques, ha conseguido sobrevivir a muchísimos intentos revolucionarios y retoñar orondo.
¿Cuál es su escudo? La pregunta tiene tantas respuestas como situaciones históricas son posibles. Los escudos que protegen al capitalismo son variados, podemos adelantar algunas características de ellos.
Los escudos importantes, los más peligrosos, no actúan en la superficie, se encuentran en lo profundo del alma, y de allí emergen cuando las otras protecciones son derribadas. Es así, se puede derrotar a los gobiernos capitalistas, se pueden modificar sus instituciones, trasformar su Estado… todos serán pasos en el camino correcto, sin embargo, el Tuqueque tendrá aún intacto su poder de regeneración, los escudos profundos están allí esperando para actuar.
Uno de estos escudos, de estos artilugios que protegen la capacidad de regeneración del Tuqueque, son los "pactos”, los “armisticios". La historia está llena de estas componendas, aparecen disfrazadas de doncellas, maquilladas con el rubor de la buena intención y de la búsqueda de la paz.
Hoy en Venezuela aparece este escudo capitalista. El Tuqueque intenta renacer o, mejor, recuperarse de los avances del Socialismo. Hoy pende sobre la Revolución el peligro de la restauración, asoma en el horizonte el pacto, que conocemos muy bien.
Los que proponen la claudicación del Socialismo fungen hoy como diestros operadores políticos, hombres de olfato, componedores de situaciones desesperadas, alabanzas aquí, cizaña allá.
Ya el Tuqueque, usando triquiñuelas de todo tipo, consiguió un pacto en lo económico. Reaparece el capitalismo en mil versiones, unas con caretas grotescas como esa de "empresarios socialistas" o "productores productivos" y otras formas de propiedad nosocial con más disimulo. Últimamente, de manera insolente, tiene la osadía de alabar la vigorización del sector capitalista como un logro de la Revolución. Al no tener resistencia, al no tener respuesta, avanza presto para dar al pacto económico su expresión política y completar la regeneración.
Los aires de concertación rondan la Revolución , la cercan. Lo primero que aparece es el miedo, los agüeros de crisis inventadas. Inmediatamente se busca como solución la cooperación de la oligarquía, de los capitalistas, se intenta así extender la convivencia en lo económico a otras áreas sociales. Así borran las diferencias, todos somos iguales, la Revolución es lo mismo, pero un poco diferente. No hay razones sagradas, no hay objetivos importantes, lo mismo da uno que otro.
De esa forma ya el mandado está hecho, los pactistas cumplieron su papel: ante la crisis simulada gritarán "¡es necesario un gobierno común!", "¡el capitalismo nos salvará, regresemos!", “¡que brote de nuevo la cola del Tuqueque!”... “¡al carajo la Revolución!”.
 ¡Con Chávez resteaos!

9.12.12

IGUALDAD Y CONCILIACIÓN (Domingo 09-12-2012)


Después del triunfo del Comandante Chávez en las elecciones del 7 se agudiza la lucha de clases. Las ideologías se activan intentando imponer sus rumbos. Es importante estudiar el nuevo paisaje que se va conformando. Veamos.
El ambiente político se satura de los llamados a la conciliación, se habla de que todos somos iguales, de unir al país... Estas convocatorias vienen aderezadas con declaraciones de voceros del gobierno que prometen larga y próspera vida al sector privado, y medios oficiales proponiendo un socialismo en convivencia con el sector privado y la conciliación nacional. Analicemos.
¿Es posible la conciliación en un país capitalista?
La respuesta es un rotundo ¡no! Mientras exista propiedad privada de los medios de producción existirá sociedad dividida en clases y una cultura, una espiritualidad, que respalde esta división. Unos pocos dueños se enriquecerán a costa del trabajo de la mayoría explotada y se apropiarán de la riqueza social. Esta  división de la sociedad es propia del capitalismo, y es barrera infranqueable a la tan deseada reconciliación nacional.
Sólo el Socialismo es capaz de la reconciliación nacional porque sólo él es vía para acabar con la división de clases. Se desprende que los planteamientos de unidad nacional sin avanzar hacia el Socialismo son un fraude, o en el mejor de los casos una candidez. 
¿Por qué con el triunfo electoral florecen las proposiciones conciliatorias?
La respuesta debemos buscarla en la puja ideológica entre el proyecto socialdemócrata reformista, deformador, caricaturizador del socialismo, y por otro lado, en la orilla opuesta, el proyecto socialista.
Los socialdemócratas no pueden avanzar hacia el Socialismo, su ideología, su alma de pequeño burgués no les da para emprender ese camino, su querencia natural es la hipocresía de la conciliación, del pacto que facilita la dominación burguesa, y al verse en la frontera del cambio, de la posibilidad socialista, retroceden medrosos a territorios de pacto. Son cómplices del asesinato del Socialismo, lo enmascaran, lo disfrazan, van con vergüenza, con eufemismos, pero  alegres, a su entierro.
Hoy en Venezuela el pacto socialdemócrata, que pretende unir a explotados y explotadores en una colaboración de clases, es una traición a los humildes.  Es ilusión.  
Recordemos que con el pacto de punto fijo la contradicción entre populismo y renta estalló y abrió paso a la Revolución Bolivariana. Pretender restaurar un pacto populista (reeditar la turbulencia), nunca resolverá la contradicción. El dilema de hoy es Socialismo o fascismo.
El Socialismo supera al capitalismo en cualquier versión, fundando una nueva manera de vivir, una nueva relación entre los humanos. 
El fascismo instaura un neoliberalismo dependiente, creador de miseria, inseguridad, delincuencia, excluyente, fragmentador de la sociedad, todo amortiguado con una inmensa represión.
Los que hoy hablan de pacto, de conciliación, en realidad están hablando de fascismo, de violencia, a eso conducen los caminos de su restauración. El único camino a la paz, a la sociedad del amor, es el Socialismo.
¡Irreverencia en la discusión, lealtad en la acción!
¡Con Chávez siempre!