16.6.06

EL MÓVIL DE LOS MÓVILES

En la vida es fundamental conocer el móvil de los móviles. Saber aquello que produce las conductas nos permite ubicarnos con éxito en este torbellino de pasiones que es la existencia humana. Los grandes líderes revolucionarios son grandes conocedores de las motivaciones de los pueblos, pero, además, son creadores de nuevas motivaciones.
Bolívar consigue movilizar a los llaneros a través de los Andes, porque los motiva de manera correcta. Y, con esa hazaña, nos deja una enseñanza invalorable. Sabía El Libertador que había dos formas de movilizar a los llaneros. Una, con incentivos materiales, prometiéndoles cosas. Si este era el móvil principal, sin duda los movilizaría, pero no para lo grande, la movilización sería para lo mezquino, para lo egoísta, sería una movilización mediocre. La otra forma, dándoles incentivos morales. Veamos.
Bolívar, momentos antes de entrar en la batalla de Junín, arengaba a su tropa con estas palabras:
“Soldados vais a completar la obra más grande que el cielo ha podido encargar a los hombres, la de salvar al mundo entero de la esclavitud!…”
El Libertador, y he aquí su genialidad, consiguió movilizar a aquel pueblo con incentivos morales, los convocó para la gloria, para lo grande, para lo noble. Y así pudo hacer de aquellos llaneros criadores de ganado, un ejército de libertadores cuyas proezas aún no han sido igualadas.
Hoy en Venezuela estamos en batalla similar a aquella de la revolución de independencia. Por un lado el imperio y sus lacayos nacionales queriendo sojuzgarnos y, por el otro, la patria y el mundo que nos convocan a hazañas inmortales para su defensa.
El móvil de hoy tiene que ser el mismo que hizo posible el paso de los Andes, la moral. El éxito será nuestro con los móviles morales y con el Comandante Chávez, que lleva la espiritualidad bolivariana al corazón del pueblo.
Los oligarcas no pueden triunfar porque de su lado sólo está el egoísmo, la oscuridad y el deshonor de quienes luchan al lado de los enemigos de su patria.
La batalla ha comenzado, ya sabemos que la invasión, que los invasores están aquí: Sumate actúa como agencia colonial imperial; los candidatos invasores del norte se baten entre sus mezquinos intereses personales y la necesidad de complacer al monstruo que los financia; el resto de la piara continúa su forcejeo para crearnos una imagen de país terrorista y dictatorial, que justifique las agresiones que ya tienen planeadas.
La batalla ha comenzado, la hora no permite equivocaciones, ni distracciones. Todos resteados con la patria, todos resteados por la causa del Socialismo, todos resteados con el Comandante Chávez… lo demás no importa nada.

¡Solo el Socialismo salva al pueblo!
¡Chávez es Socialismo!

15.6.06

MICELANES 8

1. Toda Revolución implica grandes sacrificios, no es posible pensar en cambios profundos sin enfrentar la adversidad. Los caminos sin obstáculos son propios de cuentos de hadas y no de la realidad de la lucha social. No es descabellado decir que los pueblos preparados para el infortunio son los que tienen derecho a transitar caminos de felicidad.
2. Acertado estuvo el Comandante cuando denunció a la ineficacia, al burocratismo y la corrupción, como las perversiones en esta etapa de la Revolución.
3. El alto burocratismo, entendido como el ejercicio de un cargo con el primordial objetivo de disfrutarlo y mantenerse en él, es el aliado natural de la corrupción y del Capitalismo que ella origina.
4. Pragmáticos son los que piensan que el conocimiento sólo se adquiere en la práctica, no son capaces de resolver estrategias, sólo tareas muy simples. Desprecian la teoría, esa es su desgracia.
Los idealistas desechan la realidad y ven como única fuente de conocimiento al intelecto. No resuelven problemas reales, son fatuos.
Los burócratas, les interesa sólo la forma, nunca el contenido, el trámite es lo fundamental, las consecuencias no importan.
El científico revolucionario busca el conocimiento en una sabia combinación de la práctica con la teoría. Sabe que el conocimiento práctico sin el complemento de la teoría es inútil, por eso, prestigia la lectura y el pensamiento tanto como ir a la realidad.
5. El imperio, sabio en sus luchas, detecta los cambios en el paisaje político, y muda su táctica. Ahora aúpa el trafago de la renta petrolera hacia la construcción de Capitalismo, comprende que fortalecer el Capitalismo es debilitar al Socialismo y por ende al Comandante y a la Revolución.
6. Los Estados Unidos nos aplica la táctica de la tenaza. Así capturaron a Nicaragua, veamos. La tenaza tiene dos brazos. Uno, es satanizar la revolución, en Nicaragua la asociaron a la guerra, aquí en Venezuela hacen lo mismo. El otro brazo, es santificar la opción opositora, allá lo hicieron con Violeta Chamorro, aquí lo hacen estimulando la conciliación. Los brazos de la tenaza se cerrarán cuando nos coloquen frente a la necesidad de escoger entre estas dos opciones, o el desastre o la convivencia.

9.6.06

¡PUEBLOS!

Después de establecida La Gran Colombia, El Libertador enfrenta una decisión, ir al sur para expulsar definitivamente a los españoles del continente, o permanecer en territorio grancolombiano consolidando la nueva nación.
Sabía Bolívar, que la libertad de la naciente patria dependía de la construcción de un polo de naciones que participara en el equilibrio geopolítico mundial, que no era posible la existencia de naciones aisladas sin que fueran subyugadas por los imperios existentes. Pero dudaba. Sabía también que la patria nueva reclamaba sus esfuerzos, había tareas inconclusas, los espectros infames rondaban su criatura.
Tomó una decisión, se fue al sur. Bomboná, Quito, Junín, el Perú, sintieron el huracán guerrero y libertador, Lima conoció de sus amores, Bolivia, su Bolivia, presenció la grandeza del estadista y visionario… Pero no todo era gloria, del norte, de su Gran Colombia, bajaba el viento pestilente de la mezquindad. Ayacucho cubrió de gloria a Sucre, y también mostró en toda su vileza a la nueva oligarquía que retoñaba en el suelo de Caracas y Bogotá. El Congreso había ordenado a Bolívar, al Libertador de medio continente, al constructor de la nación donde ellos vivían, o deberíamos decir reptaban, ese Congreso, había ordenado, tuvo la osadía de ordenarle, que dejara la jefatura del ejército. Comenzaba la felonía que terminó en San Pedro Alejandrino y en la disolución de la Gran Colombia. El sueño fue postergado. Bolívar, sucumbió, no frente a las poderosísimas fuerzas del imperio, sino frente a la ruindad que retoñaba a sus espaldas. ¿Qué falló? ¿Por qué los triunfos se transformaron en tragedia?
Una revolución es una contradicción entre la grandeza que demanda el compromiso, y la pequeñez arrastrada del pasado. Es una contradicción entre el águila y la mosca. Siempre será así, el vuelo alto, los sueños elevados, los saltos al futuro, son acechados por la infamia que se quiere superar. El pasado nos envía heraldos sombríos para contaminar la obra de los grandes.
Derrotar el pasado para construir el futuro, no es posible sin la sociedad. Los individuos liberan, conducen la liberación, pero su consolidación sólo se logra si los pueblos superan la conducta egoísta del pasado y construyen, entre todos, la nueva moral y la nueva ética, la vigilancia revolucionaria, la defensa revolucionaria de los logros. Entonces, la falla estuvo, diría Simón Rodríguez, en que el libertador dejó tras de sí a hombres, no dejó a pueblos, la revolución es obra de sociedades concientes, de la vigilancia que sólo puede ejercer el colectivo.
El soporte vital de una geopolítica revolucionaria es la construcción, en las zonas arrancadas a la influencia del imperio, de conciencia revolucionaria; es la construcción de pueblos de los que no se pueda “abusar de su credulidad”.
¡Solo el Socialismo salva al pueblo!
¡Chávez es socialismo!

8.6.06

EL SILENCIO

Nos llega una noticia que, al no ser desmentida, toca a alarma general. Dice la prensa, que la Asamblea Nacional aprobó en primera discusión una ley que autoriza la privatización de las cárceles. Se trata de un golpe noble a la revolución bolivariana, y una indicación inequívoca que vamos extraviando el camino. Veamos
Las revoluciones, ya lo dijo el Che, se fundamentan en la conciencia revolucionaria, es decir, en la conciencia del deber social. Sin conciencia del deber social no es posible una revolución. La revolución bolivariana, definida por el presidente Chávez como una revolución rumbo al Socialismo, tiene que elevar la conciencia del deber social, de no hacerlo se producirá, necesariamente, una restauración con altas posibilidades de una transición fascista.
En la tarea de la construcción de esa conciencia la revolución puede cometer errores, serán corregibles. Lo que no puede permitirse la revolución es ignorar la lucha interna, hacerlo es dejar el campo abierto a las tendencias antisocialistas y entregar el proceso con los ojos vendados en las fauces de los neocapitalistas.
No hay duda, la aprobación de esta ley nos evidencia la existencia de una corriente interna restauradora y antisocialista, que le está haciendo mucho daño a la revolución. Están restaurando la economía capitalista, y también la conciencia capitalista; le están dando golpes mortales al Rumbo al Socialismo.
Privatizar las cárceles es transformar claramente, sin tapujos, a seres humanos en objetos, en piezas, en mercancías, y entregarlos a la voracidad de la empresa privada. Un duro golpe al empeño de transformarnos en una sociedad donde el humano esté en el centro de todos los afanes, un duro golpe al Socialismo. Pero, además, es reconocer que la empresa capitalista puede resolver mejor que la sociedad, que el socialismo, los problemas de todos. Es la capitulación de la revolución, es claudicar del camino revolucionario y tomar el atajo de la más grosera restauración neoliberal.
La aprobación de esa ley en La Asamblea Nacional, es muestra de que existe una agresiva corriente restauradora, antisocialista, en el interior de la revolución bolivariana, una corriente francamente neoliberal. El combate a estas desviaciones debe ser nuestro objetivo en la necesaria batalla de ideas.
Esta corriente tiene como una de sus principales armas el chantaje de la proximidad de las elecciones y la supuesta necesidad de mantener la unidad. De esta manera, consiguen una especie de impunidad para avanzar a pasos acelerados en la restauración.
Los revolucionarios estamos cometiendo un grave error con el silencio y la inercia. La revolución no puede suspenderse para retomarse luego. Eso nos aísla de las masas, y cuando pretendamos volver, cuando pidamos al pueblo que nos acompañe en el camino socialista, estará atrapado por la conciencia capitalista y será nuestro enemigo.
¡Unidad socialista!
¡Avances del capitalismo, son retrocesos del Socialismo!
¡Solo el Socialismo salva al pueblo!
¡Chávez es socialista!
¡Socialismo o muerte!

7.6.06

LOS VERDUGOS

Las victorias de Alan García y de Uribe, llaman a una necesaria reflexión: cómo es posible que un pueblo algunas veces elija a sus propios verdugos, y en otras ocasiones de muestras de extraordinaria elevación altruista.
La respuesta tiene dos caras, por un lado las clases dominantes, los verdugos, capturan la conciencia popular, en eso basan su dominación, dicen los clásicos que la principal arma del dominador es el alma del dominado. Para esta dominación se valen de los medios de comunicación, de la escuela, las artes, etc. Toda la espiritualidad de una sociedad la ponen al servicio de la colonización de la conciencia popular. Todo al servicio de que el sistema que favorece al verdugo sea aceptado por las víctimas. Así se explica cómo los alemanes eligieron a Hitler, o que los norteamericanos eligieran a Bush, o que Alan gane en Perú. Significa que esos pueblos quedaron a merced de las clases sociales dominantes.
Frente a esto, dos corrientes intentan romper esta situación.
Los idealistas populistas postulan que el pueblo, instintivamente, encuentra el camino hacia su redención. Esta corriente de pensamiento es enemiga de la organización nacional, de los líderes nacionales, y de las teorías revolucionarias. También son enemigos del Estado, de cualquier Estado. Disfrazan su posición en un supuesto amor por el pueblo, cuando en realidad lo privan de sus mejores armas, la teoría, la organización y el liderazgo. Condenan a la masa a no tener dirigentes, para ellos pueblo es sólo el pueblo sin conciencia. Fragmentan el binomio pueblo-dirigente, pueblo-vanguardia, que es la expresión del pueblo conciente. Sin este binomio los humildes son condenados a un collar de derrotas.
Por su parte, la teoría revolucionaria propone que la lucha por la emancipación de los pueblos es en esencia la lucha por la conciencia de la sociedad. Los triunfos de Fidel, Chávez y Evo, significan que la conciencia del deber social, que es la conciencia de la Revolución, se instaló en grandes sectores de la población y así se concretó el triunfo revolucionario. El binomio vanguardia-pueblo se hizo fuerte, cumplió su papel y condujo al triunfo.
Esa es la explicación de fondo, esa es la enseñanza más importante de las últimas elecciones en el continente: es necesario elevar la conciencia revolucionaria en los pueblos, esta conciencia no se adquiere espontáneamente, es labor de las vanguardias.
Hay otra enseñanza, la lucha revolucionaria se dilucida en la conciencia social, en la conciencia del colectivo. Si la Revolución, si la conciencia del deber social no avanza, indefectiblemente avanzará la conciencia capitalista, la del egoísmo, y los pueblos retrocederán en el camino de su redención y elegirán a sus verdugos. La historia tiene ejemplos claros y crueles de esta afirmación.
¡Solo el Socialismo salva al pueblo!

¡Chávez es Socialismo!

LOS VERDUGOS

Las victorias de Alan García y de Uribe, llaman a una necesaria reflexión: cómo es posible que un pueblo algunas veces elija a sus propios verdugos, y en otras ocasiones de muestras de extraordinaria elevación altruista.
La respuesta tiene dos caras, por un lado las clases dominantes, los verdugos, capturan la conciencia popular, en eso basan su dominación, dicen los clásicos que la principal arma del dominador es el alma del dominado. Para esta dominación se valen de los medios de comunicación, de la escuela, las artes, etc. Toda la espiritualidad de una sociedad la ponen al servicio de la colonización de la conciencia popular. Todo al servicio de que el sistema que favorece al verdugo sea aceptado por las víctimas. Así se explica cómo los alemanes eligieron a Hitler, o que los norteamericanos eligieran a Bush, o que Alan gane en Perú. Significa que esos pueblos quedaron a merced de las clases sociales dominantes.
Frente a esto, dos corrientes intentan romper esta situación.
Los idealistas populistas postulan que el pueblo, instintivamente, encuentra el camino hacia su redención. Esta corriente de pensamiento es enemiga de la organización nacional, de los líderes nacionales, y de las teorías revolucionarias. También son enemigos del Estado, de cualquier Estado. Disfrazan su posición en un supuesto amor por el pueblo, cuando en realidad lo privan de sus mejores armas, la teoría, la organización y el liderazgo. Condenan a la masa a no tener dirigentes, para ellos pueblo es sólo el pueblo sin conciencia. Fragmentan el binomio pueblo-dirigente, pueblo-vanguardia, que es la expresión del pueblo conciente. Sin este binomio los humildes son condenados a un collar de derrotas.
Por su parte, la teoría revolucionaria propone que la lucha por la emancipación de los pueblos es en esencia la lucha por la conciencia de la sociedad. Los triunfos de Fidel, Chávez y Evo, significan que la conciencia del deber social, que es la conciencia de la Revolución, se instaló en grandes sectores de la población y así se concretó el triunfo revolucionario. El binomio vanguardia-pueblo se hizo fuerte, cumplió su papel y condujo al triunfo.
Esa es la explicación de fondo, esa es la enseñanza más importante de las últimas elecciones en el continente: es necesario elevar la conciencia revolucionaria en los pueblos, esta conciencia no se adquiere espontáneamente, es labor de las vanguardias.
Hay otra enseñanza, la lucha revolucionaria se dilucida en la conciencia social, en la conciencia del colectivo. Si la Revolución, si la conciencia del deber social no avanza, indefectiblemente avanzará la conciencia capitalista, la del egoísmo, y los pueblos retrocederán en el camino de su redención y elegirán a sus verdugos. La historia tiene ejemplos claros y crueles de esta afirmación.
¡Solo el Socialismo salva al pueblo!

¡Chávez es Socialismo!

6.6.06

LA GOTA

Cuando nos cae una gota de agua en la cabeza, nos ponemos alertas. Si a esa primera gota la siguen dos más, no esperamos otro aviso, deducimos que viene lluvia y hacemos los arreglos para afrontarla, buscamos paraguas o refugios. Asimismo es la política. Allí el éxito estriba en comprender las gotas que anuncian el futuro, y tomar las providencias.
Las gotas siempre están cayendo, sin embargo, no todos las interpretan, existen cantidad de obstáculos que impiden su comprensión. Veamos. Hay una tendencia a sólo ver lo que nos conviene. El caso más frecuente, y no por eso menos patético, es el de los candidatos presidenciales que ignoran todas las señales, todas las gotas. No creen en encuestas, y tampoco en que sus mítines son pobres, pero, si los saluda una señora y un niño, magnifican el hecho y lo toman como signo de triunfo seguro.
Si la gota presagia tormenta, la ignoramos, nos refugiamos en el mundo de la imaginación y esperamos un milagro. Si la gota contradice lo que piensan los superiores, la ocultamos, son pocos los superiores que valoran las gotas adversas. Es difícil, se necesita mucha valentía para analizar las gotas correctamente.
Para los revolucionarios es imprescindible entender los mensajes que traen las gotas, las señales que nos manda el futuro, de eso depende el éxito de la revolución. El Che predijo, veinte años antes, la caída de la Unión Soviética, cuando nadie creía, cuando hablar de eso era una locura o un extremismo. Y la valentía del análisis del Che, lo correcto de su apreciación, salvó a Cuba y a la posibilidad socialista para la humanidad.
En Venezuela debemos estar atentos a las gotas. Bush manda muchas gotas, esas presagian intervención, no hay dudas. Chávez envía muchas gotas, esas anuncian dignidad. El pueblo protesta desordenadamente, esas gotas anuncian desorganización. En las elecciones pasadas hubo mucha abstención, esas gotas anuncian confusión. Venezuela, Cuba y Bolivia están más unidas que nunca, esas informan redención. Llegaron los Kalashnikov, esas gotas avisan preparación. Hay socialismo y hay también capitalismo, esas gotas dicen conflicto. Hay conciliación a montón, esas gotas presagian plan restaurador. Crece el crédito al consumo superfluo, esas gotas indican extravío. Se trancan autopistas y calles por pequeñeces, esas gotas denuncian inconciencia de deber social. Chávez dijo “Socialismo o Muerte”, esa gota marca la esperanza.
El deber de los revolucionarios es ver las señales, analizarlas con valentía, sin miedo a equivocarse. Un error nunca debe ocultarse, al contrario, debe discutirse abiertamente, esa es la única manera de corregirlo, y ya sabemos que revolución que no corrige errores se pierde. Nunca una revolución se ha perdido por discutir sus errores, en cambio muchas se han perdido en evasivas mediocres.
¡Solo el Socialismo salva al pueblo!
¡Chávez es socialismo!

5.6.06

ATAJOS AL PASADO

La conciliación es tenaz en su necedad. Contra toda lógica, contra toda realidad, se empeña en ver una oposición democrática irreal, imposible. Los pretendidos demócratas de oposición nos recuerdan aquel cuento del rey que se paseaba desnudo por las calles, y fue la sinceridad del grito de un niño: ¡el rey está desnudo!, lo que trajo a la realidad a aquella gente. Hoy nos hace falta un niño que grite: ¡no son demócratas!
Por más piruetas que hagan los conciliadores internos, siempre Julio, Manuel y Teo serán demócratas o terroristas de acuerdo a como sople el viento que favorezca sus intereses.
Pero, por qué ese empeño en ver lo que no existe. Expliquemos.
Hay dos componentes en la actitud conciliadoras: primero la necesidad que emana de las entrañas económicas del proyecto restaurador, que requiere volver al pacto de punto fijo, forma política de un capitalismo rentista dependiente; pero hay un segundo componente, es la candidez. Veamos.
Los ingenuos piensan que las formas políticas son independientes de las realidades sociales. Se olvidan que mientras existan clases sociales, las libertades, por tanto la democracia, será un concepto ligado a los intereses de los grupos sociales que la ejercen.
La democracia de los oligarcas, es la libertad de ellos para expropiar al pueblo humilde de la riqueza material y espiritual, es la libertad para reprimir los brotes emancipadores que vienen de los humildes. En contraste, la democracia, la libertad de los humildes, es la libertad de nosotros, de los humildes, para construir un mundo donde el hombre sea el centro de todos los afanes, el individuo realice toda su potencialidad dentro de la sociedad, y la sociedad sea albergue y manto de todos sus miembros.
Queda claro que los intereses son contrarios, las democracias son opuestas.
La democracia no es un concepto aéreo desligado de quien la ejerza. De allí, que la capacidad democrática se puede medir por el proyecto de país donde milite la persona. Así, Teo, Julito y Manuel, serán demócratas sólo para defender sus intereses oligarcas, y cuando estos intereses mezquinos estén en peligro, entonces no vacilaran en, desnudos, ponerse del lado de la dictadura, apoyar aventuras golpistas, aceptar el magnicidio, hacer guarimbas, ir a Miraflores a firmar, y no vacilaran en confinar a los humildes a los ghetos y las catacumbas.
Chávez, esta Revolución, que es la redención de los humildes, no favorece los intereses oligarcas. Por eso, aquí en la Venezuela revolucionaria, la democracia de los oligarcas siempre será hipocresía.
No busquemos atajos al pasado, aquí el único camino franco es el salto adelante hacia el Socialismo.
¡Solo el Socialismo salva al pueblo!
¡Chávez es Socialismo!

OLIGARQUÍA Y CAPITALISMO

Los oligarcas pasan, la oligarquía queda. Confundir los hombres con el sistema es un error que ha marcado la historia nuestra, y ha postergado los sueños de redención que desde Bolívar acompañan a estos pueblos.
Bolívar derrota a los españoles, pero deja intacto lo fundamental de las relaciones sociales de la oligarquía española. Fue derrotado en su intento de acabar con la esclavitud, con el latifundio, con la cultura oligarca. El resultado fue que los españoles regresaron a España, y aquí en Venezuela retoñaron, con fertilidad tropical, nuevos oligarcas. Manuelita Sáenz, con su espíritu justiciero, captó muy bien esta situación cuando al final de la guerra le preguntaba al Libertador: para qué hicimos la independencia, si los pobres siguen en la pobreza. Entendía que los oligarcas españoles fueron expulsados, pero la oligarquía, las relaciones oligarcas, seguían, ahora con nuevos actores.
Las revoluciones deben cambiar radicalmente las relaciones económicas y sociales de la sociedad, o corren el riesgo de restauración.
En Venezuela los cambios revolucionarios se han dado en forma acelerada: acabamos con el analfabetismo en tiempo record, esto es importante, ya lo decía el Libertador, “pueblo ignorante es instrumento ciego de su propia destrucción”; se ha paliado la deuda social, las casas de alimentación, los Mercal, Barrio Adentro son muestra de la voluntad de la revolución de colocar al humano en el centro de todos los motivos; y el ALBA es un paso decisivo en la construcción de un territorio donde las relaciones sean solidaridad y no de competencia.
Hemos avanzado, de eso no hay duda, y ese avance ha hecho que la oligarquía nacional y extranjera, la nueva y la vieja, detecte a la revolución como su enemiga, por eso corremos peligro.
Uno de los peligros emana de la agresión exógena, a esa ya la conocemos, es la que vimos en acción en abril y diciembre, es propia de la vieja oligarquía, la hemos derrotado varias veces y la seguiremos derrotando. Pero hay otro peligro, el que emana de la agresión endógena. Se origina en la permanencia en la sociedad de estructuras caducas, de relaciones económicas, instituciones, cultura y posibilidades oligarcas.
Derrotamos a los viejos oligarcas, los desplazamos, eso es verdad, pero si dejamos intactas las posibilidades de que unos hombres se enriquezcan a costa de la riqueza social, si dejamos intacta la ética que valora esa riqueza, es decir, enriquecerse a costa de la sociedad, es aceptado como una medida de éxito. Entonces estaremos creando las condiciones para el retoño de una nueva oligarquía, que necesariamente hundirá a la Revolución.
Ya se comienzan a ver los retoños oligarcas, las denuncias, los rumores, los señalamientos aumentan cada día. Es necesario que comprendamos que, mientras exista capitalismo, habrá oligarcas.
¡Solo el Socialismo salva al pueblo!
¡Chávez es socialista!

MISCELÁNEAS 6

1. Los tanques pensantes del imperio, detectaron que la gran fortaleza de la Revolución Bolivariana reside en la conexión amorosa entre el Comandante y el pueblo humilde. Los fracasos del 11 de abril y del sabotaje petrolero, tienen su fundamento en subestimar este elemento. Por eso, ahora lanzan una campaña cuyo primer eslabón es minar está conexión.


2. La fiesta brava tiene su fundamento en la errada embestida del toro. Si la fiera tuviera capacidad de análisis, si pudiese comprender con claridad la situación, no embestiría el trapo rojo, y desaparecerían toreros y fiesta. Asimismo sucede en la lucha de los pueblos, la dominación se basa fundamentalmente en la capacidad de engaño que tengan las clases dominantes.

3. La araña sonríe tras su tela, confía en que algún hilo de la fina malla atrapará al incauto insecto. Ella es infalible, la única posibilidad de victoria es captar la magnitud de la tela que se tiene enfrente. Sólo los avisados la detectan, la mayoría de los hilos son imperceptibles. Los cándidos sólo atienden distracciones y, desprevenidos, siguen su alegre vuelo para despertar de su ilusión aterrados a merced de su enemigo. El imperio norteamericano urde su red de dominación de manera semejante a las arañas. Muchos son los hilos de su poder, y pocos los que las víctimas perciben.


4. Leí en una hoja suelta de enciclopedia una noticia sorprendente que invita a repensarnos. Dice el libro, que un hijo de Don Quijote arribó a costas venezolanas y asentó familia. Pasado el tiempo, los genes del gran soñador deambulan entre nosotros. Si la noticia es cierta, y yo lo creo así porque lo corrobora Bolívar cuando se dice gran majadero de la historia junto a Cristo y Don Quijote, entonces, además de su importancia literaria, estamos frente a la explicación sociológica de nuestro comportamiento histórico.


5.
Primer error: contabilizar los votos chavistas del referéndum del 15 de agosto como votos pasivos, que están depositados en un almacén para usarlos cuando queramos. Segundo error: tratar de conquistar votos antichavistas haciendo concesiones, y pensar que esas concesiones no influirán en la intención de votos bolivarianos e inducirán a la confusión, al desencanto, a la abstención. Tercer error: intentar conseguir votos a cualquier costo, por encima de las secuelas que pueda dejar. Los ingenuos piensan que las formas políticas son independientes de las realidades sociales. Se olvidan que mientras existan clases sociales, las libertades, por tanto la democracia, será un concepto ligado a los intereses de los grupos sociales que la ejercen.

6. Los ingenuos piensan que las formas políticas son independientes de las realidades sociales. Se olvidan que mientras existan clases sociales, las libertades, por tanto la democracia, será un concepto ligado a los intereses de los grupos sociales que la ejercen.

LA PUGNA

La política, en esencia, es la pugna de las diferentes clases sociales por el control de la riqueza de una sociedad para ponerla al servicio de su proyecto de país. De lo anterior se deduce que si queremos estudiar la situación política, debemos empezar por estudiar las clases sociales que se disputan la riqueza, la forma como se la disputan, y sus proyectos de país.
En Venezuela son varias las clases que pugnan por la renta petrolera, principal riqueza nacional, y varios los proyectos de país. Hoy queremos referirnos a dos clases, la clase obrera y los excluidos, sus proyectos, sus formas de disputarse la renta.
Es pequeño el papel organizador de la clase obrera en un país de capitalismo periférico como el nuestro, y más todavía en un país rentista. No obstante, su papel es importantísimo como generador de conciencia revolucionaria. Ahora bien, el papel de masa crítica de la lucha liberadora corresponde a los excluidos. Estos son la mayoría.
Siendo así, los excluidos, que han sido la base social de la revolución bolivariana, necesitan de la labor cohesionadora, disciplinante, organizativa, de la ideología de la clase obrera. Si se extravía la clase obrera en conquistas económicas subalternas, en el mismo economicismo de siempre, en las ficciones cogestionarias, si se deja capturar por los cantos de sirena de la pequeña burguesía; y desatiende su tarea principal, conducirnos hacia el Socialismo, entonces traicionará su papel histórico.
En el gobierno ha prevalecido la ideología de la pequeña burguesía. Así se explican las piruetas económicas que driblan la base económica del Socialismo, y se explica el simultáneo estímulo a formas pequeñas de capitalismo, que no hacen otra cosa que vehicular la entrada de formas más evolucionadas de capitalismo.
Es así, que los excluidos, si bien han sido atendidos por las Misiones, han quedado huérfanos de formación política y de conciencia revolucionaria. En ellos se ha estimulado el egoísmo y se ha debilitado su participación como base social del avance revolucionario.
Este sector, al quedar a la deriva, comienza a pelear por su cuota de renta petrolera de la única manera que por ahora sabe: cerrando calles, chantajeando frente a un acto importante, secuestrando funcionarios, escribiendo chismes, etc.
Es imprescindible, a la par de la ayuda filantrópica, construir conciencia revolucionaria en los excluidos, conciencia del deber social, combatir el egoísmo, inculcar los valores socialistas y combatir los valores capitalistas. Es en esto que es imprescindible la labor educativa de los trabajadores.
Por eso el congreso de la UNT, fue una muestra de lo mucho que falta por hacer. Los trabajadores deben encontrarse con su ideología, derrotar las desviaciones pequeño burguesas, y conducir, con su ejemplo y con su prédica, al resto de la sociedad, hacia el socialismo.
¡Sólo el Socialismo salva al pueblo!

LOS INVASORES NACIONALES

Mucha gente se prepara con ahínco para enfrentar la invasión del imperio, la imaginan viniendo por la costa, que se plagará de musiues catiritos y ojos azules, portando cascos con banderas de barras y estrellas, equipamiento completo, al son de una marcha triunfal de los marines, algo así como los desembarcos que nos pinta Hollywood. Puede ser, no vamos a decir que se equivocan, uno nunca sabe con que saldrá el imperio. Pero la tendencia en estos días de guerra de cuarta generación es otra. Veamos.
Aparece un nuevo componente de la guerra de cuarta generación, los invasores nacionales. Esta perversa modalidad consiste en invadir un país usando sus propios nacionales. Expliquemos.
Nosotros hemos sufrido dos invasiones, sobre ellas triunfamos sin percatarnos que eran invasiones. La primera fue el golpe de abril, dirigida por militares norteamericanos que operaban desde la embajada y desde sus oficinas en fuerte Tiuna, usaron como tropa de asalto a militares venezolanos. La segunda modalidad de invasión la devela el General Raúl Salazar, renegado ministro de la defensa, quien declara al periodista Giusti que el imperio siempre tiene un plan para invadir a cualquier país del planeta, y que el plan para invadir a Venezuela tenía el código J5, que consiste en atacar los centros lucrativos de la nación. Hasta un niño se dará cuenta que este plan de invasión fue el que aplicaron en el paro petrolero. Lo del paro petrolero fue una invasión con nacionales.
Hoy están desarrollando una nueva invasión. Ya ocupan la patria muchos invasores nacionales, cédula venezolana y rodillas en Washington, todos tienen diferentes papeles en la invasión desde adentro: Maria Corina es una invasora, tiene su papel, quién lo duda, y Quiroz Corradi evidentemente también es un invasor. Pero hay otros más difíciles de detectar, es el caso de Teodoro. El hombre se mimetiza muy bien, pero sin duda es un invasor. Develemos la infamia.
Quiroz Corradi, soldado imperial, nos habla en su columna del domingo de una organización llamada “Diálogo Interamericano”, que se encarga de adelantar planes que beneficien a las transnacionales. Esta organización es financiada por poderosos grupos económicos, desde la Coca Cola, pasando por la IBM, hasta el Grupo Cisneros. Diálogo Interamericano, nos dice Quiroz, elaboró un informe que trata del funcionamiento de la OEA, dicho informe es una invitación y una justificación de la invasión a Venezuela.
Ahora bien, cuando investigamos a los miembros de este “Diálogo Interamericano”, nos conseguimos a una gran cantidad de candidatos presidenciales, como la derechista Lourdes Flores, que tendrían como tarea impulsar los planes del imperio. Por Venezuela aparece el inefable Teodoro, quien tendría la tarea de adelantar los planes antipatriotas contra Venezuela. Aquí se hace pasar por izquierdista, mientras mantiene encaletadas relaciones maritales con el imperio.
La invasión está en marcha. Los invasores están aquí.
¡Solo el Socialismo salva al pueblo!

LA CRÍTICA.

Cuando se pierde la capacidad de crítica, necesariamente viene un estancamiento, se produce un extrañamiento de la realidad y, por lo tanto, se pierde una de las facultades que nos caracteriza como seres humanos, el aprendizaje. La pérdida de la crítica, es pérdida de la posibilidad de análisis. En un individuo es grave, pero en la dirección de una Revolución necesariamente la condena al fracaso. Veamos.
Las direcciones revolucionarias se alimentan de su relación con el pueblo, es en este vínculo, pueblo-dirección, que se sustenta el proceso revolucionario. Cuando este enlace se pierde, el pueblo queda a la deriva y la dirección se incomunica en una ficción de país. Ahora bien, la unión pueblo-dirección tiene como uno de sus fundamentos la crítica. La dirección actúa, propone, ejecuta, pero es la crítica, el juicio del pueblo, el que le informa lo acertado y aceptado de su actuación, permitiendo los ajustes. Es la crítica la que le impide aislarse en un mar de soberbia.
La importancia de la crítica se evidencia en la historia patria. La vida del Libertador se puede enmarcar dentro de dos críticas: El Manifiesto de Cartagena, impugnador de la República boba; y su testamento, “he arado en el mar”. La Revolución que hoy vivimos nace de un reconocimiento crítico, el célebre “por ahora”. Fidel Castro nos da una lección de la importancia de juzgarse, cuando en su discurso de la Universidad de La Habana, declara, con la valentía del que sabe que en eso va la vida, que la Revolución Cubana puede revertirse de no corregir los errores.
De lo anterior se deduce que la capacidad de crítica de un pueblo, nos dará la medida del avance de una Revolución. Al principio los señalamientos vienen cargados de la cultura de la dominación, cuando las masas aplastadas y desinformadas criticaban lo pequeño, lo hiriente, lo doméstico, era esa una manera de manifestar su descontento, eran inofensivos.
Es tarea de la Revolución transformar esa crítica pequeña, mezquina, en la crítica con grandeza, la que ayuda a la redención de los pueblos. No obstante, la dirección debe oír toda crítica, en todas hay una enseñanza y una alerta. Ya lo dijo un clásico revolucionario, prefiero una crítica a mil halagos. Quien me critica es mi amigo, quien no me critica es sospechoso. La historia no registra un caso en el que oír una crítica le hizo daño a la Revolución, sin embargo, conoce casos en que por no escuchar las críticas se derrumbaron edificios revolucionarios que se creían eternos. Podemos terminar diciendo, parafraseando a los clásicos, sin crítica revolucionaria no hay Revolución.
¡Solo el Socialismo salva al pueblo!

DETENERNOS ES PERECER

Contrario a lo que piensan algunos políticos de medio pelo, en este país no hay otra salida que la profundización del Socialismo, por eso los subterfugios para evitar su avance sólo consiguen acercarnos al abismo.
La aceptación de Comandante Chávez en el corazón del pueblo, la siembra de la Revolución en el alma de los humildes, surge de los avances hacia el Socialismo. Por el contrario, la frustración, el desengaño, el desconcierto, aparecen cuando extraviamos el camino y nos acercamos a territorios capitalistas.
Las Misiones, territorio espiritual socialista, donde se ejerce la relación amorosa, sostienen a la Revolución. Nadie duda de esta afirmación, las misiones estimulan la conciencia del deber social, y ya sabemos que la moral altruista es propicia para las grandes tareas de defensa de la patria, de los sueños, del camino de redención.
Ahora bien, las acciones económicas y políticas que apuntalan al capitalismo, cuando intentamos resolver problemas sociales usando las armas melladas del capitalismo, y a los propios capitalistas, debilitan a la revolución, porque esas conductas estimulan el egoísmo, y ya sabemos que conciencia egoísta es oportunista, se va con el mejor postor, sólo es adecuada para acciones mezquinas.
Así como es impensable una revolución socialista que no supere al capitalismo, es también impensable a Chávez sin una Revolución Socialista. De aquí, entonces, que acción que fortalezca al capitalismo, es acción que debilita al Comandante.
El llamado chavismo sin Chávez impulsa el Capitalismo. En contraste, los verdaderos chavistas son los que impulsan el Socialismo.
Es por eso, que los chavistas proponemos ir a estructuras sociales socialistas. Más allá de las necesarias acciones no estructurales encaminadas a solventar la deuda social de manera inmediata, debemos emprender la construcción de zonas socialistas, en las que la propiedad de los medios de producción sea de la sociedad toda, la distribución sea equitativa, y la organización social permita a los ciudadanos la participación, desde los asuntos locales hasta los asuntos internacionales. Donde cada uno, siguiendo el principio bíblico, aporte de acuerdo a su capacidad, y cada uno reciba de acuerdo a su necesidad.
De todo lo anterior se desprende que la marcha hacia el socialismo, para nosotros, para el pueblo venezolano, para el continente y para el mundo, es un asunto de vida o muerte. La escogencia es forzosa.

¡Socialismo o muerte!
¡Sólo el Socialismo salva al pueblo!
¡Chávez es Socialismo!

LAS TRES MUJERES

Érase una vez, tres mujeres que vivían en un lugar del planeta de cuyo nombre no quiero acordarme. Las tres mujeres deseaban tener hijos.
La primera, rogaba a Dios por un hijo, pero no quería trato con hombre.
La segunda, elevaba sus plegarías a Dios para engendrar, pero no quería sufrir los dolores de parto.
La tercera, rezaba todo el día pidiendo salir sólo medio preñada.
De esta manera y con estas voluntades iban pasando los días de las tres mujeres…
Al cabo de unos años, pasó un circo por el pueblo de las tres mujeres, y después de nueve meses, las tres tenían hijos, las tres habían sufrido dolores de parto, las tres conservaban gratos recuerdos de la visita del circo.
Moraleja:
La naturaleza, la realidad, en última instancia determina la marcha de la vida, o dicho en sencillo, deseos no empreñan.
De este antiguo cuento deberían aprender los que quieren hacer Revolución, los que quieren superar al Capitalismo sin trauma, o mejor, los que quieren parir una nueva sociedad sin dolores de parto.
La Revolución es un hecho natural en la que participa la voluntad de los protagonistas, pero, en última instancia, es la realidad, la naturaleza social, la que impone sus designios.
Hoy, en la Revolución Bolivariana, hay tendencias que se comportan como las tres mujeres. Le ponen condiciones a la marcha del Socialismo. Ruegan por una Revolución, pero al mismo tiempo no quieren relaciones de producción socialistas, es decir, evitan la propiedad social de los medios de producción, inventan diez mil laberintos para no hacer lo que hay que hacer si se quiere una Revolución socialista: que la propiedad de los medios de producción pase a manos de la sociedad toda, única manera de acabar con el absurdo de que unos hombres sean dueños del tiempo de otros hombres, única manera de acabar con el fraude de que unos hombres se apropien del trabajo de otros hombres, única manera de acabar con el trabajo enajenado, única manera de acabar con el Capitalismo.
¡Única manera de hacer una Revolución Socialista!
Elevan plegarías por una revolución, pero no quieren los ineludibles inconvenientes que ella trae, sólo quieren los beneficios, pretenden eludir los dolores de parto.
Rezan todos los días por una Revolución controlada, que sólo sea hasta la mitad, únicamente en ciertas áreas.
Ruegan por una Revolución que beneficie a todos, a los oligarcas apropiadores de lo ajeno, y al humilde despojado.
Sueñan con una Revolución aceptada por los contrarrevolucionarios, a los que llaman a conciliar.
¡Ilusos! Un día llegará un circo, y la naturaleza se impondrá sobre los deseos, la voluntad quedará sometida a la realidad, y habrá que romper los huevos para hacer la tortilla.
¡Sólo el Socialismo salva al pueblo!

29.5.06

MISCELÁNEAS 5

1. Cada éxito nos anuncia mil fracasos, cada fracaso nos prepara para un millón de éxitos.
2. Somos albergue de la esclavitud y la emancipación.
3. Ninguna Revolución puede ir más allá de la ideología que la sustenta.
4. Requerían filósofos, y la sumisión les produjo seguidores. Pretendían revolucionarios, y el ambiente les impuso políticos. Les faltó reflexión.
5. Una Revolución no puede construir algo diferente a la calidad de los revolucionarios que la impulsan, y esa calidad revolucionaria se mide por lo que ellos discuten, por cómo actúan, en definitiva, por los sentimientos que mueven su corazón.
6. Cuentan que a un pueblito en el profundo llano venezolano llegaron un monje, un jugador, y un maestro. Un rico hacendado del lugar, próximo a morir, que quería construir un casino, una escuela y un convento, como regalo de despedida para aquel pueblito, le encomendó los proyecto a cada uno de los tres recién llegados: al jugador le encomendó el convento, al monje la escuela, y al maestro el casino. El resultado fue que el jugador hizo un convento donde se podía jugar, el monje una escuela para orar, y el maestro un casino con salones para enseñar. El hacendado obtuvo lo que quiso, y nosotros obtuvimos la enseñanza de que cada uno vuelca en la realidad lo que es, y es como existe.
7. Uno de los fundamentos de la Revolución es la unidad, el otro es la discusión. La discusión no debe intimidar ni ser intimidante. Y la unidad no debe castrar.
8. La totalidad del pensamiento es pasado, por eso, es impensable un revolucionario sin lectura, sin estudio, sin cultura.
9. La imagen que nos hacemos de la realidad tiene mucho de la imagen que llevamos en el alma.
10. El poder tiene dos peligros: volvernos soberbios, o volvernos serviles. Para conjurarlos debemos acercarnos a él sin dejar que nos intoxique.
11. La gran fortaleza de la Revolución Bolivariana reside en la conexión amorosa entre el Comandante y el pueblo humilde. La forma capitalista menos evolucionada, en este caso Capitalismo nacional, tiende aceleradamente a la forma más evolucionada, es decir, a la forma globalizada neoliberal. O dicho en sencillo, el Capitalismo tiende a crecer hasta alcanzar la forma más evolucionada mundialmente. Por eso no puede existir Capitalismo nacional, todo Capitalismo se globaliza o perece. Y lo de Carabobo, la privatización que asoma, es un paso en esa evolución del capital. Podemos resumir diciendo, si el Socialismo no avanza, lo hace el Capitalismo.

ESTA REVOLUCIÓN NO PUEDE PERDERSE

Si esta Revolución se perdiera, el costo para la América y para el mundo sería muy grande, sería un desastre de consecuencias gravísimas. Aquí, en este país y en este momento, se está decidiendo el destino de la humanidad. Si la Revolución bolivariana es exitosa marcará un rumbo para el resto del planeta, demostraremos que es posible zafarse del Capitalismo, derrotaremos a los agoreros que dicen que el Capitalismo creador de miseria espiritual y material es un destino. La responsabilidad que tenemos es con la humanidad entera. Es nuestro deber proteger esta Revolución, debemos estar atentos a los peligros y buscar las formulas para avanzar. Veamos.
Contamos con el corazón del pueblo, de eso no tenemos dudas, si mañana nos avisan que el enemigo desembarcó en Paraguaná, media Venezuela se va para allá a combatir, y la otra media quedará a la expectativa de entrar en la batalla.
Sin embargo, ojalá las cosas fueran siempre tan claras: un enemigo enfrente de la barricada, y el pueblo enardecido del otro lado dispuesto a aplastarlo. Pero, la realidad es otra, el enemigo imperial está lleno de mañas, dispone sus trampas de tal manera que cuando los pueblos incautos despiertan lo que les queda es la desilusión, la desesperanza.
Mueven los más profundos arraigos espirituales para contrabandear el regreso al pasado. Así, sobre la credulidad del pueblo, arrinconaron en San Pedro Alejandrino al libertador, al vencedor del ejército español. Sobre la costumbres, removiendo las tradiciones, consiguieron desviar a la Revolución Francesa que derrumbó a la monarquía para conducirla hacia Napoleón, un nuevo y remozado emperador.
Hoy en Venezuela el peligro mayor que nos plantea el imperio, no es la invasión tradicional, esa la detectaremos rápido y sabremos dónde ubicarnos, el peligro mayor es la manipulación política, el desmontaje del ánimo revolucionario, el desgaste paulatino, la erosión lenta, el aprovechamiento de nuestras debilidades, de nuestras dudas, y sobre todo, los anclajes, los apegos, las tradiciones, las costumbres que nos impiden dar los saltos revolucionarios.
No hay tiempo para circunvalaciones, no hay espacios para maniobras tácticas distraccionistas, la Revolución no resiste desvaríos, es hora de arraigar el Socialismo en lo profundo del alma del pueblo, de la economía y de la política de este país. Esa es la única manera de blindar a la Revolución de las invasiones, vengan por Paraguaná, o vengan en forma de conciliación restauradora.
¡Solo el socialismo salva al pueblo!

25.5.06

LA CONFUSIÓN

En la Revolución bolivariana existe una confusión, comprensible si consideramos que venimos de medio siglo de pacto de punto fijo, cincuenta años de manipulación ideológica, de engaños, haciéndonos creer que La Democracia requiere la existencia de una oposición. Veamos.

Previamente revisemos algunos conocimientos. Las manifestaciones políticas son expresiones de proyectos económicos, no es posible una expresión política, un partido, que consciente o inconscientemente no esté ensamblado con una postura económica. En la lucha política revolucionaria se enfrentan proyectos económicos antagónicos, que representan intereses de clases sociales también antagónicas. Explicamos.
En Venezuela, durante el pacto de punto fijo, los partidos AD, COPEI, MAS, etc., etc., representaban el mismo proyecto económico, es decir, al Capitalismo dependiente del imperio, su esencia era la misma y, por lo tanto, sus escaramuzas políticas eran superficiales, retóricas, artificiales, eran caimanes del mismo charco, el mismo musiú con diferente cachimba, aunque simularan discrepancias profundas. A esa situación, de un solo proyecto económico con varios matices políticos, se llegó porque en la década de los 60 el proyecto del Socialismo fue derrotado y quedó sin expresión política, o su expresión era muy débil.
El pacto de punto fijo mantenía su hegemonía y perseguía con crueldad a los embriones políticos que representaban al proyecto socialista auténtico. Allí están los muertos, los presos, los perseguidos, para atestiguar la cacería de los que no participaban de la farsa. A lo sumo, en esos años podía actuar lo que se llamaba la Revolución permitida, que eran las posturas pseudo cuestionadoras que no ponían en peligro al sistema económico y político del Capitalismo. Podemos resumir diciendo que no existía oposición, lo que existía era un simulacro.
Hoy, influenciados por aquella ficción, se pretende reeditar un pacto castrador, aupando el fortalecimiento de opciones contrarias al Socialismo, por tanto a la redención de estos pueblos, y se intenta hacernos creer que estas facilidades al enemigo, que fortalecer al enemigo, son signos de democracia. Equivale esta postura a que El Libertador, en aras de una democracia boba, hubiese, después de triunfar en Carabobo, llamado a Torres o a Morillo para que formaran un partido monárquico y participaran en la Convención de Ocaña.
Hoy, cuando el imperio nos acecha, cabe más que nunca la consigna “dentro del Socialismo todo, fuera del Socialismo nada”. Permitir en la pugna a los enemigos del Socialismo puede ser un asunto de táctica, de correlación de fuerzas, pero, verlo como una necesidad para establecer una democracia es, además de una candidez, una postura contrarrevolucionaria.
¡Sólo el Socialismo salva al pueblo!

VOLVER AL ESPÍRITU DE ABRIL

Ahora, cuando hemos avanzado más que nunca en toda nuestra historia hacia territorios de redención del humano, surgen en el horizonte máculas de restauración. El imperio acecha con todo su poder militar y de manipulación de conciencias, están allí, cerquita, las naves de la muerte amenazando con la crueldad que conocemos, y están aquí adentro sus billetes verdes, comprando conciencias, abriendo brechas, ensanchando heridas, aprovechando debilidades.
La Revolución bolivariana necesita urgente volver al espíritu de abril, es necesario que desde allí comencemos el fortalecimiento del proceso. En momentos en que el imperio nos amenaza, que las debilidades internas nos arriesgan, las imprecisiones nos confunden, es necesario encender el ánimo y jugar cuadro cerrado para poder avanzar. Veamos.
Tres enseñanzas fundamentales nos dejó abril. Una, ya al pueblo no se le engaña, sabe del verdadero carácter de la mafia oligarca, a ellos le bastaron 40 horas para desplegar toda su crueldad fascista. Nosotros nos convencimos que frente a la oligarquía, que se alimenta de odio y desprecio a los humildes, el único lenguaje posible es la fuerza de un pueblo movilizado y conciente. Frente a los oligarcas, la conciliación es traición a la Revolución y al Comandante Chávez. El oligarca quedó en evidencia en toda su crueldad fascista. Se ensañaron con la vida.
La segunda, el Socialismo apareció en toda su hermosa posibilidad. El pueblo se movilizó por objetivos políticos altruistas, el espíritu del deber social prevaleció en aquellos días. El pueblo tomó conciencia del deber social, que es el rasgo más importante del Socialismo, pero también aparecieron los gérmenes de la apropiación por la sociedad de las empresas golpistas. Pasar la propiedad de los medios de producción a manos de la sociedad, es la otra columna del Socialismo. Es así, en abril apareció el Socialismo en germen, el gran protagonista fue el incipiente Socialismo. Este es el origen de la declaración de Chávez convertida tiempo después en la consigna central de este proceso, Socialismo o muerte.
Tercera, esos días nació el líder de nuestra Revolución socialista, y como todo líder revolucionario verdadero, rápidamente se hizo mundial.
Es necesario volver al espíritu de abril. Profundizar la unidad alrededor del avance del Socialismo, luchar contra los intentos de fortalecer el Capitalismo, que lo que consiguen es confundirnos y debilitarnos, rechazar los intentos de conciliación, y cerrar filas alrededor del liderzazo del Comandante Chávez.

¡Sólo el Socialismo salva al pueblo!

ACOSTA CARLEZ, PRESAGIO DE GLOBALIZACIÓN.

Plantea Acosta, que hay un problema asistencial, y frente a eso acude a las formas capitalistas para resolverlo. Intenta privatizar la salud sosteniendo su decisión en la afirmación, y esto es lo más importante, de que esta Revolución puede resolver sus problemas apoyándose en la empresa privada, ¡privatizando!
La sinceridad de Acosta Carlez, gobernador de Carabobo, tiene la virtud de colocar en cielo abierto una situación que venía desarrollándose en sordina. Veamos.
Acosta intenta privatizar la salud en Carabobo, y con su propósito queda en evidencia la debilidad teórica de la Revolución bolivariana. Esto es, sin duda, uno de los mayores aportes que esta situación hace a la marcha de la Revolución. Los bolivarianos no podemos dejar pasar esta oportunidad de poner sobre la mesa de discusión varios problemas teóricos fundamentales, la Revolución se resiente de la postergación de la discusión, recordemos que una Revolución no puede ir más lejos que la teoría que la sustenta. Y la falla que hoy Acosta y su planteamiento, nos evidencia la imprecisión teórica de nuestra Revolución. La escaramuza planteada por el gobernador de Carabobo alerta la necesidad urgente de ajustar el rumbo de la Revolución.
Lo de Acosta no es un hecho aislado, se trata de una tendencia francamente restauradora dentro de la Revolución bolivariana, que obedece a una ley del Capitalismo actual, según la cual, la forma capitalista menos evolucionada, en este caso Capitalismo Nacional, tiende aceleradamente a la forma más evolucionada, es decir, a la forma globalizada neoliberal. O, dicho en sencillo, el Capitalismo tiende a crecer hasta alcanzar la forma más evolucionada mundialmente. Por eso no puede existir Capitalismo Nacional, todo Capitalismo se globaliza o perece. Y lo de Carabobo, la privatización que asoma, es un paso en esa evolución del capital. Podemos resumir diciendo, si el Socialismo no avanza, lo hace el Capitalismo.
La situación nos alerta, es necesario convocarnos a discutir, la Misión Teoría es un asunto de vida o muerte, estamos en el deber de salvar la revolución. Acosta ha puesto de manifiesto el dilema de hoy: se trata de decidir si está Revolución avanza hacia el Socialismo o, por el contrario, continua el coqueteo con las formas capitalistas. De ser así, a pesar de los buenos deseos, será inevitable la entrada, por la puerta de atrás, a la globalización mundial, al TLC. No hay medias tintas, no existen formas atenuadas de Capitalismo. La decisión para nosotros está muy clara, ya lo dijo el Comandante:
“Socialismo o muerte”
¡Sólo el Socialismo salva al pueblo!

22.5.06

¡LOS ESTADOS UNIDOS NO VENDEN NI MORAL NI CONCIENCIA!

Los Estados Unidos prohíben la venta de armas a nuestro país. Esta resolución del imperio se convirtió en el centro de la discusión, los patriotas y los imperiales revolotean la medida.
Lo primero que debemos decir es que la resolución no es aislada, forma parte de un estructurado plan para yugular a la Revolución Bolivariana, se trata de una fina jugada dentro de la guerra asimétrica. Veamos.
Hoy más que nunca es necesario recodar las palabras del Libertador: los Estados Unidos parecen destinados por la providencia a plagar a la América de miseria y oprobio
El imperio nos aplica la táctica de la tenaza. Así capturaron a Nicaragua, expliquemos. La tenaza tiene dos brazos : uno, es satanizar la revolución, en Nicaragua la asociaron a la guerra, aquí en Venezuela hacen lo mismo; el otro brazo, es santificar la opción opositora, allá lo hicieron con Violeta Chamorro, aquí lo hacen estimulando la conciliación. Los brazos de la tenaza se cerrarán cuando nos coloquen frente a la necesidad de escoger entre estas dos opciones: o el desastre o la convivencia. En Nicaragua les dio resultado, aquí debemos luchar duro para desenmascarar la tenaza imperial. Debemos conocer el plan para poder derrotarlo. Así funciona.
Aupan a la tendencia conciliadora que propugna la colaboración entre oligarcas y revolucionarios. Ven con buenos ojos a la Comisión Nacional para el Estudio de la Delincuencia, la forma como se está queriendo resolver la problemática de la vivienda, en junta con los bancos y la industria privada de la construcción, aplauden las invitaciones al Canal Ocho de los personeros golpistas como Quiroz. Así, aprovechando nuestras debilidades, construyen el brazo blando del plan imperial, una engañosa imagen de armonía que confunde a la gente. Junto a este ambiente de falsa armonía se edifica el brazo duro, que es la amenaza de guerra. Se hace creer que el problema de la paz es un asunto de bajar el tono del discurso, dejar de buscar pleito, de tranquilizarse, en pocas palabras, que es el Comandante el que construye la hostilidad, y se desliza el cuento de que el imperio nos perdonará si Chávez sale del juego. Transforman la lucha en una alternativa entre el Comandante o la paz. El Comandante es el miedo, arrodillarse frente a Estados Unidos es la paz. ¡Mentiras! ¡Trapacería barata! La conciliación y la guerra son dos caras de la misma infamia.
Lo que realmente nos ofrece el imperio es la disolución de la nacionalidad, la condena del pueblo a la miseria material y espiritual. Lo que nos ofrece los Estados Unidos es la paz de los sepulcros, la paz de los arrodillados, la paz que exige que traicionemos la herencia de los libertadores y al Comandante Chávez.
Hoy, más que nunca, con Chávez todo, sin Chávez nada.
Sólo el Socialismo salva al pueblo.

EMBOSCADA AL AMOR

En esta guerra asimétrica que nuestra Revolución libra contra el imperio del norte, las batallas son diarias, las escaramuzas son constantes, los desarrollos estratégicos se suceden con precisión napoleónica. Es una guerra que se realiza por medios no convencionales, por eso es imprescindible detectar los nuevos combates, precisar las novedosas armas, destruir las inéditas estrategias, situarse en los insólitos teatros de operaciones.
En los días que corren se está desplegando una campaña militar de esta guerra de cuarta generación, que a todas luces tiene la marca de los estrategas del Pentágono y del Departamento de Estado. Veamos.
Los tanques pensantes del imperio detectaron que la gran fortaleza de la Revolución Bolivariana reside en la conexión amorosa entre el Comandante y el pueblo humilde. Los fracasos del 11 de abril y del sabotaje petrolero, tienen su fundamento en subestimar este elemento. Por eso, ahora lanzan una campaña que pretende como primer eslabón minar esta conexión.
El método no es nuevo, lo usaron contra el Libertador y lo obligaron a abandonar, por la puerta trasera, a Bogotá a los gritos de ¡longaniza!, para ir a morir, sin camisa, a San Pedro Alejandrino. En sus últimos momentos, El Libertador, lamentándose, decía: Colombianos: Mis enemigos abusaron de vuestra credulidad y hollaron lo que me es más sagrado, mi reputación y mi amor a la libertad. Al pueblo Gran Colombiano, a través de campañas de desinformación, le hicieron descreer de la grandeza de alma y de estadista del Libertador y lo llevaron a repudiarlo.
Hoy el imperio aplica el mismo método aquí en Venezuela: perpetrando una emboscada contra el amor, tratan de manipular la credulidad del pueblo de Bolívar asociando a Chávez a la guerra, al despilfarro, al regalo de los fondos nacionales y, simultáneamente, proponen una zona de tolerancia, de conciliación, donde todos supuestamente saldremos beneficiados, los pobres y los ricos, todos agarrados de la mano. Al lado de esto, nos dicen desde el norte que Chávez es culpable de la guerra con la que ellos mismos nos amenazan, que salgamos de Chávez, que vayamos a un gobierno de conciliación y a todos nos irá bien.
Este plan fracasará, el imperio fracasará nuevamente, por varias razones: primero, el pueblo sabe que el odió oligarca, que los intereses oligarcas, que la conciliación con los oligarcas, son incompatibles con la felicidad de los humildes, a los que ellos desprecian y consideran un estorbo;segundo, el pueblo venezolano no traiciona a su líder, no cambia a su líder por un plato de lentejas; tercero, los venezolanos sabemos que sobre la traición y el engaño no se construye la redención de los humildes.

Estamos convencidos que sólo el Socialismo salva al pueblo.
Con Chávez todo, sin Chávez nada.

MISCELANEAS 4

1.Toda Revolución implica grandes sacrificios, no es posible pensar en cambios profundos sin enfrentar la adversidad. Los caminos sin obstáculos son propios de cuentos de hadas y no de la realidad de la lucha social. No es descabellado decir que los pueblos preparados para el infortunio son los que tienen derecho a transitar caminos de felicidad.

2. Varios son los contingentes que actúan en este gran campo bélico en que se ha transformado Venezuela: por un lado, tenemos a los que defienden un proyecto capitalista, que van desde los globalizadotes francos, hasta los que aún mantienen la ilusión que los capitalistas nacionales son generosos; frente a este fuerte contingente capitalista, se planta la legión del Comandante Chávez, que enarbola la bandera del cambio profundo, la que lleva inscrita la consigna libertaria de “socialismo o muerte”.

3. La Revolución debe basar la lucha anticorrupción en tres pilares fundamentales: la lucha por nuevos valores, que es la lucha por instaurar el Socialismo; la lucha policial; y, por último, aunque de igual importancia, desenmascarar la actitud hipócrita de los lacayos del imperio en la lucha contra la corrupción.

4. Los flirteos conciliadores lo único que consiguen es diluir la conciencia revolucionaria, porque aceptan en la práctica que entre ellos, oligarcas lacayos del imperio, y nosotros los humildes, hay intereses comunes, que las medidas de los oligarcas y las de la Revolución son iguales. Si eso fuese así, surgiría la duda debilitadora ¿es necesaria una Revolución? y ya sabemos que Revolución que se debilita es derrotada.

5. La esencia de una Revolución es el rescate de la condición social del humano. Dicho de manera más radical, la esencia de una Revolución es el rescate de la condición amorosa del hombre. Y esta condición sólo emerge cuando la sociedad consigue superar las relaciones que suponen el absurdo de que los hombres se vean forzados a vender su vida para poder vivir. La Revolución es un cambio cultural profundo y extenso, es la sustitución del egoísmo como móvil social por el amor como relación fundamental de la humanidad; es la sustitución del núcleo moral que produce crímenes horrendos, por la conducta fraterna que producen obras excelsas.

¡TRECIENTOS AÑOS DE CALMA NO BASTAN!

Agitan como bandera de conquista la disminución de la polarización. Estudiemos si es justificado el entusiasmo desplegado en torno al tema.
La polarización es una medida de la lucha de clases, es decir, del enfrentamiento milenario entre los desposeídos de todo y los poseedores de todo, entre los libertarios y los esclavistas. Si revisamos la historia de la humanidad, veremos claramente las fluctuaciones de esta polarización.
Mientras exista desigualdad social habrá lucha de clases, y la polarización siempre estará presente, unas veces en baja intensidad, lo que indica que las clases dominantes tienen control de la situación, están seguras. En estas condiciones, la lucha de clases se muestra en los brotes de rebelión individual de los oprimidos, el desagrado que se evidencia en las calles, en las tensiones producidas por los alardes de la riqueza.
Ahora bien, cuando los pueblos toman conciencia de la situación de despojo de una sociedad, la lucha se hace política, la pugna, la polarización se incrementa, alcanza características más peligrosas para las clases oligarcas, y estas añoran la situación de pasividad anterior.Pero es cuando los oprimidos entran en Revolución que cunde el desespero en las oligarquías, y todas sus acciones conducen a recuperar la situación de pasividad, disminuir lo que ellos llaman polarización, que es lo mismo que decir, disminuir el peligro para su sistema de privilegios, que el pueblo vuelva a su situación de sumisión, que no luche.
Esos eran los llamados a la calma y a la disminución de la polarización que hacían los oligarcas cuando comenzaba la guerra de independencia, llamados que el Libertador respondió con su celebre frase: ¡es que trescientos años de calma no bastan! Sabía Bolívar que la única paz es la paz con justicia. Por eso emprendió con fuerza el camino de la independencia y desechó los engaños oligarcas.
Hoy, con la Revolución bolivariana, los humildes, los desposeídos, tomaron conciencia y entraron en Revolución. Ahora conocen su fuerza, saben de su derecho a una vida digna, y transitan el camino para conseguirla. Hoy, otra vez aparecen los llamados a la calma a disminuir la polarización. Hoy, como ayer El Libertador, debemos desechar el engaño y la manipulación. Nos quieren hacer creer que la paz se puede conseguir sin justicia, que es un problema de voluntad, ocultan que la polarización nace de las entrañas de la desigualdad social y esta viene del Capitalismo.
La colaboración entre desposeídos y oligarcas es un fraude. El único camino a la paz, a la reconciliación, es el Socialismo. Reconciliación sin Socialismo es felonía. Sólo el Socialismo salva al pueblo.

MATEMÁTICA SIN FECUNDIDAD, ES UN AZOTE

La matemática electoral, que esteriliza el pensamiento y la capacidad de análisis, es un azote. Veamos.
Hay dos maneras de enfrentar la conquista del voto: una, como si de una mercancía se tratara; la otra, como si un acto de conciencia fuese. Las dos son contrapuestas y conducen a consecuencias diferentes.
Si se enfrenta el acto electoral como un acto maquinal, y al voto como una cifra inerte, como si de kilos de papas se tratara, en este caso la infecunda matemática tiene cabida en el análisis, sería un simple ejercicio de contabilidad: cuánto tengo en el haber, cuánto en el debe, y de allí se sacarían las estrategias electorales. Es comprensible que en este mundo capitalista exista la tendencia a reducir las elecciones a esta álgebra política. En el Capitalismo todo se transforma en mercancía, no obstante, cuando de Revolución se trata, esta infértil matemática, que no fecunda conciencia, es camino expedito para castrar la Revolución y, lo que es más lamentable, el resultado calculado por estos atletas de las matemáticas será, sin duda, desmentido por la realidad. Revisemos algunos de los errores que se comenten con esta visión mercantil de las elecciones.
Primer error: contabilizar los votos chavistas del referéndum del 15 de agosto como votos pasivos, que están depositados en un almacén para usarlos cuando queramos. Segundo error: tratar de conquistar votos antichavistas haciendo concesiones, pensando que esas concesiones no influirán en la intención de votos bolivarianos e inducirán a la confusión, al desencanto, a la abstención. Tercer error: intentar conseguir votos a cualquier costo, por encima de las secuelas que pueda dejar.
Ronda por allí la tentación, comprensible en este mundo capitalista, de reducir la batalla electoral a un problema de suma de votos. Se vacía la meta de los diez millones de cualquier contenido espiritual, de conciencia, de compromiso con el proceso. Se “usan las herramientas melladas del Capitalismo para construir el Socialismo”, el resultado de esto ya lo conocemos. Por el contrario, los revolucionarios debemos focalizar las elecciones como una oportunidad de crear conciencia del deber social, de elevar el nivel político del pueblo, de remarcar que nuestra meta es el Socialismo, crear conciencia de la importancia histórica que tiene la victoria del Comandante para el destino de la humanidad, desenmascarar a los lacayos del imperio que momentáneamente se disfrazan de demócratas, partir las aguas entre patriotas e imperiales. En definitiva, sembrar en los humildes la idea de que sólo el Socialismo salva al pueblo.
Desperdiciar la oportunidad de concientización electoral reduciéndola a unas matemáticas infecundas, es un crimen de leso Socialismo, o lo que es lo mismo de lesa esperanza.

LA ARENA

Había una vez una institución que necesitaba saber cuantos granos de arena contenía una playa. La información se usaría en la propaganda turística. Las altas autoridades encomendaron la misión a cuatro funcionarios.
El primero, muy hacendoso, se trasladó de inmediato a la playa, se tiró al suelo y comenzó, con la ayuda de una lupa, a contar granito, por granito. En ese menester anda. Esta es la actitud del pragmático.
El segundo, se fue para su oficina y desde allí imaginó la playa, elaboró poemas, escribió tesis sobre la relación anfibológica del sexo de los ángeles y el sexo de los granitos, dictó conferencias, participó en congresos, fue jurado en eventos, todo relacionado con la arena, se convirtió en arenólogo. Ahora está tan ocupado con estas actividades que le queda poco tiempo para contar los granitos. Este es el modo del intelectual idealista.
El tercero, nombró una comisión encargada de elaborar un proyecto para contar los granos con la mayor eficiencia posible. Esta comisión pidió oficinas para desplegar sus planos y diseñar equipos de medición de granos, solicitó las consabidas Lap top y los infaltables teléfonos celulares. Después luchó para que a la comisión la pasaran a Dirección, luego a Gerencia, lo último que se supo es que plantean su pase a Ministerio. Estamos esperando que tengan tiempo para contar los granitos, ellos dicen que no pueden arrancar hasta que se defina en el alto gobierno a cuál ministerio estarán adscritos. Este es el esplendor burocrático.
El cuarto, fue a la playa, contó los granos que caben en un milímetro cúbico, calculó con ayuda de la matemática el volumen total de la playa, multiplicó una cosa por la otra, y obtuvo, con un tolerable error, el número de granitos. Hizo un informe de una página y pidió otra tarea. Este es el camino revolucionario-científico.
La historia es útil. Viéndonos reflejados en estos ejemplos, comprenderemos mejor nuestra labor y diagnosticaremos las desviaciones en el trabajo. Repasemos las posturas.
Pragmáticos, son los que piensan que el conocimiento sólo se adquiere en la práctica, no son capaces de resolver estrategias, sólo tareas muy simples. Desprecian la teoría, esa es su desgracia.
Los idealistas, desechan la realidad y ven como única fuente de conocimiento al intelecto. No resuelven problemas reales, son fatuos.
Los burócratas, les interesa sólo la forma, nunca el contenido, el trámite es lo fundamental, las consecuencias no importan. El científico revolucionario, busca el conocimiento en una sabia combinación de la práctica con la teoría. Sabe que el conocimiento práctico sin el complemento de la teoría es inútil, por eso, prestigia la lectura y el pensamiento tanto como ir a la realidad.

15.5.06

LA INVASIÓN SILENTE QUE DERRUMBÓ A LA UNIÓN SOVIÉTICA

Aquel país que resistió la invasión más brutal que se tenga noticias en la historia de la humanidad, la invasión de los Nazis. Aquel país que defendió a la humanidad contra el fascismo, sacrificando más de veinte millones de vidas, aquel país del Socialismo heroico, sucumbió frente al campo capitalista sin que en esa nueva invasión se detonara un solo disparo. Estudiemos esta invasión.
El imperio ocupa todas las formas de lucha, desde la invasión cruenta tipo Granada, Panamá, Santo Domingo, Irak, y pare usted de contar, hasta la sutil y peligrosísima invasión silente, ideológica, manipuladora de conciencias, estimuladora de los valores del imperio. Veamos como funciona esta modalidad de invasión.
El centro de esta operación es la embajada americana. De allí surge una labor de captación de debilidades, de lealtades resquebrajadas, de mentalidades afines. Luego se conforman fachadas, unas más evidentes como Súmate, otras más crípticas que aparentan ser neutrales pero en el fondo son encargadas de estrechar lazos con el imperio, fomentar sus valores. Además opera una zona oculta, de la que sólo tenemos noticias por sus efectos, es la encargada de avivar el Capitalismo en los procesos revolucionarios, y de apuntalar a ese Capitalismo con sus formas políticas correspondientes. Nosotros no tenemos dudas que esa forma de invasión silenciosa la están aplicando contra nuestro país. Analicemos.
Desde que el Comandante declaró a la Revolución bolivariana como una Revolución antiimperialista, anticapitalista y Rumbo al Socialismo, llovieron las maniobras distraccionistas en las que se sospecha la acción de la zona oculta, que se aprovecha de nuestras debilidades, las potencia, trabaja en las grietas del proceso, infla errores, provoca conductas dañinas, empuja la mano que roba al tesoro, crea ilusiones de refugio, manipula, trae a sus teóricos con retóricas que confunden, patrocina a opinólogos, etc., etc.
No tenemos dudas, y hay que decirlo con valentía, en los últimos días la zona oscura ha cosechado importantes éxitos. Lo que el imperio no logró con el golpe de abril y el sabotaje de diciembre, lo consigue con su zona oculta. Ahora intentan hacernos creer que no hay confrontación, que todos somos iguales, que da lo mismo impulsar el Capitalismo que avanzar hacia el Socialismo. Se olvidan que terreno ganado por el Capitalismo, es terreno que pierde el Socialismo. Se nos llama a una convivencia que sacrifica, hoy la marcha hacia el Socialismo, y mañana sacrificará al Comandante Chávez.
La respuesta revolucionaria es una sola, hay que profundizar la Revolución, derrotar los retoños de Capitalismo, los políticos y los económicos, instaurar zonas socialistas, expandir las zonas de amor. Y, después, sólo después, nacerá la convivencia y la paz con justicia.

LA EMBESTIDA DEL TORO

La fiesta brava tiene su fundamento en la errada embestida del toro. Si la fiera tuviese capacidad de análisis, si pudiese comprender con claridad la situación, no embestiría el trapo rojo y desaparecerían toreros y fiesta. Asimismo, sucede con la lucha de los pueblos, la dominación se basa fundamentalmente en la capacidad de engaño que tengan las clases dominantes., de la capacidad que tengan para hacer que la energía popular se disipe embistiendo trapos rojos, con objetivos subalternos. De allí que la clave de nuestro éxito revolucionario reside en la precisión con la que determinemos al enemigo principal en cada etapa. Veamos.

Después del referéndum revocatorio, aplastados los lacayos del imperio, las tensiones políticas se movieron al interior de la Revolución Bolivariana. Tres proyectos principales pugnan en el interior del proceso: los anarcopopulistas, estos sirvieron de facilitadores al proyecto restaurador capitalista, que en los últimos tiempos eleva su importancia y su peligro; y, frente a estos dos, está el proyecto revolucionario socialista, disminuido, golpeado, pero en batalla permanente y con grandes posibilidades de éxito, nunca antes en Venezuela se habían dado unas condiciones tan favorables a la Revolución socialista.
El imperio, sabio en sus luchas, detectó este cambio en el paisaje político, y muda su táctica. Ahora aúpa el tráfago de la renta petrolera hacia la construcción de Capitalismo, comprende que fortalecer el Capitalismo es debilitar al Socialismo, y por ende al Comandante y a la Revolución.
Los cambios económicos de fortalecimiento del Capitalismo, producen sus exigencias políticas. Por ahora es la conciliación la fase que está en desarrollo, basta ver la prensa y la televisión para darse cuenta de ello. Los capitalistas, los nuevos y los clásicos, necesitan un nuevo pacto político, y el nuevo pacto necesita el ya conocido circo, un trapo rojo. Explicamos.
El nuevo pacto político se basa en los trapos rojos, es decir, llevar al pueblo a la disputa deportiva de la política. Así, la pugna de clases es trivializada de forma tal que ser de la oposición y ser del gobierno es tan deportivo como ser del Magallanes o del Caracas, no tiene mayores consecuencias para la sociedad. La importante lucha política la reducimos a un ejercicio de frivolidad, se evitan los asuntos fundamentales, adquiere importancia la comedia, se pretende hacernos creer que con la oposición las diferencias son superficiales y de tonalidades, que todos buscamos lo mismo, que somos iguales. Si eso es así, Vladimir, para qué hacer una Revolución.

MISCELANEAS 3

1. Terreno que gana el Capitalismo, es terreno que pierde el Socialismo.

2. Cuando el Comandante Chávez dice que Cristo es el primer socialista de la humanidad, está rescatando una verdad histórica y, al mismo tiempo, fundiendo en un sólo destello el humanismo de los revolucionarios con la espiritualidad de los cristianos; está uniendo lo que la infamia había separado para impedir que el humano encontrara caminos de redención, que expulsáramos definitivamente a los mercaderes del templo o, dicho en cuentas modernas, expulsáramos a los capitalistas de la economía.

3. La posición frente a Cuba define a los revolucionarios, a ella nos une algo más que intereses materiales o afinidades ligeras, nos une la hermandad de remar juntos en el mismo barco, el de la redención del humano, el del Socialismo.

4. Hoy, los revolucionarios venezolanos tienen dos tareas importantes: una, la reelección del Comandante Chávez, triunfo que debe obtenerse con una mayoría tal que no deje espacio para las maniobras del imperio y sus marionetas locales; y, la otra, prepararse para cualquier trance que el imperio nos ponga en el camino de la Revolución.

5. Si alguien pregunta qué es la conciencia del deber social, basta remitirlo a las jornadas del 12 de abril para que lo entienda: un pueblo unido, cívico-militar, movilizado, conociendo su poder, altruista, luchando por objetivos políticos gloriosos, salió de la vista corta de su entorno pequeño y se hizo inmenso en la grandeza de sus objetivos.

6. La construcción y la defensa del Socialismo cuenta en Venezuela con dos pilares fundamentales: la conexión amorosa que el Comandante Chávez mantiene con el pueblo, y la conciencia del deber social que está latente en nosotros. Ese espíritu, esa conciencia del deber social y esa conexión amorosa, deben fortalecerse y manifestarse todos los días. De esa forma la Revolución será invencible y el Socialismo dejará de ser un sueño para hacerse realidad.

7. Cuando las revoluciones avanzan la lucha pierde los cosméticos y los afeites, las posiciones se muestran descarnadas. Así ocurre hoy en Venezuela, la batalla llegó a etapas definitorias. Aquí sólo hay dos bandos: o se está con el imperio o se está con la patria.