1.11.08

EL CLIMA

El clima electoral lo eclipsa todo, el mundo parece girar alrededor de las candidaturas, todos se mueven afanosos tras los votos. El verbo se hizo dueño y señor de la realidad. Vivimos días de arrebato.
Después vendrá la resaca o la euforia del triunfo, entonces el país volverá a la realidad, la magia estará concluida y nos encontraremos con el país que el hechicero electoral sacó del sombrero de copa.
Todos enfrentaremos nuevos desafíos. Ellos, los oligarcas, compondrán sus fuerzas para yugular a la Revolución. Nosotros los revolucionarios avanzaremos y defenderemos al proceso. La confrontación entre oligarcas y pueblo, que surge desde el mismo inicio de la nacionalidad, seguirá su curso, se agudizará.
El año 2009 será un año decisivo, crucial, la Revolución debe dar un salto, transformarse en algo superior, romper la cáscara de la institucionalidad, de la ética oligarca, será hora de crear una nueva institucionalidad revolucionaria, una nueva ética, impregnar al pueblo de una nueva moral, de nuevos valores revolucionarios, o inevitablemente la Revolución se desgastará en el batallar con las armas melladas de la oligarquía, diseñadas para construir espíritus oligarcas.
Es necesario cambiar las reglas oligarcas del juego, por leyes revolucionarios, salir del campo enemigo y jugar en el campo revolucionario.
La Revolución debe prepararse para las batallas que se avecinan. Esas batallas sólo las puede dar, las puede ganar, la ideología revolucionaria. Si a la confrontación vamos dirigidos por la ideología vacilante y ambigua de la pequeña burguesía, cosecharemos derrotas.
La ideología pequeño burguesa es incapaz de derrotar al capitalismo, porque lo cuestiona, pero teme superarlo, por eso evita dar los pasos necesarios para avanzar, y ya sabemos que una Revolución que no avanza pierde apoyo de las masas y perece inevitablemente.
Es necesario ir al encuentro de la ideología revolucionaria, la que nos guié en los cambios profundos, radicales, cambios que sustenten una explosión de pasión y cultura revolucionaria, indispensables para tensar las fuerzas sociales alrededor de la Revolución. Es necesario superar la visión burocrática del proceso.
La confrontación puede adquirir diversas manifestaciones, desde la militar hasta la lucha soterrada, aquella que no se percibe, pero que va silenciosamente derribando cabezas que son incomodas a los planes contrarrevolucionarios, tomando posiciones, ensanchando las zonas conservadoras, al reino del burocratismo. Sin olvidar la labor de los medios, que difunden valores que apuntalan el capitalismo, a la “no-sociedad”.
El clima electoral no debe hacernos olvidar la preparación para el futuro. La organización debe ser vanguardia en lo electoral, y seguir siendo vanguardia después de lo electoral. Las direcciones deben ser direcciones de lo electoral y direcciones después de lo electoral, para eso debemos prepararnos.
Debemos obtener triunfos electorales que se transformen en fortaleza para la confrontación que necesariamente continuará. Nunca debemos olvidar que el enemigo oligarca no descansará en sus ataques mientras la Revolución avance. No bajar la guardia.
¡Con Chávez en las elecciones y después de las elecciones!

31.10.08

SACANDO BIEN LAS CUENTAS

La oligarquía, sabia en su dominación, usa muchas armas para someter a los pueblos a sus designios infames. Unas son visibles, materiales, otras trabajan en la mente, en el alma, son imperceptibles, pero poderosísimas.
Es la fragmentación de la realidad una de sus mejores armas mentales. Nos hacen percibir la realidad como fragmentada, de esta manera nos despojan de la historia. Según esta deformación, Bolívar no tiene nada que ver con lo que hoy acontece, o la oligarquía de la Cosiata valenciana no tiene ligazón con la oligarquía de Chacao.
También fragmentan el tiempo, así lo que hagamos hoy no tendría consecuencias en el mañana.
Nos extrañan de la naturaleza, que sentimos como algo separado de nosotros, cuya suerte nos es indiferente, nos transforman en humanos de aire acondicionado, luz artificial y alimentos enlatados, hasta desconocemos las plumas del pollo.
La geografía también es fragmentada, según esta perversión no existen relaciones entre países, lo que pase en Colombia sólo atañe a Colombia, Venezuela no tiene nada que ver con el resto de América, el África no existe.
El hombre, así fragmentado, que camina solitario, aislado de un mundo que percibe como ajeno, el hombre despojado de su conexión con la naturaleza, con sus semejantes, es transformado en un ente de consumo y producción, vacío de toda humanidad, fácil presa de la explotación. Una mercancía.
La integración de ese hombre es la tarea del Socialismo, es el Socialismo.
En Venezuela con la Revolución Bolivariana ha comenzado un proceso de integración del humano, y ese esfuerzo integrador socialista encuentra enemigos de toda especie. La batalla entre los integradores del humano y los fragmentadores de la humanidad, entre capitalistas y socialistas, no cesa, los enfrentamientos son continuos.
Hoy nos preparamos para una batalla de gran importancia para la sociedad y para la humanidad, nos aprestamos para las elecciones regionales.
El enemigo oligarca esgrime su mejor arma: la fragmentación. Intentan separar las elecciones del resto de la vida, engañarnos haciéndonos creer que el voto está aislado del resto del planeta, que votamos sólo pensando en nuestro pequeño mundito.
Por eso es necesario sacar bien las cuentas, entender que el voto tiene relación con el futuro y con el pasado, que de ese voto depende no sólo el destino de la parcela donde se emita, sino el destino de la Revolución , del Comandante, de la esperanza socialista, que tan importante es para la humanidad.
Que ese voto, mal usado, puede regresarnos a los predios de la cuarta república, cuando los problemas locales eran crónicos, sin esperanza de solución, cuando no había salida vital para millones de nosotros, desamparados, malqueridos, despreciados por los que hoy piden el voto popular y se acercan a los humildes con mal disimulado asco.
Es con esta visión que debemos votar, es esta la visión que los dirigentes deben transmitir al pueblo. Si el pueblo saca bien las cuentas y no cambia la esperanza por un supuesto plato de lentejas, entonces será ganador.
¡Defendamos a Chávez, defendamos al Socialismo!

30.10.08

DEFENDER EL FUTURO

Las revoluciones se parecen más a un mar proceloso que a un plácido lago. No ocurren en línea recta, al contrario, trazan torbellinos difíciles de comprender. Siempre son inéditas.
La Revolución Bolivariana, con diez años de camino, dibuja trazos huracanados que dificultan la comprensión. Es una Revolución pacífica, nada más esta característica sería suficiente para ilustrar su complejidad. Pero además ocurre en un mundo donde el Socialismo está en franca retirada, arrinconado por medios de deformación poderosísimos, abandonado por antiguos adalides, incomprendido.
Frente a esta complejidad que dificulta la visión…
¿Cómo evaluar a la Revolución , cuál es el deber de los revolucionarios?
La principal dificultad es ver en medio de la tormenta el camino verdadero, desbrozar las ideas revolucionarias de la paja teórica, detectar en medio de la contradictoria realidad las acciones que determinan el futuro, que deciden el avance, y a partir de allí evaluar y decidir la participación. Veamos.
Esta Revolución se declara antiimperialista, anticapitalista y socialista en decisiones sucesivas, indicativas de la búsqueda de un camino diferente al capitalismo. En ese camino se han cometido errores de todo tipo, endosables a todos los actores políticos, desde el Comandante, que los reconoce, hasta la dirigencia de la clase obrera.
Errores que son propios de los procesos que se mueven, que buscan. Eso era de esperar, más en una Revolución plagada de teorías distraccionistas.
Otros errores son generados por activistas de poca o ninguna formación revolucionaria, no olvidemos que esta Revolución comienza en medio de un desierto: cuando unas organizaciones revolucionarias estaban empantanadas en una suerte de anarquismo vergonzante, en un escepticismo paralizante y otras en salto mortal que conduce al campo enemigo. Se entiende entonces que la escasez de cuadros revolucionarios es una falla corregida con la deficiencia de lo urgente.
Las decisiones que determinan el futuro socialista se han tomado con la intención de los que quieren avanzar. Las socializaciones de fábricas son pasos en la dirección correcta, los balbuceos de trabajo voluntario son comprensión de la necesidad de la Conciencia del Deber Social, la brigada voluntaria de la Misión Ribas que ayudó a la reconstrucción de la hermana Cuba azotada por huracanes, es asomo de un hombre nuevo que siente que servir a la sociedad recompensa.
La clase obrera, por encima de los humos del inmediatismo mercantilista, está en el deber de impulsar esta Revolución: aportar su disciplina, su sentido de la organización, su entrega a la causa revolucionaria, su sentido de la solidaridad.
En síntesis, reforzar con su conciencia, acción e ideología, a la Revolución Bolivariana.
Ahora que vamos a un proceso electoral donde se decide la suerte del pueblo de Venezuela, de la Revolución y del Comandante Chávez, la clase obrera, su dirigencia, debe postergar cualquier otro objetivo, disponerse a apoyar con fuerza los candidatos de Chávez para garantizar así la continuidad de la esperanza socialista.
No puede quedar al margen del proceso, moviéndose sólo en la mezquindad de reivindicaciones inmediatas, ajena a sus metas históricas.
¡Chávez y la Clase Obrera son Esperanza Socialista!

29.10.08

EL DEBER

El deber de todo revolucionario es hacer la Revolución … siempre.
El deber de la clase obrera es hacerse conciente, encontrarse con su ideología y contribuir a transformar la sociedad capitalista en sociedad socialista, participar activamente en la salvación de la humanidad.
La Revolución al avanzar forma una clase obrera que tiene una nueva relación con el trabajo, no ya de explotación, como es en el capitalismo, sino de cooperación, como es en el Socialismo. Entonces, surge una nueva clase obrera que trabaja para toda la sociedad, y de esa manera libera al trabajo, rescatando a la sociedad de su enajenación. En estos países de poco desarrollo,
la formación de la clase obrera, motor de la Revolución , es tarea de la Revolución.
Esta transformación de la clase obrera, de clase explotada en clase liberada, es la Revolución.
Esta liberación del trabajo sólo es posible construyendo la hegemonía de la Propiedad Social de los medios de producción, administrados por el Estado, única manera de sentar las bases para la hegemonía de la Conciencia del Deber Social, esencia del Socialismo.
En Venezuela, con la Revolución Bolivariana , la responsabilidad de la clase obrera es mayor que cualquier clase obrera del mundo. Es aquí donde existe la posibilidad de abrir camino al Socialismo, de impulsar la transformación socialista de la humanidad, de salvar al mundo de la demencia capitalista. Es aquí donde está la esperanza.
La Revolución Bolivariana, más allá de los errores, de las confusiones, es una Revolución camino al Socialismo ¡Es Socialista! No tiene sustitutos.
El Comandante Chávez es el líder y corazón de esta Revolución. No tiene sustituto.
La clase obrera está en la obligación de participar activamente en este proceso, para eso debe encontrarse con su ideología, transformarse en clase liberada, elevar la vista hacia las grandes metas estratégicas. Debe servir de eje a la incorporación de las otras clases a la construcción del Socialismo.
La clase obrera está en la obligación histórica de defender la esperanza, de proteger a la Revolución Bolivariana.
Ahora, en las proximidades de una batalla, las elecciones regionales, en la que se decide el futuro de la Revolución , del Comandante, la suerte de la posibilidad socialista, la clase obrera no puede permanecer imperturbable en sus remansos reivindicativos, confinada a sus problemas internos, dividida en sus objetivos, viéndose el ombligo, mientras en el país se escenifica la más importante batalla desde los días de la Independencia.
La clase obrera debe participar, debe ser ejemplo y llamado a la unidad de los revolucionarios, al apoyo de los candidatos del Comandante, que son los del PSUV, que son los del Socialismo, en contra de los candidatos de la oligarquía.
Hoy nada es más importante que la Revolución y el Comandante Chávez salgan fortalecidos de las elecciones regionales.
Que estas elecciones marquen el encuentro definitivo de la clase obrera con su papel histórico, con la conducción de la Revolución Bolivariana.
¡Defendamos a Chávez, defendamos al Socialismo!

28.10.08

DOMINGO

Domingo Alberto Rangel es un maestro de revolucionarios, nosotros así lo reconocemos.
Su vida es una cátedra de Revolución: su consecuencia, siempre al lado de los humildes del mundo, es una lección que moraliza. Domingo sigue en combate, sin dar ni pedir cuartel, opinando libre y valiente, como corresponde a un intelectual orgánico.
Su pluma nos sorprende todas las semanas, unas veces discordamos, entonces, siguiendo sus enseñanzas, le respondemos con respeto, pero con fuerza: la irreverencia, así no los señala la vida de Domingo, es una cualidad indispensable para los revolucionarios. La mayoría de las veces coincidimos.
En el Quinto Día del 24 de octubre, Domingo Alberto nos da una de sus invalorables lecciones. Toma como motivo al criminal bloqueo que la mayor potencia que haya existido jamás en el mundo, perpetra contra la heroica Cuba. Comentemos el artículo.
Condena al bloqueo, por supuesto.
El bloqueo a Cuba ha significado en los últimos cincuenta años uno de los hechos más infames en la vida internacional. Esa medida es contraria a todos los principios del Derecho Positivo.
Y en su condena nos da una clase valiosísima del comportamiento del revolucionario frente a la adversidad.
Lo esencial es la resistencia de Cuba ante el bloqueo que hoy la pone al borde de una victoria jamás alcanzada por otro pueblo de nuestra América. Cuba, la revolucionaria e indómita, ha derrotado a Estados Unidos. Además, esta victoria que está en trance de coronar, es obra, ante todo, de su pueblo que en casi medio siglo de bloqueo ha acusado la valentía desplegada en la legendaria gesta de Numancia, ha emulado en perseverancia a los monjes de las cartujas medioevales y ha excedido en su fe inconmovible a quienes desde una trinchera aguardan la salida del sol de la victoria. En América Latina, desde la llegada de los europeos en 1492, no ha habido una gesta superior a la resistencia de Cuba durante cuarenta y más años. Privada casi de lo indispensable, administrando una pobreza que era la objetivación de su orgullo, luciendo una cabellera de pabellón y unos ojos de faro en la noche, la Cuba revolucionaria no sólo se sostuvo, también contribuyó a la insurgencia de otros pueblos de nuestra América.
Domingo Alberto Rangel nos advierte:
Cuba ha vencido a Estados Unidos, David triunfó con su honda hiriendo al gigante. Pero este no ha muerto. No podemos olvidar hoy, olvidarlo conduciría a toda clase de extravíos, que Estados Unidos es más fuerte hoy, como nunca lo fue en el pasado. Un país que llevó a la caída al sistema soviético, que entre sonrisas y venias hizo degenerar al Socialismo chino y convirtió en mercaderes de buhonería a los revolucionarios vietnamitas, no puede ser débil, ni tampoco generoso.
Así, Domingo, siempre maestro, nos reafirma el deber de un revolucionario: Hacer la Revolución , defenderla, resistir, por sobre todo resistir. Desconfiar del imperio, luchar, siempre luchar. Gracias Domingo.
¡Con Chávez construiremos el Socialismo y defenderemos la Esperanza!

27.10.08

EL FORCEJEO

El Comandante Chávez llamó la atención a los partidos aliados, y ese llamado produjo un forcejeo de argumentos que indudablemente es la expresión de la lucha interna en la Revolución. Esta situación merece estudio.
En Venezuela, debemos reconocerlo, dado la falta de rigor teórico, la lucha interna toma carácter pueril, se esgrimen armas de lo cotidiano, se habla de la forma, del método, de las maneras, y así se esquiva el fondo, el análisis de los proyectos que sustentan el forcejeo.
En esta situación es saludable revisar las ideologías que se mueven en el paisaje político y, a partir de allí, deducir lo que impulsa las divergencias. Veamos.
Primero encontramos la propuesta socialista auténtica que se afila cada día más buscando la adaptación de la esencia socialista a nuestra realidad. Amplía el soporte material del espíritu socialista: la hegemonía de la Propiedad Social de los medios de producción, entendiendo por esta hegemonía la que se entrelaza a la Conciencia del Deber Social.
Frente a esta propuesta de Socialismo auténtico nos topamos con una serie de evasivas que postulan formas de propiedad nosocial en sus diferentes variantes, todos los días inventan un nuevo adjetivo para driblar al Socialismo auténtico.
También actúa, muy a la sordina, una poderosa corriente francamente capitalista, sustentada en la acumulación reciente de capital, esta corriente está estrenando nuevos intereses y crea nexos en su nuevo ambiente.
El forcejeo que ahora se manifiesta en lo político y que después de noviembre tendrá una mayor expresión, es proyección de estos proyectos.
No se puede entender lo que está pasando en el interior de la Revolución, ni los acontecimientos que vendrán, sin relacionar la economía y la política, los proyectos y su expresión política.
El cuadro que hoy vemos es el preludio de un más nítido mapa que inevitablemente se configurará después de la contienda electoral de noviembre, que traerá nuevos reagrupamientos, alejamientos, profundizaciones, y llevará a mayores definiciones de los campos en pugna.
En noviembre debemos derrotar las pretensiones del enemigo externo, los oligarcas no deben ganar terreno, de esas elecciones debe salir fortalecido el Comandante Chávez, es necesario votar por sus candidatos.
En noviembre la batalla es entre el enemigo externo y el Socialismo auténtico representado por el Comandante Chávez.
Sería un error pretender en noviembre saldar cuentas simultáneamente con el enemigo externo y a la vez con las manifestaciones internas extraviadas, la batalla interna debe postergarse.
Dar la batalla en lo interno daría como resultado el debilitamiento del Comandante, y esto traería como consecuencia un debilitamiento de la opción socialista, que sería fácil presa de la macabra alianza de los antisocialistas de todos los pelajes y todas las ubicaciones.
Los socialistas, los Chavistas, los revolucionarios, debemos votar por los candidatos de Chávez, el fortalecimiento del Comandante es el fortalecimiento del Socialismo auténtico y está por encima de cualquier otra consideración.
¡Con Chávez es con lo que Chávez decida!

26.10.08

LA HORA OBRERA

Sólo cuando la clase obrera está identificada con la ideología de la clase obrera, es capaz de guiar a la sociedad. Y sólo una sociedad guiada por la ideología de la clase obrera es capaz de construir el Socialismo.
¿Por qué la ideología de la clase obrera es fundamental?
La ideología de la clase obrera emana de su forma única de relacionarse con el trabajo, de su ligazón estrecha con la producción, de su forma de participar en la transformación de la naturaleza.
La clase obrera existe en condiciones de trabajo colectivo, jerarquizado, planificado, altamente disciplinado, cooperativo, fraterno.
En el trabajo de la fábrica la cooperación es indispensable, la suerte del conjunto depende de la suerte de cada uno, si alguien falla el todo se ve afectado. En la fábrica la planificación es vital, la estrategia está íntimamente ligada a la producción, la jerarquía es esencial, la fraternidad surge natural.
La clase obrera conoce las condiciones de la explotación, porque vive en sus entrañas, sabe de la crueldad del capitalismo, sabe de lo que es capaz en su afán de lucro.
Allí, en esta existencia, se entrelaza la ideología de la clase obrera, la ideología de la disciplina, de la organización, de la relación fraterna, y sobre todo la ideología de la liberación. Estas son las bases del Socialismo, de la nueva sociedad.
La clase obrera lleva en su carne el espíritu revolucionario.
De todo esto se desprende que la ideología de la clase obrera es la única ideología que puede guiar a la sociedad en la construcción del Socialismo. Y se desprende también que una Revolución, o se encuentra con la clase obrera o perece.
Ahora bien ¿cómo es ese encuentro con la clase obrera?
Para que el encuentro sea revolucionario, necesariamente la clase obrera debe primero haberse encontrado con su ideología.
Sólo una clase obrera asimilada con la ideología de la clase obrera es revolucionaria, está en capacidad de guiar a la sociedad en la construcción del Socialismo.
La clase obrera en condiciones de dominación está colonizada por la ideología de las clases dominantes, en este caso sus luchas serán sólo reivindicativas, inofensivas para el sistema, en estas condiciones será su propio verdugo, estará al servicio del sistema capitalista.
En Venezuela ha surgido una Revolución inédita, se ha avanzado bastante, se ha rescatado la esperanza, tenemos un líder conciente de su papel histórico, un pueblo que lo acompaña, la meta es el Socialismo.
La batalla en el interior de la Revolución ha alcanzado niveles decisivos. Hoy se discute el destino del proceso, enfrentamos una batalla electoral que cambiará profundamente las condiciones de la confrontación con el enemigo oligarca. Nunca, en toda la historia, habíamos tenido una hora estelar como esta: la oportunidad de avanzar hacia el Socialismo es cierta, pero también la posibilidad de restauración está presente.
Nunca como ahora la sociedad había necesitado la participación de una clase obrera conciente de su papel histórico.
¡Fortalecer a Chávez, la Esperanza no debe morir!

25.10.08

LA ESPERANZA

Se requiere que el pueblo perciba, sienta la diferencia, entre la Revolución y el resto de las proposiciones de país, las pasadas y las futuras.
Sólo así podremos entender la necesidad de dar los combates que el camino de redención nos depare.
Sólo un pueblo conciente de la necesidad de Revolución, y conciente de que es este proceso el único capaz de conducir la búsqueda de estos cambios, puede salir exitoso de los ataques de la oligarquía.
Lo primero es recordar los tiempos cuando el capitalismo no estaba en entredicho: los humildes eran carne de “cañón electoral” los problemas existían sin esperanza de solución, al contrario, se profundizaban. Los medios estaban al servicio de crear una imagen, una ficción que impidiera percibir la realidad, la futilidad llenaba las páginas de periódicos y pantallas. Sembraban egoísmo y dispersión popular.
Después de la cuarta, Venezuela, bajo la tutela de la Revolución Bolivariana , emprendió el camino de su redención.
No ha sido un camino recto, es una búsqueda de soluciones donde se han cometido errores, unos por falta de experiencia, otros por lo inédito del camino, otros promovidos por los infiltrados.
Recordemos que las revoluciones suceden en medio de una feroz lucha de clases, los oligarcas de viejas y nuevas hornadas están dentro de la Revolución impidiendo de mil maneras su avance.
Se ha luchado contra los enemigos externos, contra el imperio y sus lacayos, y también hemos enfrentado a los enemigos internos, éstos más peligrosos porque son más difíciles de detectar y conducen el proceso por sendas extraviadas. Baste recordar a miquelena para entender lo complicado y sutil de la lucha interna.
¿Cuál es la diferencia con el pasado, cuál es en el fondo lo que debemos defender?
Tenemos un líder que resume los más sentidos anhelos de la sociedad humilde. Esto es un valor indispensable para una Revolución, el pueblo en Revolución debe, tiene que parir un líder que resuma, simbolice la lucha. Así fue con Zamora, con Bolívar, Fidel, Martí, y así fue con el Che, y con Fabricio.
No es común el aparecimiento de un líder, porque no es común que un pueblo se identifique, establezca una relación amorosa. Esa es una gran diferencia con el pasado. El tener un líder es una gran ventaja frente al desierto del pasado.
Además, tenemos un pueblo que identificado con ese líder participa en la difícil búsqueda del camino de redención, se equivocan juntos y aciertan juntos, convencidos que el corazón es noble y la intención es avanzar.
Y lo que es más importante, tenemos la Esperanza de avanzar hacia el Socialismo, la posibilidad de resolver de raíz los problemas de la existencia, que sin duda provienen del capitalismo que queremos superar.
En las regionales debemos defender al líder, al pueblo humilde que despierta, y por sobre todas las dificultades debemos defender la Esperanza. En Noviembre la Esperanza no debe morir.
¡Fortalecer a Chávez, la Esperanza no debe morir!

23.10.08

DOS PELIGROSOS ENEMIGOS

Es en la hora de la acción, en las definiciones, cuando las ideologías enemigas emergen y atacan a los procesos revolucionarios.
Ahora, cuando estamos en etapa de definición, enfrentando al adversario oligarca en unas elecciones que decidirán el destino del país y de la Revolución , aparecen dos ideologías de alto peligro. Veamos.
Son el anarquismo y el localismo, hijos predilectos del egoísmo y del individualismo. En esta Revolución, impulsados por desviaciones pequeño burguesas, han prosperado.
El anarquismo se presenta en estos países mezclado con una fuerte dosis de oportunismo, es así que podemos encontrar un alto funcionario del Estado que se declara anarquista, “enemigo del Estado”, y hasta escribe libros y teorías contra el Estado que les subsidia sus centros de estudios.
No es oportunidad para explorar a profundidad los daños y peligros de la desviación anarquista, ahora nos límitaremos a señalar los peligros para la batalla electoral.
El anarquista o anarcoide, rechaza a la organización nacional, al Estado administrador e integrador de la sociedad, prestigia una suerte de voluntarismo, de espontaneismo, desde esa posición sabotea la disciplina, la necesidad de una dirección, sólo opera desde los apetitos del momento, es incapaz de engranar la táctica con la estrategia, por lo tanto incapaz de enfrentar un enemigo que tiene planes sumamente sutiles y elaborados.
Priva al pueblo de su vanguardia, lo deja inerme frente a los enemigos, incapaz de retiradas y de ofensivas organizadas, inútil para los requiebros tácticos, siempre frontal, visceral.
El anarcoide es incapaz de entender el planteamiento de estas elecciones, es incapaz de ir más allá de las apariencias, de captar que vota por un proyecto, por una esperanza, su mundo es el mezquino inmediatismo.
El anarquismo es pariente cercano del localismo, éste tiene la visión corta del que considera, como decía Martí, que su aldea es el mundo, no ve más allá de sus pequeñas laderas. El localismo tampoco permite entender la magnitud, la grandeza de la batalla, en la que cubierto con lo electoral local se oculta una importantísima decisión nacional.
Los dos, anarcoide y localista, son peligrosos enemigos de la Revolución , nos pueden conducir a derrotas innecesarias.
Es urgente combatirlos, dar a las elecciones su componente nacional, convocar al pueblo para lo grande, para lo trascendente, dotarlo de argumentos para dar la batalla contra estos dos flagelos, impregnarlo de razones sagradas por las cuales luchar, superar la miopía local.
Y sobre todo que entendamos la necesidad de proteger la identificación líder, que es pueblo, y pueblo que se resume en líder.
Sólo fortaleciendo a Chávez podemos mantener viva la posibilidad de seguir avanzando. Con Chávez debilitado, las derechas truncarán a la Revolución, volveremos al capitalismo, el pueblo se sumirá en el desamparo, donde los problemas de hoy se multiplicarán y no habrá Esperanza de solución, ni lugar para hacerse oír. Perderemos la voz y el futuro.
Nada justifica atentar contra la Esperanza, contra la Revolución, contra Chávez.
¡Fortalecer a Chávez, llegó la hora de la lealtad!

22.10.08

LOS DÍAS QUE VENDRÁN

Después de noviembre tendremos un nuevo paisaje político. Ya en el horizonte se vislumbran señales. Las fuerzas en pugna preparan sus proyectos con los que intervendrán en la lucha por la hegemonía.
En el campo oligarca se perfilan dos opciones bien definidas:
Una, que propone un acuerdo de gobernabilidad, aprovechando la crisis que presagian con la caída de los precios del petróleo, y se apoya en la debilidad que en algunos sectores dirigentes de la Revolución produce la falta de confianza en el Socialismo, estos a la menor dificultad proclaman: “pacto”, “conciliación”, “concertación.”
Está vía está avalada por la embajada gringa, así lo demuestran los voceros, los columnistas que lo impulsan: conspicuos agentes yanquis.
La proposición es muy sencilla: Primero crean una amenaza de ingobernabilidad, puede que la impulsen con algunas acciones desestabilizadoras, luego tienden puentes a sectores de este lado que le son económicamente afines, esto es, que son capitalistas francos o partidarios del híbrido capitalsocialismo. Finalmente lanzan la proposición: “un pacto de gobernabilidad” que lleva la participación de esos sectores en el gobierno, y la garantía de no perseguir, no tocar los intereses de los que se plieguen a este pacto.
Del lado de allá está opción se manifiesta claramente, basta leerlos para dar con las muestras de la supuesta “sensatez” de sus voceros más radicales.
La otra opción es la ya denunciada del golpe y del magnicidio, que a duras penas han conseguido parar hasta después de las elecciones, pero que siempre está vigente.
Las dos opciones no se excluyen, al contrario, se potencian mutuamente, y el imperio y sus lacayos escogerán la que tenga más fuerza.
En el lado nuestro, además de la opción conciliadora, que por ahora se manifiesta con suma timidez, pero que existe y tiene mucha fuerza, está presente la opción revolucionaria, que postula que debemos crecernos, como el Libertador, en las dificultades, que siempre, pero más en las crisis, el Socialismo es la solución, que tiene confianza en que el pueblo entenderá las propuestas revolucionarias de su líder, y de la Revolución , por tanto, propone rectificar lo que haya que rectificar y profundizar los aciertos, todo siempre dentro del camino al Socialismo.
Las diferentes corrientes se preparan para los días que vendrán, todos mueven sus piezas.
¿Qué debemos hacer los revolucionarios?
Es necesario ratificar el apoyo incondicional al Comandante Chávez, el rumbo de esta Revolución depende de él.
Segundo, es imprescindible redoblar los esfuerzos teóricos para combatir los extravíos que ya la conciliación comienza a proponer.
Tercero, hay que construir los Destacamentos de Vanguardia, que serán la columna vertebral, disciplinada, conciente del Socialismo.
Y por sobre todo es necesario entender que el éxito en el combate futuro dependerá en gran medida del resultado electoral. Por eso es necesario que los candidatos del Comandante, por encima de cualquier otra consideración, ¡ganen! El objetivo principal en las elecciones es fortalecer al Comandante para los días que vendrán.
¡Con Chávez es con lo que Chávez decida!

21.10.08

TREINTA DÍAS

Treinta días nos separan de las elecciones de noviembre, elecciones de gran importancia teórica y práctica para la Revolución.
Teórica, porque servirán para contrastar las ideas que en lo social, económico y político ha desarrollado la Revolución, el resultado guiará el necesario ajuste.
Práctica, porque el paisaje político se verá fuertemente influenciado por los comicios de noviembre. En algunos puntos saldremos fortalecidos, en otros, debilitados, pero en general las condiciones, seguro, serán de gran ventaja para el avance revolucionario. Esas son las reglas de la guerra que libramos contra la oligarquía.
En estos treinta días debemos fijarnos dos objetivos:

Primero, afirmar los triunfos en las regiones donde la victoria es un hecho,acelerar el convencimiento del pueblo en los sitios donde el éxito no está aún seguro y, por último, pelear como quién se juega la vida en las zonas donde se presagia derrota. Aún es posible revertir las tendencias negativas.
Segundo, es necesario prepararnos para después de noviembre, estudiar desde ahora cuál será el nuevo cuadro, las nuevas fuerzas, las nuevas relaciones, cuáles ideologías saldrán fortalecidas y cuáles cosecharán fracasos. Cuáles serán las condiciones para avanzar hacia el Socialismo, qué fuerzas intentarán frenarlo, cuáles lo impulsarán.
Podemos adelantar algunas consecuencias del nuevo cuadro: tenga las características que tenga exigirá que la Revolución se fortalezca en tres puntos: la teoría, la organización política y la organización social.
La teoría: después de noviembre vendrá una ofensiva teórica de oligarcas y reformistas tendiente a demostrar que el Socialismo no es la solución, ya se han adelantado encuentros. Se propondrán formas distraccionistas, se intentarán transitar por trochas ciegas.
Frente a esto los revolucionarios debemos afinar la teoría para demostrar una vez más que sin propiedad social de los medios de producción administrados por el Estado, como representante de la sociedad toda, no hay posibilidades de Conciencia del Deber Social, que es la esencia del Socialismo.
La organización política: dentro del PSUV deben formarse los Destacamentos de Vanguardia, que agrupen a "los mejores entre los buenos", sus componentes deben elevar cada vez más su nivel teórico, una alta disciplina y un extraordinario sentido del deber social.
Estos Destacamentos deben constituir la columna vertebral de la conciencia revolucionaria, los primeros a la hora de los sacrificios, los últimos a la hora de los privilegios, los más moralizados a la hora del desencanto, los primeros en la hora del combate, nunca escépticos, siempre dispuestos a las tareas más ingratas y riesgosas.
Estos Destacamentos deben ser anclajes revolucionarios en medio de las tormentas.
La organización social: es necesario superar el espontaneismo en la organización del pueblo, también se debe superar el localismo. La organización social debe partir de lo local pero tener sentido de sociedad, debe constituir un tejido nacional, y ese tejido será la armazón que dé a la sociedad su fuerza. Una sociedad así organizada será capaz de movilizarse y de entender el mundo más allá de las cuatro esquinas de su vida cotidiana.
¡Con Chávez es con lo que Chávez decida!

20.10.08

LA MADEJA SE DESENROLLA POR LA PUNTA EQUIVOCADA

Los clásicos pensaban que la Revolución Socialista se daría primero en países con alto desarrollo de las fuerzas productivas. Así, se esperaba la Revolución en Alemania, Inglaterra, Francia. Allá había grandes contingentes de obreros y era natural que prosperara la ideología de la clase obrera.
Pero la realidad, siempre testaruda, juega con el humano, y la Revolución se dio primero en un país con gran atraso de las fuerzas productivas, en el eslabón más débil, en Rusia, lo que hizo decir a un teórico que "la madeja de la historia se estaba desenrollando por la punta equivocada".
La Revolución Soviética añadió un nuevo período a la teoría revolucionaria, el período de transición hacia el Socialismo, este período presentaba nuevos retos. Uno de ellos es el del desarrollo de la conciencia en situación de escasa masa obrera. La pregunta era:
¿Si no hay masa obrera suficiente, cómo irradiar la conciencia de la fraternidad, de la colaboración al resto de la sociedad? ¿Cómo llevar la conciencia que emana de la existencia obrera, al resto de la sociedad que no tiene esa existencia?
Los reformistas se apresuran a afirmar que eso no es posible, que la solución es desarrollar al capitalismo y así formar la masa obrera crítica necesaria para emprender el camino Socialista. Así condenan a los países de poco desarrollo de las fuerzas productivas a permanecer en la órbita capitalista.
Se ha avanzado en la búsqueda de la respuesta, uno de los grandes adelantos surge allá mismo en la Unión Soviética, y adquiere su máximo desarrollo en Cuba Socialista, es el Trabajo Colectivo Voluntario.
"El trabajo voluntario es el que se realiza fuera de las horas normales de trabajo, de forma organizada y sin percibir remuneración económica adicional. El mismo puede realizarse dentro o fuera de su centro de trabajo"
El trabajo voluntario tiene la característica de unir al hombre en trabajo fraternal, conciente, sin necesidad de tener las fábricas, suple su carencia. Es un ejercicio de trabajo libre, no enajenado, trabajo para la sociedad. Crea las condiciones materiales para asentar la Conciencia del Deber Social. Es un recurso para conseguir los beneficios para la conciencia de una existencia proletaria, sin las fábricas.
Es desarrollar las condiciones para la formación de la Conciencia del Deber Social en situación de poco desarrollo, la masa va aprendiendo a medida que se va produciendo la elevación de las fuerzas productivas.
El Trabajo Colectivo Voluntario, podría llamarse también Trabajo Voluntario Proletarizante, tiene la virtud de crear las circunstancias para la difusión de la Conciencia del Deber Social.
El hombre hace Trabajo Colectivo Voluntario llevado por la conciencia, de manera libre, en el se expresa lo mejor del humano, la entrega desinteresada al bien de la humanidad. Así el trabajo deja de ser un trabajo forzado, para convertirse en un medio de realización, de elevación del humano, en trabajo liberador, constructor. Prefigura la condición del trabajo del futuro.
!Chávez es Esperanza Socialista!

19.10.08

EL FORCEJEO

El Comandante Chávez llamó la atención a los partidos aliados, y ese llamado produjo un forcejeo de argumentos que indudablemente es la expresión de la lucha interna en la Revolución. Esta situación merece estudio.
En Venezuela, debemos reconocerlo, dado la falta de rigor teórico, la lucha interna toma carácter pueril, se esgrimen armas de lo cotidiano, se habla de la forma, del método, de las maneras, y así se esquiva el fondo, el análisis de los proyectos que sustentan el forcejeo.
En esta situación es saludable revisar las ideologías que se mueven en el paisaje político y, a partir de allí, deducir lo que impulsa las divergencias. Veamos.
Primero encontramos la propuesta socialista auténtica que se afila cada día más buscando la adaptación de la esencia socialista a nuestra realidad. Amplía el soporte material del espíritu socialista: la hegemonía de la Propiedad Social de los medios de producción, entendiendo por esta hegemonía la que se entrelaza a la Conciencia del Deber Social.
Frente a esta propuesta de Socialismo auténtico nos topamos con una serie de evasivas que postulan formas de propiedad nosocial en sus diferentes variantes, todos los días inventan un nuevo adjetivo para driblar al Socialismo auténtico.
También actúa, muy a la sordina, una poderosa corriente francamente capitalista, sustentada en la acumulación reciente de capital, esta corriente está estrenando nuevos intereses y crea nexos en su nuevo ambiente.
El forcejeo que ahora se manifiesta en lo político y que después de noviembre tendrá una mayor expresión, es proyección de estos proyectos.
No se puede entender lo que está pasando en el interior de la Revolución, ni los acontecimientos que vendrán, sin relacionar la economía y la política, los proyectos y su expresión política.
El cuadro que hoy vemos es el preludio de un más nítido mapa que inevitablemente se configurará después de la contienda electoral de noviembre, que traerá nuevos reagrupamientos, alejamientos, profundizaciones, y llevará a mayores definiciones de los campos en pugna.
En noviembre debemos derrotar las pretensiones del enemigo externo, los oligarcas no deben ganar terreno, de esas elecciones debe salir fortalecido el Comandante Chávez, es necesario votar por sus candidatos.
En noviembre la batalla es entre el enemigo externo y el Socialismo auténtico representado por el Comandante Chávez.
Sería un error pretender en noviembre saldar cuentas simultáneamente con el enemigo externo y a la vez con las manifestaciones internas extraviadas, la batalla interna debe postergarse.
Dar la batalla en lo interno daría como resultado el debilitamiento del Comandante, y esto traería como consecuencia un debilitamiento de la opción socialista, que sería fácil presa de la macabra alianza de los antisocialistas de todos los pelajes y todas las ubicaciones.
Los socialistas, los Chavistas, los revolucionarios debemos votar por los candidatos de Chávez, el fortalecimiento del Comandante es el fortalecimiento del Socialismo auténtico y está por encima de cualquier otra consideración.
¡Con Chávez es con lo que Chávez decida!

18.10.08

LA BESTIA HERIDA

El imperio declina, la crisis financiera anuncia decadencia, la bestia está herida. Es necesario estudiar las implicaciones de su agonía.
Las circunstancias son muy graves, incomparables con cualquier otra de la historia humana. No se trata de la sustitución automática de un sistema por otro más avanzado, la crisis no es presagio del avance de una humanidad que se abre paso hacia un futuro de prosperidad, al contrario, los heraldos de la crisis anuncian extinción.
La idea del progreso continuo e indetenible de la humanidad, donde un día después del otro nos acercaba a mayores niveles de felicidad, donde el hombre cada vez dominaba más a la naturaleza y la ponía a su servicio, donde un sistema social, de manera casi automática, sustituía a otro sistema social con mejores condiciones para el bienestar, una suerte de cadena de progreso, de marcha hacia el paraíso, esa idea ha resultado falsa. La situación es otra.
La evolución de los sistemas sociales, basados en la apropiación del trabajo ajeno, en la propiedad nosocial de los medios de producción, el egoísmo, ha llevado a la humanidad al límite de la existencia. El dilema que se nos plantea hoy es superar el capitalismo o la nada.
El capitalismo en su agonía, la bestia herida, nos amenaza con la extinción de la vida planetaria.
La crisis no es solamente del capitalismo, la humanidad está en crisis profunda, debería declararse alerta mundial por la salvación de la vida.
¿Qué debemos hacer los revolucionarios?
Lo primero es desechar la idea de que la crisis del capitalismo anuncia su superación automática, que ahora lo que nos resta es esperar que se desmorone y, sobre sus escombros, construir otra sociedad.
¡No! La situación es más compleja, la crisis en medio de la inconciencia de la humanidad, de la falta de preparación para superar al capitalismo, nos coloca en una situación peligrosísima.
El mundo, sin rumbo cierto, puede caer en un caos de oportunismos que precipite la debacle. La humanidad precisa hoy más que nunca de un ejemplo que indique qué hacer, que muestre el futuro de Esperanza, que impida el escepticismo.
Esta situación eleva la responsabilidad de los revolucionarios venezolanos, del gobierno, de la Revolución Bolivariana.
Es aquí en Venezuela donde ese ejemplo es posible. Hoy somos el centro de un polo alternativo al capitalismo. Nosotros, Cuba, Bolivia, el ALBA, constituimos un eje capaz de demostrar al mundo que un sistema que detenga la marcha demencial de la humanidad hacia la extinción es posible, que el hombre no es una pasión inútil destinado a la extinción, que el humano no es verdugo de la vida planetaria.
La responsabilidad nuestra es inmensa, toda acción debe tener en cuenta la importancia de nuestro ejemplo para el rumbo de la humanidad.
Sí aquí, por razones subalternas, fallamos en la construcción del Socialismo, la Esperanza de sobrevivencia de la humanidad recibirá un duro golpe del que difícilmente podrá recuperarse.
¡Con Chávez es con lo que Chávez decida!
¡Chávez es Esperanza Socialista!

17.10.08

LA DECISIÓN

En noviembre los venezolanos vamos a tomar una decisión que transciende la época y la geografía nacional. Vamos a unas elecciones regionales que sin dudas influirán en la vida de toda la humanidad.
En noviembre se enfrentan, no sólo unos candidatos locales que dirimen problemas locales, se enfrentan dos proyectos de sociedad, dos modelos de organizar al mundo. La Esperanza y la vida, contra la muerte y la extinción. El capitalismo en todas sus variantes y matices contra el Socialismo auténtico.
De allí que la decisión que tomemos como sociedad y como individuos, influirá en la marcha de la humanidad.
El sistema capitalista padece una profunda crisis. Se ha abierto una rendija que muestra su verdadera naturaleza perversa, ya sabemos que sirve para enriquecer a unos cuantos mientras condena a las grandes mayorías planetarias a la miseria, y amenaza seriamente con la extinción de la vida.
En Venezuela la Revolución, el Comandante Chávez, venían pronosticando esta situación. La crisis nos llega cuando somos unos de los países mejor preparados para enfrentarla. El Socialismo es la solución y aquí hemos avanzado en ese camino.
Gracias a que la crisis no nos toma por sorpresa, somos ahora un pueblo conocedor de los males del capitalismo y concientes de la solución: el Socialismo.
La crisis mundial nos coloca frente a una gran responsabilidad, tenemos la posibilidad y el deber de señalar el camino hacia el futuro, hacia la solución definitiva, hacia el Socialismo.
De aquí que la decisión de noviembre sea de inmensa trascendencia.
Votar por los candidatos del Socialismo, los del PSUV, los de Chávez, es apuntalar el proyecto que va a solucionar los problemas locales y al mismo tiempo mantener viva la Esperanza de un mundo viable, mejor, posible.
Votar por los candidatos capitalistas en todos sus matices, es votar por el hundimiento de la Patria. Ya sabemos lo que harán los candidatos de la oposición a Chávez:
Nos engarzarán al carro funesto del capitalismo mundial, su corazón y su bolsillo pertenecen al imperio.
Así un posible gobierno oligarca pondría nuestra economía al servicio del fraude de la economía de los países desarrollados. Nuestra riqueza servirá para sostener los bancos que quiebran, nuestro petróleo será despilfarrado por la industria de los países desarrollados. No les importará que el pueblo se sumerja de nuevo, como en la cuarta, en la miseria sin Esperanza.
El voto de noviembre decidirá el camino que esta sociedad marque al resto del mundo. En noviembre diremos que es posible un nuevo mundo y nosotros, concientes, estamos construyéndolo por encima de los errores y defectos, avanzando.
El voto de noviembre debe decir al mundo que somos dignos herederos de los libertadores, que somos un pueblo tallado para lo grande. Que ayer liberó un continente, señalo el camino de la independencia y hoy señala el camino de la salvación de la humanidad, el Socialismo.
¡Con Chávez es con lo que Chávez decida!

16.10.08

MAGNICIDIO POLÍTICO

El Che Guevara en carta a Hart adelantaba esta idea: El instinto del imperio es superior al nuestro para detectar a los verdaderos revolucionarios.
No se equivocaba, la historia nos demuestra que los imperios desarrollan gran sabiduría para defenderse: Crucificaron a Cristo, liberaron a Barrabás. Asesinaron a Bolívar, perdonaron a Páez. Asesinaron a Fabricio y a Jorge, soltaron a Teodoro y a Pompeyo.
Temprano el imperio detectó la importancia estratégica del Comandante Chávez, cuando por allí aún cavilaban si un militar podía hacer Revolución, el imperio estaba ya preparando el golpe de abril.
El imperio olfateó la importancia vital de Chávez para el proceso revolucionario del continente, y contra él han apuntado sus misiles: lo atacan con deformaciones mediáticas, gastan millones de dólares en combatirlo, y conocedores del peligro que representa, preparan magnicidio.
La izquierda venezolana, muchos revolucionarios de tradición, no terminan de entender la importancia del Comandante Chávez en el proceso revolucionario.
Esta incomprensión del papel vital del Comandante en la Revolución Continental, se evidencia con la posición que algunos partidos toman frente a la Unidad en las elecciones regionales.
Muchos esfuerzos para construir la Unidad se han hecho, pero han chocado, era de esperar, con la pavorosa incomprensión de la cultura mezquina, con la manera utilitaria de hacer política, con el egoísmo que nos inocula el capitalismo.
Los trabajos unitarios estuvieron cargados de reacciones humanas.
Ahora bien, la proximidad de la contienda electoral merece análisis y mucha comprensión por parte de los dirigentes de los partidos.
El Comandante reprendió al PPT y PCV, y esa acción provocó un cruce verbal donde los "principios" fueron enarbolados. Unos esgrimieron su condición de revolucionarios, de eso no cabe duda, otros su prosapia que ya llega al siglo, todos explicaron que actuaron de acuerdo a derecho.
No vamos a dirimir quién tiene la razón, eso no ayudaría, nos limitáremos a exponer los móviles para cortar ese nudo y tomar una decisión vital para la Revolución continental. Expliquemos.
La Revolución venezolana, esta Revolución, depende del Comandante Chávez. Esta afirmación, que quizá no esté de acuerdo con los Manuales, con la ortodoxia, es incontestable: si imaginamos por un momento a esta Revolución sin Chávez, rápidamente caeremos en cuenta de que es imprescindible.
El imperio plantea el magnicidio porque percibió, primero que los revolucionarios, esta realidad.
De allí que por sobre todas las consideraciones de estilo, de capacidades regionales, por sobre cualquier excusa, cualquier justificación, está la preservación del liderazgo de Chávez.
Todo lo que atente contra el liderazgo de Chávez, atenta contra la Revolución.
Siendo así, es necesario que atendamos el llamado vehemente del Comandante: los partidos deben dar muestra de altura política, de comprensión del momento histórico y retirar sus candidaturas en favor de los candidatos de Chávez. No hacerlo es situarse, en la práctica, al lado del imperio, intentar cometer un Magnicidio Político.
!Con Chávez es con lo que Chávez decida!

15.10.08

LA UNIDAD

Es lógico pensar que si el sistema capitalista se basa en la fragmentación de la sociedad y en la competencia, estas cualidades caractericen a todas las actividades sociales, y destacadamente a la actividad política.
Entonces, sin entender la fragmentación no podemos conocer la política del capitalismo.
En el fondo la lucha entre Revolución y conservadurismo, es la lucha entre integración social y fragmentación social.
De allí que la fragmentación, el egoísmo, el individualismo, sea el más poderoso enemigo de los intentos revolucionarios.
El Libertador luchó toda su vida contra la fragmentación, la historia registra sus choques con Mariño, Piar, Páez, Santander, podría decirse que la historia de Bolívar fue una lucha contra la fragmentación, y concluirse que finalmente sucumbió a ella.
Las Revoluciones que no comprendieron el fenómeno de la unidad, que no entendieron su esencia, fueron derrotadas.
Es bueno tener en cuenta para no errar el objetivo, que si bien la fragmentación se manifiesta en la política, su soporte principal son las relaciones económicas. Los diferentes fragmentos que pugnan en la esfera política, pugnan también en la esfera económica, porque toda lucha política es una lucha de diferentes proyectos económicos-sociales.
Así, a unas relaciones económicas de propiedad nosocial, corresponderá necesariamente una sociedad fragmentada, y una política también fragmentada.
De allí que la Unidad es una cualidad, un arma revolucionaria, y la fragmentación una cualidad y una arma contrarrevolucionaria.
Toda Revolución lleva en su interior las tensiones de varios proyectos socioeconómicos, y una Revolución como la Bolivariana con más razón. Aquí adentro pugnan los proyectos pequeños burgueses y marginales, con los proyectos revolucionarios guiados por la ideología proletaria, hasta los proyectos francamente capitalistas.
Estos proyectos disputan la hegemonía del proceso revolucionario. Al principio la conducción, la hegemonía, la tuvo el proyecto capitalista contrarrevolucionario: recordemos a Miquelena, el golpe, el saboteo petrolero. Después, la pequeña burguesía asumió la hegemonía, y propuso su proyecto de híbrido capitalsocialismo, una mezcla de retórica socialista y de práctica capitalista, este proyecto está siendo aceleradamente desplazado por el proyecto auténticamente Socialista.
Ya vemos cambios drásticos en las relaciones de propiedad, la Propiedad Social de los medios de producción es una meta, y se desechan las formas nosociales propuestas por la pequeña burguesía.
Estos cambios se reflejan en el campo político revolucionario, allí aparecen conductas fragmentarias que mucho daño le hacen a la marcha revolucionaria. La búsqueda de la unidad no ha sido comprendida en su vital importancia. A veces somos permisivos con enemigos de clase de la Revolución , con frecuencia somos intolerantes con los factores posibles de unidad.
No se justifica que la unidad estratégica, histórica, imprescindible, se rompa por las candidaturas de un pequeño estado o de un municipio, eso es miopía revolucionaria. Así como tampoco se justifica que entre revolucionarios no exista una comisión permanente, de alto nivel y con vocación unitaria, que trabaje por la Unidad.
¡Chávez es Esperanza Socialista!
¡ La Unidad es Revolucionaria!

14.10.08

LO GRANDE Y LO PEQUEÑO

La fragmentación es contrarrevolucionaria, tanto como la unidad es revolucionaria.
Las actitudes fragmentadoras tienen su origen en la ideología oligarca dominante. Los dominados atomizados son de fácil sometimiento, por el contrario, organizados, con Conciencia Social, están en el inicio del camino redentor.
Siendo así, la oligarquía hace todo lo posible por mantener a la sociedad fragmentada, tiene instituciones, ideologías, operadores al servicio de la fragmentación.
Una de los instrumentos más eficaces de la fragmentación son las elecciones regionales. Fueron construidas para el aislamiento, para anular cualquier proyecto social, cualquier visión nacional. Condenan a la población a la visión mezquina de su pequeño conuquito, la visión no va más allá de su Estado, o de su municipio.
Así, es posible lesionar un proyecto continental por la gobernación de un Estado pequeño.
No hay dudas, las regionales son instrumento oligarca, ya llegará el momento de modificar ese sistema de elección, y transformarlo en un evento integrador antes que fragmentador.
Por ahora, con esa institucionalidad heredada debemos arar.
Las elecciones regionales, tal como son ahora, privan a la Revolución de una de sus armas fundamentales: la visión de sociedad, el sentido de pertenencia a la sociedad, la convicción de pertenecer a la sociedad, a la humanidad, y el saber que todas las acciones que tomemos como individuos tienen repercusión en el resto de la sociedad, en la humanidad toda.
La visión universal es una de las fortalezas de la Revolución.
Es un error de gran magnitud caer en la trampa de confinar las elecciones regionales sólo a lo regional. Cuando un candidato a gobernador dice que es chavista, sólo porque Chávez le garantiza los recursos para su gestión, está desechando lo que tiene de grande, de trascendente el chavismo, y está reduciendo la contienda a un campo mezquino, donde el oligarca tiene oportunidad de competir.
Es en el plano nacional e internacional donde la oligarquía queda desarmada, no tiene nada que ofrecer, se le descubren falsas todas las promesas que hace en lo local. Si se es capitalista, si se está engarzada al imperio como lo está la oligarquía, entonces, no podrá resolver ninguno de los problemas locales, porque todos se derivan del capitalismo.
La inseguridad, el desempleo, los problemas de vivienda, salud, educación, todo se origina, tiene sus raíces, en el capitalismo.
La Revolución debe fortalecerse en lo ideológico, construir una propuesta: el Socialismo auténtico, el que la oligarquía no podrá imitar, y demostrar que sólo dentro de ese proyecto grande se podrán solucionar los problemas pequeños.
Cuando faltan pocos días para las elecciones, es necesario darle un impulso nacional a las elecciones locales.
Que bueno sería que todos nos agrupáramos alrededor de los candidatos del PSUV y del Comandante. La renuncia de los candidatos paralelos será muestra de la alta visión histórica de esos partidos, del abandono del pragmatismo.
Que bueno serían unos actos nacionales de reafirmación del proyecto revolucionario, y de demostración que el voto es local y también nacional.
¡Chávez es Esperanza Socialista!

13.10.08

EL DIA DESPUÉS DE LA HIGUERA

El día después de La Higuera, el mundo supo de la existencia de dos santos revolucionarios. Allí, ese día, nacieron El Che, Fidel y la gloriosa Revolución Cubana. La humanidad sorprendida conoció la historia de estos dos muchachos, libertadores de países: no conformes con lo hecho en Cuba, que ya les valdría con creces un lugar en el Olimpo, salieron a derrotar injusticias, volvieron al camino con sus adargas al brazo y sintieron bajo sus talones el costillar de Rocinante.
Algunos podrían objetar que Fidel no estuvo en La Higuera, no saben los incrédulos que Fidel y el Che son un monumento a la amistad que sólo surge entre los que luchan por causas nobles. No es posible imaginar a uno sin pensar en el otro.
El desprendimiento de Fidel, su grandeza en la humildad que es propia de los santos, de los hombres buenos, nos hizo conocer la inmensa altura alcanzada por el Che. Fidel el 18 de octubre de 1967, a poquísimos días de su caída en combate, nos decía:
"si queremos expresar cómo aspiramos que sean nuestros combatientes revolucionarios, nuestros militantes, nuestros hombres, debemos decir sin vacilación de ninguna índole: ¡que sean como el Che! Si queremos expresar cómo queremos que sean los hombre de las futuras generaciones, debemos decir ¡Que sean como el Che! Si queremos decir cómo deseamos que se eduquen nuestros niños, debemos decir sin vacilación: ¡Queremos que se eduquen en el espíritu del Che! Si queremos un modelo de hombre, un modelo de hombre que no pertenece a este tiempo, un modelo de hombre que pertenece a los tiempos futuros, ¡de corazón digo: que ese modelo, sin una sola mancha en su conducta, sin una sola mancha en su actuación, ese modelo es el Che! Si queremos expresar cómo deseamos que sean nuestros hijos, debemos decir con todo el corazón de vehementes revolucionarios: ¡Queremos que sean como el Che!" .
Era un santo decretando la inmortalidad de otro santo.
Fidel continúa diciendo:
…"esa sangre se derramó por todos los pueblos de América y se derramó por Vietnam, porque él allá, combatiendo contra las oligarquías, combatiendo contra el imperialismo, sabía que brindaba a Vietnam la más alta expresión de solidaridad".
Nos brinda así un concepto revolucionario: la más alta expresión de Solidaridad entre revolucionarios es combatir al imperio.
Fidel nos daba un mandato en oportunidad de recibir los restos mortales del Che en el monumento construido para albergarlos, decía:
"¿Cómo es posible que pueda caber bajo este memorial? ¿Cómo puede caber en esta plaza? ¿Cómo puede caber en nuestra amada pero pequeña isla? Sólo en el mundo que él soñó, por el que vivió y peleó hay suficiente espacio para él"
Previendo su muerte, el Che nos dijo:
…"en cualquier lugar que nos sorprenda la muerte, bienvenida sea, siempre que ese, nuestro grito de guerra, haya llegado hasta un oído receptivo y otra mano se tienda para empuñar nuestras armas".
El día después de La Higuera, debemos decir que somos oídos receptivos y manos tendidas luchando para construir el mundo que soñó el Che.
¡Chávez es Esperanza Socialista!

12.10.08

EL TRIUNFALISMO

Las revoluciones han padecido más por el triunfalismo que por las derrotas, es paradójico, pero las revoluciones han respondido mejor a las crisis que a las bonanzas.
La historia está llena de adversidades que se han convertido en momentos estelares de las revoluciones, podemos decir que una Revolución verdadera se mide por su comportamiento frente al infortunio.
El Libertador se crecía frente a las adversidades, era más peligroso en la derrota que en las victorias. Cuando cayó la Primera República supo elevarse en el análisis político con el Manifiesto de Cartagena que abrió camino para la hazaña militar de la Campaña Admirable.
Los fracasos nunca lo arredraron.
Sin embargo, triunfante en Perú, ganador de mil combates, derrotados los colonizadores en Ayacucho, los nuevos oligarcas consiguieron convertir aquellas victorias revolucionarias en el mayor revés del Padre de la Patria , lo llevaron al sepulcro.
La Revolución Cubana, es la historia de los que se crecen frente a la adversidad, desde Alegría del Pío, hasta el Período Especial, pasando por la Crisis de los Cohetes.
Aquí, para nosotros, el 4 de febrero significó el inicio de una Revolución, cuando los oligarcas pensaban que era la muerte de un intento.
Es así, las revoluciones se elevan frente a adversidades, y afrontan grave peligro cuando el viento está a favor.
En estos momentos cuando nos disponemos a unas elecciones regionales en las que el viento sopla a favor, es imprescindible que nos cuidemos de no caer en triunfalismos.
El triunfalismo desmoviliza al pueblo, no lo prepara para los combates, y pueblo desmovilizado, apoltronado, es fácil presa de la propaganda enemiga, de la labor de zapa de los infiltrados.
El triunfalismo no permite ver los objetivos estratégicos, nos embriaga con los éxitos inmediatos, impide disponernos para batallas futuras, nos hace conformistas con los éxitos tácticos.
Es necesario prepararse, afilarse para la adversidad, es desde esa preparación que se fraguan los triunfos. Podríamos decir que sólo una Revolución dispuesta para la adversidad está en camino de triunfos.
¿Cómo prevenirnos para la adversidad?
Lo primero es dotar al pueblo de metas sagradas por las cuales luchar, fortalecer la conciencia de la magnitud de la lucha que libramos, que es la lucha por la sobrevivencia de la humanidad. Sólo un pueblo imbuido de grandeza de objetivos puede responder con grandeza a la hora de las dificultades.
Solo un pueblo con razones sagradas por las cuales luchar puede resolver los pequeños obstáculos tácticos y continuar su camino hacia los grandes objetivos.
Segundo, organizar esa conciencia, agrupar a los mejores entre los buenos en Destacamentos de Vanguardia, donde estén los capaces de luchar con el viento a favor, pero también de crecerse en las dificultades. Estos Destacamentos lo darán todo en el terreno que se plantee la lucha. Serán soportes de la alegría y dique de contención del escepticismo.
Fortalecer la confianza, la disciplina, el amor al líder. Mientras haya líder hay Esperanza Socialista.
¡Chávez es Esperanza Socialista!