22.10.08

LOS DÍAS QUE VENDRÁN

Después de noviembre tendremos un nuevo paisaje político. Ya en el horizonte se vislumbran señales. Las fuerzas en pugna preparan sus proyectos con los que intervendrán en la lucha por la hegemonía.
En el campo oligarca se perfilan dos opciones bien definidas:
Una, que propone un acuerdo de gobernabilidad, aprovechando la crisis que presagian con la caída de los precios del petróleo, y se apoya en la debilidad que en algunos sectores dirigentes de la Revolución produce la falta de confianza en el Socialismo, estos a la menor dificultad proclaman: “pacto”, “conciliación”, “concertación.”
Está vía está avalada por la embajada gringa, así lo demuestran los voceros, los columnistas que lo impulsan: conspicuos agentes yanquis.
La proposición es muy sencilla: Primero crean una amenaza de ingobernabilidad, puede que la impulsen con algunas acciones desestabilizadoras, luego tienden puentes a sectores de este lado que le son económicamente afines, esto es, que son capitalistas francos o partidarios del híbrido capitalsocialismo. Finalmente lanzan la proposición: “un pacto de gobernabilidad” que lleva la participación de esos sectores en el gobierno, y la garantía de no perseguir, no tocar los intereses de los que se plieguen a este pacto.
Del lado de allá está opción se manifiesta claramente, basta leerlos para dar con las muestras de la supuesta “sensatez” de sus voceros más radicales.
La otra opción es la ya denunciada del golpe y del magnicidio, que a duras penas han conseguido parar hasta después de las elecciones, pero que siempre está vigente.
Las dos opciones no se excluyen, al contrario, se potencian mutuamente, y el imperio y sus lacayos escogerán la que tenga más fuerza.
En el lado nuestro, además de la opción conciliadora, que por ahora se manifiesta con suma timidez, pero que existe y tiene mucha fuerza, está presente la opción revolucionaria, que postula que debemos crecernos, como el Libertador, en las dificultades, que siempre, pero más en las crisis, el Socialismo es la solución, que tiene confianza en que el pueblo entenderá las propuestas revolucionarias de su líder, y de la Revolución , por tanto, propone rectificar lo que haya que rectificar y profundizar los aciertos, todo siempre dentro del camino al Socialismo.
Las diferentes corrientes se preparan para los días que vendrán, todos mueven sus piezas.
¿Qué debemos hacer los revolucionarios?
Es necesario ratificar el apoyo incondicional al Comandante Chávez, el rumbo de esta Revolución depende de él.
Segundo, es imprescindible redoblar los esfuerzos teóricos para combatir los extravíos que ya la conciliación comienza a proponer.
Tercero, hay que construir los Destacamentos de Vanguardia, que serán la columna vertebral, disciplinada, conciente del Socialismo.
Y por sobre todo es necesario entender que el éxito en el combate futuro dependerá en gran medida del resultado electoral. Por eso es necesario que los candidatos del Comandante, por encima de cualquier otra consideración, ¡ganen! El objetivo principal en las elecciones es fortalecer al Comandante para los días que vendrán.
¡Con Chávez es con lo que Chávez decida!

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