13.4.07

LA REVOLUCIÓN ES LA IDEOLOGÍA

Seguir este dictamen hubiese ahorrado muchos equívocos a los revolucionarios, y colosales sufrimientos a Venezuela.

Aquí por no entender la esencia de la ideología liberadora, las pretensiones revolucionarias oscilaron entre el dogmatismo importado en forma de manuales, que asesinaron la indispensable frescura, y la inconsecuencia pequeño burguesa, que ahora propone ironías reformistas, o desatinos anarcoides.

Es así, los intentos revolucionarios en los últimos sesenta años han sido dirigidos por la egoísta ideología de la pequeña burguesía, he allí la causa de sus fracasos.

Ahora, en la Revolución Bolivariana es imperativo que la ideología revolucionaria proletaria sea la que nos conduzca, so pena de otra frustración. Veamos.

¿Cuál es la ideología proletaria y por qué sólo ella es revolucionaria?

Con el capitalismo la humanidad llegó a una encrucijada vital: La Revolución que posibilita su superación es de tal profundidad que frente a ella las anteriores revoluciones son simples revueltas de la prehistoria humana. Aquellas únicamente modificaban la manera como unos pocos se apropiaban del trabajo de otros hombres, los sistemas así resultantes eran meras variantes de la vieja esclavitud, solamente transfirieron la propiedad de los medios de producción, de las manos de una clase a las manos de otra clase.

La Revolución de hoy sólo es posible si plantea la liberación del trabajo, de la esclavitud en todas sus formas. Una Revolución así, sólo puede ser guiada por la ideología de la clase obrera. Y es importante ahondar en este punto. Preguntémonos:

¿Por qué la ideología de la clase obrera?

La ideología de la clase obrera, emana del hecho de que esta clase sólo es propietaria de su fuerza de trabajo, de tal manera que lo único que puede vender en el mercado es esa fuerza de trabajo, es decir su vida. Por tanto sólo se puede liberar si el trabajo deja de ser mercancía de compra-venta, y se transforma en acción enaltecedora del humano, creador de riqueza para todos.

La ideología proletaria, en síntesis, plantea que los medios de producción-explotación pasen a manos de toda la sociedad, de esta forma dejan de ser medios de explotación, porque nadie puede apropiarse de su propio trabajo, no es posible, ni tiene sentido. Ese es el paso vital de la Revolución socialista: que el trabajo pase a ser de y para toda la sociedad.

Cuando el trabajo pertenece a toda la sociedad, cambia su condición, deja de ser vehículo de explotación y pasa a ser acción de realización de la condición humana. Se posibilita la aplicación del principio, de cada uno según su capacidad, a cada uno según su necesidad. Se funda el Socialismo, el humano se libera de su condición de esclavo.

La ideología que surge y propugna esta condición, es llamada ideología de la clase obrera, pero podría ser llamada también ideología de la liberación de la sociedad, ideología socialista, Bolivarianismo, y por supuesto Cristianismo.

¡Hagamos el Socialismo Auténtico, no hay excusas!

¡Con Chávez todo, sin Chávez nada!

PROLETARIZACIÓN DE LA REVOLUCIÓN

El Che Guevara escribe en el Socialismo y el Hombre en Cuba, que en la guerrilla de la Sierra Maestra se dio un proceso de proletarización del pensamiento.

Esta afirmación indica un salto inmenso en la teoría revolucionaria y propina una fuerte derrota al dogmatismo, abriendo el camino hacia la posibilidad revolucionaria en los territorios periféricos pocos desarrollados de los imperios. Expliquemos.

Una dogmática interpretación de la teoría revolucionaria, soldaba mecánicamente la ideología de una clase con esa clase, de esta manera las ideologías eran privadas de movilidad, es decir, la ideología proletaria era propia, única del proletariado, estaba consustancialmente unida a él, no podía existir sino asociada a él. Lo mismo sucedería con la ideología oligarca, estaría ligada a la clase oligarca.

Se ignoraba el hecho de que la dominación es posible porque la ideología de la clase dominante coloniza el alma del dominado, migra. De esa misma forma, la liberación es posible porque la ideología liberadora la del proletariado también migra hacia otras clases.

Este dogmatismo también ignora el hecho de que las ideologías son universales, propias de toda la geografía humana. Es suficiente que en una parte del mundo existan las condiciones materiales que la sustenten para que en cualquier parte del planeta surjan esas ideologías.

Así, la teoría proletaria es edificada sobre las condiciones materiales de Inglaterra. Con el instrumental filosófico de Hegel y Marx que surge en Alemania. Aprende de la práctica francesa, la comuna. Y tiene su primera aplicación práctica en Rusia, país rezagado en el desarrollo imperialista. Aquí se muestra lo universal y la migración de las ideologías.

El Che nos devela uno de los grandes logros de la Revolución Cubana, quizá el mayor: siendo una Revolución campesina, liderizada por individuos surgidos de la clase media, es capaz de apropiarse del pensamiento revolucionario proletario universal y conducir a ese Pueblo hacia las metas más avanzadas que la humanidad se ha planteado en toda su historia: recomponer la sociedad, derrotar definitivamente al capitalismo forma superior de la esclavitud, y enrumbarse hacia la redención del humano.

La esencia de la ideología proletaria es la transformación de la sociedad para impedir que unos hombres se apropien del trabajo de otros hombres, cambiar la manera de consumir y de producir y, entrelazada con esas nuevas bases, construir una Nueva Espiritualidad, una Nueva Cultura, una Nueva Moral, unas Nuevas Luces.

Siguiendo esta experiencia, nutriéndose con la enseñanza de la Revolución cubana, la Revolución Bolivariana debe proletarizarse, superar su etapa pequeño burguesa, caracterizada por los intentos de morigerar al capitalismo y, enrumbarse decididamente hacia la construcción, sin ambages, de la sociedad del amor, la libertad, hacia la construcción del Socialismo.

Si no conseguimos dotar a la Revolución de la ideología proletaria, si el Pueblo no hace suya la ideología, la moral y las luces de esa clase, que por explotada, es génesis de ideas libertarias, entonces, irremediablemente no podrá avanzar hacia las hermosas metas propuestas.

¡Chávez es Socialismo!

¡Con Chávez todo, sin Chávez nada!

EL RETO

El reto de cualquier Revolución es demostrar que el Socialismo puede ser socialista. Parece un simple juego de palabras pero es una grave disyuntiva de la civilización en este siglo. Veamos.

Los intentos de construir Socialismo han sucedido en países con poco desarrollo capitalista: Rusia, China, Vietnam, Cuba, etc. En todos ellos se presentó el reto de hacer el Socialismo con el material espiritual que les legó ese capitalismo, es decir, la difícil tarea, o mejor la milagrosa tarea de construir el Socialismo con el hombre del pasado. Ya ese solo reto es colosal, pero además debe salvarse en condiciones de poca producción y de feroz cerco por el imperio internacional capitalista, que se conjura contra el sueño socialista.

Podríamos concluir que el intento socialista, parafraseando a Napoleón, es quijotesco sin locura.

¿Es posible el sueño?

Hasta ahora los hermosos intentos de concretar el anhelo no han sido exitosos, no han concretado la esperanza y, con la muy honrosa excepción de Cuba, han terminado empantanados en la sociedad que pretendieron superar.

Pero los intentos fallidos no fueron vanos, han dejado valiosa enseñanza, la experiencia de que el hombre tiene reservas espirituales para construir una nueva manera de vivir, una manera amorosa: las demostraciones de heroísmo dadas por el glorioso pueblo soviético en la lucha por librar a la humanidad del Nazismo y del fascismo, son muestras inequívocas de las excelsas alturas morales que puede alcanzar el hombre cuando emprende el camino de su redención. La guerra de Vietnam es prueba de que el imperio nada puede frente a un Pueblo organizado para la fraternidad, y no para la depredación entre sus miembros.

Pero es en la experiencia cubana donde está la síntesis que nos permitirá avanzar en el reto que hoy tiene la Revolución Bolivariana. Expliquemos.

Fue el Che, en medio de la aparente fortaleza del régimen soviético, el que cuestionó por capitalista aquel atajo de pretender construir un Socialismo mezclado con capitalismo, y al hacerlo abrió el camino para salvar al Socialismo Auténtico, como realidad y como esperanza para el mundo. Esa visión permitió que en Cuba se ensayara una forma de construcción del Socialismo que recogía la experiencia revolucionaria pasada y la elevaba a cotas de realización espiritual.

Con el Che y la Revolución Cubana conocimos que la Revolución es en última instancia un asunto espiritual, que no se puede construir el Socialismo, sin simultáneamente construir al hombre nuevo, que es en esencia un hombre guiado por profundos sentimientos de amor, solidaridad, entrega, conciencia social.

Por tanto, es en el alma humana donde ocurre la batalla principal de la Revolución, hacia esa batalla deben ir todos los logros materiales, las acciones, los afanes de la Revolución.

Si olvidamos las enseñanzas del Che y la Revolución Cubana, si descuidamos la espiritualidad constructora del hombre nuevo, capaz de soñar, concretar sueños y defenderlos de los embates del pasado, entonces fallaremos en el reto socialista.

¡Con Chávez todo, sin Chávez nada!


12.4.07

CINCO ROSAS ROJAS

El imperio del norte es también el origen de las mil pestes que azotan a la humanidad:

Cincuenta mil niños murieron en Hiroshima en los primeros cinco minutos de un ataque espantoso. No había razón para ese crimen, pero el imperio del norte, origen de mil pestes necesitaba sentar bandera frente al mundo como el más fuerte y cruel de todos los imperios que ha padecido la humanidad. Precisaba obediencia, y la exigía con el terror de ser el dueño de los infiernos nucleares.

El mundo todo sufre la infamia de este imperio creador de monstruos y monstruosidades. Bin Laden, es su hijo, y también Pinochet, y los paramilitares, y los dictadores del Cono Sur, y los del Brasil. Asesinaron a Allende, y mataron a Torrijos, invadieron a Granada, y bloquean a Cuba.

Aquí en la América Nuestra, el monstruo ha infringido sus heridas, engullido nuestras tierras, su expansión de pulpo sanguinario deja su huella en mil mártires, y mil héroes. Sus invasiones son latigazos que nos recuerdan que vivimos a los márgenes de la caverna de la fiera.

Ya el Libertador nos dijo que parecen destinados por la providencia para llenar a la América de oprobio.

No hay dudas, este imperio es el origen de las mil pestes. Razón tenía el Che cuando escribió que el deber de todo revolucionario es luchar contra el imperialismo donde quiera que esté.

Es verdad, el deber de todo hombre sensato es luchar contra el imperialismo donde quiera que esté. Es que si la humanidad no consigue zafarse del designio imperial, cambiar el rumbo que el capitalismo nos impone, entonces, no habrá futuro para la especie humana.

El imperio hipócrita, como es, tiene entre sus armas más eficaces el uso del terrorismo. El imperio es el principal terrorista del planeta: protege a Posada y persigue con saña a los humanistas. El terrorismo lo aplican en Colombia con los paramilitares, lo adoptaron en Chile con exceso sanguinario, lo usan contra los palestinos, y contra quien quiera que se atreva a enfrentarlo.

Contra Cuba, contra la heroica Revolución Cubana lo enfilan con descaro: Bahía de Cochinos, las incursiones de los aviones piratas desde Miami. Más de seiscientos intentos de magnicidio contra Fidel. El atentado de Barbados. Son muestra clara de su talante terrorista y su falta total de escrúpulos.

Contra ese imperio, origen de mil pestes, luchaban los Cinco Héroes de la Humanidad. Fueron a las entrañas del monstruo, para saber de los planes criminales en contra de su país, que está allí, donde Martí decía que comienza la América Nuestra, allí a menos de noventa millas de la miasma imperial.

Son cubanos y también héroes de la humanidad, no cabe duda, lo dejaron todo por defender su Patria del terrorismo imperial.

Son héroes, no cabe duda, y nosotros les debemos reconocimiento.

Son Cinco Rosas Rojas, que simbolizan el amor de nosotros por la humanidad y por los que luchan por su sobrevivencia.

René, Antonio, Fernando, Ramón, Gerardo.

11.4.07

IR MÁS ALLÁ

Para entender al mundo, a las fuerzas que lo mueven, tomar conciencia del funcionamiento de la sociedad y comprender la gran estafa en que vivimos, es decir, para prepararnos para la Revolución, es necesario investigar la realidad con instrumentos de análisis capaces de ir más allá de la simple apariencia.

La oligarquía depredadora sabe que un Pueblo que sólo perciba la apariencia, las sombras de la realidad, está destinado a ser víctima de su propia ignorancia. Es así, las tinieblas son la principal arma de dominación en manos de la oligarquía.

¿Cómo la oligarquía nos sume en la ignorancia dominadora?

Utiliza varios métodos, uno de los más importantes es instalar en la mente del dominado un aparato de análisis, de una estructura de pensamiento egoísta, individualista. Somos egoístas, individualistas, porque pensamos, analizamos, de forma egoísta, individualista.Y esta estructura mental no nos permite la generalización, el vuelo alto, el percibir más allá de la superficie, el entender las leyes que rigen el movimiento social.

Esta psiquis individualista, es como una cárcel, una cadena que esclaviza.

Normalmente no sentimos la prisión, aunque siempre está allí, aislándonos, dirigiendo nuestra conducta disolvente.

Es en la política donde el pensamiento egoísta instalado por la oligarquía hace más daño, donde es barrera para la liberación. Veamos.

Al resolver los más importantes problemas de la vida de manera individual, egoísta, sin pensamiento social, nos transformamos en seres egoístas, individualistas, dotados de un método de análisis también individual. De esta forma todos los aspectos de la vida los percibimos, los razonamos y los pretendemos resolver como asuntos individuales, personificados. El egoísmo modela nuestra realidad y nuestra psiquis, todo lleva su nefasta marca. El egoísmo, el individualismo, está en la raíz de todo, desde la delincuencia y la corrupción hasta en la política.

Atrapados en esta psiquis hacemos análisis político desde la individualidad egoísta, no desde lo social.

De esta manera la lucha de clases no entra en los análisis, sólo se distingue la pugna de individualidades, las entendemos no como batallas de proyectos políticos, sino como enfrentamientos de meras ambiciones de politipillos. Así vamos tejiendo una trama novelesca que hace inofensivo nuestro accionar.

Así, nuestra percepción no va más allá de la superficie, no podemos entender al mundo y mucho menos transformarlo. Este modo de análisis es un cerrojo de seguridad para el sistema oligarca. Mientras así pensemos el capitalista está seguro.

De todo esto se concluye que la labor revolucionaria es propagar sistemas mentales basados en lo social y lo histórico, romper con la conducta y el pensamiento individualista, egoísta.

Somos entes sociales e históricos, lo que hagamos obedecerá a las características de nuestro tiempo y a la ideología de clases que adquiramos. Llevar al pueblo conciencia de esta situación, guiarlo más allá de las apariencias, es una de las tareas fundamentales del Partido Revolucionario y del motor Moral y Luces.

¡Chávez es Socialismo!

¡Con Chávez todo, sin Chávez nada!

10.4.07

EL EMPLEO

En días pasados, se abrió en el alto gobierno una discusión televisada referente al empleo para unos egresados de Vuelvan Caras. Comentemos.

Lo primero, es decir categóricamente que el capitalismo no puede resolver el problema del desempleo. Quien pretenda solucionarlo dentro del capitalismo está destinado al vértigo. Sólo el Socialismo Auténtico tiene respuesta a ese problema social.

El empleo es un asunto social que sólo puede ser resuelto socialmente. Y es en este fenómeno que se manifiesta claramente la condición antisocial del capitalismo. Expliquemos.

La esencia del capitalismo es la apropiación del trabajo social por unos pocos hombres la organización social está diseñada de tal manera que permite que la riqueza producida socialmente sea apropiada por unos pocos hombres, es decir, deja de ser social y se transforma en antisocial, o dicho en sencillo, la riqueza social es apropiada por sólo una fracción de la sociedad. Es una deformación en la que el trabajo no enriquece la sociedad, sino unos pocos hombres., Se trabaja para enriquecer individuos y no a la sociedad. Veamos.

El capitalismo, que descansa en la competencia feroz entre unidades económicas que deben producir mucho con el menor costo posible, porque de eso depende la supervivencia de la unidad productiva, está obligado a una constante renovación tecnológica que le permita producir con poca mano de obra para disminuir costos. Es decir, el avance tecnológico en el capitalismo aumenta la producción pero crea desempleo. El avance tecnológico produce la paradoja de enriquecer al dueño de la unidad productiva, pero eleva la miseria social.

Ese es el contrasentido capitalista, que demuestra claramente su caducidad. El capitalismo no puede resolver los problemas sociales, y por supuesto no puede resolver el problema del desempleo.

Sólo el Socialismo Auténtico puede solucionar el conflicto entre aumento de productividad, avance tecnológico y desempleo, porque el aumento en la productividad y la disminución de costos enriquece a la sociedad y no a individuos. La riqueza así acumulada revierte en beneficio de esa mano de obra desocupada por el avance tecnológico, y posibilita colocarla en otras actividades sociales: la cultura, en fábricas experimentales, el estudio, el deporte, en resumen, el hombre gana tiempo para el ocio creador, que es en definitiva un objetivo socialista.

El hombre del capitalismo no tiene tiempo para la vida plena, o es esclavizado por el trabajo como compulsión, o es condenado a la exclusión miserable del desempleo. Por el contrario, el hombre del Socialismo cada día gana tiempo para el disfrute y desarrollo de sus capacidades humanas, al dejar de ser un objeto, una mercancía desechable, recupera su condición de humano, entra en el Reino de la Libertad.

Por eso la respuesta a la ocupación de los egresados de Vuelvan Caras, es: profundicemos el Socialismo, liberemos al hombre de las reglas infames del capitalismo, y todos encontraremos nuestro lugar en la sociedad.

Mientras convivamos con el monstruo capitalista esas dificultades aparecerán.

¡Con Chávez todo, sin Chávez nada!

9.4.07

CRISTO ES SOCIALISTA, Y EL CHE CRISTIANO

Cuando el Comandante liberó a Cristo del enclaustramiento donde la jerarquía eclesiástica lo aislaba de los pobres que tanto amó y por los que murió, revolvió las aguas profundas de la fe cristiana.

Al Chávez predicar que Cristo es socialista puso en el centro de la discusión el destino de la humanidad, y el esfuerzo del hombre por hacer de ese destino una redención. Veamos.

Cristo marca el inicio, en nuestra cultura, de la lucha del hombre por liberarse de la esclavitud. Cristo colocó la solución en el plano espiritual y no se equivocó, estaba allí la fuerza para emprender la batalla.

Esa es la primera enseñanza en el camino de la liberación: es en el plano espiritual que todo comienza y todo termina. La esencia de la liberación está en amarnos los unos a los otros.

Dos mil años tiene la batalla que los justos libran contra los apropiadores de la vida. Ese camino lleno de obstáculos, extravíos, mártires, engaños, y también resplandores y triunfos, ha estado iluminado por hombres que multiplicaron a Cristo, continuaron su legado. Sus vidas semejan a la vida de Cristo: llenas de amor y de martirio por profesar ese amor por los humildes, y sobre todo de lucha por concretar el mundo que Jesús soñó. Invoquemos.

Bolívar, Sucre, Fabricio, José Leonardo, Américo Silva, asesinados todos por los herederos de la saña romana.

Lumunba, Allende, Sandino, los inmolados de Cantaura… son muchos los mártires y siempre los mismos bandos: los imperialistas apropiadores de la vida, persiguiendo y asesinando a los movidos por profundos sentimientos de amor.

Sin embargo, de todos los luchadores, mártires y héroes en este camino de la redención, es el Che el que más les pesa, el que los atormenta, el que quisieran borrar.

Es que la vida del Che se parece tanto a la vida de Cristo, su muerte se parece tanto al sacrificio de Cristo, que la jerarquía enclaustradora lo odia, como en el fondo odia al verdadero Cristo, al redentor de los humildes.

El Che representa el complemento material a la prédica cristiana de amarnos los unos a los otros, por eso le temen, por eso le atacan.

La historia de la lucha por la redención, desde Cristo hasta el Che, triunfa con la unión de la práctica material con la espiritualidad amorosa.

Después del Che, sabemos que la prédica de Cristo necesita una base material, que lo espiritual necesita el complemento de lo material para expresarse socialmente, que de nada valen lo material y lo espiritual si están aislados.

A esa enseñanza temen, por eso hablan contra el Che y reducen a Cristo al confinamiento.

Cristo es socialista, y el Che cristiano. Los dos integran el camino de la lucha por la redención de los humildes, que ayer se llamó Cristianismo, hoy se llama Socialismo, pero podría llamarse Bolivarianismo, o Zapatismo, o Sandinismo, o en resumen, lucha contra los imperios depredadores de la vida, y por la redención de los humildes.

¡Chávez es Socialismo!

29.3.07

LA PASIÓN

La pasión es indispensable e insustituible en la Revolución. Cuando un Pueblo adquiere la pasión revolucionaria, es decir, cuando la Revolución se transforma en un asunto vital, entonces se pueden superar todas las carencias. Por el contrario, cuando un Pueblo pierde la pasión revolucionaria, cuando el fervor popular es ahogado por otros sentimientos, valores y pasiones, entonces, la Revolución se pierde, se extingue.

La pasión de la gente tiene que ver con la actividad de los dirigentes revolucionarios, o mejor, la actividad de los dirigentes revolucionarios, su responsabilidad, es estimular la pasión revolucionaria en la población. Y de allí depende el éxito de la Revolución.

¿Cómo saber por donde anda la pasión del Pueblo?

Una buena medida de la pasión popular es oír de qué habla la gente, qué lo preocupa, qué lo llena. Y sobre todo qué lo moviliza. Veamos.

Nosotros no vamos a decir lo que hemos oído en la conversación del Pueblo, siempre sería parcial. Nos limitaremos a plantear lo que creemos sería la pasión revolucionaria, de lo que debería hablar el Pueblo revolucionario, de las cosas por las que estuviera dispuesto a dar su esfuerzo diario y hasta su vida si fuese necesario. Por lo tanto, es deber del gobierno revolucionario de sus motores y de todos los revolucionarios estimular esa pasión.

Recomponer la sociedad como una sociedad del amor.

Sustentar esa sociedad del amor en una economía de propiedad social.

Luchar contra el capitalismo como el mayor obstáculo a las dos pasiones primeras.

Luchar por la construcción del Socialismo como única manera de conquistar las dos pasiones primeras.

El internacionalismo: entender que si no ayudamos a la humanidad donde quiera que esté, no podremos construir una sociedad amorosa, por el contrario seremos una sociedad comida por el egoísmo.

El antiimperialismo: la pasión de la lucha antiimperialista como la lucha internacional contra el capitalismo.

Defender la Patria como el territorio grande que Bolívar nos enseñó a amar, con su ejemplo de guerrero mundial, territorio que alcanza cualquier territorio donde el hombre aún sea lobo del hombre. Repetir con Bolívar, Martí y el Che: La Patria es América, Patria es Humanidad, Patria es Revolución, y repetir junto al Comandante Chávez: Patria Socialismo o Muerte.

Defender al Comandante Chávez como el símbolo de las mejores luchas de este Pueblo, y de las posibilidades reales de ir hacia el Socialismo.

Si el Pueblo es capaz de vibrar por estas pasiones la Revolución está garantizada, pero en la medida que estas pasiones son sustituidas por valores egoístas, capitalistas, la Revolución se nos escapará de las manos.

¡Con Chávez todo, sin Chávez nada!

¡Luchemos contra los valores capitalistas egoístas!

¡Que la Revolución sea una pasión!

13 TEÓRICO

La decisión en cuanto a la forma de propiedad hegemónica de los medios de producción, no es un asunto meramente económico. La decisión es política, y determinará el rumbo de la Revolución. No es cosa de juego o de caprichos teóricos.

La Revolución Bolivariana corre grave peligro, está siendo víctima de una arremetida más peligrosa que abril o el sabotaje petrolero, y amerita como respuesta un 13 teórico. Esta agresión pasa desapercibida y recluta adeptos en nuestras filas, sus propugnadores se mueven frescos y libres en nuestro campo, blandiendo sus agresiones disfrazadas de socialismo. Expliquemos.

En los últimos días presenciamos una embestida de desinformación y manipulación de las tendencias neocapitalistas, que intentan truncar la posibilidad Socialista de la Revolución Bolivariana. Plantean un capitalismo que viene envuelto en una retórica falsosocialista, que llega a la desfachatez de desnaturalizar el Manifiesto Comunista y poner a Marx y a Engels como paladines de la propiedad privada de los medios de producción. Plantean estos teóricos de pacotilla, que: “El Estado debe reservarse la propiedad de los medios de producción estratégicos, incluyendo a la energía, agua, gas, tierras (…) Aquel sector empresarial que acepte el desafió de renovar su vocación productiva para ponerla al servicio de la satisfacción de las necesidades reales de la población, entonces podrá contar con los incentivos del Estado, exoneración fiscal, transferencia de tecnología” …

Esto nos lleva directo a un capitalismo salvaje, por este camino terminaremos en un TLC igual al de Colombia. Veamos.

Primero, ¿qué es eso de vocación productiva de los empresarios capitalistas? Sólo palabrerío sin sentido y, además, pensar que pondrán su capitalismo al servicio de otra cosa que no sean sus ganancias, pensar que las pondrán al servicio de las necesidades reales de la población, no tiene otro nombre que engaño.

Segundo, creer que en un sistema híbrido el capitalismo respetará la línea, y que será confinado al corral que estos “ideólogos” le designen, es desconocer la voracidad insaciable de la fiera capitalista.

Tercero, las formaciones capitalistas, y más si son incentivadas por el Estado, crearán conciencia capitalista. O peor, reforzarán la conciencia egoísta que nos acompaña desde el inicio de la nacionalidad, y harán imposible la instauración de la conciencia socialista, esencia de la Revolución.

La hora es de alerta máxima, cuando estamos cerca de enrumbarnos definitivamente hacia el Socialismo aparecen estos extravíos que, sin dudas, conducen al Pueblo a la incertidumbre de la incoherencia, y en definitiva a la derrota de la Revolución.

No podemos darnos licencia para fracasar, tenemos una responsabilidad con este Pueblo, el Continente y la Humanidad, de demostrar que un mundo diferente al capitalismo es posible, que la especie tiene esperanzas. Tenemos el compromiso histórico de construir la referencia socialista, de acompañar al continente en la creación de un polo social.

¡Hagamos el Socialismo ahora, no hay excusas!

¡Con Chávez todo, sin Chávez nada!

26.3.07

EL ACTO DE LOS PROPULSORES DEL PSUV

El acto de los propulsores fue bonito. Histórico, sin dudas. Allí se inició una nueva etapa de la Revolución: la concreción de la indispensable organización única, y también se afirmó la unidad de los que aceptamos al Comandante como líder y al Socialismo como meta.

Del acto se desprende una difícil tarea que se despliega en diferentes planos, el organizativo es uno de ellos, y va resolviéndose bien. El entusiasmo existe, el Pueblo está allí esperando que los dirigentes que de él nacieron señalen la marcha hacia la formación de la organización y hacia la concreción del Socialismo.

Sin embargo, es preocupante la debilidad en un campo muy importante, la teoría: los discursos previos al Comandante demostraron desprecio por el rigor teórico, y una alarmante justificación de la improvisación y la superficialidad.

Si no comprendemos que la fase de transición al Socialismo, es una etapa que reclama utilizar bien todo el acervo del pensamiento revolucionario para producir la teoría de la transición, y que esta fase de transición es más difícil que la fase de la toma del poder, si no recordamos una vez más que una Revolución tendrá la fuerza y la calidad de las ideas que la sustentan, si no recordamos todo esto y actuamos en consecuencia, estamos destinados a ser pasto de derrota. Veamos un ejemplo:

Un orador en el acto que comentamos, trasladaba mecánicamente, dogmáticamente, un pensamiento del Manifiesto que reza: “la época de la burguesía, se caracteriza por haber simplificado estos antagonismos de clase. Hoy, toda la sociedad tiende a separarse, cada vez más abiertamente, en dos grandes campos enemigos, en dos grandes clases antagónicas: la burguesía y el proletariado”.

Este orador deduce dogmáticamente, sin asidero en la realidad, que en Venezuela sólo hay una clase, la clase trabajadora, y proclama que en Venezuela todos somos trabajadores.

Se salta a la torera a los capitalistas, pero esto no es lo grave, mete en un mismo saco a los campesinos, a la pequeña burguesía, a los excluidos, a los obreros, y hasta a los buhoneros, aquellos que Carrera insiste en el disparate de calificar de lumpen.

En el teatro el discurso retumbó bonito, pero es un peligroso uso populista de la teoría.

El peligro reside en que al no diferenciar correctamente las clases, no podemos diferenciar las ideologías, y así nos privamos de la ideología de la clase obrera, que independientemente de su existencia y comportamiento, debe dirigir a toda Revolución Socialista.

No diferenciar las clases y sus ideologías, es caer en las garras de las falsificaciones pequeño burguesas, el tremendismo y localismo marginal, o el dogmatismo rancio.

El acto dejó enseñanzas, la necesidad de rigor teórico fue la más importante.

¡Con Chávez todo, sin Chávez nada!

23.3.07

¡EDUCAR CONSTRUYENDO!

La Revolución no puede detenerse. A pesar de todas las dificultades, de todos los obstáculos, la Revolución debe discutir y construir el Socialismo. Veamos.

Venezuela es un país muy singular y excepcional, cuyo Pueblo ha padecido los vicios y descomposiciones provenientes de la cultura instalada en cien años de renta petrolera administrada por debilidades sumisas al imperio.

La Revolución Bolivariana encontró un país saqueado, una mayoría excluida, una elite oligarca con pasaporte americano, una clase media transculturizada, todos sometidos a miseria espiritual y material.

Los valores morales y éticos que sustentaban esa situación que permitía al imperio hacerse con la renta, a otros pocos con las migajas y llevaba al resto del país al abismo, eran la fragmentación social. Cada quien resolvía como podía, el Estado, al servicio de los oligarcas, abandonó a la sociedad. La noción de sociedad fue cambiada por la de viveza, el trabajo por la riqueza fácil, unos buscaban abrevar del gobierno, mientras otros, en la misma línea, buscaban ganarse el kino. El trabajo trocó su valor de formación de humanidad por depredación que había que evitar, o por simulación que había que actuar. El valor del hombre se medía por el carro y la vestimenta, unos consumían y otros soñaban con consumir, unos compraban cosas inútiles y otros las buscaban por los caminos verdes.

Esos días vivimos sumergidos en nubes de opio imperial.

La tarea principalísima de la Revolución es la sanación de la sociedad víctima del capitalismo rentista, para eso debemos modificar la economía y sustituir los valores, la conciencia capitalista que nos enferma. Es necesario rescatar el sentido de sociedad.

Iniciar un proceso intenso de sanación, que debe ser al mismo tiempo un proceso de construcción del Socialismo. Sólo el Socialismo sana, sólo adquiriremos nuevos valores trabajando como sociedad, obteniendo triunfos en el trabajo como sociedad.

Con ese fin planteamos la creación de escuelas de trabajo. Proponemos la construcción de fábricas que tengan poco personal de planta, y donde el grueso del trabajo sea abordado como una Acción Social Voluntaria. Expliquemos con un ejemplo.

Una fabrica de “x” producto: su construcción y su funcionamiento estarán a cargo de una institución, por ejemplo un ministerio, y será a su vez una escuela donde el contacto voluntario con la producción prefigurará la relación humana que restituirá la noción de sociedad, restaurará los valores de la solidaridad, del amor y sustentarán al Socialismo, dando cada uno según su capacidad, distribuyendo el producto en la sociedad de acuerdo con el principio de necesidad.

Estás Fábrica-Escuelas contribuirán a irradiar los nuevos valores, invitarán a nuevas Acciones Sociales Voluntarias, al aprendizaje, a la curación en la práctica, rescatarán el valor del trabajo humanizado que, como decía el Che, dejará de ser una compulsión y será un acto de amor.

¡Sin el Comandante, no hay Socialismo!

¡Sin propiedad social y conciencia social, no hay Socialismo!

¡Sin organización unida de los socialistas, no hay Socialismo!

¡Sin Socialismo no hay esperanzas!

EL REFLEJO

La pugna política es, en última instancia, reflejo de la pugna económica. Lo que se percibe en la esfera política, las peleas, las declaraciones, renuncias, referéndum, todo lo que allí pasa es eco de un movimiento que sucede en las entrañas de la economía.

Siendo así, en la Revolución Bolivariana, proceso que busca puertos de estabilización, lo fundamental serán las nuevas relaciones económicas que se establezcan. Expliquemos.

La Revolución Bolivariana consiguió estremecer el alma popular con la rebelión del 4 de febrero. A partir de esa fecha el Pueblo fue despertando, hasta que en el 98 el sistema de dominación encarnado en el pacto de punto fijo se derrumbó, y la nación entró en la zona de turbulencia caracterizada por una pugna feroz entre Revolución y contrarrevolución.

La corta trayectoria desde el 98 hasta nuestros días, ha estado signada por esta pugna. Todas las acciones que en este período sucedieron son expresiones de ella: miquelena, abril, el sabotaje petrolero, el revocatorio, también las misiones y el ALBA. Todas esas acciones son expresión de la batalla entre Revolución y contrarrevolución, por imponer cada una su proyecto económico.

Sólo podemos entender a cabalidad la pugna política de la Revolución Bolivariana, si la relacionamos con los diferentes proyectos que yacen en el fondo de ella.

En un principio el enfrentamiento económico fue entre el proyecto capitalista globalizador neoliberal, enganchado de manera franca a la economía del norte, opuesto a un proyecto nacionalista, honesto, con alto contenido humanista, afincado en un capitalismo filantrópico. Abril y el sabotaje petrolero fueron las cúspides de este enfrentamiento.

A partir de allí, y ya con el control sobre la renta, se empieza a desarrollar el proyecto económico de una pequeña burguesía fantasiosa y anarcoide: aparecen la cogestión, las cooperativas como paradigma, las empresas recuperadas y otras formas pseudosocialistas. Simultáneamente aflora el desarrollo de un nuevo capitalismo nacional que ocupa un porcentaje elevado del crecimiento económico. Junto a esta situación, la espiritualidad socialista se desarrolla principalmente jalonada por el Comandante con su discurso antiimperialista y anticapitalista, y su labor internacional de solidaridad con la América.

Así llegamos al 3 de diciembre que fue una derrota política del proyecto globalizador neoliberal.

A partir de la reelección la pugna económica es entre el fracasado proyecto pequeño burgués fantasioso y anarcoide, enfrentado al proyecto neocapitalista de aroma nacional desarrollista, que ha acumulado capital durante la Revolución.

Al proyecto neocapitalista no le es difícil desplazar al fracasado proyecto pequeño burgués, y estabilizar en un capitalismo que pretende humano, la turbulencia que comenzó el 4 de febrero.

Ante esta situación los revolucionarios tienen una tarea principal:

Dotar al discurso del Comandante Chávez de su correspondiente base material, construyendo formas económicas realmente socialistas, cimientos de conciencia y política socialista.

¡Con Chávez todo, sin Chávez nada!

LA BATALLA DE HOY

Con el último desgajamiento socialdemócrata, apareció en el centro de la discusión el argumento de la propiedad de los medios de producción.

En el fondo, detrás de todo el parloteo de los tres que hoy abandonan el barco socialista, lo que se embosca son las divergencias sobre la propiedad de los medios de producción. Veamos.

Los antisocialistas saben que este punto es vital para la marcha revolucionaria, que en la propiedad se decide el destino del Socialismo y hacia allí dirigen sus misiles mefíticos. Desinforman, mienten, atacan.

¿Por qué es imprescindible la hegemonía de la propiedad social para construir el Socialismo? Precisemos.

La propiedad social de los medios de producción sólo es posible bajo la administración del Estado.

Es imprescindible porque es la única manera de abolir la esclavitud moderna, donde los hombres convertidos en mercancías son obligados a venderse, a vender su tiempo vital para poder subsistir.

Es así, la meta última del Socialismo, es la abolición de la forma moderna que ha tomado la esclavitud, en esencia la misma que Bolívar calificó de la peor de las infamias.

Mientras persista la situación, donde unos hombres puedan comprar el tiempo vital, el trabajo de otros hombres, condición que es el fundamento del capitalismo, de cualquier capitalismo, no habrá libertad, democracia, ni realización individual. En resumen, seremos una sociedad miserable lejos de la felicidad.

Sólo con la propiedad social de los medios de producción es posible que el trabajo adquiera su condición de realizador del humano.

Cuando el trabajo del hombre enriquece a toda la sociedad y no a una porción de privilegiados, cuando la riqueza producida socialmente es propiedad de toda la sociedad, es posible la distribución con equidad: a cada uno según su necesidad. Se acaba con la división del trabajo y la explotación, porque el trabajo de cada uno pertenece a toda la sociedad, y el trabajo de toda la sociedad pertenece a cada uno. Así, el poeta hace poesía para todos, el campesino labra la tierra para todos, el pescador, el obrero, el intelectual, todos se benefician, todos comparten el trabajo de todos.

Sólo con propiedad social de los medios de producción, es posible la planificación y así potenciar la economía, superar el azar del mercado que despilfarra energía social por la incertidumbre de las necesidades. La producción pasa a estar determinada por las necesidades humanas y no por las apetencias de lucro de unos pocos propietarios.

La conciencia social que emerge con la Revolución Bolivariana, debe entrelazarse con la propiedad social, para juntas formar el Binomio Socialista, cimiento de la nueva cultura amorosa, rescate de la condición humana.

Allí se da la batalla de hoy, los nosocialistas, en sus variadas formas, desde el partido de rosales, hasta los socialdemócratas que abandonan el navío socialista, presentan batalla en estos dos campos. Siembran valores éticos y morales propios del capitalismo, y en lo económico sabotean la propiedad social.

¡Con Chávez todo, sin Chávez nada!