3.12.12

LA FRAGILIDAD DE LA TURBULENCIA (Lunes 03-12-2012)


Una Revolución es hija de la turbulencia. Contiene un descomunal aumento de la sensibilidad social. En esas condiciones las sociedades se mueven llevadas por huracanes y torbellinos, sólo controladas, conducidas a medias, por el núcleo revolucionario. Entonces los cambios producen consecuencias profundas y casi inmediatas.
Si el núcleo falla, si vacila un instante, la sociedad toma caminos impredecibles, son rumbos que Gramsci llamó los monstruos.
Esta sensibilidad social aumentada es terreno fértil para el cambio: lo viejo fue superado, ya no volverá, por lo menos no de la misma forma, pero todavía no se sabe qué lo sustituirá. El rumbo es determinado por los pasos.
El núcleo revolucionario que tomó la conducción del potro desbocado en que se transforma una sociedad en Revolución, debe volver a ganar con cada gesto, con cada acción, la conducción del difícil proceso social.
Es imprescindible que conserve la credibilidad, la creencia del pueblo de que es el mejor conductor, que es la superación del pasado.
De allí que es indispensable que proponga lo nuevo, actúe como lo nuevo, y combata, deseche lo viejo. En ese empeño cometerá errores, eso lo perdonan los pueblos. Lo que los pueblos no indultan en períodos de turbulencia revolucionaria es la incoherencia entre el discurso y la práctica.
En períodos revolucionarios las masas sensibles reaccionan de manera casi inmediata a los discursos, y a los cambios en la realidad. La historia está llena de ejemplos dramáticos. Veamos.
En la Unión Soviética se implantó un sistema económico llamado Cálculo Económico, su historia la conocemos: fue calificado por el Che como el error de usar las armas melladas del capitalismo para construir el Socialismo. Las consecuencias fueron fatales.
Ese mismo Cálculo Económico, cuando fue aplicado en la Cuba de la Revolución temprana, trajo como consecuencia un relajamiento de la moral revolucionaria, hasta tal punto que llevó a la dirección a decretar un “período de rectificación de errores y tendencias negativas.”
En contraste, cuando en Cuba se aplicó el método del Che, llamado Sistema Presupuestario de Financiamiento, soportó rápidamente un alto nivel de Conciencia del Deber Social, que sin duda, hizo posible que aquel país superara los difíciles momentos del derrumbe de la Unión Soviética , y de la fuerte contracción que eso significó para su economía.
Fidel refiriéndose a las ideas del Che dice:
“Tenemos suficiente experiencia para saber cómo hacer las cosas, y en las ideas del Che, en el pensamiento del Che hay principios valiosísimos, de un valor humano inmenso, que rebasan simplemente ese marco que muchos puedan tener de la imagen del Che como un hombre valiente, heroico, puro, (…) sino del Che como revolucionario, del Che como pensador…”
Está claro: en tiempos de Revolución el discurso y la realidad deben tener coherencia.
El impulso del capitalismo que hoy se hace desde el campo revolucionario tendrá consecuencias dramáticas en el comportamiento de la base bolivariana.
La Revolución debe reimpulsar el Socialismo, única manera de elevar la indispensable Conciencia del Deber Social. Aprendamos de la historia, salvemos la esperanza.
  ¡Con Chávez es con sus candidatos, lo demás es traición!

2.12.12

LA PULSIÓN BURGUESA (Domingo 02-12-2012)


Así como hay situaciones revolucionarias, también hay situaciones burguesas. Las elecciones burguesas son una de esas circunstancias en las cuales el capitalismo impera, parece que reverdeciera en la mente de los candidatos y de los pueblos.
No hay dudas, las elecciones son situaciones burguesas. Las promesas son una copia al carbón de las que oímos desde hace medio siglo. El sonrojo socialista cede frente a la pulsión burguesa. En la esencia nada cambia.
Un candidato "socialista" puede prometer sin ningún pudor, sin que le tiemble la mano “alianzas estratégicas con el capitalismo". ¿Cuál es la necesidad de esta promesa? ¿Qué la justifica? ¿Para dónde vamos por ese camino de pérdida de la vergüenza? ¿Son las elecciones una tierra de nadie ideológica, donde cabe cualquier claudicación, cualquier entrega? En ella no tiene cabida el Socialismo, se le teme. 
La Revolución pacífica parece transitar a través de pulsiones revolucionarias y de pulsiones burguesas.
Las pulsiones revolucionarias son situaciones en las que hay posibilidades para avanzar, para elevar la conciencia revolucionaria y tomar medidas que la apuntalen. Unas de estas pulsiones fueron: el 4 de febrero, el golpe de abril, el sabotaje petrolero y el triunfo del 7 de octubre.
Las pulsiones burguesas son situaciones en las que se afirma la conciencia egoísta propia del capitalismo, una de estas pulsiones son las elecciones burguesas.
Los Revolucionarios deben saber diferenciar estas pulsiones, tratarlas de manera diferente, plantearse metas de acuerdo a las circunstancias:
En las situaciones revolucionarias se debe avanzar, ir a fondo, educar con la acción. La pequeña burguesía en las situaciones revolucionarias se desespera por frenar a la Revolución : plantea diálogo e inventa crisis para justificar la claudicación. Así ha sido siempre, después de un triunfo viene paradójicamente un planteamiento para moderar la marcha.
En las pulsiones burguesas se debe educar con el mensaje, ponerlo a prueba, predicar con el ejemplo, elevar la fe en el Socialismo, acumular fuerza, que es lo mismo que acumular conciencia y convencerse de que el Socialismo gana elecciones. No hacerlo así, rendir tributo a la lógica capitalista, claudicar frente a la cultura clientelar, es condenarse a la derrota.
La Revolución avanza en las pulsiones revolucionarias y debe preparar esos saltos en las pulsiones burguesas.
La manera como la Revolución se prepare para los momentos revolucionarios determinará su rumbo. Sólo un buen conocimiento teórico y organizativo garantizarán que la práctica, el desenlace, sea exitoso.
De allí que en las elecciones de gobernador, perder de vista lo estratégico, andar ofreciendo a diestra y siniestra, pensar que eso no tiene consecuencias, hacer de las elecciones su mundo, comportarse sin ningún objetivo revolucionario o reducir estos a lo retórico, es dejarse tragar por la pulsión burguesa, trabajar para ella.
Ojalá que las elecciones de gobernadores sean el inicio de un nuevo comportamiento de los revolucionarios. Amalaya que de ellas salgamos triunfantes, con muchos gobernadores y con más conciencia, preparados para dar los saltos que el camino exige.
¡Con Chávez es con sus candidatos, lo demás es traición!

1.12.12

LA HUMANIDAD (Sábado 01-12-2012)


No se podrá ser socialista si no se es humanista, sin entenderse miembro de toda la humanidad. Quizá la mayor arma de la dominación, desde el inicio de los siglos, es fragmentar a la especie, dividirla en tantos trozos como individuos existan, cada uno interesado en sí mismo, así es fácil presa de los lobos. Así la humanidad queda alienada, sometida a los vaivenes del mercado, a merced de las cosas.
El humano fragmentado, desarraigado de su especie, es un cuerpo extraño en el milagro de la vida, es un "no-vida": la ataca, la lesiona, no puede establecer relaciones armónicas con su entorno ni con él mismo. Así se constituyó en el mayor peligro que la vida ha generado, en una especie suicida.
De allí que la esencial tarea del Socialismo es rescatar la integración del humano, esta es la base indispensable del nuevo edificio social. Y por eso los grandes hombres de la Humanidad son primero grandes humanistas. En el centro de sus planteamientos, de sus anhelos, siempre está el humano. Cuando Martí dice "Patria es Humanidad" está invitándonos a elevarnos a la condición de hombres pertenecientes a una especie y conscientes de ello a encontrarnos con nuestra esencia. Como dijo el filósofo: "Ser y consciente de ser".
La energía vital es limitada, está dada por la capacidad que tenga la vida de captarla del sol, lo hace por intermedio de unas especies dotadas de estructuras adaptadas a este fin: los vegetales, algunas bacterias, son el eslabón inicial de la vida. Nuestra especie destruye  este primer escalón: extermina bosques, seca ríos, altera los ciclos de la vida, rompe la armonía, desajusta el clima, de esta forma la vida tiende a quedarse sin energía, va a la extinción. Parafraseando a Martí, diríamos: " La Patria es la vida, la naturaleza".
El hombre fragmentado es también un ser de ideas fragmentadas, incapaz de relacionar y de entender el mundo. La salvación comenzará por el rescate de la capacidad de relacionar, por ejemplo, al capitalismo con el desajuste climático, a éste con la falta de alimento, es decir, de energía capturada, a esta falta de energía con el despilfarro en los países del norte opulento, a todo esto con los gobiernos, a estos con las políticas locales y también con las universales. En resumen, a relacionar los hechos en una parte del planeta con las consecuencias sobre todo el universo.
Hombres así integrados serán el primer paso para salvar la especie, la vida. Para salvarla de sí misma, de líderes insensatos como aquel que se burla de la intención de salvar al planeta, o como aquellos que desprecian los grandes temas de la vida en aras de lo inmediato: por una recompensa ahora, condenan a la humanidad. Tal es el carácter del hombre de la sociedad capitalista.
Se debería formar un Gran Tribunal Mundial para la Preservación de la Humanidad , Venezuela debería proponerlo. capriles sería el primer condenado.
¡Con Chávez humanista!

30.11.12

LA EXTINCIÓN (Viernes 30-11-2012)


"Una especie está en peligro de extinción, la especie humana". Así alertó Fidel hace más de veinte años en la Cumbre de la Tierra , en Río de Janeiro. Las condiciones que produjeron la alarma se han elevado.
Muchas preguntas orbitan el problema: ¿La especie humana se extingue sola? ¿Se extinguirá la vida junto a ella? ¿Es esta la única especie humana que ha existido? ¿Existieron otras humanidades? ¿Son Sodoma y Gomorra, el Diluvio, metáforas de extinciones anteriores? ¿Somos un nuevo acto fallido?
La especie humana ha sido dotada de un arma muy poderosa: su capacidad de pensar, de imaginar. Algunos llaman libre albedrío a la posibilidad de construir su mundo, un don que nos ha convertido en una especie capaz de violar las leyes de la naturaleza, y de crear nuevas leyes como la de la herencia cultural, superando así a la genética.
Desde lo profundo de los tiempos geológicos retumba el eco de humanidades perdidas que nos llaman a la humildad. Sabernos parte de un todo que es la vida planetaria, nos invita a conectar con ella y nos alerta que esa es la única manera de existir. Enfrentarnos a la naturaleza, violentar su lógica, es el camino más corto a la extinción.
Sabemos de civilizaciones perdidas que violaron la armonía con la naturaleza y perecieron, conocemos civilizaciones fósiles que sobreviven aisladas como melancolías de mundos fallidos, de ensayos frustrados. Quedaron flotando en el dilema de no crecer o crecer mal. Algunas acabaron con bosques, desertizaron su hábitat, otras no captan energía suficiente para crecer, refieren al fino equilibrio de la humanidad para que la especie sea viable.
Es evidente que la humanidad está en una encrucijada vital: rescata la armonía con la naturaleza o perece. Pero ya no habrá más ensayos de civilizaciones, será de tal magnitud el daño a la naturaleza que la vida sucumbirá junto a su más excelsa creación: el pensamiento.
La Revolución Bolivariana, que mejor debía llamarse el Humanismo Bolivariano, es una de las últimas oportunidades de sobrevivencia de la especie. Nuestra dirección, que ha dado muestras de valentía teórica y práctica, y ha corrido los riesgos de fundar, es la llamada a repetir a escala mundial lo que hizo el 4 de febrero en lo nacional: asombrar al mundo.
Es necesario romper la lógica que nos conduce por el camino de la costumbre. Viviendo así podemos durar algunos años pero al final todos sucumbiremos. Ganamos en 20 estados, nos alegramos, vienen las elecciones presidenciales, luchamos, ganamos, hacemos un plan de la nación, empoderamos un poquito, todos alegres, mejoraron la calzada, la comuna produjo repollos, se construyeron muchas casas, volvieron los dignificados, los escuálidos son unos perdedores… Y un día amanecemos con el agua al cuello, la naturaleza tiembla, llueve, la culpa es de…
No supimos seguir el mandato del Libertador: hacer que la naturaleza nos obedezca, de la única manera que eso es posible: conviviendo, enamorados, con ella, armónicos, nunca atropellándola.
¡Con Chávez, Humanistas!