23.11.10

LAS FARC Y LAS OLIGARQUÍAS

La legalidad internacional es oligarburguesa. La coyunda imperial se ciñe sobre el planeta, de allí que una Revolución, y más si es pacífica, debe moverse en esas aguas enemigas. La situación exige inteligencia y claridad en principios y objetivos.
Hace pocos días en Lisboa se reafirmó el pacto militar de las potencias capitalistas en contra de la insurgencia mundial. En esa reunión, la OTAN con anuencia de Rusia, aprobó un documento de lineamientos estratégicos que explícitamente contempla la intervención militar en cualquier lugar del planeta, sin pedir permiso a nadie, sólo por decisión de ese organismo, que en la práctica sustituye a la ONU y a la OEA.
El capitalismo suma a sus tribunales, policías, ejércitos internacionales, la presión económica, política y diplomática. Para ser aceptado en el mundo capitalista es necesario marchar al ritmo del capitalismo, caso contrario, tal como a la Chile de Allende, o a Cuba, esas economías crujirán, esos pueblos sufrirán bloqueos y la crueldad del imperio.
En esas aguas debe navegar la Revolución Bolivariana. Todo cuidado es poco, nos acechan peligros por ser, y también peligros por dejar de ser.
Entonces las claves de la travesía hacia el Socialismo están en mantenerse apegados a los principios revolucionarios. En no confundir el escarceo táctico con la profundidad estratégica, en no ilusionarse con amigos oligarcas. De no hacerlo así, quedaremos atrapados en la red de las conveniencias y sin percatarnos nos convertiremos en uno de ellos.
La Revolución Bolivariana tiene una política internacional soberana, por eso enfrentamos los problemas que la dificilísima situación mundial presenta a los movimientos liberadores, que en definitiva eso somos.
La confabulación del capitalismo contra los movimientos emancipadores es brutal, los considera “al margen de la ley”. Cada paso que demos, cada declaración del gobierno, trae consecuencias estratégicas que deben ser consideradas. Veamos.
Si el gobierno declara que: “deportaría a Colombia a todo miembro de las FARC, que se encuentre en Venezuela, porque ni avala ni apoya a ningún grupo que esté al margen de la ley”, resuelve un problema táctico, que es desligarse del conflicto colombiano: proteger el territorio de operaciones de todos los grupos que allá operan, y quedar en condiciones de influir en el conflicto con acciones de paz, hasta allí todo bien.
Sin embargo, al calificar a las FARC, como grupo al margen de la ley, está situándose en el medio del conflicto, y tomando partido por la legalidad oligarca, la misma legalidad que hizo posible a Lobo y justifica la salida de Zelaya. La que reconoce la agresión de la OTAN al planeta.
La legalidad oligarca en Colombia se construyó y construye sobre la sangre de los campesinos y revolucionarios colombianos. Las FARC existen como respuesta a esa injusticia y a esa represión oligarca.
Las FARC, aun con sus errores y extravíos, forman parte de la gran lucha mundial contra las oligarburguesías, por eso el deber de los Revolucionarios, por encima de las circunstancias, debe ser de respeto profundo a las FARC y a su lucha.
¡Chávez es Garantía!

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