2.5.07

PROPIEDAD, PARTIDO, CONCIENCIA, ESTADO, ACCIÓN…

Todas las manifestaciones sociales están íntimamente ligadas, todas dependen, se influyen, se condicionan mutuamente, formando un sistema social, que gira fundamentalmente y en última instancia alrededor de las relaciones de propiedad. En este conjunto nada está aislado.

La oligarquía trata de presentarnos los componentes sociales como aislados, de esta manera, la relación de propiedad no tendría nada que ver con la formación del partido, o con el mensaje que difunden las telenovelas, ni con lo que se consume o se produce en la sociedad. Esta fragmentación favorece a la oligarquía, porque impide la comprensión del funcionamiento social y encubre dónde y cómo se deben dar los cambios revolucionarios.

Así, podemos caer en la ficción de pensar, por ejemplo, que podemos tener conciencia socialista, con una economía capitalista, que es posible construir un partido socialista auténtico, en un ambiente de egoísmo capitalista, que la ética está aislada de la economía.

¿Cómo abordar el conjunto?

Lo que en última instancia va a determinar al conjunto social son las relaciones de propiedad. Podemos decir, parafraseando a los clásicos, que la historia de la humanidad, es la lucha de las clases por cambiar las relaciones de propiedad.

La Revolución Bolivariana ha llegado a un punto en que la pugna por la hegemonía de las formas de propiedad se elevó a un plano cardinal, y de la forma como se resuelva, así será la sociedad que construyamos. Ampliemos.

Para consolidar el Socialismo que recorre el espíritu de la Patria, es imprescindible establecer la Propiedad Social como forma hegemónica de propiedad de los medios de producción. Expliquemos.

El Socialismo, es y tiene como fin esencial, recomponer la sociedad que el capitalismo ha fragmentado en egoísmos. La desintegración social surge de la economía capitalista, que consiguió transformar a todos los aspectos de la vida en una mercancía, en el capitalismo todo se puede vender y comprar, inclusive, y principalmente, el trabajo humano, el humano se puede comprar y vender. Al transformarnos en mercancías actuamos como enemigos competidores, he allí el origen de la sociedad fragmentada.

En esta lucha feroz por recomponer a la sociedad, una de nuestras principales armas es tener los conceptos firmes, sobre todo el concepto de propiedad. En este campo la oligarquía siembra sus extravíos. Aclaremos.

La Propiedad Social sobre los medios de producción, es la propiedad de toda la sociedad, ejercida por medio del Estado, sobre un medio de producción.

Cuando esta forma de propiedad es hegemónica, entonces la sociedad trabaja para si misma. Y como la sociedad se relacione con el trabajo, así se relacionarán sus miembros.

De esta manera las relaciones amorosas consiguen su fundamento, ya nadie se puede apropiar del trabajo de nadie, ahora la meta no es aumentar el capital, sino aumentar el bienestar de la sociedad, que es aumentar el bienestar de cada uno de sus miembros.

Allí se construirá el hombre nuevo. Todo: el partido, el Estado, la conciencia, girará alrededor de esa relación económica y surgirá la nueva relación espiritual amorosa.

¡Chávez es Socialismo!

30.4.07

RECETA DE REVOLUCIÓN

Los ataques a una Revolución son variados, el enemigo usa numerosas armas unas sutiles y otras más ramplonas. A veces se disfraza de Teodoro, a veces de cabeza de motor, todos son útiles, todos tienen su momento. Así como da el golpe, prepara el magnicidio, o va al revocatorio, nada le da escrúpulo.

Cuando una Revolución se está consolidando, la oligarquía la enfrenta con su mejor arma, la que tiene más filo, la que mejor resultado le ha dado en su lucha mundial contra la Revolución. Veamos.

Se trata de la deformación teórica. La oligarquía sabe que la fortaleza de una Revolución es su ideología, una ideología débil, confusa, significa inevitablemente una Revolución derrotada. Hacia la ideología enfila su ponzoña.

En época de Revolución siempre aparecen los falsificadores teóricos, son como un batallón de zapadores, vienen de todas partes para construir sus humos distraccionistas.

Mal utilizan palabras aisladas de los próceres para apoyar sus campañas venenosas. Por ejemplo, la frase del Maestro Simón Rodríguez: “o inventamos o erramos”, que encierra una profunda enseñanza, ellos la presentan como una invitación a la improvisación teórica, como una licencia a negar todo el acervo de conocimiento del pasado, a ignorar a los grandes pensadores revolucionarios.

La complementan con otra de extraño origen: “no hay receta”. Esta patraña equivale a aquella del fin de la historia de Fukuyama. Porque negar “la receta” es negar la experiencia histórica, ignorar todo el pensamiento y toda la acción revolucionaria acumulada desde Espartaco, conceptualizada por Marx, enriquecida por Bolívar, Martí, el Che, Fabricio, Argimiro... Y al negar la historia, condenamos a los revolucionarios a comenzar siempre de cero, a ser huérfanos infinitos.

¡Sí hay receta! Veamos:

Primer ingrediente: sentir que este mundo capitalista es el camino del infierno.

Segundo ingrediente: sentir que se puede construir un mundo que lo sustituya.

Tercer ingrediente: sentir que el camino es restituir las relaciones amorosas perdidas.

Cuarto ingrediente: saber que las relaciones amorosas, tienen su soporte material en la propiedad social de los medios de producción.

Quinto ingrediente: agrúpese en una organización de vanguardia a los más concientes, a los más desprendidos, y désele la tarea de evangelizar al resto de la población, de ser vanguardia apostólica.

Sexto ingrediente: El internacionalismo. Hoy más que nunca cobra vigencia el mandato de Cristo: amaos los unos a los otros”, o la gran consigna de Marx: “proletarios del mundo uníos”.

Séptimo ingrediente: Sépase que la Revolución en sus primeras etapas es, necesariamente un “vanguardismo”: Fidel y los sobrevivientes de Alegría del Pío, los Ángeles del 4 de febrero.

La receta puede llevar otros ingredientes, pero lo que si es seguro es que ninguno de estos puede fallar, so pena de extraviar el camino.

Por supuesto, debe adecuarse a los días y lugares de su preparación. Hoy, a nadie se le ocurre salir a cazar un dinosaurio para hacerse un bistec, pero la esencia de su cocina es la misma.

¡Chávez es Socialismo!

27.4.07

FÁBRICAS Y SENTIMIENTO SOCIALISTA

El Socialismo es por sobre todo un sentimiento: el sentimiento de pertenencia a la sociedad, el sentirnos parte e hijos de la sociedad, querer que nuestro trabajo y nuestro anhelo tenga como único objetivo el bienestar de esa sociedad, que nuestra suerte esté ligada a la suerte de ella, y saber que ella, con sentimiento maternal, cuidará, no abandonará a sus hijos.

La lucha por el Socialismo es en definitiva la lucha de ese sentimiento socialista integrador de la sociedad, en lucha feroz contra el sentimiento capitalista, egoísta, individualista que la fragmenta.

El sentimiento de pertenencia a la sociedad es genético en el humano, sin embargo en el capitalismo está aplastado, he allí una de las causas de la peste que este sistema produce. El humano del capitalismo es un ser disociado, huérfano, en búsqueda incesante de sus semejantes, un ser perdido en un salón de espejos que sólo reflejan al capital.

Únicamente el Socialismo puede liberarlo de ese laberinto, de la alienación en que vive, y restituir su imagen de humano reflejada en otros humanos, todos integrados en sociedad.
Por ser el Socialismo un empeño social, las medidas socialistas, el camino socialista, debe tener carácter social, debe atañer a toda la sociedad. Explicamos.

Estudiemos un ejemplo que está al día: al formar fábricas de propiedad social, estamos dando un gran paso hacia la economía socialista, dejamos atrás los cantos de sirena de la cogestión, empresas de producción social, y otras variantes de propiedad capitalista.

Desde esas fábricas de propiedad social debemos irradiar sobre el resto de la sociedad la espiritualidad socialista, el destello anunciador de la reconstrucción de la sociedad, del sentimiento amoroso, de que el rencuentro del individuo con la sociedad tiene asidero real.

El extraordinario paso que significa la formación de empresas de propiedad social, debe ser el inicio de una marcha hacia zonas espirituales y materiales socialistas: Estas fábricas deben unirse, constituir una zona socialista nacional en la que se pueda hacer planificación de la producción y el consumo. No olvidemos que la planificación económica es la vía para que el humano controle su realidad. Con la planificación la economía deja de ser un azar y se convierte en una certeza.

Una de las características más importante de esas fábricas de propiedad social, es que deben ser Fábricas-Escuelas de trabajo voluntario, los empleados públicos, los estudiantes, los concejos comunales deben tener allí lugar para el trabajo voluntario. Porque es el trabajo voluntario la puerta de entrada hacia la espiritualidad socialista, es el terreno de formación del hombre nuevo.

El ejemplo que emane de esas fábricas debe convertirse en paradigma nacional, en soporte de la prédica del Motor Moral y Luces, en centro del debate sobre la construcción del Socialismo.

Esas fábricas serán un gran avance de la Revolución Bolivariana y deben ser aprovechadas en todo su potencial.

¡Chávez es Socialismo auténtico!

¡Con Chávez todo, sin Chávez nada!

¡La propiedad social, escuela de Socialismo!

HONOR A SACCO Y VANZETTI, ANARQUISTAS AUTÉNTICOS

Nicola Sacco nacido en la provincia de Foggia, Italia, el 23 de abril de 1891. Emigro a los Estados Unidos, donde trabajó como zapatero. Fue un orgulloso militante anarquista.

Bartolomeo Vanzetti nació en el Piamonte italiano en 1888. Llega a Norteamérica en 1908. Termina vendiendo pescado. Con ansias de leer y estudiar se quedaba de noche, después del trabajo, dormido sobre
los libros. Fue un orgulloso militante anarquista.

A estos luchadores los acusaron de un atraco a una fábrica de calzados, en el juicio quedó claro que se trataba de excusas para condenarlos por su consecuencia revolucionaria, por su anarquismo, por su profundo amor por la humanidad.

Oigamos las palabras finales de Vanzetti en el juicio que los condenó a la silla eléctrica, ellas reflejan la dimensión de estos revolucionarios excepcionales:

He estado hablando mucho de mi mismo y ni siquiera había mencionado a Sacco.
Sacco también es un trabajador, un competente trabajador desde su niñez, amante del trabajo (...).
Sacco es todo corazón, todo fe, todo carácter, todo un hombre; un hombre amante de la Naturaleza y de la Humanidad; un hombre que lo dio todo, sacrificó todo por la causa de la libertad y su amor a los hombres: su esposa, sus hijos, su persona y su vida.

El y yo jamás nos hemos llevado un bocado de pan a la boca, desde que somos niños hasta ahora, que no hayamos ganado con el sudor de la frente.
Jamás...

Ah, sí, yo puedo ser más listo, como alguien ha dicho; yo tengo más labia que él, pero muchas, muchas veces, oyendo su voz sincera en la que resuena una fe sublime, considerando su sacrificio supremo, recordando su heroísmo, yo me he sentido pequeño en presencia de su grandeza y me he visto obligado a repeler las lágrimas de mis ojos, y apretarme el corazón, (...) para no llorar delante de él: este hombre al que han llamado ladrón y asesino y condenado a muerte.

Pero el nombre de Sacco vivirá en los corazones del pueblo y en su gratitud cuando los huesos (...)de todos nosotros hayan sido dispersados por el tiempo; cuando vuestro nombre, el suyo, vuestras leyes, instituciones, y vuestro falso dios no sean sino un borroso recuerdo de un pasado maldito en el que el hombre era un lobo para el hombre (...).

Si no hubiera sido por esto yo hubiera podido vivir mi vida charlando en las esquinas y burlándome de la gente. Hubiera muerto olvidado, desconocido, fracasado.

Esta ha sido nuestra carrera, nuestro triunfo. Jamás en toda nuestra vida hubiéramos podido hacer tanto por
la tolerancia, por la justicia, porque el hombre entienda al hombre, como ahora lo estamos haciendo por accidente.

Nuestras palabras, nuestras vidas, nuestros dolores -¡nada!-.

La pérdida de nuestras vidas -la vida de un zapatero y un pobre vendedor de pescado- ¡todo!
Este momento final es de nosotros, esta agonía es nuestro triunfo.”

¡Honor a Sacco y Vanzetti, anarquistas auténticos!

LLEGÓ LA HORA DE LOS OBREROS Y DE SU IDEOLOGÍA

En Venezuela los clarines llaman a grandeza. Los aires de abril de 1810 soplan de nuevo sobre la Patria. Es hora de fundar mundos.
No son tiempos mezquinos, es la hora de los bravos que aman a la humanidad.
Pocas veces en siglos se presentan estos momentos trascendentes, la Patria vivió uno de estos relámpagos históricos en los días de su fundación: “trescientos años de calma no bastan”, “si la naturaleza se opone lucharemos contra ella y haremos que nos obedezca” “Españoles y Canarios contad con la muerte aun siendo indiferentes. Fueron gritos que iluminaron el camino de la fundación de las naciones bolivarianas.
Hoy aquí, vivimos, sentimos, que la brisa arrecia hasta convertirse en huracán fundacional.
Esta etapa del camino que se inicia la madrugada del 4 de febrero de 1992 nos ha llevado a posibilidades de construir el nuevo mundo que sirva de ejemplo al resto de la humanidad.
Sabemos, se ha dicho muchas veces, que el camino del capitalismo es el camino del infierno, y también sabemos y sentimos que nosotros tenemos la posibilidad de superarlo, dando nuevos aires vitales al Proyecto Socialista Mundial.
Son momentos de audacia, como los de abril de 1810, o febrero de 1992. Tenemos que actuar con grandeza y desechar las intenciones morigeradoras.
En esta hora los obreros tenemos un papel estelar e insustituible, pero al mismo tiempo reclama despojarnos del economicismo que durante tantos años nos sirvió para resistir los embates de la oligarquía depredadora.
Ya no se trata de arrancarle migajas al capital, la meta no es la reivindicación pequeña. Ahora los obreros estamos frente a la responsabilidad de timonear la liberación de la sociedad toda, de fundar un mundo donde la fuerza de trabajo deje de ser una mercancía y se transforme en fuente de elevación del humano, donde el trabajo deje de ser una compulsión para ser actividad de realización humana.
Y a ese sueño no se podría llegar sin la ideología de la clase obrera que ya anida en el corazón de la Revolución Bolivariana: está en las Misiones, en la Misión Che Guevara, en la Misión Milagro, en Mercal, acciones todas guiadas por el ideal de sustituir la espiritualidad capitalista.
Nos falta mucho aun, el camino se dificulta más a cada paso, cada minuto reclama más disciplina, organización, grandeza, planificación, y esas son las cualidades resaltantes de la clase obrera, la Revolución las necesita.
La Revolución requiere de una Clase Obrera reencontrada con su papel histórico, que contribuya a la consolidación de las nuevas relaciones de propiedad social de los medios de producción, que deseche los cantos de sirena de las formas antisociales de propiedad, que irradie sobre el resto de la nación su ejemplo de conciencia del deber social, y que eduque en el trabajo voluntario, en el internacionalismo. Clase motora de la nueva moral y de las nuevas luces, ariete en el combate contra las desviaciones.
¡Chávez y la clase obrera son Socialismo!

26.4.07

¡MOVILIZACIÓN PERMANENTE!

La hegemonía cultural de la dominación está fijada en el alma del dominado con escarpias monstruosas.

La oligarquía emplea muchísimos esfuerzos para cincelar en la sociedad, de manera paciente y meticulosa, la conducta que permite la perpetuación del sistema. Todas las acciones sociales, desde la ciencia hasta la política, la música, la religión, todo está impregnado de las cadenas que nos atan al sistema.

Por supuesto, la política por ser esencia de la dominación, está fuertemente marcada por las conductas que reproducen al sistema. De allí que una de las tareas vitales de la Revolución es romper estos moldes de opresión. Expliquemos.

El sistema electoral fue el hilo de la tela de araña dominadora oligarca. Alrededor de las elecciones se construyó la política:

Se formaron partidos para las elecciones, la eficacia se medía por el número de votos que proporcionaba. Las acciones se tomaban con la vista en las elecciones, si daba votos era bueno, si restaba votos era malo, todo lo regían las encuestas y la publicidad.

Así, a la voluntad popular la convirtieron en retazos individuales egoístas que se expresaban sólo tras un biombo, meras manifestaciones aisladas. Con esa argucia pretendieron privar al hombre de su condición de ser social, lo despojaron de la hermosa condición humana de agruparse hombro a hombro para conseguir un objetivo.

¡El hombre aislado de otros hombres es inofensivo! Esa fue la gran conquista de la oligarquía sobre el Pueblo, aislarnos en fragmentos. Ese fue el logro de la manera oligarca de hacer política.

Ahora bien, esa manera oligarca de hacer política, de medir los actos, nos habita, todos nos hemos formado en un ambiente fuertemente embebido de esos valores. Por esta razón, erradicar esa espiritualidad es una tarea conciente. Todos los días debemos detectar, y extirpar la forma política oligarca que intenta renacer, expresarse dentro de la Revolución y en nosotros mismos.

El mejor antídoto contra este narcótico es la movilización de la masas, de forma conciente, informada, alrededor de objetivos políticos altruistas. Movilización y organización permanente debe ser la consigna.

No podemos caer en la tentación de sustituir la movilización por declaraciones de los funcionarios, ni por avisos de prensa, ni cuñas de televisión, nada debe sustituir a la movilización popular.

Cada problema político debe ser evaluado a través del cristal de la movilización. Valgan ejemplos:

La grosera libertad de Posada Carriles que sin duda es una afrenta para nuestro país y para todos los hombres honestos del planeta, tuvo una respuesta en la digna postura de nuestros funcionarios, pero no hubo movilización del pueblo, no supimos transformar esa afrenta en popular indignación antiimperialista.

Hoy frente a la agresión terrorista a la embajada de Bolivia deberíamos manifestar masivamente contra el terrorismo y en apoyo a nuestra política internacional.

La política oligarca tuvo una consecuencia: los dirigentes crearon su propio mundo y se aislaron del mundo de las masas, razón de más para luchar contra ella.

¡Movilizando se forma la Conciencia Socialista!

¡Chávez es Socialismo!

25.4.07

PDVSA REFLEJO DE SU ENTORNO

Ya sabemos que la petrolera aporta renta utilizando poquísimos trabajadores, que la construcción de la conciencia ocurre principalmente en su entorno, no en su interior. Entonces, la conciencia de PDVSA dependerá de la conciencia que construyamos en el entorno.
Es de allí, de la periferia, que emanará la conciencia que impregnará a la petrolera. Si esta conciencia es capitalista, tendremos necesariamente en corto tiempo el retoño de la meritocracia.
De aquí que es necesaria una sociedad con profundos valores socialistas, integrada, con conciencia social, para poder tener una empresa petrolera socialista, o una CVG socialista, o cualquier empresa socialista. Sin eso no es posible ni siquiera una industria patriota, nacionalista, sin esas condiciones indefectiblemente cosecharemos una industria meritócrata transculturizada.
Podemos resumir diciendo que la petrolera, como cualquier otra fábrica, sólo podrá ser socialista si su entorno, si el sistema que la rodea, es socialista. Pero será capitalista si su entorno, si el sistema que la rodea, es capitalista.
El Socialismo es un sistema, de allí que sólo puede ser socialista todo el sistema, no sus partes aisladas, no una empresa aislada, porque será el entorno quien generará la conciencia. Así, una fábrica tiende a adquirir la conciencia que emana de su entorno.
En Venezuela, en cien años de explotación petrolera se usó la renta para estimular el capitalismo, eso trajo como consecuencia un entorno capitalista y una industria meritócrata, reflejo del capitalismo que la rodeaba. La renta así mal invertida deformó la relación de la sociedad con el trabajo, distorsionó la conciencia social.
Somos un Pueblo que ha perdido, a la sombra del petróleo, la disciplina, la constancia. Las clases sociales no se establecen por su relación con el trabajo, sino por su relación con la renta petrolera. Esta característica nos hace inéditos.
La conciencia de las clases humildes, base humana de la Revolución, no es la conciencia del explotado (lo roban en la acción del trabajo), sino la conciencia del despojado (lo privan de la riqueza a que tiene derecho).
La conciencia y la reacción frente al despojo es individual, personal, egoísta. Por el contrario, la conciencia frente a la explotación es organizada, disciplinada, la acción es colectiva, la visión es social.
Esta situación plantea un reto colosal a los revolucionarios, conducir a esta base social a niveles de disciplina, de trabajo social, organización, conciencia del deber social, que sean compatibles con la construcción del Socialismo.
Esta tarea requiere la construcción de una organización vanguardia de la Revolución que agrupe a los más concientes, que sea ejemplo de moral socialista, que guíe a las grandes masas hacia niveles de conciencia y participación, y al mismo tiempo recoja de ellas sus inquietudes, sus enseñanzas para enriquecer la teoría de la Revolución venezolana. Y hace necesario, quizá más que en ninguna otra parte del mundo, que las acciones revolucionarias, las económicas y las espirituales, se dirijan a la formación de la conciencia revolucionaria, la conciencia del deber social.
¡PDVSA socialista en un entorno socialista!
¡Al partido deben ir los mejores!
¡Chávez es Socialismo!

24.4.07

INFLUENCIA ANARQUISTA EN LA FORMACIÓN DE PARTIDO ÚNICO

La discusión del partido único se ha abordado desde dos ángulos:

Uno, los que no acuden al llamado del Comandante, es el nivel de la mezquindad invocadora de mil excusas, unas ridículas, otras un poco más serias, todas simples justificaciones de los que desde la soberbia piensan que estarán protegidos de las vicisitudes de una Revolución si permanecen tras unas siglas.

En el fondo no tienen confianza, ni en el Socialismo, ni en el Comandante, buscan nuevos respiraderos para seguir flotando en el mar del oportunismo.

El otro nivel, es el más necesario, el de la discusión seria. Discusión que debe comenzar desde ahora y ser el alma de la nueva organización. A ese nivel van destinadas estas reflexiones. Veamos un poco de historia.

Las respuestas que la pequeña burguesía dio a la derrota de las décadas del sesenta, setenta y ochenta, osciló entre el escepticismo, el olvido de sus viejas prédicas, y los más tenaces fueron a parar a una especie de anarquismo tropical que les permitió renunciar a su obligación de liderazgo.

La esencia del anarquismo tropical que nos emponzoña es negar a la masa su vanguardia, no consideran a la vanguardia parte del Pueblo, sólo consideran Pueblo a los que no han adquirido conciencia revolucionaria. De esta manera blindan al sistema, ya sabemos que Pueblo sin vanguardia sólo es capaz de jacquerie, pero nunca de Comunas, es capaz de motines tipo 27 de febrero, pero nunca de acciones políticas tipo 4 febrero.

Cuando surge la Revolución Bolivariana, la ideología de la pequeña burguesía anarcoide impregna al proceso y comienza a hacer su labor de desviación y distracción del rumbo.

¿Cómo se expresa el anarquismo en la presente etapa?

El Comandante ha dado un paso muy importante con la convocatoria a la formación del partido.

La necesidad del partido surge de la convicción de que los niveles de conciencia revolucionaria en la masa son desiguales: unos alcanzan altos niveles de conciencia de forma rápida, a otros les cuesta más. De aquí que la principal característica del partido es agrupar a los de mayor conciencia para ayudar al resto de la población a avanzar.

Siendo así, se desprende que la formación del partido donde la meta sean millones de inscritos en el menor tiempo posible, donde el único requisito es pasar la captahuella, es una contradicción con el concepto que da origen a la necesidad de un partido revolucionario, y es señal de una fuerte tendencia anarquista que debe ser sometida.

El Partido Único Socialista tiene que agrupar a los mejores, a los que el Pueblo reconozca como los mejores, a los que por su comportamiento y trayectoria prefiguren a la sociedad que queremos construir, a los que garanticen que por sobre todas las dificultades seguirán el camino del Socialismo.

¡Pertenecer al partido es un honor que debe ser conquistado con el comportamiento diario. Esa es la meta!

¡Chávez es Socialismo!

23.4.07

LA CONSTRUCCIÓN DE LA HEGEMONÍA SOCIALISTA

Una Revolución es una sustitución de la hegemonía espiritual y de las relaciones materiales que caracterizan a un sistema.
Hoy, es la sustitución de la hegemonía de la espiritualidad y materialidad antisocial del capitalismo, por la hegemonía de la espiritualidad y materialidad social del Socialismo. Es integrar la sociedad que ha sido fragmentada por el capitalismo y la recomposición de las relaciones amorosas perdidas. Este es el fin último de la lucha revolucionaria.
La sustitución principal es la espiritual, porque es la espiritualidad el escenario de las relaciones y las luchas humanas.
La formación de la espiritualidad revolucionaria, tiene dos fuentes principales:
Primera fuente, el mensaje, el discurso y el ejemplo desde el gobierno, desde los líderes y centros de dirección de la Revolución.
Segunda fuente, el soporte del mensaje en la realidad, en la economía, que es el establecimiento de relaciones de propiedad social de los medios de producción, lo que permite una nueva relación con el trabajo, que deja de ser una mercancía, esencia del capitalismo, para ser un acto de realización, de elevación del humano. Sin este soporte en la realidad, el mensaje quedaría en el vacío.
En Venezuela la construcción de la hegemonía socialista tiene características únicas. Se presenta una peculiaridad en la construcción de la hegemonía de la conciencia revolucionaria, de la conciencia de pertenencia a la sociedad. Veamos.
Es un país donde la industria petrolera suministra lo fundamental de la riqueza de la sociedad, y al mismo tiempo tiene poquísimos trabajadores, alrededor de cuarenta mil.
Esta característica, donde la industria petrolera aporta la riqueza pero no es la base material hegemónica (porque, al no determinar la relación de la sociedad con el trabajo, no soporta la hegemonía espiritual socialista), nos indica que debemos construir el cimiento real, una nueva relación de la sociedad con el trabajo. De la forma como la sociedad se relacione con su trabajo, así se relacionarán sus miembros. De allí la importancia revolucionaria de la inversión de la renta. Expliquemos.
Si se invierte en formas económicas nosocialistas: capitalistas, cooperativas, cogestión, empresa de producción social, etc., se impide el acoplamiento de la economía con la conciencia integradora socialista, porque la economía está fragmentada en unidades de egoísmo colectivo que no la soportan.
Por el contrario, si se invierte en formas económicas de propiedad social de los medios de producción administradas por el Estado, sentamos las bases para dos pilares fundamentales del Socialismo.
Uno, la posibilidad de la verdadera planificación central de la economía, única forma de que la sociedad tome cuenta de su destino.
Y dos, al asentar el discurso sobre esa economía integradora, le damos coherencia a nuestro Socialismo.
Las fábricas que nazcan bajo el manto de la renta, tienen que ser Fabricas-Escuelas donde impere una nueva relación del humano con el trabajo, una relación no de venta del trabajo a otros hombres, sino de rescate de su valor dignificador.
¡Por exceso de propiedad social no peligra la Revolución, pero su carencia la mata!
¡Chávez es Chávez!

20.4.07

SOCIALISMO O FASCISMO

El dilema de esta Revolución no es nuevo, es recurrente en la historia: se presentó con Allende en Chile, también con Rosa Luxemburgo en el Berlín de principios del siglo pasado, estuvo aquí mismo en Venezuela en los años sesenta, el Cono Sur no escapó de esta disyuntiva, y ahora, nuevamente, con mucha fuerza se presenta en nuestros días y en nuestro país.

Es que estas son las circunstancias siempre que los Pueblos están en el prólogo de construir un nuevo mundo.

En Venezuela hemos avanzado después de muchos años de lucha, de esfuerzo vital, hasta la encrucijada que nos permite ir hacia el Socialismo, o ir hacia el fascismo. Examinemos la situación.

Venezuela, país devastado por el capitalismo promotor de miseria material y espiritual, confronta problemas graves y profundos que causan una bomba social de alta destructividad.

Ahora bien, el Comandante ha dicho categóricamente que el capitalismo no puede resolver los problemas vitales de la humanidad, al contrario los crea y los agudiza, sólo el Socialismo puede superar los problemas sociales que confrontamos.

Es imperiosa la necesidad de ir hacia el Socialismo como única manera de resolver la pobreza que agobia a gran parte de la población, de construir una sociedad armonizada en el trabajo común y la distribución equitativa del fruto de ese trabajo.

En este empeño es central elevar la conciencia del deber social, todas las acciones de los revolucionarios deben llevar este destino. Sin conciencia del deber social el Pueblo es sólo una suma de egoísmos, fácilmente manipulable por los depredadores capitalistas. Por el contrario, un Pueblo con sentido del deber social es una fuerza capaz de hazañas legendarias.

El Socialismo tiene como base esta conciencia, con ella un Pueblo es capaz de construir mundos, sin ella no puede avanzar ni un paso en la búsqueda de su futuro. Si fallamos en la construcción de esa conciencia, la oligarquía podrá manipular el alma popular y hará que la Revolución pierda apoyo, se debilite, y se envalentonen para atacarnos.

Hoy aparecen indicios de la intención del imperio y sus lacayos de agredir de manera cruenta a la Revolución. Intentan utilizar una protesta, y trabajan para crearla, manipulan miedos, estimulan apetitos, se apoyan en egoísmos ancestrales, falsean información, preparan sus verdugos atroces. Saben que a este Pueblo rebelde, a este huracán bolivariano, sólo podrán someterlo por la fuerza del fascismo más cruel. Allende es muestra de lo que es capaz la oligarquía cuando está en juego la defensa de sus privilegios de casta.

Tal como ayer, el cielo encapotado anuncia una nueva tempestad. Debemos elevar el nivel de organización popular, una organización capaz de movilizarse frente a la agresión: los Concejos Comunales, las Mesas Técnicas, las Misiones, los Comités de Salud, el Partido Único, todos deben ser instrumentos de movilización para la defensa de la Revolución.

¡Rodilla en tierra con Chávez y el Socialismo Auténtico!

Ramón Martínez derrotado y la contrarrevolución triunfante

Cuando el Che Guevara dice que el Revolucionario está guiado por profundos sentimientos de amor, no escribe una frase suelta para adornar un artículo, al contrario, expone una tesis fundamental de la Revolución.

Siguiendo este pensamiento podríamos decir: una Revolución tiene como centro, como fundamento, el rescate de la capacidad amorosa de la sociedad que se ha perdido en los tremedales del capitalismo. Todo el esfuerzo revolucionario tiene como objetivo el amor. Basado en este principio es que decimos, con propiedad, que Cristo es el primer socialista.

No es pensable una Revolución que no esté guiada por profundos sentimientos de amor, todas sus acciones tienen como centro al amor. La necesidad de la propiedad social, frente a la propiedad antisocial es una necesidad de amor. La necesidad de formar un partido revolucionario no es otra cosa que un postulado de amor. Repetimos, todos los actos revolucionarios deben ir cargados de amor, o dejan de ser revolucionarios. Y vamos más lejos, es imposible que triunfe una Revolución que no tenga como centro al amor.

La batalla no es sólo por derrotar al enemigo oligarca, es también, y principalmente, por construir una nueva cultura, una nueva manera de relacionarse, un nuevo mundo, y esto sólo es posible fundamentado en profundos sentimientos de amor.

Es legendario el trato amoroso que la Revolución Cubana daba y da a sus adversarios. El trato a los prisioneros en la Sierra y en Playa Girón son irrefutables pruebas de amor, y es legendario el castigo ejemplar a los revolucionarios que violaban este código de amor heredado de Martí.

Y nadie puede decir que la Revolución Cubana, ejemplo de amor, es una Revolución claudicante, conciliadora, boba o cualquier otro peyorativo. ¡No! A la par de amorosa, es digna y firme frente al enemigo.

Lo anterior sirva de fundamento para el análisis del acto que el 19 de abril pasado tuvo lugar en el poliedro con motivo de la juramentación de los propulsores. Expliquemos.

Ramón Martínez no es santo de nuestra devoción, su postura política no la compartimos. Pero no hablaremos de eso, queremos analizar el comportamiento de los bolivarianos. Veamos.

Se combatió la postura errada del gobernador de Sucre, hasta allí todo bien, había que hacerlo, no hay dudas.

Ahora bien, la pregunta pertinente es ¿Cuál fue la enseñanza a la masa que allí estaba, y a los millones que observábamos?

La respuesta, lamentablemente, es que ese día la Revolución derrotó a un adversario a costa de extraviar el camino de la formación de la nueva ética y la nueva moral, la guiada por profundos sentimientos de amor.

Aquel odio, aquellos gritos de ¡fuera! de la muchedumbre, que recordaban la disociación de la meritocracia petrolera, aquella actitud de masa en circo romano, nunca nos harán avanzar en el camino revolucionario. Al contrario, son, sin duda, un atraso, no olvidemos las palabras de Martí: “El odio no construye”.

¡Chávez es Socialismo!

GRITO DE ORGANIZACIÓN

La conciencia revolucionaria la adquiere la masa a desigual velocidad y con diferente intensidad. Es esta diferencia en la adquisición de la conciencia lo que justifica y hace necesaria la formación de la organización revolucionaria. Veamos.

Al principio es un grupito de personas las que toman conciencia de la necesidad de cambio, las que rompen las fuertes cadenas de manipulación psicológica que las oligarquías apropiadoras mantienen sobre la población.

Este grupito de esclarecidos, de iluminados, de dirigentes, porque eso es lo que son, Pueblo esclarecido, iluminado, cultivado en la necesidad de la liberación, se organiza y planifica acciones tendientes a llevar el evangelio liberador al resto de la población, a dirigir las desordenadas, intuitivas y aisladas acciones de rebeldía de la masa contra la expropiación.

Este grupito de vanguardia planifica una acción que es como un grito, una campanada, un toquido dirigido a lo más profundo del alma del Pueblo, dirigida a allí donde yace lo más noble y lo más humano del humano. Entonces, si la acción tiene éxito el Pueblo despierta y emprende el hermoso camino de su redención.

Uno de esos gritos fue el Asalto al Moncada, otro el 4 de febrero, otro las guerrillas del sesenta.

Uno de esos hombres de vanguardia es Cristo, es El Libertador, es Lenin, Rosa Luxemburgo, es José Leonardo Chirinos, Fabricio, es el Che, es Fidel, es Chávez.

Estos hombres de vanguardia cifran el esfuerzo anónimo de muchos otros hombres de vanguardia.

La ideología de la pequeña burguesía, tan fuerte en estos días, sabotea la necesidad de una vanguardia, de una organización, de un partido. Expliquemos.

La ideología de la pequeña burguesía emana del desespero. Es una clase que hace conciencia de la injusticia y tiene ansias de liberación, pero simultáneamente espíritu de explotador, vive la tensión entre el capitalismo perverso y el terror a superarlo. En resumen, es anticapitalista, pero no socialista.

Por eso es que sabotea la construcción de los pilares fundamentales para la superación del capitalismo y el establecimiento del Socialismo, la instauración de la hegemonía de la propiedad social de los medios de producción, y la construcción de la vanguardia. De esta forma golpean la conciencia y la economía.

La principal forma de saboteo de la vanguardia es una suerte de igualitarismo, de organización horizontal, de “todos somos iguales”, por medio del cual el hombre que se hace conciente, que estudia, que se hace hombre de vanguardia, deja de ser parte del Pueblo, y por tanto incapaz de dirigirlo.

Esta ideología, esta conducta de la pequeña burguesía, es contrarrevolucionaria, saben que no puede haber Revolución sin vanguardia, y la sabotean de soslayo.

De allí que uno de los pasos más importantes en la formación del Partido Socialista Unido, es derrotar la ideología pequeño burguesa, que desde nuestras filas y en forma sutil sabotea la organización.

¡Chávez es Socialismo!

¡Sin Vanguardia no hay Revolución!

18.4.07

FÁBRICAS Y SENTIMIENTO SOCIALISTA

El Socialismo es por sobre todo un sentimiento: el sentimiento de pertenencia a la sociedad, el sentirnos parte e hijos de la sociedad, querer que nuestro trabajo y nuestro anhelo tenga como único objetivo el bienestar de esa sociedad, que nuestra suerte esté ligada a la suerte de ella, y saber que ella, con sentimiento maternal, cuidará, no abandonará a sus hijos.

La lucha por el Socialismo, es en definitiva la lucha de ese sentimiento socialista integrador de la sociedad en lucha feroz contra el sentimiento capitalista, egoísta individualista que la fragmenta.

El sentimiento de pertenencia a la sociedad es genético en el humano, sin embargo en el capitalismo está aplastado, he allí una de las causas de la peste que este sistema produce. El humano del capitalismo es un ser disociado, huérfano, en búsqueda incesante de sus semejantes, un ser perdido en un salón de espejos que sólo reflejan al capital.

Únicamente el Socialismo puede liberarlo de ese laberinto, de la alienación en que vive, y restituir su imagen de humano reflejada en otros humanos, todos integrados en sociedad.

Por ser el Socialismo, un empeño social, las medidas socialistas, el camino socialista debe tener ante todo carácter social, debe atañer a toda la sociedad. Explicamos.

Estudiemos un ejemplo que está al día: al formar fábricas de propiedad social, estamos dando un gran paso hacia la economía socialista, dejamos atrás los cantos de sirena de la cogestión, empresas de producción social, y otras variantes de propiedad capitalista.

Desde esas fábricas de propiedad social debemos irradiar sobre el resto de la sociedad la espiritualidad socialista, el destello anunciador de la reconstrucción de la sociedad, del sentimiento amoroso, de que el rencuentro del individuo con la sociedad tiene asidero real.

El extraordinario paso que significa la formación de empresas de propiedad social, debe ser el inicio de una marcha hacia zonas espirituales y materiales socialistas: Estas fábricas deben unirse, constituir una zona socialista nacional en la que se pueda hacer planificación de la producción y el consumo. No olvidemos que la planificación económica es la vía para que el humano controle su realidad. Con la planificación la economía deja de ser un azar y se convierte en una certeza.

Una de las características más importante de esas fábricas de propiedad social, es que deben ser Fábricas-Escuelas de trabajo voluntario, los empleados públicos, los estudiantes, los concejos comunales deben tener allí lugar para el trabajo voluntario. Porque es el trabajo voluntario la puerta de entrada hacia la espiritualidad socialista, es el terreno de formación del hombre nuevo.

El ejemplo que emane de esas fábricas debe convertirse en paradigma nacional, en soporte de la prédica del Motor Moral y Luces, en centro del debate sobre la construcción del Socialismo.

Esas fábricas serán un gran avance de la Revolución Bolivariana y deben ser aprovechadas en todo su potencial.

¡Chávez es Socialismo auténtico!

¡Con Chávez todo, sin Chávez nada!

¡La propiedad social, escuela de Socialismo!

¿ES NECESARIO EL PARTIDO?

La organización política está ligada a la formación social que la contiene, y esta relación determina su estructura y su función.

Por ejemplo, la Sociedad Patriótica de 1810, estaba ligada a la formación social esclavista colonial, pero con ella se relacionaba de manera revolucionaria, su estructura y función obedecían a este objetivo.

Por su parte, la Junta Defensora de los Derechos de Fernando VII estaba ligada a la misma formación esclavista colonial, pero se relacionaba con ella de forma reformista, y su estructura y función estaban en concordancia con este objetivo.

En la Venezuela rentista, que adoptó como forma política el pacto oligarca de punto fijo, la situación cambió: encontramos organizaciones revolucionarias cuya estructura clandestina estaba determinada por la situación de represión, y su objetivo era la toma del poder para transformar las consignas revolucionarias en consignas de la nación toda.

¿Cuál es la situación hoy en Venezuela?

Con la llegada al poder de la Revolución Bolivariana, la situación, las tareas teóricas y prácticas, son otras: ya dejamos atrás las faenas puramente electorales, que bien desempeñó el MVR, y entramos en el periodo de transición hacia el Socialismo. Ahora es necesario construir la organización política revolucionaria de esta nueva etapa.

Muchas son las preguntas que surgen ¿Es necesaria esta organización? ¿Qué justifica su existencia? ¿Cuál es su objetivo? ¿Cuál su estructura? Intentemos aproximarnos a las respuestas.

La necesidad de la organización política en esta etapa emana de varias fuentes: Una, la diferencia de nivel de conciencia revolucionaria, de conciencia del deber social en el Pueblo, que impele a agrupar a los más concientes en una organización que tiene como principal objetivo, con su ejemplo y con su prédica, irradiar la conciencia revolucionaria a los sectores más atrasados.

Otra, sólo la organización política revolucionaria puede resolver el dilema de la Revolución ¿Cómo construir la nueva sociedad con los hombres colonizados por la ideología dominante de la sociedad que queremos superar? O, lo que es lo mismo, cómo construir lo nuevo con el hombre formado en lo viejo. O, recordando al Che, cómo construir el Hombre Nuevo.

La respuesta está en la organización revolucionaria, donde la conciencia colectiva revolucionaria se impone a los resabios individuales de la conciencia del pasado.

La organización revolucionaria que necesita la marcha al Socialismo tiene varias premisas imprescindibles: Primero, debe estar formada por quienes quieren avanzar hacia el Socialismo, por quienes creen que construir el Socialismo es posible ahora. Segundo, ser garante, ejemplo, de la marcha material y espiritual hacia el Socialismo. Tercero, será prefiguración de las nuevas relaciones humanas amorosas que se establecerán en la sociedad del futuro.

La organización revolucionaria es la primera tarea de los revolucionarios, no es un capricho, la actitud frente a ella, lo que construyamos, definirá a la Revolución. Una organización débil, ambigua, sin objetivos claros, agotada en sí misma, será signo de una Revolución también débil, sin precisiones, incapaz de las tareas que el camino nos reserva.

¡Organicemos el partido, fortalezcamos el Socialismo!

¡Rodilla en tierra con Chávez y el Socialismo Auténtico!

17.4.07

PÉREZ ABAD Y JERÓNIMO CARRERA, ABRAZO MANTUANO

Para algunos será incomprensible la coincidencia teórica entre el Presidente de Fedeindustria y el Presidente del Partido Comunista de Venezuela. Tratemos de buscar una explicación a este abrazo teórico predecible e inevitable.

En época de Revolución las ideologías deben enfrentarse a los requerimientos de la realidad, y es el veredicto de la práctica el último juez, la que dictaminará si la ideología es útil para avanzar o es obstáculo en el camino. Cuando la retórica cede el paso a la realidad, las ideologías ocupan su verdadero lugar en la lucha revolucionaria.

El Presidente del Partido Comunista de Venezuela nos presenta una ideología dogmática, es una interpretación mecánica que consiguió el absurdo de hacer del marxismo una teoría, no para la Revolución, sino para la contrarrevolución.

Estos castradores de la teoría revolucionaria, postulan que sólo es posible que un país se zafe del capitalismo, si las fuerzas productivas entran en contradicción con las relaciones de producción, de esa manera vendría, como por arte de magia, el Socialismo. Entonces la posición revolucionaria sería aliarse con las oligarquías nacionales en una suerte de liberación nacional, o frente amplio.

Según este planteamiento, en el que coinciden Pérez Abad y Jerónimo, cuando Fidel baja de la Sierra Maestra en lugar de hacer la Revolución en Cuba, país con capitalismo poco desarrollado, ha debido llamar, en nombre de un marxismo castrado, a los Pérez Abadad para que le desarrollaran el capitalismo.

Así los patriotas el 19 de abril, han debido aceptar a la Junta Protectora de los Derechos de Fernando VII, y no hacer la Revolución porque el país no se había desarrollado lo suficiente para la independencia.

El planteamiento convoca a la Revolución Bolivariana a claudicar en su empeño de ir hacia el Socialismo.

Mas reaccionaria no podía ser esta postura.

Estos dos Presidentes, Pérez Abad y Jerónimo, cambian con esta deformación la meta socialista por la meta del desarrollo de un capitalismo que pretenden patriótico, humano, que no explotará a nadie. Y a ese contrabando intentan pasarlo por Socialismo.

Ahora es comprensible el abrazo entre los dos Presidentes: los une un marxismo antileninista despojado de su carga revolucionaria, que hasta la oligarquía puede adoptar, los dos se unen en la contrarrevolución.

La Revolución nunca se hará partiendo del dogmatismo, sea éste sincero o interesado. Caben aquí las palabras de Fidel: “el deber de los revolucionarios es hacer la Revolución” y añadimos nosotros, siempre, aún en las condiciones más adversas.

Las revoluciones han sucedido, han jalonado la historia de la humanidad, porque hicieron una interpretación fresca, inteligente, no dogmática, revolucionaria, de la teoría revolucionaria, y la adaptaron a las realidades concretas de sus países.

La tarea de los revolucionarios venezolanos es adecuar la teoría revolucionaria a las condiciones nuestras y correr la hermosa aventura de participar en una Revolución.

¡El Socialismo es posible hagámoslo, no hay excusa!

¡Chávez es Socialismo!

¡Derrotemos a los oligarcas y dogmáticos!

16.4.07

ENERGÍA, AHORRO SOCIALISTA Y SOBREVIVENCIA

El mundo enfrenta un reto de proporciones vitales, se trata de construir un mundo viable, o consumir las reservas energéticas que hoy tiene el planeta en una marcha suicida hacia la extinción de la vida.

Dos vías son posibles para enfrentar el desafío:

Una, la búsqueda desesperada de fuentes de energía para mantener el consumo demencial de los países desarrollados, llevándose por delante la vida, Pueblos, ecosistemas, poniendo al servicio de este empeño brutal a toda la actividad planetaria.

Este camino del capitalismo nos lleva a la devastación de la ecología planetaria, y condena a la mayoría de la población mundial a la miseria material y espiritual.

La otra vía, es el Socialismo. Creemos firmemente que la sobrevivencia de la especie y de la vida del planeta depende de la capacidad de la humanidad de recomponer su equilibrio interno y su equilibrio con la naturaleza, es decir, superar la voracidad capitalista, eso sólo es posible con el Socialismo.

La permanencia de la especie depende de que usemos el “tiempo de energía fósil” que aún nos queda para construir una sociedad armónica.

Si nos contentamos con organizar el consumo desaforado, si sólo le ponemos filtros y cuotas a las emanaciones, si seguimos el camino de la inconciencia, que frente a la realidad del planeta se desentiende y sigue consumiendo demencialmente, estamos condenándonos a la extinción, y en lo inmediato martirizando a las mayorías de nuestros Pueblos con la miseria, porque ese es el resultado del desarrollo capitalista.

Entonces, es necesario construir acuerdos internacionales de ahorro energético, de control de emanaciones, de protección ambiental. En resumen, acuerdos de restitución de armonía con la naturaleza, que deben ir junto a acuerdos de restitución de la armonía interna de nuestras sociedades, de lucha contra las desigualdades, contra la pobreza.

Es imprescindible, no hacerlo es suicida, tomar medidas fuertes, drásticas de ahorro de energía. Este es un compromiso muy difícil, pero vital para la humanidad.

El capitalismo, con su voracidad insaciable, con su necesidad permanente e infinita de expansión, a nada teme más que al ahorro, a la disminución del consumo, de cualquier consumo, pero mucho más al ahorro de energía. Hacen de todo por mantener sus niveles de consumo, hasta la locura de transformar alimento humano en alimento de máquinas.

De allí que es la conciencia de ahorro social uno de los escenarios de la confrontación mundial entre el capitalismo y la nueva sociedad que necesitamos fundar, una forma muy importante de enfrentar la enfermedad capitalista.

Al plantearnos el ahorro social, estamos entrando en un proceso de reflexión referente a la manera de consumir y a la manera de producir, análisis que nos llevará a cuestionar la forma de organización de la sociedad capitalista.

Cuando una sociedad realiza jornadas de ahorro, está tomando las riendas de su destino, y esa condición la llevará a restituir la armonía perdida.

¡El ahorro social, es propio del Socialismo!

¡Chávez es Socialismo Auténtico!