13.2.09

CONDICIONES Y REVOLUCIÓN

Sobre las condiciones para avanzar una Revolución se ha discutido mucho. Los reformistas plantean que se esperen sentados, y escriben libros con recetas de lo que se debe hacer mientras aparecen las ansiadas condiciones revolucionarias. Fue así que se fortaleció la tesis de hacerse fuerte en los gobiernos locales, y allí aguardar mejores vientos.
Es una postura cómoda, para decir lo menos, mientras germinan las circunstancias revolucionarias los reformistas tranquilamente se refugian en cuotas de poder y allí ven pasar los días, y esperan el cadáver del capitalismo.
Esta posición reformista tiene su base teórica en la lectura dogmática de los clásicos, en una suerte de etapismo, de esta manera se piensa que es el desarrollo económico el que producirá de manera automática, espontánea, las condiciones revolucionarias.
Siendo así, en un país como el nuestro, lo que debemos hacer es quedarnos tranquilos, desarrollar el capitalismo y esperar que de este broten, mágicamente, sus sepultureros.
Por supuesto que estos reformistas son una traba para las revoluciones, por el camino que ellos proponen nunca tendremos condiciones para la Revolución.
Los revolucionarios proponen que las condiciones revolucionarias pueden crearse, y van más allá, postulan que el deber de los revolucionarios es crear esta situación. Expliquemos.
Las condiciones revolucionarias fundamentales son las subjetivas: el convencimiento de que la forma de vida, las relaciones sociales deben cambiar, y la convicción de que es posible hacer ese cambio, la emoción y la pasión que la masa sienta por ese cambio, la confianza que tenga en el líder y en la dirección que pueda indicar el camino para esa transformación radical.
Y esa emoción, ese convencimiento, esa confianza en la dirección sólo se consigue en la práctica. Veamos.
Un grupo de hombres, una vanguardia demuestra su desprendimiento, su entrega a la causa de los desposeídos, con acciones que captan el asombro de la masa. Acciones que se distinguen de la parsimonia que cubre el ambiente de la política permitida por la dominación.
Ese asombro se transforma en identificación, los desposeídos se sienten interpretados por ese líder, por esa vanguardia, nace así la conexión amorosa Líder y Pueblo, o si prefieren Vanguardia y Pueblo.
Cuando esto sucede están creadas las condiciones revolucionarias para avanzar, para crear nuevas relaciones revolucionarias, económicas, organizativas, reforzar la calidad espiritual.
Estas primeras características, el asombro, la confianza, no son perpetuas, se pueden perder, es entonces que las revoluciones languidecen, se desdibujan, se esfuman.
Los revolucionarios, las revoluciones deben siempre estar renovando, creando las circunstancias subjetivas, la pasión, el sentimiento. Este revivir, vigorizar la causa revolucionaria siempre es posible, y es tarea de la vanguardia transformada en pueblo organizado, es decir, de la mayoría actuante, la mayoría de calidad, que es distinta de la mayoría cuantitativa, de la mayoría de mera cantidad.
En Venezuela, las manifestaciones a favor de la Enmienda y del Comandante son demostración de una mayoría actuante, garantía de Revolución.
¡Chávez!

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