3.5.08

EL FASCISMO DE DOMINGO ALBERTO

A Domingo Alberto lo respetamos y lo queremos, él es referencia de consecuencia revolucionaria, su pluma nos enseñó muchas cosas, su verbo encendió la llama revolucionaria de los años sesenta. Por aquellos años seguíamos con atención sus discursos y sus artículos.
Por esa admiración es que nos vemos en el ingrato trance de responderle a sus dos últimas columnas en el semanario Quinto Día, en las que califica a la Revolución Bolivariana de fascista.
No entraremos en las profundidades de su definición de fascismo, sólo nos limitaremos a resaltar dos puntos:

Primero. Domingo se ve obligado a buscar, para redondear su definición de fascista, el carácter “racista” de la Revolución Bolivariana , tarea imposible en una Revolución que si de algo se puede acusar es de ultrademocratismo. Domingo consigue su “racismo” en un indigenismo que es risible, y que lastimosamente lo coloca al lado de los conquistadores.
Segundo, Domingo olvida un detalle ¿Cómo es este “fascismo”, que no persigue a nadie, que no reprime, que no tiene campos de concentración, sin prisioneros, sin desaparecidos, sin masacres, sin odios, sin pogromos?
No queremos profundizar en su calificación de fascismo, es muy frágil, queremos más bien hablar un poco de la actitud que esperábamos y aún esperamos de Domingo Alberto.
Hagamos un poco de historia. Cuando surge la Revolución Bolivariana , el campo revolucionario estaba extenuado. Unos, entregados, saltaron la talanquera, allí esta teodoro y américo martín, también pompeyo, otros se refugiaron en un anarquismo simplón, otros se atrincheraron en honestas posiciones individuales.
La gesta heroica del 4 de febrero cambió ese cuadro, la Esperanza surgió, el país entro en turbulencia, variadas fuerzas políticas entraron en escenas. Era hora de participar en la batalla interna, no quedarse impoluto en las barreras de sombra, pontificando y acusando, era hora de embarrarse de realidad.
Domingo sabe, como buen dialéctico, que la Revolución Bolivariana es un proceso que se da en medio de una feroz lucha de clases, sabe que dentro de la Revolución se tensan contradicciones entre el reformismo y la Revolución , y sabe, porque es un revolucionario corrido, que las fuerzas revolucionarias dentro de la Revolución necesitan todo el apoyo de los que, como él, tienen teoría y tienen práctica.
¡Que útil hubiese sido a la causa revolucionaria la participación de Domingo en la disputa teórica que se da en la Revolución Bolivariana! Todavía está a tiempo
¡Que útil serían los conocimientos de Domingo al servicio de desbrozar el camino hacia el Socialismo!
Que triste es ver a estos luchadores que no supieron apreciar el momento, que perdieron la única oportunidad real que se le ha presentado a este pueblo de ir hacia el Socialismo, que no entendieron la forma que esa oportunidad tomó en Venezuela, que cuando menos esperaban tocó
a sus puertas y no la comprendieron.
Domingo todavía está a tiempo de acompañarnos. Y si no quiere, por lo menos que no nos ataque, y si nos ataca que lo haga con argumentos más cónsonos con su probada inteligencia.
¡Chávez es Socialismo!

No hay comentarios.: