23.4.13

LIMPIEZA EN LA TEORÍA (Martes 23-04-2013)


La Revolución, atónita, asiste a la merma de su apoyo. Cuando esperábamos diez, obtuvimos siete. No hay dudas, son días definitorios, lo que hagamos en el cortísimo plazo definirá el destino de este proceso.
Además de la brutal embestida oligarca, padecemos inconvenientes internos graves, y sobre estas trabas se suman las propuestas de solución motorizadas por la misma ideología que las creó. Veamos.
La perplejidad del resultado, el traspiés de una visión del mundo, de la Revolución , se intenta solucionar con una cacería de brujas que se esconde bajo el lema de "limpieza". Así se reduce el asunto a una simple mala gestión de los hombres, y de esta manera infantil, marginal, de abordar la situación, se evade el núcleo de las dificultades: ¡ la Teoría !... Y, digámoslo de una vez, lo que ha fallado es la teoría que guía a la Revolución. Es urgente una limpieza en la teoría, rectificar, corregir el azimut.
            Podemos tomar varias actitudes frente a la situación: 
Una, hacer del Socialismo una mera declaración, un poema sin implicaciones en la práctica, una palabra reluciente pero inútil, semejante a aquellos trajes que se sacan del desván para los días de fiesta nacional. Y simultáneamente salir corriendo a guarecernos bajo el manto del capitalismo, escanciar la renta hacia las arcas de esa deformación que llaman burguesía nacional, que en realidad son vampiros chupa-renta que inexplicablemente estimulamos y alimentamos.
Esta vía exigirá diálogo, "gobierno amplio", con participación de la oligarquía, así estaremos estirando un poco los días de la Revolución , pereceremos en la ilusión de un sistema socialista de utilería y capitalista en la realidad.
Otra actitud, no refractaria con la anterior, cambiar hasta al infinito los que "han fallado" en la gestión, sustituir ministros, gerentes, y no revisar la teoría que los guiaba. Corremos la arruga, nos debilitamos, y en la próxima confrontación tendremos definitivas derrotas.
Otra actitud, ir al fondo de la situación. Estudiar sus causas primarias, rectificar la teoría que guía las acciones fracasadas. Informar a la masa de la rectificación, convocar para la autocrítica de las ideas, reflexionar a la Revolución. Este es el único camino que nos dotará de instrumentos para avanzar, aquí está la salvación del proceso.
Debemos reconsiderar conceptos básicos, por ejemplo: El Poder Popular, la vanguardia, el Estado, la economía, la Propiedad Social de los medios de producción entrelazada con la Conciencia del Deber Social, los errores cometidos en el pago de la deuda social, la displicencia con ese formidable instrumento que es el Trabajo Colectivo Voluntario, el concepto de pueblo, de dirigente, la manera de elegir, la democracia directa, la delegación de funciones, la influencia de la socialdemocracia en la Revolución.
Son días de gran valentía intelectual, de romper con la estulticia, de no repetir clichés que no aguantan el mínimo argumento. Tenemos una gran ventaja, la realidad habló, ya las teorías, las propuestas, demostraron en la práctica si funcionan o no, ya los inventos demostraron si erramos o no.
¡Con Chávez, con Maduro, con el Socialismo!

22.4.13

MÁS SOCIALISMO (Lunes 22-04-2013)


La Revolución Bolivariana tiene entre sus grandes méritos haber desempolvado al Socialismo, haberlo sacado del desván y colocarlo en la palestra de la política mundial. Ya este logro sería suficiente para inscribirla en la historia.
El mundo se sorprendió cuando un gobernante en el patio trasero de los yanquis proclamó su antiimperialismo y su vocación socialista, eso no sucedía desde los días de Fidel. La emoción corrió por el planeta, y también se elevó nuestra responsabilidad: le dijimos al Socialismo, cual Lázaro, ¡levántate!, y en los pueblos del mundo renació la esperanza. Ahora tenemos la responsabilidad de echarlo a andar, de impedir que fracase, de concretarlo en asombro y guía para el mundo.
¿Qué hacer?
Lo primero es entender esta responsabilidad, asumirla. No podemos fracasar porque el golpe para la humanidad sería definitivo, la sumiríamos en el más profundo de los desconciertos, del desaliento, del escepticismo, quedaría sin rumbo, perdida en convulsiones sociales sin sentido.
Es necesario construir núcleos duros teórico-prácticos del Socialismo, zonas socialistas, concreciones socialistas que vayan más allá de lo retórico, donde impere la Conciencia del Deber Social, donde la visión de lo local no quebrante la visión universal para desde allí poder irradiar el ejemplo al resto del planeta, y  establecer la resistencia y la ofensiva estratégica contra el capitalismo.
Sin ese núcleo duro, que sea ejemplo de lo nuevo que tiene que nacer e instrumento indispensable para que muera lo viejo, sin ese núcleo nos perderemos en ensayos inoperantes y en flirteos debilitantes, como esos intentos fallidos de enamorar a una clase media que por su demencia nos desprecia.
La clave está en el gobierno, en sus líderes, en la dirección nacional. Una Revolución captura el poder político para desde allí hacer nacionales, hegemónicas, sus ideas. Siendo así, la Revolución tendrá el carácter de las ideas que desde el poder se difundan, y también el destino de ese proceso dependerá de esas ideas.
Entonces el necesario núcleo depende de la cohesión de las ideas de la dirigencia, de la coherencia entre el discurso y la práctica, de la claridad y capacidad de convencer.
Si se dice que los burgueses son causa de las miserias del pueblo, si imputamos al capitalismo, a los capitalistas como causantes de los males de la humanidad, debemos explicar por qué los aupamos, por qué establecemos alianza con ellos, por qué los convocamos.
Esas ideas deben tener su vitrina en acciones de la sociedad, que sean demostración de los cambios en las relaciones entre los humanos y de éstos con la naturaleza. Acciones que realice la sociedad, jornadas nacionales que involucren a la sociedad en objetivos políticos altruistas permanentes. Donde los participantes establezcan relaciones fraternas en la consecución de objetivos comunes. El trabajo voluntario colectivo llevado a escala nacional e internacional es inmejorable instrumento para conseguir esta vitrina. Una sociedad movilizada, dando cada uno su cuota de amor por el prójimo y por el bien de todos.
¡Irreverencia Chavista!

21.4.13

IDEOLOGÍA, RAZONES Y ORGANIZACIÓN (Domingo 21-04-2013)


En última instancia la lucha de clases se decide por la ideología que la guía, las razones que la impulsan y por la organización que la soporta. Veamos.
La relación de una clase con su ideología no es una relación mecánica, rígida, al contrario, la ideología propia de una clase se mueve por la sociedad.
La ideología dominante, propia de la clase dominante, se hace hegemónica porque anida en el alma de las demás clases. De esa manera es posible la permanencia y perpetuación del modelo capitalista. Es así que el capitalismo se constituye en la existencia que determina la conciencia de toda la sociedad.
Pero hegemonía no significa unanimidad, con la ideología dominante cohabitan en dura pelea otras ideologías.
La ideología revolucionaria, la que postula superar el modelo capitalista, sustituir la hegemonía capitalista por la hegemonía socialista, es propia del proletariado, de la clase que vende su trabajo en las fábricas. Expliquemos.
Al trabajar en cooperación, donde el producto del trabajo depende de la acción conjunta de cada uno, y el proceso tiene la velocidad del más lento, ese trabajo peculiar y diferente al trabajo de cualquier otra clase, desarrolla las condiciones materiales de existencia propicias para derrotar al egoísmo, para entender y encarnar el sentido de cooperación, de suerte compartida, en definitiva, de sociedad.
Es allí, de esa relación con el trabajo, que surge la ideología revolucionaria altruista, que se opone a la ideología egoísta capitalista, propia de las clases cuyos miembros no cooperan entre si, al contrario, son adversarios, compiten, el éxito de uno depende de la desgracia de otro.
La ideología revolucionaria, al igual que la ideología capitalista, también se mueve por la sociedad, encarna en otras clases sociales, las impregna, las conduce, es de esta manera que se hace posible la Revolución en países con poco desarrollo del proletariado.
Podríamos decir, corriendo el riesgo de que a algunos le suene a herejía, que para la Revolución es decisivo, más que la clase social revolucionaria, la ideología revolucionaria.
Estas dos ideologías, la revolucionaria y la capitalista, o si se quiere la Socialista y la capitalista, se enfrentan en la política, que es la disputa del poder, la lucha por la conducción de la sociedad.
Ese enfrentamiento se hace sólo mediante organizaciones políticas que dirigen a las clases en pugna. La clase toma conciencia de sí misma cuando construye una organización política que representa su ideología, que disputa el poder, que toma acciones que la representan, que la defienda y luche por sus objetivos.
De allí que la clase revolucionaria, sin esta organización política, no ha llegado al nivel de clase capaz de disputar el poder, es subordinada a otras clases, es hegemonizada.
Entonces, la Revolución precisa de la ideología revolucionaria encarnada en la clase revolucionaria, de la organización revolucionaria, y de razones sagradas por las cuales luchar.
El Socialismo es la más excelsa razón por la cuál luchar, significa la salvación de la humanidad. Por eso los que lo reducen a un simple asunto de producción, lo están asesinando.
¡Con Chávez es con Maduro!

20.4.13

CONCIENCIA Y ECONOMÍA (Sábado 20-04-2013)


La relación conciencia y economía es vital para una Revolución. De la solución dependerá el destino del proceso. Es importantísimo discutir esta relación, una equivocación aquí es fatal. Estudiemos el asunto.
Cuando alguien de aquí adentro quiere hablar mal del Socialismo, se refiere a la experiencia Soviética y desde allí descalifica a todo el Socialismo, y a todos los intentos por construirlo. De esta manera privan a la humanidad de la experiencia del camino de la construcción del único mundo viable, el mundo socialista. En el fondo no son socialistas pero no se atreven a decirlo, lo atacan sinuosamente.
Nunca se preguntan ¿por qué Cuba resistió aquella debacle, por qué en Cuba a pesar de todas las dificultades el Socialismo existe?
La respuesta está en una correcta solución de la relación Conciencia-Economía. Veamos.
Los soviéticos plantearon la hegemonía de la economía sobre la conciencia, así una buena economía era suficiente para garantizar la marcha de aquel proceso. La economía formaría espontáneamente la conciencia revolucionaria.
Guiados por esta idea crearon el llamado Cálculo Económico, denominado por el Che autogestión. En este sistema cada fábrica era una unidad económica de funcionamiento aislado, con su presupuesto, capacidad de crédito, etc. En este Cálculo Económico el estímulo material era la palanca principal, y la mercancía su centro.
De esta manera cada fábrica se constituyó en un foco de egoísmo, el intercambio entre estas fábricas socialistas era intercambio de mercancías, cada una pujaba para el beneficio de su unidad.
Ya sabemos cómo terminó la Unión Soviética.
El Che se enfrentó temprano a esta concepción soviética de la economía, y los cubanos plantearon la conciencia revolucionaria como lo fundamental en un proceso revolucionario. La conciencia revolucionaria puede producir riquezas, pero a partir de las riquezas no se puede formar conciencia revolucionaria.
Los cubanos implantaron el Sistema Presupuestario de Financiamiento: más allá de un concepto económico es una visión global de la Revolución. Postula la transición de capitalismo a Socialismo como un hecho conciente, es la Conciencia del Deber Social el pilar fundamental del Socialismo. Por tanto, todas las acciones económicas deben tener como objetivo crear condiciones a la formación de esta conciencia.
En este Sistema Presupuestario, las fábricas, según su rama, forman parte de un gran consolidado, entre ellas no hay intercambio de mercancías, funcionan como una sola empresa cuyas unidades intercambian productos. El estímulo moral es lo principal, y el estimulo material tiende a extinguirse.
El Sistema Presupuestario de Financiamiento, defendido con extraordinaria valentía intelectual por el Che, y a pesar de los obstáculos para su implementación, tuvo y tiene gran importancia en la formación de la asombrosa Conciencia Revolucionaria del pueblo de Cuba, un factor determinante en la resistencia de la humanidad frente al imperio capitalista.
La polémica entre las dos maneras de organizar la economía socialista, y sus consecuencias prácticas son una valiosa experiencia a ser aprovechada por la Revolución Bolivariana. Allí hay un rumbo para resolver la vital relación Conciencia-Economía.
¡Con Chávez siempre!