20.2.13

LAS DIFICULTADES (Miércoles 20-02-2013)


Las dificultades que atraviesa un proceso tienen diferentes orígenes: pueden obedecer a fallas en los hombres, obstáculos materiales, defectos en la planificación, errores en la apreciación de la realidad, o pueden tener su causa en la incapacidad de la ideología que guía las acciones.
La solución de las dificultades depende del correcto diagnóstico de las causas que las producen. Si erramos en este diagnóstico, en lugar de superar los problemas los agravaremos.
Pero, no todas las causas que originan problemas tienen el mismo peso. Es la ideología el pilar fundamental de un proceso. Los extravíos en la ideología afectan todo el proceso y condicionan las medidas que se apliquen para su solución, es decir, un error en la ideología genera adversidades y simultáneamente impide soluciones.
Lo anterior es cierto para cualquier proceso, pero es cien veces más cierto si de Revolución se trata. La Revolución es un proceso que se desarrolla en situación de conflicto permanente, donde un enemigo está al acecho de cualquier debilidad para afincar allí su ataque.
Por eso debemos siempre preguntarnos si las dificultades de la revolución se deben a fallas de la ideología. Esta es la pregunta crucial en la marcha de la Revolución. La permanencia de una Revolución reside en su capacidad de ajustar la ideología.
De aquí que la Revolución debe estar siempre evaluando, tensando, perfeccionando, su ideología. Sólo así se construirá el piso teórico sobre el cual camine la Revolución.
En este proceso de evaluación debemos tener honestidad en el análisis, no hay mejor ayuda que la sinceridad, y no hay mayor daño a la Revolución que ocultar la realidad que nos es adversa, o dilatar los triunfos.
Siendo así, es oportuno, en esta Revolución nuestra, plantearnos un estudio crítico de la ideología que nos guía, este tipo de análisis debe ser rutinario, así nos fortaleceremos.
Este balance debe nacer en la alta dirección de la Revolución y de allí irradiarse a todos los capilares de la sociedad. Y sus discusiones deben regresar, desde los capilares hasta la alta dirección de la Revolución.
El estudio debe comenzar por analizar las ideas fundamentales de la Revolución , las que sustentan la acción. Algunas de ellas serían:
La relación entre propiedad y conciencia.
La relación entre conciencia y Socialismo.
Los estímulos materiales y los estímulos morales.
Las armas de la dominación capitalista, cómo combatirlas.
Las relaciones con el capitalismo existente.
La formas de organización de la sociedad.
Las formas de organización política de la sociedad.
La participación de la sociedad en la solución de sus problemas.
La información como educación.
La batalla cultural como instauradora de valores Socialistas.
La planificación de la producción.
Las relaciones internacionales, con gobiernos y pueblos.
Debemos estudiar en cuáles de estas ideas hemos fallado y en cuáles acertado, dónde surgen las ideas que conducen a otras realidades diferentes al Socialismo y, por el contrario, dónde surgen las ideas que conducen al Socialismo.
¡Con Chávez siempre!

19.2.13

¡SALVEMOS LA REVOLUCIÓN! (Martes 19-02-2013) Edición Extraordinaria


Pretender construir el Socialismo en connivencia con el capitalismo es hacer un pacto con el diablo, siempre terminará mal. Al Socialismo sólo es posible construirlo con Socialismo, con medidas Socialistas, en choque frontal con el capitalismo, no hay atajos, no hay medias tintas: el único pacto posible es el del Socialismo con el Socialismo, o si se quiere el pacto de Dios con Dios.
En Venezuela el capitalismo es sui géneris, nuestras relaciones no son las de un país capitalista típico, aquí la acumulación de capital no es resultado de la apropiación del trabajo sino de la apropiación masiva de la renta petrolera por parte de una burguesía vampiresca.
No obstante, la cultura es esencialmente capitalista, los valores son los del capitalismo universal signado por el egoísmo, la voracidad de ganancia, la ética de la acumulación por sobre cualquier otra consideración. Este capitalismo atípico ha producido un país con una fuerte marginalidad, una abundante clase media, el campesinado se ha desplazado, no a las fábricas sino a las márgenes de las ciudades, la clase obrera es incipiente, con mayoría de dirigentes asentados en el economicismo, inconscientes de su papel histórico de predestinados a encontrarse con su ideología y liberar a toda la sociedad del capitalismo.
La Revolución, en estas circunstancias, tiene características muy especiales, se trata de disputar la renta petrolera, de destruir los mecanismos que hacen posible su apropiación burguesa, y de resolver la difícil ecuación de su inversión en la tarea de establecer relaciones económicas que sirvan de soporte a la relación amorosa entre los humanos, es decir, en la construcción del Socialismo.
Nosotros hemos avanzado mucho en este camino. Es importante haber logrado control de la renta. Ahora podemos conducirla hacia la creación de las nuevas relaciones económicas y espirituales.
Al principio de la Revolución fue necesario, así lo exigió la vida, pagar con urgencia la llamada deuda social, en eso se ocupó con prioridad la Revolución : se erradicó el analfabetismo, se fundaron las Misiones educativas, se crearon las Misiones de Salud, se atendió a la alimentación, se atendieron las necesidades físicas más apremiantes a través de los consejos comunales. En ese empeño cometimos errores, descuidamos la formación de Conciencia del Deber Social, atendimos sólo una parte de la ecuación socialista.
Ahora entramos en una nueva etapa. La burguesía demostró que no descansa: clava sus garras en la renta, viola los mecanismos del control revolucionario, acapara, desabastece, hace fraudes pequeños, y también inmensos… es insaciable. Con la burguesía, con el diablo, no hay pacto posible, es necesario desmontarla.
La oligarquía no tolera la intención de los humildes de concretar el sueño de Cristo, de Bolívar: fundar un sistema donde no haya robo de la riqueza social por una clase, donde todos trabajen por el bien de todos, donde vivamos como hermanos. Contra ese sueño la oligarquía enfila su crueldad. Es así, cuando el Comandante Chávez tomó el camino al lado de los humildes, cuando "echó su suerte junto a los pobres de la tierra", entonces, corrió los riesgos de los redentores: Cristo, Bolívar, Allende, Lumumba, Torrijos, Lincoln… todos asesinados por las oligarquías.
Contra la Revolución , contra el Comandante se intenta de todo: golpe, sabotaje petrolero, desabastecimiento, robo de dólares. Y finalmente, sabiendo la oligarquía que el punto fuerte de esta Revolución es el Comandante, lo atacaron arteramente, no pudiendo de otra forma usaron la deleznable guerra biológica ¡le inocularon un cáncer! Ya él temía este ataque, ya Fidel se lo había advertido.
Hoy la Revolución tiene problemas, los principales son producidos por el alto costo de mantener la convivencia con los ladrones capitalistas. No se puede dormir con el enemigo. Debemos desechar la ilusión de controlarlo, el burgués donde vea dólares prepara un fraude para apropiárselos, esa es su naturaleza, no se puede esperar un buen comportamiento del nacido para robar.
No superar a la burguesía apropiadora, no superar las relaciones económicas que hacen posible su existencia, ese es el verdadero "regalo" de la renta petrolera, esa es la entrega de la Revolución.
Ahora bien, el principal problema de la Revolución es que nuestros líderes no terminan de caer en cuenta que estamos en una guerra, piensan, sienten, actúan como si la oligarquía respeta las reglas de la democracia burguesa ¡Ilusos!: Nos atacaron en Amuay, vulneraron el control de cambio, agreden con desabastecimiento, con los medios de desinformación, asedian a la Embajada de la hermana Cuba, como en Abril... Ahora la burguesía nos da un golpe noble: nos impacta en la dirección.
Nosotros no podemos seguir como si todo estuviera contenido dentro de la legalidad que permitió el atentado, cuando deberíamos estar preparando la ofensiva, la defensa de la Revolución y del líder victimado por la oligarquía. ¿Es que nos vamos a dejar quitar a la Revolución ? ¿Es que nos van a derrotar engañados como a niños, sin hacer nada, inertes? ¿Vamos a perder el sueño de Chávez, entregaremos su obra?
¡Es hora ya de que esta dirigencia designada por Chávez, sus alumnos, Maduro y el equipo, sean como el Chávez del 4 de febrero, que corran riesgos y pasen a otra fase! No es con las reglas de la hipócrita democracia burguesa que se resolverá esta encrucijada, ellos las rompieron, envenenaron a Chávez.
¡Declárense en emergencia por el tiempo que sea necesario, tomen medidas de urgencia, devuelvan al pueblo la pasión de los que tienen razones sagradas por las cuales luchar! Defiendan a la Revolución , a la Constitución, al Comandante herido… Esa debe ser nuestra divisa, la Ley de Leyes ¡Los apoyamos!
No hay tiempo para vacilar, la oligarquía se mueve. Si no actuamos, una madrugada nos sorprenderán, y entonces lloraremos lo que no supimos defender, pasaremos a la historia como los que llegamos a la puerta del Reino de los Cielos, a la Tierra Prometida , y no entramos por estar atados a un pacto infame con el diablo.
¡Irreverencia y Lealtad!
             ¡Con Chávez  y Maduro!

18.2.13

LA IMPORTANCIA HISTÓRICA DE CHÁVEZ (Lunes 18-02-2013)


Cuando la historia parecía detenida y los teóricos revolucionarios inventaban atajos para cambiar de casaca, cuando los pueblos vieron reptar a sus dirigentes, el futuro estaba a ras del suelo y el vuelo alto era cosa de locos.

En aquellos días de fin de la historia, de fukuyamas y tonis negris, de tumultos que no destruían ni construían, de “somos pero no tanto”, de “el capitalismo no es malo sólo hay que controlar a los que abusan”, en esos tiempos en que la humanidad cayó en las tinieblas del conformismo y el Quijote se refugió en una isla heroica, en esos días ocurrió el milagro y el milagro se llamó Chávez.

La inmensa dimensión histórica de Chávez es difícil de captar por sus contemporáneos, la cotidianidad y la mezquindad nublan la comprensión histórica. Veamos.

La causa socialista estaba aplastada por una multitud de teorías distraccionistas, el eurocomunismo había sellado la claudicación de Europa, y teorías similares brotaban en el planeta. La Unión Soviética, China, devenían en su contrario, el capitalismo señoreaba en todo el planeta. Sólo la voz solitaria del Profeta del Caribe gritaba desde su isla advirtiendo que el mundo corría hacia su destrucción.

En ese ambiente sucede un rompimiento del sistema de dominación instaurado por los capitalistas, una fractura en el sistema electoral burgués, que se las arregla para embobecer a las masas y legitimar a los agentes del capitalismo.

El 4 de febrero, un gobierno consagrado en elecciones burguesas, fue desconocido por un hecho de fuerza de carácter revolucionario, eso equivale al 1810 cuando se desconoce a una monarquía consagrada por Dios. Ese es el primer hecho histórico. Luego Chávez, un candidato insumiso a las oligarquías, gana unas elecciones diseñadas para impedir esos triunfos.

A partir de allí se despliega el milagro: el gobierno se declara antiimperialista, anticapitalista y ¡socialista! Esta postura fue un relámpago en aquella oscuridad mundial que asesinaba la posibilidad de la vida. Los ojos del mundo se fijaron en el país que osaba tender la mano al Socialismo y romper la unanimidad del conformismo.

Si aceptamos que la humanidad irremediablemente se extingue bajo el capitalismo, nos daremos cuenta de la extraordinaria importancia de la acción de Chávez: reabrió el camino de la esperanza socialista, en otras palabras, el camino de la salvación de la humanidad.

El camino no ha sido fácil, todas las fuerzas del imperio capitalista se han confabulado contra la esperanza. Se ha sembrado confusión, se proponen extravíos y, los fascistas como buitres, revolotean buscando debilidades.

Ahora es necesario continuar con el milagro, es imprescindible que el Socialismo se concrete en una nueva relación del humano con la naturaleza y que la noción de armonía prevalezca sobre la nefasta noción de desarrollo. Es necesario, vital, reconstruir la relación amorosa entre los humanos, replantear las necesidades y la manera de satisfacerlas. De no hacerlo vendrá la restauración y la llama se extinguirá.

El relámpago que rompió la oscuridad debe protegerse, no debe cesar.

¡Con Chávez siempre!

17.2.13

RAÚL (Domingo 17-02-2013)


La oligarquía internacional enfila su veneno contra la Revolución Cubana, contra Fidel y Raúl. El ataque no es nuevo, tiene tantos años como la gesta heroica del Moncada y del Granma.
 A la burguesía le horripila la Revolución Cubana, siempre trata de aislarla, intenta ocultarla con mentiras, los gobiernos lacayos del imperio la apartaron de la OEA, los gringos y europeos la someten a bloqueo genocida. No obstante, como en la época de la  primera Independencia, las ideas libertarias traspasan los muros de los dominantes y tocan el corazón de los humildes convocando rebeliones redentoras. 
La acusan de manera burda de injerencia, de dar órdenes, de dirigir a esta Revolución. La respuesta está en palabras del Che, en su carta de despedida a Fidel: "digo una vez más que libero a Cuba de cualquier responsabilidad, salvo la que emane de su ejemplo". Es así, los procesos liberadores iluminan al mundo con el brillo de su ejemplo, y esa luz no la apaga nadie, nada. La Revolución Francesa guió la transformación de aquellos siglos, en ella se inspiró Bolívar. La Revolución Soviética conmocionó a la humanidad y sirvió, desde aquel glorioso octubre, de ejemplo a todas las Revoluciones.
La Revolución Cubana, sus líderes, Fidel, el Che, Raúl, son ejemplo que nace en el asombro del Moncada, del Granma, de la Sierra, su luz ha impregnado de esperanza a los mejores hombres de este continente, con ella se restableció la continuidad de la batalla que comenzó con Bolívar y Martí, y hoy lidera Chávez. La burguesía internacional y sus secuaces nacionales no podrán detener este ejemplo.
La Revolución venezolana está entrañablemente unida a las luchas libertarias universales, no puede ser un hecho aislado, lucha contra la burguesía, contra el capitalismo imperial, que está unido en un sólo interés. Aquí es oportuno recordar el mandato del Libertador: "La opresión está reunida en masa, bajo un solo estandarte, y si la Libertad se dispersa no puede haber victoria en el combate". No es pensable una Revolución sin un profundo internacionalismo, como no es pensable una burguesía sin complicidad internacional. La idea de un capitalismo nacional es un disparate que siempre saldrá caro. La idea de una lucha local, de soluciones locales, es una ilusión que se pagará con derrota.
La Revolución Bolivariana debe estar entrañablemente unida a los movimientos revolucionarios, a los gestos emancipadores, a los gritos de protesta de todo el planeta, esa es la verdadera unión que pregonaba Bolívar. En esa idea Cuba ocupa un lugar de honor ganado en el campo de batalla de las trincheras de ideas y también en las trincheras de piedras. Sospéchese de Revolución que no sea internacionalista, que no sea hermana de la Revolución Cubana.
Rendimos un homenaje a Raúl, sin duda un Prócer de la segunda Independencia de este Continente, que comenzó con la emancipación de Cuba. La historia registrará el heroísmo de ese pueblo y de sus dirigentes que supieron mantener en alto la bandera de la redención de la humanidad, del Socialismo.
¡Con Chávez y con Raúl!